Editorial DAS WORT

DAS WORT - la editorial en Vida Universal


Esta es Mi Palabra
Alfa y Omega
El Evangelio de Jesús
La manifestación de Cristo
que el mundo no conoce

        Jesús se aparece
                                 a Sus discípulos


Capitulo 87

Jesús se aparece a Sus discípulos

¿Por qué pudieron ver los discípulos al Resucitado? (1-2).
La cruz sin cuerpo, un símbolo de la resurrección y de la victoria sobre las tinieblas (3-6). ¿Redención sólo por la fe? (7). Bautizado por el Espíritu Santo (8). El amor desinteresado abarca a todo lo que es (9). Llevar una vida consagrada a Dios (10). El espíritu de Dios utiliza el vocabulario y los conceptos del transmisor humano, el significado de los cuales está sometido a las modificaciones
que trae el tiempo. Las Comunidades en Cristo hasta el tiempo de luz (11-15)

 

1. La tarde de ese día, del primer día de la semana, los discípulos estaban reunidos, y tenían cerradas las puertas por temor a los judíos. Entonces vino Jesús y, puesto en medio de ellos, les dijo: "la paz sea con vosotros”. Se aterrorizaron, creyendo ver a un espíritu.

2. Y El les dijo: "ved que Soy Yo mismo, tal como Me habíais visto antes. Un espíritu puede verdaderamente aparecerse en carne y hueso, tal como veis que tengo. Ved Mis manos y pies; tocad y ved”. (Cap. 87, 1-2)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

No tenía cuerpo alguno de carne y hueso, sino que adapté Mi cuerpo espiritual a la vibración de la Tierra y al mismo tiempo elevé la consciencia de los discípulos, para que pudieran verme y sentirme.

 

3. Y habiendo dicho esto, les mostró las manos y los pies. Entonces los discípulos se alegraron, al ver al Señor.

4. Tomás, llamado Dídimo, uno de los discípulos, les dijo: "si no veo en Sus manos las marcas de los clavos y pongo mi dedo en las marcas de los clavos, y meto mi mano en Su corazón, no lo creeré”. El dijo a Tomás: "mira Mis manos, Mi corazón y Mis pies; extiende tu mano y pon tu dedo en la marca de los clavos y pon tu mano en Mi corazón, y no seas incrédulo, sino creyente”.

5. Y Tomás Le dijo: "¡Señor mío y Dios mío!” Y Jesús le dijo: "Tomás, porque Me has visto, has creído: bienaventurados los que no ven pero creen.

6. Entonces Jesús les dijo de nuevo: "la paz sea con vosotros. Igual que a Mí Me envió Mi Padre, así os envío Yo”. Y habiendo dicho esto sopló sobre ellos y les dijo: "recibid el Espíritu Santo; predicad el evangelio y anunciad a todos los pueblos la resurrección del Hijo de Dios. (Cap. 87, 3-6)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

En verdad: "bienaventurados los que no ven pero creen”. Quien vive en y desde Dios, no exige pruebas externas de la vida interna. Sólo quiere pruebas de la vida del interior el hombre que vive más en lo externo, que valora más los procesos visibles que los sucesos internos.

La expresión, "recibid el Espíritu Santo”, significa: recibid la fuerza que proviene de la ley eterna, el Espíritu Santo, para hablar y obrar desde la ley del amor y de la sabiduría, para anunciar a los pueblos la resurrección del Hijo de Dios y llevarles el evangelio del amor y de la sabiduría.

En verdad, la resurrección del Hijo de Dios debéis llevarla en el corazón, y a través de Mí, el Cristo, el Resucitado, resucitar de vuestros pecados, para que podáis entrar en la vida que Yo, en el Padre, Soy.

Repito: quien piensa en el crucificado y adora al cuerpo colgado en la cruz de la resurrección, aún está colgado él mismo en la cruz del pecado. No Me ha aceptado ni acogido aún en su corazón. Es decir que quien dice que sí al hecho del cuerpo en la cruz, aferrándose aún a la cruz con el cuerpo martirizado, no ha reucitado aún en Mí, el Cristo. Da testimonio de sí mismo, de que vive aún en la servidumbre del pecado y de que se deja influenciar por lo pecaminoso.

Pues los demonios quieren ver al crucificado, la cruz con el cuerpo, que para ellos significa la derrota del Nazareno -no la victoria del Cristo-. Con el cuerpo muerto en la cruz, quieren inculcar a la humanidad la idea de que el Hijo de Dios ha sucumbido al pecado.

Pero Yo he resucitado y he regresado al Eterno. Os he traído la Redención. La cruz sin el cuerpo muerto simboliza la resurrección y la victoria sobre las tinieblas. Por eso todos los hombres que viven en Mí, y a través de los cuales Yo vivo, se atendrán a la cruz de la victoria, que no lleva cuerpo; pues al igual que Yo conquisté la victoria sobre las tinieblas, los hombres y las almas que conscientemente creen en Mí y hacen cada día más la voluntad del Santísimo, han conquistado la victoria sobre el pecado.

 

7. "Enseñadles la santa ley del amor, que os he dado. A los que renuncien a sus pecados, les sean perdonados, y a los que sigan pecando, les sean mantenidos. (Cap. 87, 7)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

Las palabras, "a los que renuncien a sus pecados, les sean perdonados, y a los que sigan pecando, les sean mantenidos”, significan: quien pide perdón y perdona y, si aún es posible, repara lo que ha causado, y ya no hace algo parecido a lo que condujo al pecado, es decir, ya no peca más -ése ha renunciado al pecado. Pero a quien a pesar de lo que sabía, a pesar de perdonar y pedir perdón, vuelve a cometer los mismos pecados, no se le puede quitar el pecado -tampoco aunque haya pedido perdón.

Y si tu prójimo, contra el que has pecado, no te perdona, tampoco el Padre celestial puede quitarte este pecado. No obstante, Su gracia y amor harán que tu prójimo se autorreconozca antes y te perdone -cuando, ejerciendo su libre albedrío, esté dispuesto a ello.

Nadie ha de decir que por la sola fe en Mí, el Cristo, le serán quitados sus pecados. Quien no reconoce sus pecados, quien no se arrepiente y continúa así pecando, sigue siendo un pecador. Mi acto redentor no le quitará el pecado; pues quien no se autorreconoce, tampoco reconocerá sus pecados, tampoco se arrepentirá de ellos y no reparará lo que ha hecho a su prójimo. Quien por tanto no efectúe estos pasos del autorreconocimiento, del verdadero arrepentimiento, del perdón, del pedir perdón y del reparar el mal, caerá una y otra vez en los mismos pecados.

Aunque la luz de la salvación, la Redención, brilla en todas las almas, sólo se vuelve perfecto quien purifica su alma y la mantiene pura. Mi acto redentor no saldó los pecados del mundo, los pecados de todas las almas y hombres. Es la fuerza y el manantial de fuerza para todos los que se arrepienten de sus pecados y no vuelven a hacerlos. La Redención es el soporte del alma y la protección contra la disolución del alma. También es la luz en el camino que conduce al corazón de Dios.

Ningún hombre y ningún alma pueden evitar tener que reconocer sus pecados, arrepentirse de ellos y no volver a hacerlos. Sólo cuando alma y hombre cumplen más y más la ley del amor, se vuelven puros. La Redención del alma estará concluida tan sólo cuando haya alcanzado de nuevo la pureza y haya llegado a ser conscientemente un hijo de corazón puro.

La sola fe en Mí, el Redentor de todas las almas y hombres, no produce la pureza del alma y del hombre.

La Redención no puede disolver pecado alguno si no van por delante el reconocimiento y el arrepentimiento del pecador. Redención significa soporte, fuerza y luz para el alma, y produce la disolución del pecado cuando el pecador reconoce sus pecados, se arrepiente de ellos y no los hace más -y repara lo que ha causado, en la medida que aún sea posible-. Con ello hace que la luz redentora llegue a ser el fuego interno del amor, que le libera y que le conduce en el camino que lleva a la casa del Padre, al corazón de Dios.

 

8. "Bautizad a los que crean y se arrepientan, bendecidles y ungidles y haced la ofrenda pura de los frutos de la tierra, que he dispuesto para memoria Mía. (Cap. 87, 8)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

Comprended: sólo es válido el bautismo espiritual. Todo lo demás son símbolos y como tales no tienen fuerza significativa ni validez, porque no forman parte de la ley de Dios. La bendición ritual, la unción, y la ofrenda de frutos de la tierra, no los he establecido para lo externo. Han sido expresados como símbolo de la vida interna, y no ideados como ceremonias externas.

Sólo está en verdad espiritualmente bautizado aquel a través del cual el espíritu de Dios es activo, y que ya no peca más. Por tanto enseñad a vuestro prójimo a guardar la ley de Dios.

Cuando el hombre haya dicho que no al pecado y con ello se haya vuelto puro de corazón y guarde la ley de Dios, será colmado por el Espíritu de la verdad. Entonces también estará espiritualmente bautizado.

Vuestra tarea es guardar las leyes del Dios -y después enseñarlas-. El Espirítu Santo bautizará entonces al que sea puro de corazón; pues Yo, el Cristo en el Padre, bautizo con el fuego de la vida interna, con el Espíritu Santo.

 

9. "He aquí que he sacrificado Mi cuerpo y Mi sangre en la cruz, para redimir al mundo de los pecados contra el amor y de los sacrificios de sangre y fiestas del pasado. (Cap. 87, 9)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

En el presente y en el futuro será así que aquellos que se arrepientan sinceramente de sus pecados y no vuelvan a hacerlos, se abstendrán de los sacrificios de sangre y de las fiestas desenfrenadas. Quien ya no peca contra el amor desinteresado, está conscientemente en el amor de Dios y ama desinteresadamente a todos los hombres y a todo lo que es -todo lo que procede de Dios: animales, plantas, y también piedras.

El hombre que se ha ennoblecido y el alma que está traspasada por el amor de Dios, no atentarán contra la vida. Quien esté a favor de Dios, también estará a favor de su prójimo, y también de los mundos animal, vegetal y mineral.

 

10. "Y ofreceréis el pan de la vida y el vino de la Redención en una ofrenda pura con incienso, tal como está escrito de Mí, y comeréis y beberéis de ellos en memoria de que he liberado a todos los que creen en Mí de la antigua servidumbre de vuestros antepasados. (Cap. 87, 10)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

"Y ofreceréis el pan de la vida y el vino de la Redención en una ofrenda pura con incienso”, significa, según su sentido: quien lleve una vida consagrada, es decir una vida plena en Dios, quien consagre su forma de pensar, hablar y actuar al Eterno, Me tendrá presente en todo. Cada comida será una comida conmigo, porque acepta con gratitud los dones que provienen de la mano de Dios y los toma conscientemente.

Y quien crea en Mí, su Redentor, y acepte y realice lo que he enseñado, será liberado de la servidumbre del pecado.

Nada de lo que ha sido derivado y externalizado a partir de Mis palabras, pertenece a la vida interna, y tampoco a Mi enseñanza.

 

11. "Pues éstos habían hecho un dios de su vientre, y sacrificaban a este dios a las inocentes criaturas de la Tierra, en vez de la naturaleza carnal de ellos mismos.

12. "Y comían la carne y bebían la sangre, para su propia corrupción, destruían sus cuerpos y acortaban su vida, al igual que los paganos, que no conocen la verdad, o que, conociéndola, la han transformado en mentira.

13. "Como Yo os envío, enviaréis vosotros también a otros, para que hagan estas cosas en Mi nombre”; y les impuso Sus manos.

14. Y del mismo modo que con los apóstoles, también nombró profetas y evangelistas y pastores, un sacerdocio santo, e impuso Sus manos a todos los que habían elegido como diáconos, a cada uno de los cuatro veces doce.

15. Y a éstos corresponde la dirección y la conducción de la Comunidad universal, a fin de que todos sean irreprochables, cada uno en su puesto, en la unidad del cuerpo de Cristo. (Cap. 87, 11-15)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

Comprended: también las palabras en el libro llamado "El Evangelio de Jesús,” habría que entenderlas conforme a su sentido.

Mi palabra es la verdad eterna. Pero dado que la verdad eterna no tiene el leguaje y las palabras de los hombres, lleno con la verdad eterna las palabras de los hombres colmados por Dios, de manera que los hombres puedan oírme y entenderme -en la medida en que hayan abierto su consciencia.

La verdad, la ley del Universo, obra en todo y no es la envoltura, la materia. Todo lo que, de vida, la Tierra hace surgir -los reinos de la naturaleza y el reino animal, y también los hombres-, son sólo reflejos de la verdad eterna, de la ley eterna. Así que también la palabra de Dios pronunciada a través de boca humana es sólo un reflejo de la verdad. Si el hombre quiere, pues, entenderme, debe sentir en la palabra, adentrándose en ella, y captar el sentido de la palabra, la verdad que Yo, en la palabra del hombre colmado por Dios, Soy. La palabra de Dios pronunciada a través del hombre, es el intermediario de la verdad, y por tanto tiene que ser captada conforme a su sentido.

De la misma forma que de época en época los hombres están sujetos al cambio, en su manera de pensar, hablar y actuar, cambian también sus conceptos y palabras. El Espíritu de la verdad, que Yo Soy, utiliza en cada época, respectivamente, las palabras y conceptos de las personas proféticas e iluminadas que viven en ella.

Actualmente [1989], muchas palabras y conceptos tienen un significado diferente del que tuvieron en tiempos pasados. Por consiguiente, explico y rectifico lo escrito cuando los conceptos actuales [1989] se apartan de los de aquel entonces. También tiene que tenerse en cuenta el vocabulario de los que han transmitido el mensaje divino, poniéndolo en cada caso en las palabras de su tiempo.

Cuando el transmisor recibe el mensaje divino por inspiración, el Espíritu de la vida utiliza para la transmisión de la verdad el vocabulario y los conceptos de este receptor. Por eso, tal como se ha manifestado, las palabras han de entenderse sólo conforme a su sentido -es decir, han de captarse de modo fiel al sentido, y no fiel a la letra-. Quien se apega a la letra, toma la envoltura material por la verdad y no puede entender el sentido de la palabra viva. Por eso se dice: realizad primero lo que podáis entender, que entonces se ampliará vuestra consciencia espiritual para abarcar otros aspectos de la verdad eterna, y poco a poco podréis entender y realizar más.

Por eso también palabras como por ejemplo "evangelistas”, "pastores”, "sacerdocio santo” y "diáconos”, tienen que ser entendidas conforme a su sentido. El transmisor, que puso por escrito el mensaje hace muchos años terrenales, utilizó su vocabulario y los conceptos que usaba comúnmente en las colectividades y Comunidades de los hombres en el espíritu de Dios.

Repito: el Espíritu de la vida pone la verdad en la palabra de hombres colmados por Dios, y los hombres pronuncian la palabra en su lengua materna. El Espíritu, Dios, sólo puede utilizar las palabras del hombre que para ese hombre mismo son de uso común. Por eso las palabras de la verdad tienen que ser entendidas conforme a su sentido. Por eso, una y otra vez tengo que explicar y rectificar. Esto ha sido y es válido en todas las épocas.

Yo explico: hablé a los Míos conforme al sentido de: nombraré profetas, y hombres y mujeres iluminados darán testimonio de la vida en Dios. En todos los tiempos habrá un grupo grande de hombres plenos que aspiren a Dios, que cumplan cada vez más la voluntad de Dios. Y los que cumplan la voluntad de Dios, vivirán comunitariamente, en la hermandad conmigo, el Cristo. Muchos de ellos, que serán llamados, fundarán Comunidades en Mi espíritu.

Hasta que todos los hombres vivan en Mí, el Cristo, se necesitarán Ancianos, instructores espirituales, dirigentes y sanadores, en las Comunidades. De las Comunidades Originarias que están en Mí, el Cristo, han de surgir una y otra vez Ancianos, instructores, dirigentes y sanadores, que lo hablen y lo sometan todo a votación conjunta con los miembros de las Comunidades Originarias, y que encaucen y ejecuten lo que ha sido decidido conjuntamente.

Estas Comunidades son el modelo arquetípico de la vida comunitaria de los hombres que están conmigo. El lugar de los Ancianos, instructores, dirigentes y sanadores es de total igualdad respecto de los otros miembros de las Comunidades. Todos son entre sí hermanos y hermanas en Mí, el Cristo. Sin embargo, hasta que todos los hombres hayan llegado a ser un pueblo en Mí, el Cristo, y cumplan la ley del amor y de la vida y sigan únicamente al Pastor, Cristo, se necesitarán Ancianos, instructores, dirigentes y sanadores, que, no obstante, no se pondrán por encima de los otros miembros de la Comunidad.

Cuando el tiempo de luz haya envuelto a la Tierra, ya no habrá instructores, dirigentes ni sanadores, porque el reino de sustancia material sutil abarcará el Reino de Dios en la Tierra; hombres y seres de la luz serán una comunidad, y habrá un Soberano y Conductor -Cristo-. Y de modo semejante a como es arriba, será abajo, es decir en el Reino de Dios sobre la Tierra.

Cuando Mi vida sea la vida de todos los miembros de las Comunidades Originarias, los llamados Ancianos asumirán otras funciones en las Comunidades Originarias. Ellos serán entonces los de mayor edad y los sabios, que conocerán todas las cosas de la vida interna y que también conocerán el desarrollo habido hasta el Reino de Paz de Jesucristo. Además podrán ser consultados por los miembros de las Comunidades Originarias acerca de muchas cosas.

 

El próximo capitulo


Libro, 1088 páginas.
ISBN 3-89371-260-7 P.V.P.: DM/SFr 25,- ÖS 183,- US$ 15,- 
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