Esta es Mi Palabra
Alfa y Omega
El Evangelio de Jesús
La manifestación de Cristo
que el mundo no conoce
La ascensión
El Resucitado instruye a Sus discípulos sobre el
cumplimiento de la misión redentora y sobre la influencia de las
fuerzas negativas. En la poderosa fuente de registro del Universo, así como en la
crónica atmosférica, están registrados la conducción de regreso y el Reino de Dios
sobre la Tierra, en forma de energía positiva, edificándose más y más (1). El dominio
terrenal en nombre de Cristo mediante los instrumentos de los demonios (2-3). Este
poderoso cambio de era hace manifiesto todo lo que es contrario a la ley divina. Las
tinieblas, bajo sus propios efectos y en las cadenas creadas por ellas mismas (4). La
promesa del Espíritu Santo (5). Lleva a Cristo en ti (6). Yo volveré en toda gloria (7).
El amor desinteresado es un lazo irrompible (8). Jesús experimentó y sufrió, como ser humano, lo que significa ser tal (9-10)
1. Después de Su resurrección Jesús se mostró, vivo,
a Sus discípulos, y pasó con ellos noventa días. Enseñó y habló acerca del Reino de
Dios y de las cosas relacionadas con éste, y llevó hasta su término todo lo que tenía
que hacer. Luego hizo ir a los Doce, junto con María Magdalena, José -Su padre- y María -Su madre- y las otras
mujeres fieles, a Betania, al monte de olivos que les había mencionado. (Cap. 95, 1)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
Está escrito: "después de Su resurrección Jesús se mostró, vivo, a Sus discípulos, y pasó con ellos noventa días. Enseñó y habló acerca del Reino de Dios y de las cosas relacionadas con éste, y llevó hasta su término todo lo que tenía que hacer. También estas palabras deberían ser entendidas conforme a su sentido.
Mis discípulos permanecieron juntos durante el tiempo mencionado. Oraron y se entregaron completamente al que se había ido de ellos, pero estaba y está con ellos -el Cristo de Dios, en el Padre eterno.
En aquellos días de oración y entrega, Me aparecí Yo, el Resucitado, una y otra vez a los que oraban. A través de los que percibían la palabra interna, enseñé a Mis discípulos a guardar las leyes de Dios, que en Jesús les había explicado y que viví dándoles ejemplo; pues ellos habían de poder poner por obra lo que en Jesús no pude llegar a hacer debido a que los judíos estaban alejados de Dios, ya que éstos no querían ver otra cosa en Mí que a su rey de este mundo.
Lo que manifesté a Mis discípulos ha sido además válido -y es válido- para todas las generaciones posteriores, pues una y otra vez han venido y vienen hombres y mujeres plenos de Dios, para realizarlo. Mi forma de pensar, vivir y obrar en Jesús, se introdujo también en la gran fuente de registro del Universo y en la crónica atmosférica, para desde allí irradiar una y otra vez a la Tierra.
Esta poderosa fuente de registro del Universo, y la crónica atmosférica, registran todas las energías que parten de los hombres, al igual que lo que es y será manifestado desde el SER puro; pues nada de lo que se piensa, habla, manifiesta y hace, se pierde.
Yo manifesté a los discípulos el Reino de Dios -el eterno SER-, y hablé del Reino de Dios sobre la Tierra. Les manifesté el pro y el contra, las influencias y luchas de las fuerzas negativas de este mundo, que perdurarán hasta que lo puro, la ley de la vida, encuentre acceso a los corazones de muchos hombres y sea cumplida por ellos; pues cuando el ser humano sea puro, noble y bueno, erigirá conmigo, el Cristo, el Reino de Dios en la Tierra.
Esta misión no la pude cumplir en Jesús de Nazaret, porque los Míos no se mantuvieron a Mi lado. Por eso la introduje, manifestándola, en la fuente de registro del Universo y en la crónica atmosférica. Ahí tomó forma toda la misión redentora, de modo invisible para los hombres: la conducción de regreso de los hijos de Dios y el Reino de Dios en la Tierra; la poderosa Obra de la Redención, en la que están incluidos muchos seres espirituales puros y muchos seres espirituales en vestido terrenal -es decir hombres.
En todos los tiempos hubo seres que -fieles a su misión- tomaron vestido terrenal y comenzaron a traer partes de ella al mundo. O bien llevaron una vida desinteresada al servicio del prójimo, o una y otra vez asumieron partes, menores o mayores, de la misión espiritual, haciéndola así visible. Viviendo juntos y por el prójimo, crearon centros y establecimientos en los que se esforzaron en vivir como verdaderos cristianos. Sin embargo, una y otra vez vino el que viene de las tinieblas, para destruir los centros y establecimientos externos.
Durante generaciones encarnaron almas oscuras para servir de herramientas a los demonios. Mientras lo demoníaco tuvo poder, pudo destruir lo externo de los centros y establecimientos verdaderamente cristianos -pero no lo que se estaba edificando más y más, como energía positiva, en la fuente de registro del Universo, en la crónica atmosférica y en la Tierra: el Reino de Dios sobre la Tierra.
En el poderoso cambio de era [1989] experimentan ahora muchas de estas almas oscuras encarnadas los efectos de sus actos del pasado, y así se debilitan. Por eso, los demonios tienen cada vez menos acceso a las actividades hechas para el Reino de Dios sobre la Tierra. Como consecuencia no hay acuerdo entre ellos y apenas son capaces de producir actos negativos de envergadura, de destruir, de matar a los hombres que les parecen peligrosos porque se esfuerzan en llevar una vida en Mí, el Cristo.
Así, las fuerzas negativas pierden cada vez más terreno y, con ello, influencia y fuerza. A la vez, en muchos hombres, y de ese modo también en la Tierra, está creciendo la luz de los Cielos. El poder oscuro retrocederá.
Está escrito: "luego hizo ir a los Doce, junto con María Magdalena, José -Su padre- y María -Su madre- y las otras mujeres fieles, a Betania, al monte de olivos que les había mencionado.
Pedí a Mis fieles que asistieran a Mi ascensión, para que este acontecimiento penetrara en sus almas y comprendiesen que todos los que verdaderamente Me acepten y acojan a Mí, el Cristo, caminarán hacia el Cielo. Ellos fueron al monte señalado por Mí.
En Mi ascensión estuvieron presentes muchos seres espirituales. Me acompañaron al Padre eterno, al que regresé como Hijo y Corregente de los Cielos.
Yo rectifico: entre esos seres espirituales también estuvo el ser espiritual que, en su día, en vestido terrenal, fue Mi padre adoptivo, José, cuyo hijo fue Mi vestido terrenal, Jesús. José ya había fallecido. Su cuerpo espiritual, el ser surgido de Dios, estuvo entre esos muchos mensajeros de Dios.
2. Y Jesús les dijo: "he aquí que os he elegido entre los hombres y os he dado la ley y la palabra de la verdad.
3. "Os he puesto como luz del mundo y como ciudad
que no puede ser ocultada. Pero viene el tiempo en que tinieblas cubrirán a la Tierra, y
gran oscuridad a los pueblos. Los enemigos de la verdad y de la justicia reinarán en Mi
nombre y establecerán un reinado de este mundo. Subyugarán a los pueblos y harán que el
enemigo blasfeme, sustituyendo Mis enseñanzas por las opiniones de los hombres,
enseñando en Mi nombre lo que no he enseñado, y con sus tradiciones oscurecerán lo que
he enseñado. (Cap. 95, 2-3)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
Está escrito: "he aquí que os he elegido entre los hombres y os he dado la ley y la palabra de la verdad. Os he puesto como luz del mundo y como ciudad que no puede ser ocultada.
Yo hablé conforme al sentido de esto, no sólo a los que eran fieles y estaban en vestido terrenal, sino a la vez a los muchos mensajeros de Dios presentes -y también a aquellos que se estaban preparando en el reino de las almas para posteriores encarnaciones, a fin de cumplir su misión para la Obra del regreso al Hogar, de la Redención, en el devenir de los tiempos y generaciones, para anunciarla y para erigir el Reino de Paz en la Tierra-. Actualmente [1989], una vez más, muchos seres que provienen de Dios están encarnados para divulgar el mensaje del amor que de nuevo he manifestado y manifiesto, y para erigir el Reino de Dios en la Tierra.
Lo que manifesté a los Míos antes de Mi ascensión a los Cielos, se ha verificado.
"Pero viene el tiempo en que tinieblas cubrirán a la Tierra, y gran oscuridad a los pueblos. Los enemigos de la verdad y de la justicia reinarán en Mi nombre y establecerán un reinado de este mundo. Subyugarán a los pueblos y harán que el enemigo blasfeme, sustituyendo Mis enseñanzas por las opiniones de los hombres, enseñando en Mi nombre lo que no he enseñado, y con sus tradiciones oscurecerán lo que he enseñado.
Los demonios tomaron sus instrumentos y en Mi nombre, Cristo, erigieron un reinado en este mundo. Con Mi nombre, Cristo, han subyugado a pueblos enteros, y aún subyugan a muchos hombres. En Mi nombre hicieron cruzadas y mataron a muchos hombres. A otros los forzaron a hacerse cristianos, de forma que también éstos abusaron de Mi nombre, tal como lo hicieron y aún lo hacen los ejércitos de las tinieblas.
La palabra santa, que es válida para la Tierra y para los hombres, la han tomado y la toman bajo su dominio y bajo su censura, haciendo de ella su libro, su "Sagrada Escritura. Enseñan ciertamente en Mi nombre, en el nombre de Jesús y del Cristo; su libro lo califican de la verdad -pero ellos mismos no viven lo que proclaman como verdad-. Para someter a hombres poniéndolos bajo su dominio, establecen doctrinas ideadas por hombres. Estas doctrinas no son la ley de la vida, que enseñé en Jesús de Nazaret, y que vuelvo a manifestar como Cristo de Dios. Instauraron costumbres paganas, instituyeron "tradiciones y, con ello, pusieron y ponen un velo a la verdad.
Este mundo conceptual humano que nada tiene en común con el mundo de Dios, lo han embellecido y embellecen con Mi nombre, llamándolo "cristianismo, y oscurecen Mi enseñanza, para así seguir atando al pueblo y mantenerlo ciego para la verdad. En Mi nombre, Cristo, los seducidos incluso fundan partidos políticos, a fin de, con Mi nombre, Cristo, inducir al pueblo a elegirles para lograr ellos sus fines no cristianos.
Así escarnecen Mi nombre de múltiples maneras, y todos los que Me quieren seguir
de verdad, son objeto de burla y ridículo, y acusados de seguir una enseñanza errónea.
Lo que ellos mismos son, es decir, instrumentos de las tinieblas, que abusan de Mi nombre,
lo afirman de los verdaderos seguidores.
Así, hasta la generación actual [1989] tienen validez Mis siguientes palabras: si Me han perseguido a Mí, también os perseguirán a vosotros. Si Me han escarnecido, se han burlado de Mí y Me han ridiculizado, también os escarnecerán, se burlarán de vosotros, y os ridiculizarán en público. Si Me han matado a Mí, también matarán a muchos de vosotros.
4. "Pero alegraos en vuestro ánimo; pues también
vendrá el tiempo en que la verdad que han escondido se hará manifiesta; y brillará la
luz, y desaparecerá la tiniebla y se erigirá en el mundo el verdadero reino, que estará
en el mundo, pero no será del mundo. La palabra de la justicia y del amor surgirá desde
el centro, la santa ciudad sobre el monte Sión, y el monte, que se halla en la tierra de
Egipto, será conocido como altar de testimonio para el Señor. (Cap. 95, 4)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
El Nuevo Tiempo, el tiempo del Cristo, viene con poder. La humanidad se encuentra en un cambio de era que hasta ahora nunca ha existido para la materia. Yo, el Cristo, vengo -y conmigo los que dan testimonio de Mí mediante sus obras de amor verdadero y desinteresado.
En este poderoso cambio de era, todo lo que es contrario a la ley divina se hará manifiesto, para que puedan autorreconocerse todos los hombres que han pecado contra la ley, y arrepentirse y reparar esto.
Yo Soy el Señor del amor y de la vida, y no destruyo. Sólo el espíritu de la época destruye. Yo edifico, y aliento a todos los que se arrepienten de corazón y reparan lo que han causado. Así también les es dada la posibilidad del autorreconocimiento, del arrepentimiento y de la reparación a los que han tapado Mi palabra santa, la verdad, con su obrar satánico y con sus tradiciones. A ellos les es dada la posibilidad de admitir públicamente, ante todos los pueblos, que han abusado de Mi nombre, Cristo, para fines satánicos, para ganar renombre para ellos mismos en el mundo y para poder seducir a los que les siguieron ciegamente.
La ley de causa y efecto interviene cada vez más en las instituciones eclesiásticas, en las que muchos responsables se han adornado y se adornan con Mi nombre y han abusado y abusan de él para su propio prestigio en el mundo.
La ley de causa y efecto también interviene cada vez más en los llamados partidos políticos cristianos y alcanza a todos aquellos hombres que se han puesto bajo su bandera y que no viven ni cumplen lo que Yo enseñé siendo Jesús de Nazaret.
Quien se arrepienta, admita, y pida perdón y derrumbe lo que construyó abusando de Mi nombre, Cristo, también obtendrá la misericordia y la ayuda del Eterno.
Pero quien siga obstinadamente construyendo con Mi nombre, Cristo, en el edificio del yo humano, será derrumbado -con todo lo que haya construido y a lo cual se agarra.
Porque ved: Yo, el Cristo, lo hago todo nuevo. Alegraos y tened buen ánimo. El adversario se ata cada vez más. En la ley de causa y efecto ha forjado sus propias cadenas, y todos los que le siguen ciegamente y permanecen así, se ponen también estas cadenas.
Quien pronuncia Mi nombre, pero no cumple Mis enseñanzas, que son la ley de la vida, está contra Mí, está a favor del adversario, a cuyas cadenas también se ata.
Quien pronuncia Mi nombre, Cristo, se obliga con ello ante la ley de la vida a realizar y cumplir lo que Yo he enseñado siendo Jesús de Nazaret y enseño como Cristo de Dios. Quien no hace esto está contra Mí y es un enemigo de la verdad.
Al tiempo que las tinieblas se atan cada vez más, mediante sus efectos, a sus cadenas, la luz de Dios en Mí, el Cristo, irradia cada vez con más fuerza a este mundo. Sobre la Tierra purificada se está formando un nuevo mundo, el mundo del Cristo.
Ya ahora, antes de que la Tierra esté purificada y el Reino de Dios, el Reino de Paz de Jesucristo, abarque toda la Tierra, se está formando Mi Reino, muy paulatinamente, en el viejo mundo pecaminoso, que está acabándose -pero sin estar con este mundo.
Esta escrito: "la palabra de la justicia y del amor surgirá desde el centro, la santa ciudad sobre el monte Sión, y el monte, que se halla en la tierra de Egipto, será conocido como altar de testimonio para el Señor.
Yo, Cristo, os digo: los israelitas recibieron del Eterno un largo tiempo de gracia para reflexionar acerca de la ley del amor y de la justicia y de Mí, su Redentor. Dado que los israelitas, sin embargo, por ahora, hasta este poderoso cambio de era, no han reflexionado, y siguen agarrados a su mundo conceptual y a sus tradiciones y aún siguen manteniendo luchas con su prójimo, en vez de dejar que rijan el amor y la justicia, y siguen esperando aún al Mesías que en su día estuvo entre ellos en Jesús, el Eterno ha quitado la salvación a Israel y la ha dado a otro pueblo. A consecuencia de ello la salvación surgirá de la Nueva Jerusalén y del Nuevo Israel en formación. Y el monte del Señor estará allí donde los hombres vivan de acuerdo con el anuncio de la salvación. Y éstos darán testimonio de que el Reino de Dios puede ser vivido en la Tierra, en la materia, y de que las leyes de la vida pueden ser cumplidas en todos sus detalles.
En la Nueva Jerusalén, que paulatinamente se está edificando -que abarca todos los centros y establecimientos para la vida en Dios-, viven y trabajan hombres conforme a las leyes del Sermón de la Montaña. Cumplen más y más las leyes del amor desinteresado y así hacen que la luz de Dios en Mí, el Cristo, irradie al mundo.
De este modo se hará progresivamente visible todo lo que no esté edificado sobre Mí, el Cristo. Y los hombres que hayan abusado de Mi santo nombre y no se hayan arrepentido de lo que les ha mostrado claramente la luz, ni lo purifiquen, quedarán al descubierto y se atarán cada vez más a las cadenas de las tinieblas. La luz les mostrará su vida inferior, egocéntrica, que han adornado con Mi nombre, para seducir a hombres, para atarlos a ellos y para llenar sus iglesias -y les mostrará que en vidas anteriores con cruzadas obligaron a los hombres a convertirse en cristianos, o que los martirizaron o los hicieron matar, en Mi nombre y con la cruz de la Redención-. Todo esto se hará manifiesto antes de que perezca este mundo pecaminoso.
5. "Ahora voy a Mi y vuestro Padre, Mi y vuestro
Dios. Pero vosotros quedaos en Jerusalén y permaneced en oración, y después de siete
días recibiréis el poder de arriba, y la promesa del Espíritu Santo será cumplida en
vosotros, y desde Jerusalén iréis a todas las tribus de Israel y a las partes más
lejanas de la Tierra. (Cap. 95, 5)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
Estas palabras,"...y después de siete días recibiréis el poder de arriba, y la promesa del Espíritu Santo será cumplida en vosotros, y desde Jerusalén iréis a todas las tribus de Israel y a las partes más lejanas de la Tierra, tienen el siguiente significado:
Yo, Cristo, voy a Mi y vuestro Padre, a Mi y vuestro Dios, pues Yo, Cristo, permanecí en Dios -sin la mancha del pecado.
Yo, Cristo, estoy en el Padre, que es el amor y la verdad, la ley de la vida. La Ley, Dios, está formada por las siete fuerzas básicas de Dios. Ellas son la corriente universal, la Ley, y el Espíritu de la vida, que todo lo traspasa. Yo iré a través de todas las fuerzas básicas de la vida al Padre de la vida y os enviaré el Poder, el Espíritu, la Vida -las siete fuerzas básicas de los Cielos-. Después de la ascensión volveré a obrar en las siete fuerzas básicas en Dios, en el Espíritu de la vida, y en todas las formas de la vida, ya que todas las fuerzas están contenidas en todas las fuerzas, y también las cuatro fuerzas de los atributos, las fuerzas que crean y hacen, en las que Yo Soy omnipresente.
El Espíritu Santo que Yo os enviaré es el Padre en Mí, el Cristo. El hará realidad en vuestra vida y en vosotros y a través de vosotros -y en todos los que fielmente Me sigan- lo que Yo os he dicho. Yo edificaré a través de vosotros y a través de hombres de posteriores generaciones, que sigan Mis huellas, el Reino de Dios en la Tierra.
Esto y otras cosas dije a través de la palabra del corazón a los que estaban presentes en vestido terrenal y en vestido espiritual; pues muchos que estaban presentes en vestido espiritual, se habían preparado para encarnar, a fin de continuar lo que Yo enseñé siendo Jesús de Nazaret, en la medida en que les sea posible durante la generación en la que encarnen.
Esto se ha cumplido:
La Verdad, que Yo Soy, es enseñada en todas las partes de la Tierra. Quien la acepta y vive de acuerdo con ella, es servidor de todos y el más humilde entre los Míos; pues grande en espíritu es el hombre que sirve desinteresadamente y es servidor de todos, sin honores, títulos ni reconocimiento.
Quien es grande en el Espíritu, Dios, vive en Dios, y quien vive en Dios, vive en la Verdad, que es la Ley, Dios. Quien vive en la Verdad, también vive en el cumplimiento: ve lo que otros no ven, y oye lo que otros no oyen. Obra y da desde la ley de la vida lo que otros todavía no son capaces de captar. Es rico en valores internos, porque vive en el reino del interior.
6. Habiendo dicho esto, levantó Sus puras y santas manos
y les bendijo. Y sucedió que, mientras les bendecía, fue separado de ellos, y una nube
resplandeciente como el sol Lo apartó de su vista. Y mientras ascendía algunos Lo
cogían de los pies y otros oraban postrados sobre sus rostros. (Cap. 95, 6)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
La "nube, de la que está escrito que brillaba como el sol, eran las radiaciones de las siete fuerzas básicas de Dios, de la ley eterna, que Me envolvió y que sólo puede captar el que vive en la Ley, Dios.
La expresión, "...algunos Lo cogían de los pies, muestra: el hombre quiere retener y tener consigo visible y palpable lo que todavía no ha desarrollado en sí mismo. Pero quien conscientemente Me lleva a Mí, el Cristo de Dios, en sí mismo como ley de la vida y de la verdad, no tiene que tenerme como hombre a su lado. Es uno conmigo, en su corazón. Por tanto, orad y vivid la ley y llegad a ser la ley de la vida, que Yo Soy en el Padre. Entonces seréis conscientemente uno conmigo, el Cristo de Dios.
7. Mientras Le seguían con la vista al cielo, dos
varones con blancas vestiduras estaban junto a ellos y les dijeron: "varones de
Israel, ¿qué hacéis ahí mirando al cielo? Este Jesús que ha sido llevado de entre
vosotros en una nube, regresará de la misma forma en una nube. Y así como Le habéis
visto ir al Cielo, así regresará a la Tierra. (Cap. 95, 7)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
Sobre los siete rayos de luz, las siete fuerzas básicas de Dios, regresaré Yo, Cristo, y gobernaré el Reino de Dios en la Tierra, que he erigido con los Míos, como Cristo de Dios, su Hermano divino. Se lo he prometido a los Míos. Mi palabra tiene validez.
Volveré en toda gloria a los que vivan en Mí. Después de que la Tierra sea purificada y traspasada por la luz, éstos serán todos los hombres que habiten en ella. Yo, Cristo, no vendré en vestido terrenal a los Míos, sino en vestido espiritual. Y no obstante Me verán, porque habrán desarrollado los Cielos internos mediante el cumplimiento de la ley eterna.
8. Entonces se volvieron a Jerusalén desde el monte de
olivos que dista de la ciudad el camino de un sábado. Y cuando volvían echaron de menos
a María Magdalena, la buscaron y no la encontraron. Y algunos de los discípulos dijeron:
"el Maestro se la ha llevado con El; y todos se maravillaron y se llenaron de
gran respeto. (Cap. 95, 8)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
María Magdalena, para orar, fue al lugar en el que había estado Yo con algunos discípulos y discípulas fieles y con ella, y en el que había hablado sobre la ley del amor, que el Padre eterno es en nosotros. Sintió Mi cercanía interna y quería estar allí, donde percibía las sensaciones más sagradas, el amor desinteresado que nos unió y nos une eternamente.
El amor desinteresado es un lazo fraternal indisoluble que une a todos los que en pureza están juntos y unos a favor de los otros; pues quien vive en el prójimo, siente lo que el prójimo necesita y le sirve desinteresadamente.
María Magdalena sintió nostalgia. Pero cuando introduje en ella Mis rayos luminosos de resurrección, la nostalgia se convirtió en cercanía y en alegría, y en palabra del corazón, la cual Yo Soy.
9. Y era pleno verano cuando Jesús ascendió al Cielo, y no había cumplido aún los cincuenta años; pues era necesario que se cumpliesen siete veces siete años en su vida.
10. Sí, para que llegara a la perfección mediante el
sufrimiento en todas las experiencias, y para que llegara a ser un ejemplo para todos,
hijos y padres, casados y célibes, jóvenes y adultos, sí, en todas las edades y en toda
condición de la vida terrenal. (Cap. 95, 9-10)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
Los siete por siete años simbolizan los siete rayos de luz básicos. En cada rayo de luz básico están contenidos a su vez los otros seis rayos de luz, como fuerza, formando las regiones inferiores en los rayos de luz básicos. Por eso son siete por siete fuerzas, rayos que parten de los siete rayos de luz básicos -también llamados irradiación básica o primaria.
Siendo Jesús de Nazaret experimenté y cumplí lo que es de importancia para la salvación de todos los hombres: experimenté y padecí lo que significa ser hombre, y sufrí por amor a los hombres. Así grabé lo vivido y lo sufrido, el pro y el contra de los hombres, como recuerdo, en los siete por siete rayos de luz.
En el destello redentor siento la alegría y la pena de cada alma y de cada hombre -ya se trate de niños que van madurando o de sus padres, de casados o de solteros, de los jóvenes o de los ancianos-. No he vivido la cantidad de años terrenales de los hombres, pero sentí su sufrimiento y cómo éste prosigue, si el hombre continúa pecando.
He visto a los hombres, los he visto en profundidad y los he sentido. Los he vivido y experimentado. He experimentado a los principios femenino y masculino y he visto el matrimonio como presión y atadura, y he vivido como hombre el enlace matrimonial -es decir, la unión espiritual-. He grabado todo en el destello redentor, para que pueda proporcionar a cada alma y a cada hombre la ayuda, la salvación y las palabras que les pueden ser consuelo y orientación en el camino a la vida interna, al Reino de Dios del interior, si aceptan y cumplen la vida en Mí, Cristo.
Libro, 1088 páginas.
ISBN 3-89371-260-7 P.V.P.: DM/SFr 25,- ÖS 183,- US$ 15,-
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