Esta es Mi Palabra
Alfa y Omega
El Evangelio de Jesús.
La manifestación de Cristo
que el mundo no conoce.
En nombre del Santísimo.
Amén
Aquí comienza el Evangelio de Jesús, el Cristo, descendiente de David, a
través de José y María, según la carne, e Hijo de Dios, a través del amor y la
sabiduría divinos, según el Espíritu.
De eternidad a eternidad
es el pensamiento eterno,
y el pensamiento eterno es la Palabra,
la Palabra de Dios es sensación originaria eterna,*
es luz y fuerza
y la Palabra es la acción,
y estos tres son uno en la ley eterna;
y la ley está en Dios,
y la ley surge de Dios.
-Dios es la ley eterna.
Irradia desde el Sol Central Primario,
a través de todos los reinos del infinito
y a través de todos los seres puros,
y a través de todo el puro SER.
Todo ha sido creado por la ley,
y de lo que existe
nada ha sido creado sin ella.
En la Palabra hay vida y substancia,
están el fuego y la luz.
La Palabra de Dios es vida y substancia,
es fuego y luz.
El Amor y la Sabiduría
son uno para la salvación de todos.
Por tanto, del Amor ha venido la Sabiduría,
y habita entre los hombres
para que éstos reciban
lo que Dios, el Amor y la Sabiduría,
quiere decirles
actualmente [1989], en el gran tiempo
de la liberación de las estirpes
de una vida de limitaciones y aflicción.
Y la luz brilla en las tinieblas,
y las tinieblas no la ocultan.
La luz es la fortaleza,
la fuerza y el poder.
La Palabra es el único fuego dador de vida,
e, iluminando este mundo,
se convierte en el fuego y en la luz
en cada alma que entra en el mundo.
Yo estoy en el mundo,
y el mundo está en Mí;
y el mundo no lo sabe.
Yo estoy en el mundo,
e irradio el mundo traspasándolo
-pero el mundo no lo sabe.
Vengo a Mi propia casa,
y Mis amigos no Me acogen.
Pero a todos los que acogen y obedecen,
es dado el poder
de llegar a ser los hijos y las hijas de Dios,
e igualmente a aquellos que creen en el santo nombre,
que no han nacido de la voluntad de la carne
y la sangre,
sino de Dios.
Vengo a Mi propia casa,
a todas las almas y hombres,
y Mis amigos no Me acogen.
Pero a todos los que Me acogen
y Me obedecen,
les es dado el poder
de llegar a ser conscientemente los hijos y las hijas
de Dios,
e igualmente a aquellos
que creen en el santo nombre
y viven conforme a ello,
que no sucumben a la voluntad
de la carne y de la sangre,
sino que cumplen la voluntad de Dios.
Ellos son conscientemente nacidos de Dios.
Y la Palabra se ha hecho carne y habita entre nosotros,
y hemos visto Su gloria, llena de gracia.
¡Mirad la bondad y la verdad
y la belleza de DIOS!
Libro, 1088 páginas.
ISBN 3-89371-260-7 P.V.P.: DM/SFr 25,- ÖS 183,- US$ 15,-
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