Editorial DAS WORT

DAS WORT - la editorial en Vida Universal


Esta es Mi Palabra
Alfa y Omega
El Evangelio de Jesús
La manifestación de Cristo
que el mundo no conoce

          El octavo día
                         después de la resurrecció


Capitulo 88

El octavo día después de la resurrección

Israel y Jerusalén están allí donde hay hombres que cumplen la voluntad de Dios. El mundo pecaminoso no reconoce a los verdaderos hijos e hijas de Dios, y tampoco a la elevada mujer que prepara el camino a Cristo (1-3). El irradia Su luz, a través de ella, a toda la Tierra (4-7). Los hombres de buena voluntad encuentran el camino al interior (8). Las tinieblas sucumbirán, en la lucha contra la Luz del mundo (9-10). El acto redentor de Cristo impidió al ángel femenino llevar a cabo sus intenciones: la involución de todas las formas de vida y la disolución de la Creación (11-12)

 

1. Y pasados siete días, otra vez estaban los discípulos en la sala superior. Las puertas estaban cerradas. Entonces vino Jesús y, estando en medio de ellos, dijo: "la paz sea con vosotros”. Y Le reconocieron en la cena sagrada conmemorativa.

2. Y les dijo: "amaos unos a otros, y a todas las criaturas de Dios. Sin embargo, os digo que no son hombres todos los que tienen forma humana. ¿Son a imagen y semejanza de Dios los hombres o las mujeres que practican la violencia, la opresión y la injusticia, que más pronto hablan la mentira que la verdad?

3. "No, en verdad, hasta que no hayan renacido y acogido el espíritu del amor y de la sabiduría en sus corazones; pues sólo entonces serán hijos e hijas de Israel, y cuando sean de Israel serán, como tales, hijos de Dios. Y por eso vine al mundo, y por eso he sufrido en manos de los pecadores”. (Cap. 88, 1-3)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

Quien no guarda el mandamiento del amor desinteresado, no está amando ni a sus semejantes ni a los mundos animal, vegetal y mineral.

Sólo los que aman desinteresadamente, aman desinteresadamente a su prójimo y a todo lo que es, como animales, plantas y piedras. Quien no vive en el amor que viene de Dios, tampoco da desde la corriente del amor desinteresado, y por tanto es ciego para la verdad. Un ciego golpea ciegamente -ciego como es- a diestro y siniestro. Sólo piensa en sí mismo y con ello se vuelve hijo o hija de la crueldad.

Por eso no todos los que tienen forma humana son conscientemente la imagen y semejanza de Dios. Sólo se llamarán legítimamente hijos e hijas de Dios aquellos que aspiren a la vida desinteresada y sean uno con sus semejantes y con todas las formas de vida. Y sólo se llamarán legítimamente hijos e hijas de Israel los que vivan en el verdadero Israel, en la verdadera Jerusalén, y que cumplan la voluntad de Dios en el verdadero Israel y en la verdadera Jerusalén; pues Israel y Jerusalén están allí donde hay hombres que se esfuerzan en cumplir la voluntad de Dios. Israel y Jerusalén están allí desde donde fluye la salvación, como amplio caudal, a toda la Tierra.

Quien crea que Israel y Jerusalén, donde obré hace dos mil años en Jesús de Nazaret, serán también el Israel y la Jerusalén del tiempo venidero del espíritu, se equivoca: esto no depende del lugar, sino de la irradiación de la Tierra. De la Tierra surge con ímpetu la irradiación para el Reino de Dios en la Tierra. Se edificará donde haya hombres que se llamen legítimamente hijos e hijas de Dios.

Por no haberme aceptado los hijos e hijas del antiguo Israel, sufrí en manos de los pecadores. El antiguo Israel y la antigua Jerusalén permanecieron en sus pecados y perecerán.

De las ruinas del viejo mundo pecaminoso se levantarán el Nuevo Israel y la Nueva Jerusalén, el Reino de Dios en la Tierra. Los hijos e hijas de Dios que están haciendo surgir el Nuevo Israel y la Nueva Jerusalén serán perseguidos, ridiculizados y calumniados -de forma similar a como lo fui Yo en Jesús de Nazaret-. El mundo pecaminoso, formado por hijos e hijas de la crueldad, no reconocerá a los que conscientemente son hijos e hijas de Dios -como tampoco Me reconoció a Mí, el Hijo de Dios, su Redentor.

También la elevada mujer, el ser espiritual en vestido terrenal que está entre ellos para prepararme a Mí, el Cristo, los caminos, es sólo reconocida por pocos, como lo fui Yo en Jesús de Nazaret -y no por el mundo, y tampoco por todos los del círculo interno-. Muchos hijos e hijas del mundo están contra ella, porque defiende con firmeza el evangelio del amor y vive en Mí, el Cristo -y conmigo en el Padre, para el Nuevo Tiempo, el tiempo del Cristo, que Yo Soy.

Tal como los judíos esperan aún hoy al Mesías, y no Me aceptan a Mí, el Cristo, el Mesías, le sucede igualmente a la mujer que Me precede a Mí, el Cristo, para preparar Mi venida.

Muchos hombres hablaban del Mesías y no Me reconocieron cuando estuve entre los hombres en Jesús de Nazaret. Muchos hombres hablan -como fue comunicado hace largo tiempo- de una elevada mujer, que precede al Señor para prepararle los caminos. Ella es un ser humano entre los hombres -pero éstos no la reconocen-. Así como Yo Me fui de la Tierra sin ser reconocido, de forma parecida se irá ella de la Tierra, sin ser reconocida. Muchos seguirán esperando a la elevada mujer que Me habría de preparar a Mí, el Cristo, los caminos; y, sin embargo, ya habrá estado entre ellos.

Tan sólo cuando el tiempo esté maduro, cuando la verdad se abra paso, reconocerán los hombres que el rayo de luz parcial de la Sabiduría divina estuvo entre ellos en vestido terrenal: la elevada mujer, en Mí, el Cristo, y, nosotros, en Dios, nuestro Padre eterno, para el Nuevo Tiempo, el Reino de Cristo.

Con las palabras, "la elevada mujer”, no se hace referencia al ser humano, sino al ser en Dios que está en vestido terrenal [1989].

 

4. Y Jesús dijo: "estuve en medio del mundo, y fui visto y oído estando en la carne, y hallé a todos los hombres más que saciados de sus propias avideces y embriagados de sus propias necedades, y a nadie encontré hambriento o sediento de la sabiduría de Dios. Mi alma está de duelo por los hijos humanos; pues sus corazones son ciegos y su alma sorda, y no oyen Mi voz.

5. "Estas son las palabras que os he dicho mientras todavía estaba con vosotros, para que se cumpla todo lo que está escrito en la Ley de Moisés, los Profetas y los Salmos, referente a Mí”.

6. Y les abrió el entendimiento para que pudiesen captar la Escritura, y les dijo: "así está escrito, y así correspondía a Cristo, que sufriera y resucitara de entre los muertos al tercer día. Y debían ser predicados la penitencia y el perdón de los pecados en Mi nombre a todos los pueblos, empezando por Jerusalén. Y vosotros sois testigos de ello.

7. "Y os envío la promesa de Mi Padre, al que no habéis visto en la Tierra; pues en verdad os digo que así como el mundo entero ha sido destruido por el pecado y la vanidad de una mujer, así será salvado por la ingenuidad y la verdad de una mujer, y por vosotros será salvado. (Cap. 88, 4-7)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

Está escrito: "estuve en medio del mundo, y fui visto y oído estando en la carne, y hallé a todos los hombres más que saciados de sus propias avideces y embriagados de sus propias necedades, y a nadie encontré hambriento o sediento de la sabidurá de Dios”.

Han pasado casi dos mil años. Aún hay muchos hombres más que saciados de sus propias avideces y embriagados de sus propias necedades. En verdad estuve en medio del mundo -y encontré pocos hombres hambrientos o sedientos de la sabiduría de Dios.

Algo parecido le sucede a la mujer que Me prepara los caminos. Ella está en medio del mundo. Mi palabra, la palabra de la salvación, resuena en forma de palabra profética a través de ella y traspasa el mundo entero [1989]. Muchos oyen Mis palabras pronunciadas a través de ella -pero siguen siendo pecadores-. Sin embargo, muchos dan la vuelta y se esfuerzan en dejar el viejo mundo pecaminoso, es decir en no pecar más, para pasar a formar parte del grupo de los que erigen el Nuevo Tiempo, el tiempo del Cristo, que Yo Soy.

Como el viejo mundo siguió siendo pecaminoso, morirá en sus pecados -y con él todos aquellos hombres que rinden homenaje al pecado.

Está escrito: "...así como el mundo entero ha sido destruido por el pecado y la vanidad de una mujer, así será salvado por la ingenuidad y la verdad de una mujer, y por vosotros será salvado”.

Comprended: una mujer, es decir un ser espiritual femenino, la manifestación de la parte femenina de Dios, originó la Caída. Dios, el Eterno, es tanto masculino como femenino; es decir, es donante y receptor. El principio femenino, la parte femenina de Dios manifestada, quiso ser como el principio masculino, como Dios en Su omnipresencia, masculino y femenino, donante y receptor, la corriente universal, el SER.

La mujer de la que está escrito, "...así será salvado por la ingenuidad y la verdad de una mujer, y por vosotros será salvado”, es el rayo de luz parcial -el serafín- de la Sabiduría divina, el elevado ser espiritual ante el trono del Todopoderoso -que ahora [1989] está en vestido terrenal-. Con los hijos e hijas de Dios contribuye a la salvación de muchos. Junto con ellos erige el nuevo mundo, el Reino de Dios en la Tierra.

La palabra "ingenuidad”, significa: sencilla. Verdaderamente de forma sencilla, sin rango ni prestigio en el mundo, sin nombre ilustre, va por la Tierra -y Yo, Cristo, en toda la Tierra irradio, a través de ella, Mi luz a todos los hombres dispuestos a aceptar y cumplir Mi palabra santa-. Yo traigo la Verdad, el Camino y la Vida -que Yo Soy- a aquellos que creen en Mí, que realizan y cumplen lo que les enseño y doy mediante la palabra profética: la ley de Dios -como antaño en Jesús de Nazaret.

Lo que enseñé en Jesús de Nazaret, lo vuelvo a enseñar y lo profundizo como Cristo a través de ella, que Me precede, que es la mujer ante el trono de Dios. Ella es la que seguirá siendo desconocida hasta que la verdad haya nacido en los corazones de los hombres. Y los que entonces sean colmados por la verdad y hablen y den desde la verdad, la reconocerán y darán testimonio de la mujer que estando en vestido terrenal no fue reconocida por el mundo, pero que vivió y obró para la verdad, y trajo la verdad, en Mí, el Cristo, al mundo entero.

Muchos seres de la luz forman parte de la misión de la Redención, para llevar al mundo la ley del amor y hacerla visible: el Reino de Dios en la Tierra. Los seres provenientes de Dios, invisibles para los hombres, preparan a la amada hija de la Sabiduría y a los hijos e hijas de Dios los caminos que llevan al Nuevo Tiempo.

Las palabras de misión que dije a Mis apóstoles y discípulos, no sólo eran válidas para ellos, sino que fueron a la vez pronunciadas para todos los hombres y para todos los hijos e hijas de Dios que están en la Tierra, que cumplen cada vez más la voluntad del Eterno.

 

8. "Alegraos por tanto y regocijaos, pues vosotros sois más benditos que nadie en la Tierra; pues vosotros, Mis doce mil, sois los que redimiréis el mundo entero. (Cap. 88, 8)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

Las palabras, "...pues vosotros, Mis doce mil, sois los que redimiréis el mundo entero”, deberían ser entendidas conforme a su sentido.

El número, en aquel tiempo, tenía un significado diferente del que tiene en el vertiginoso tiempo actual [1989], que ya ha sido acortado por el Eterno. No os apoyéis en números, sino sólo en Mí, el Cristo.

Comprended: no redimirán el mundo aquellos que viven en Mí, el Cristo, y forman parte de Mi misión; pero contribuirán a que los hombres de buena voluntad Me reconozcan a Mí, su Redentor, y recorriendo el camino al interior, que Yo les enseño, lleguen al corazón de Dios.

 

9. "Y de nuevo os digo que cuando el gran tirano y los siete tiranos comenzaron a luchar en vano contra la luz, no sabían con quién o contra quién luchaban.

10. "Pues no vieron más que una luz deslumbrante, y cuando lucharon desperdiciaron su energía, uno contra otro, y así es. (Cap. 88, 9-10)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

"El gran tirano”, era el que capitaneaba a los demonios. Los otros siete tiranos formaban con él la cabeza de la oscuridad, pues las tinieblas han intentado e intentan erigir su territorio de forma similar a como está edificado el Reino de Dios: con el Eterno y los siete Príncipes celestiales.

Cuando Yo, el Corregente, salí de los Cielos, Mi luz fue recubierta. Atravesé los ámbitos de las jerarquías satánicas -que después del acto redentor se convirtieron en planos de purificación- sin ser reconocido. Sólo cuando entré en el vestido de la materia, es decir encarné, fui reconocido por las tinieblas. A partir de este momento el poder de las tinieblas luchó contra Mí para ejercer violencia sobre Mí.

Comprended: quien lucha contra su prójimo, desperdicia sus fuerzas físicas y del alma, y con ello se vuelve cada vez más débil. De este modo, las tinieblas se están debilitando desde la Caída, y cada vez perderán más terreno. La Luz del mundo, que Yo Soy, vencerá e irradiará, abarcando toda la Tierra, y habrá paz en los hombres que vivan en el rayo de la Luz.

 

11. "Y por eso tomé una cuarta parte de su fuerza, para que no tuvieran tanta fuerza ni persistieran en sus malos actos.

12. "Pues mediante involución y evolución se consumará la Redención del mundo: mediante el descenso del Espíritu a la materia y la ascensión de la materia al Espíritu, a través de todos los tiempos”. (Cap. 88, 11-12)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

Yo rectifico la siguiente afirmación: "Y por eso tomé una cuarta parte de su fuerza, para que no tuvieran tanta fuerza ni persistieran en sus malos actos”. No he tomado ni tomo la fuerza de los hombres. Ellos mismos desperdician su fuerza vital, por su forma ilegítima de pensar, hablar y actuar, y en la lucha contra su prójimo.

Comprended: si, de este modo, las almas hubiesen perdido cada vez más fuerza vital, habría acontecido lo que la mujer que quiso ser como Dios intentó conseguir: la disolución de la Creación divina, de manera que todas las formas de vida se habrían disuelto y pasado a la corriente primaria, a la energía primaria. Cada ser espiritual, cada alma y toda otra forma de vida, se habrían disuelto paulatinamente; pues el principio femenino, el ángel femenino, la manifestación femenina de Dios, quería nuevamente el estado primario: energía primaria omnifluente, omnipresente, sin formas de vida espirituales; pues en ese caso habría estado de nuevo en la corriente omnipresente, habría con ello vencido al Dios Padre-Madre y se habría creado a sí misma como diosa omnipresente, y, de sí misma, a todas las formas de vida.

Era por tanto su deseo, que todas las almas perdiesen cada vez más fuerza vital, para que la sustancia que había tomado forma -las almas y los cuerpos espirituales- involucionara de nuevo y regresase a la corriente primaria. De la corriente primaria ella habría entonces tomado y creado, de modo nuevo.

Con Mi acto redentor y el infundir la luz redentora en todas las almas y hombres, detuve esta involución. Desde Mi acto redentor ya no es posible que las formas de vida creadas por Dios se disuelvan y regresen a la energía primaria, a la corriente fluente, a la corriente creadora. Si bien cada alma puede cargarse, no puede sin embargo disolverse. En el acto redentor está dispuesta la evolución del alma.

El Espíritu de Dios en Mí, el Cristo, descendió a la materia; El es la Fuerza parcial de la Fuerza primaria. Esta Fuerza parcial de la Fuerza primaria, que está en las almas, se elevará con las almas al eterno SER. Esto está sucediendo "a través de todos los tiempos”, mediante transformación y evolución -hasta que cada alma haya llegado a ser de nuevo forma espiritual pura, un ser espiritual en Dios, tal como surgió de Dios.

El Dios Padre-Madre, en Su Hijo, que Yo Soy, Cristo, es la victoria sobre la oscuridad y la materia.

 

El próximo capitulo


Libro, 1088 páginas.
ISBN 3-89371-260-7 P.V.P.: DM/SFr 25,- ÖS 183,- US$ 15,- 
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