Esta es Mi Palabra
Alfa y Omega
El Evangelio de Jesús
La manifestación de Cristo
que el mundo no conoce
Resurrección de Jesús
El ángel junto al sepulcro (1-5).
El alma luminosa y llena de fuerza está más cerca de Dios (6).
Mensajes y conducción a través de ángeles (7-8). La misión del cuerpo terrenal y del
cuerpo espiritual de Cristo (9). La
transformación del cuerpo físico de Jesús. La cruz con o sin cuerpo (10-13)
1. Terminado el sábado, cuando comenzó a amanecer el día primero de la semana, temprano en la mañana, vino María Magdalena al sepulcro, trayendo los aromas que había preparado, y con ella también vinieron otras.
2. Y mientras iban se decían entre sí: "¿quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro?; pues era grande. Y cuando llegaron al lugar y miraron, vieron que la piedra estaba removida.
3. Pues he aquí que hubo un gran terremoto. El ángel del Señor descendió del Cielo, removió la piedra de la entrada y se sentó sobre ella. Su figura era como un relámpago y su vestidura blanca como la nieve. Los guardias se asustaron tanto que cayeron como muertos al suelo.
4. Y el ángel dijo a las mujeres: "¡no temáis! Sé que buscáis a Jesús, que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, tal como El había dicho.
5. "¡Venid, ved el sitio donde el Señor yacía! Y
apresuraos y decid a Sus discípulos que ha resucitado de la muerte. Y he aquí que os
precede a Galilea; allí Le veréis. He aquí que os lo he dicho. (Cap. 84, 1-5)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
Los guardias no vieron ángel alguno. El terremoto obró sobre su mala conciencia, y el miedo obró por breve tiempo sobre la circulación sanguínea de sus cuerpos, por lo que cayeron desmayados al suelo.
Comprended: asimismo, el ángel del Señor -un ángel de los muchos que, siendo Yo Jesús, estuvieron conmigo- fue percibido tan sólo por aquellas mujeres que a través de la realización de la ley del amor habían hecho luminosa su alma; su oído interno se había abierto, y entendieron el lenguaje del amor. Estas mujeres comunicaron a su prójimo lo que habían percibido. Y los que en esto creyeron, obraron en consecuencia.
Quien vive en Dios, vive en la ley del amor y de la libertad y tiene en cuenta el libre albedrío. Por eso el ángel tuvo en cuenta el libre albedrío de los seres humanos y habló conforme al sentido de: "si queréis, mirad dentro del sepulcro en que yacía el cuerpo terrenal del Señor y, si queréis, id a decir a Sus discípulos que el Señor no conoce la muerte. El Hijo del Eterno ha resucitado, y si permanecéis en la fe y en la adoración, os saldrá al encuentro en el camino que emprendáis.
6. Y entraron y no encontraron el cadáver de Jesús.
Entonces corrieron y fueron a Simón Pedro y al otro discípulo al que Jesús amaba, y les
dijeron: "han tomado al Señor del sepulcro y no sabemos dónde Lo han puesto.
(Cap. 84, 6)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
"...al que Jesús amaba, significa: que por su forma de vivir y modo de pensar Le era más próximo.
Dios ama a todos Sus hijos por igual -pero es cuando un hijo ha purificado su alma y Le ha consagrado su vida, que se acerca más a El.
Quien ve a Dios como centro de su vida terrenal y vive entregado a Dios, alcanza una pureza de alma cada vez mayor. El alma purificada encuentra entonces una profunda, íntima comunicación con Dios, su Padre.
De modo parecido sucedió en el mencionado discípulo, acerca del cual se ha escrito. Estaba más cerca de Dios, porque su alma era más luminosa y estaba más llena de fuerza por su constante orientación a Dios, el Eterno.
Los lazos de unión entre el Eterno y un alma luminosa producen a la vez una comunicación íntima entre aquellos hombres que aspiran a lo divino. Así, Mi cuerpo espiritual y su alma luminosa tenían lazos de unión con Dios y estaban conscientemente unidos en Dios. Con ello, él entendió el sentido de Mis palabras, y con pocas palabras pudo captar de qué se trataba verdaderamente.
Comprended: la comprensión para con el prójimo y el comprenderse recíprocamente conducen a estar cerca de Dios y a obrar conjuntamente en el espíritu del Señor.
7. Y corrieron y fueron al sepulcro, miraron adentro y vieron los paños de lino allí colocados y el sudario que había envuelto Su cabeza, no junto a los paños de lino, sino doblado en un lugar aparte.
8. Y sucedió que se desconcertaron sobremanera, pues he
aquí que dos ángeles se pusieron junto a ellos, llevando vestiduras blancas
resplandecientes, y les dijeron: "¿por qué buscáis entre los muertos al que vive?
No está aquí, ha resucitado, y ved, os precede a Galilea, donde Le veréis. (Cap. 84,
7-8)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
El sepulcro fue examinado por judíos y romanos. Les empujó el miedo, pues no supieron interpretar Mis palabras, "después de tres días, resucitaré.
A los seres provenientes de Dios -los ángeles sobre los que se ha escrito- sólo algunos los percibieron en sus corazones. No todos los presentes creyeron en lo que afirmaban los que en sus corazones percibieron a los seres provenientes de Dios: con ello se originó un tumulto frente al sepulcro: algunos perdieron el dominio de sí, y además comenzaron a dudar. Es decir que unos creyeron -los otros dudaron-. Los que estaban dudosos y agitados no tomaron el camino de Galilea.
Como entre los hombres con mucha frecuencia hay divergencias, Dios y los seres provenientes de Dios conducen a los hombres indirectamente. Condujeron a los que creyeron, a través de las sensaciones plenas de Dios que había en ellos, pero no nombraron la palabra "Galilea.
9. "¿No os acordáis de que os dijo, estando aún
en Galilea, que El, el Hijo del hombre, sería crucificado y resucitaría pasado el tercer
día? Y se acordaron de Sus palabras. Salieron deprisa y huyeron del sepulcro, pues
estaban temblando y espantados. Tampoco hablaron a nadie de ello, pues tenían miedo.
(Cap. 84, 9)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
El miedo y la huida del sepulcro vacío hicieron evidentes las dudas que muchos tenían. Muchos también se sintieron decepcionados de Mí y desconcertados a causa de Mí, pues esperaban lo que es llamado un milagro. Esperaban la resurrección de Mi cuerpo terrenal. El cuerpo terrenal, sin embargo, sólo es el órgano ejecutor del cuerpo espiritual. Si el cuerpo espiritual es puro y está en Dios, el cuerpo humano, el órgano, ha cumplido su función.
Así fue. Yo lo había consumado: una parte de Mi herencia, la Fuerza parcial de la Fuerza primaria, pudo desprenderse de la sustancia primaria y se convirtió en energía redentora, porque Mi cuerpo espiritual permaneció en Dios y era sin pecado.
10. María se quedó llorando ante el sepulcro. Y mientras lloraba se inclinó y miró dentro del sepulcro, y vio a dos ángeles de blancas vestiduras, uno a la cabecera y otro a los pies de donde había yacido el cadáver de Jesús. Y le dijeron: "mujer, ¿por qué lloras?
11. Ella les dijo: "porque han tomado a mi Señor y no sé dónde Lo han puesto. Y mientras decía esto se volvió y vio a Jesús allí de pie, y no reconoció que era Jesús.
12. Jesús le dijo: "mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, creyendo que era el hortelano, Le dijo: "Señor, si Tú Te Lo has llevado, dime dónde Lo has puesto, que yo Lo iré a buscar. Jesús le dijo: "¡María! Entonces ella se volvió y Le dijo: "¡Rabboni!, que quiere decir Maestro.
13. Jesús le dijo: "no Me toques, pues aún no he
subido a Mi Padre; pero ve a Mis hermanos y diles: subo a Mi Padre y a vuestro Padre, a Mi
Dios y a vuestro Dios. (Cap. 84, 10-13)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
También los ojos de María estuvieron retenidos, hasta que diciéndole "María le abrí los ojos del alma. Entonces vio Mi cuerpo de sustancia sutil. "No Me toques, también significa, entre otras cosas: "¡cree!
El hombre sólo puede tocar el cuerpo material terrenal, pero no el sutil.
Mientras Me aparecí a María y a algunos apóstoles y discípulos, Mi cuerpo
terrenal estaba transformándose. Esta transformación de Mi cuerpo físico era invisible
para los hombres. Se efectuó hasta Mi ascensión. Como Mi cuerpo espiritual había
irradiado y traspasado absolutamente Mi cuerpo terrenal, Mi cuerpo terrenal fue absorbido
paulatinamente por los átomos espirituales. La fuerza eterna del Padre, la Fuerza
primaria, transformó por tanto Mi cuerpo de sustancia material gruesa, de manera que la
materia por Mí irradiada y traspasada fue retirada de la sustancia material gruesa.
Quien levanta y adora la cruz con el cuerpo muerto, está mostrando el cuerpo físico y con ello presentando erradamente, a la humanidad, Mi derrota. El venera el cuerpo muerto en vez de orar al Resucitado, a la luz interna, al Padre, en Mí, el Cristo. El símbolo de la resurrección, de la ascensión, es la cruz sin cuerpo.
14. María Magdalena fue y contó a los discípulos que había visto al Señor y que El le había dicho estas cosas a ella y encargado de comunicar Su resurrección de entre los muertos. (Cap. 84, 14)
Libro, 1088 páginas.
ISBN 3-89371-260-7 P.V.P.: DM/SFr 25,- ÖS 183,- US$ 15,-
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