Editorial DAS WORT

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   El sufrimiento en el huerto                                        de Getsemaní


Capitulo 77

El sufrimiento en el huerto de Getsemaní

Los discípulos durmientes en el huerto de Getsemaní. Quien el saber espiritual sólo lo acumula, pero sin llevarlo a la práctica, no puede captar una situación y se adormece cuando su prójimo está en apuros. La voluntad y el plan de Dios se cumplirán (1-13)

 

1. Mientras iban hacia el monte de los Olivos, Jesús les dijo: "esta noche seré una contrariedad para todos vosotros, pues escrito está: 'golpearé al Pastor y se dispersarán las ovejas del rebaño'; pero después de haber resucitado, os precederé a Galilea”.

2. Simón respondió diciéndole: "aun cuando todos se escandalicen, en ningún caso me escandalizaré yo”. Y Jesús le dijo: "Simón, Simón, mira que Satanás quería poseerte y hacerte pasar por el tamiz como al trigo. Pero Yo he orado para que tu fe no desfallezca. Y cuando hayas llegado a estar firme, fortalece a tus hermanos”.

3. Y él Le dijo: "Señor, estoy dispuesto a ir contigo a prisión y a la muerte”. Y Jesús dijo: "te digo, Simón, que esta noche no cantará el gallo antes de que por tres veces hayas negado conocerme”.

4. Habiendo cruzado el riachuelo Cedrón, fue Jesús con ellos al huerto de Getsemaní. Y El dijo a Sus discípulos: "sentaos aquí mientras Yo voy allí a orar”. (También Judas, que Le traicionó, conocía el lugar, pues Jesús a menudo permanecía allí con Sus discípulos).

5. Entonces les dijo: "Mi alma está desde ahora triste hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo”.

6. Y adelantándose un poco, se postró sobre Su rostro, y oró diciendo: "oh Padre Mío, si es posible, haz que pase de Mí este cáliz; pero no se haga como Yo quiero, sino como quieras Tú”.

7. Y se Le apareció entonces un ángel del Cielo, que Le confortó. Y viniendo a Sus discípulos, al encontrarlos dormidos dijo a Pedro: "¿no habéis podido, pues, velar conmigo una hora?

8. "Velad y orad, para no caer en la tentación: cierto que el espíritu tiene buena disposición, pero la carne es débil”.

9. De nuevo, por segunda vez, se fue y oró: "oh Padre Mío, si no es posible, si este cáliz no puede pasar de Mí, hágase Tu voluntad”.

10. Y lleno de angustia, oró con más fervor; y Su sudor caía sobre la tierra, como si fueran gruesas gotas de sangre.

11. Y volvió y los encontró dormidos; pues les pesaban los ojos.

12. Y los dejó y se alejó de nuevo y oró por tercera vez, diciendo: "oh Padre Mío, no se haga Mi voluntad sino la Tuya, en la Tierra como en el Cielo”.

13. Entonces volvió a Sus discípulos y les dijo: "dormid ya y descansad, he aquí que está cerca la hora en que el Hijo del hombre es entregado en manos de los pecadores. Levantaos, vamos: mirad, está aquí el que Me traiciona”. (Cap. 77, 1-13)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

Los apóstoles y discípulos que estaban conmigo en el huerto de Getsemaní, se durmieron una y otra vez. Esto muestra que sus almas aún no estaban lo suficientemente despiertas como para poder captar el alcance del acontecimiento que venía a Mí.

Muchos de Mis apóstoles y discípulos no Me pudieron entender a Mí, ni pudieron entender Mi enseñanza, la ley de la vida, en profundidad. Dado que demasiado a menudo estaban ocupados consigo mismos, no pudieron captar la gran totalidad, y tampoco formarse una idea más profunda. Una y otra vez tuve que exhortarles a no quedarse sólo en el hablar de la Ley, Dios, que Yo enseñaba y que vivía dando ejemplo, sino a cumplirla en la vida diaria. Pero también ellos -como muchos hombres en el curso de todas las generaciones- el conocimiento espiritual sólo lo han acumulado y acumulan. A algunos de Mis apóstoles y discípulos les sobrevino una y otra vez el orgullo, porque caminaban a Mi lado, y les sedujo a sobrevalorarse.

Mis reiteradas exhortaciones cayeron en más de uno en terreno infructífero, pues sembraban una y otra vez sobre la carne, en vez de sobre el Espíritu, Dios. Como estaban conmigo y una y otra vez se reunían en torno a Mí para oír hablar de la verdad eterna, acumularon saber espiritual y por eso pudieron dar respuesta a muchas preguntas. Así creyeron que bastaba el solo saber acerca de las leyes de Dios, para llenar de vida y fuerza al alma. Confundieron el saber con la sabiduría, y esto llevó a más de uno al remolino de la sobrevaloración de sí mismo.

También en el huerto de Getsemaní les quise explicar lo que significa dormir en una situación tan decisiva. Por eso los desperté y les aclaré que apenas si eran capaces de captar la situación de su prójimo. Sus ojos físicos les pesaban, porque sus ojos espirituales no veían lo que se estaba preparando. Así que permanecieron indiferentes frente a los graves sucesos que había ante Mí -aunque había hablado reiteradamente de la hora en cuestión en que Me volvería visible y aprehensible para las tinieblas.

Comprended: el saber espiritual no despierta al alma a la vida interna, ni tampoco la hace despierta ni consciente para las cosas y acontecimientos que hay ante ella y ante su prójimo.

El hombre que se cuida de sí mismo se duerme ante la pena de su prójimo, porque el alma todavía es débil, es decir, no tiene suficiente fuerza espiritual, porque al hombre le falta realización. El hombre egocéntrico se queda dormido, sin captar los impulsos que le son dados día tras día, porque sólo siembra en la carne y no en el Espíritu, Dios. Por tanto, no se autorreconoce y permanece indiferente ante la necesidad de su prójimo.

Si Mis apóstoles y discípulos Me hubiesen llevado conscientemente en sí mismos, es decir, acogido en su corazón mediante la realización de las leyes eternas, no se habrían dormido, y se les habrían hecho conscientes los sucesos que se estaban preparando, porque Yo se los había manifestado una y otra vez en parábolas.

Sólo después de Mi muerte física les vino a muchos el gran despertar, y más de uno se convirtió en un seguidor fiel y comenzó a cumplir lo que en Jesús Yo le había mandado. Pero mientras caminaron a Mi lado, muchos no entendieron lo que les dije, ni quién era y Soy.

La voluntad del Padre, que en Jesús también era Mi voluntad y como Cristo es Mi voluntad, se cumplió. Yo llevé a cabo lo que tuvo que suceder porque no fue reconocida la Ley, Dios, a consecuencia del pecado de hijos e hijas de la estirpe de David, y de otras estirpes, y de los judíos. Como no habían erigido conmigo el Reino de Dios en la Tierra, tuvo que erigirse la cruz. Mediante el 'está consumado' será erigido Mi Reino, el Reino de Paz, a pesar de todas las adversidades.

Así consta en el plan de Dios. La voluntad de Dios se cumplirá. Dios es ilimitado, sin tiempo ni espacio. Aunque Su voluntad no se haya cumplido en el tiempo en que en Jesús caminé por la Tierra, sí que se cumplirá en un tiempo posterior. La Luz, Dios, es la fuerza universal. La fuerza universal es la que ha vencido a las tinieblas.

Dios no se fija en el tiempo del hombre. Lo que para el hombre es hoy o mañana, para Dios es presente. Dios deja el libre albedrío a cada alma y a cada hombre. Si Su plan no es cumplido por la vía de la liberación, mediante el cumplimiento de la ley de Dios, se cumple por la Redención. Esta ha sido dada a los hombres como soporte y ayuda, y les da apoyo para que alcancen la liberación de la servidumbre del pecado.

 

El próximo capitulo


Libro, 1088 páginas.
ISBN 3-89371-260-7 P.V.P.: DM/SFr 25,- ÖS 183,- US$ 15,- 
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