Esta es Mi Palabra
Alfa y Omega
El Evangelio de Jesús
La manifestación de Cristo
que el mundo no conoce
El arrepentimiento de Judas
Ser injusto para con el prójimo puede convertirse
en perdición. El pecar de los iniciados es pecar contra el
Espíritu Santo. Quien infringe a sabiendas el evangelio del amor, está crucificando de nuevo a Cristo (1-10)
1. Viendo entonces Judas que Jesús era condenado a muerte, se arrepintió de haberle traicionado. Fue a devolver las treinta piezas de plata a los sumos sacerdotes y ancianos, diciendo: "he pecado traicionando a sangre inocente.
2. Ellos dijeron: "¿a nosotros qué? Allá tú. Y arrojando las piezas de plata en el templo, se fue y se ahorcó.
3. Los sumos sacerdotes tomaron las piezas de plata y dijeron: "no es conforme a la Ley que las echemos en la caja del tesoro, pues son precio de sangre.
4. Y resolvieron en consejo comprar con ellas el campo del Alfarero, para sepultura de forasteros. Por eso hasta el día de hoy ese campo se llama Aceldama, es decir, Campo de Sangre.
5. Con esto se cumplió lo dicho por el profeta Zacarías: "han pesado treinta piezas de plata como Mi precio. Y tomaron las treinta piezas de plata, la suma con que fue tasado por los hijos de Israel, y las dieron por el campo del Alfarero, echándolo al alfarero en la casa del Señor.
6. He aquí que Jesús había dicho a Sus discípulos: "¡ay del que recibe la iniciación y cae después en el pecado!
7. "Pues para tal no hay lugar para la penitencia en este ciclo, al comprender que han crucificado de nuevo al Hijo celestial de Dios y del hombre, llevando al Cristo a profunda ignominia también en sí mismos.
8. "Pues tales hombres son peores que los animales que vosotros en la ignorancia destináis a la perdición; ya que en vuestras Escrituras está escrito: lo que le ocurre al animal, también les ocurre a los hijos de los hombres.
9. "Todos tienen el mismo aliento; igual que uno muere, muere el otro, de modo que ningún hombre tiene ventaja sobre el animal; pues todos van al mismo lugar -todos surgen del polvo y vuelven al polvo.
10. Tales cosas dijo Jesús para aquellos que aún no
habían renacido, que aún no habían recibido el Espíritu de Dios en sus almas, el
Espíritu del amor divino, los cuales, aun habiendo recibido la luz, crucifican otra vez
al Hijo de Dios y Lo llevan a profunda ignominia. (Cap. 80, 1-10)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
Está escrito sobre Judas: "he pecado traicionando a sangre inocente. Acordaos de esto cuando estéis contra vuestro prójimo, queriendo condenarle y juzgarle.
Quien traiciona, condena o juzga a su prójimo, se entrega a sí mismo a las tinieblas, que, si lo consideran conveniente y les es posible, lo empujan a la muerte para ganar su alma para sí durante mucho tiempo.
Con la expresión, "¡allá tú!, empujaron a Judas a la muerte. Ya no le dieron la posibilidad de aclarar y reparar lo que había hecho.
Por eso, cuidad qué decís y hacéis. Muy fácilmente una injusticia puede llevar
a una desgracia. Con la causa carga su autor -pero
también aquellos que aprueban esto, que se benefician de ello o lo agrandan.
Comprended: en cada situación que Me concernió a Mí y a Mi vida en Jesús, podéis ver su carácter simbólico. Así, todo lo que Me sucedió en Jesús y que hicieron conmigo, es un símbolo para muchos.
Está escrito: "¡ay del que recibe la iniciación y cae después en el pecado! Quien escucha y acepta las leyes de la vida, se compromete con ello a cumplirlas. Entonces recibe la iniciación, la bendición, para llevar como mensajero de Dios las leyes de la vida a aquellos hombres que quieran escucharlas.
Si un iniciado vuelve a caer en el pecado, peca contra el Espíritu Santo. Según sean la intensidad y la amplitud, con frecuencia no puede reparar su culpa en un ciclo; pues quien a sabiendas infringe el evangelio de la vida, Me está crucificando a Mí, el Cristo, en sí mismo -y con ello también a sí mismo.
Hombres de todas las generaciones, acordaos de esto: "lo que le ocurre al animal, también les ocurre a los hijos de los hombres.
Lo que el hombre hace a los animales, se lo está haciendo a sí mismo; pues la vida, Dios, está en todas las formas de vida. Dios no dio a los hombres el derecho de ponerse por encima del animal. Les dio el mandamiento de amar la vida -sea cual sea la forma en que se manifieste.
La afirmación, "tales cosas dijo Jesús para aquellos que aún no habían renacido, muestra lo siguiente: al alma y al hombre les está mandado alcanzar el renacimiento en el espíritu de Dios. Quien anhela esto, acogerá en sí mismo conscientemente al espíritu del Eterno, y también dará el amor que recibe de Dios.
Quien, a pesar de lo que sabe, vuelve a pecar, Me está crucificando a Mí, Cristo, de nuevo.
Libro, 1088 páginas.
ISBN 3-89371-260-7 P.V.P.: DM/SFr 25,- ÖS 183,- US$ 15,-
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