Esta es Mi Palabra
Alfa y Omega
El Evangelio de Jesús
La manifestación de Cristo
que el mundo no conoce
La última cena pascual
Volveos puros de corazón (1-2).
Acerca de la traición. Tolerancia y comprensión para con los
ignorantes (3-6). En el Nuevo Tiempo del Cristo ya no habrá derramamiento de sangre
(7-9). La Tierra purificada regala en abundancia (10). Vivir en Cristo conduce a la
nobleza de alma y a la verdadera libertad (11-12). La ley de la vida, el mandamiento del
amor. Quien desprecie a su prójimo no llegará a encontrar a Cristo, a la verdad, en el
eterno SER. Cada cual se juzga a sí mismo (13-16). El Nuevo Israel y la Nueva Jerusalén
(17). De todos los pueblos y tribus se hermanan aquellos que hacen las obras de
Dios (18)
1. Por la tarde vino El a la casa donde se hallaban reunidos los Doce y los que les acompañaban, Pedro, Santiago, Tomás, Juan, Simón, Mateo, Andrés, Natanael, Santiago, Tadeo, Judas y Felipe y sus compañeros (y estaba también Judas Iscariote, contado por las gentes entre los Doce, hasta el tiempo en que se desenmascaró).
2. E iban todos vestidos con túnicas de puro lino
blanco, pues el lino es la justicia de los santos. Y cada uno llevaba el color de su
tribu; pero el Maestro llevaba Su túnica de blanco puro, sin costura ni mácula. (Cap.
75, 1-2)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
Como Hijo del hombre, Me fui de los hombres. Como Cristo de Dios, su Redentor, el Espíritu de la verdad, he regresado.
Quien reúne en Mi nombre, no desparrama. Sólo desparrama el que desea reunir en su propio nombre, y también cuando para ello usa Mi nombre -y abusa así de él.
Volviéndoos puros, veréis a Dios, la Vida, en todo; pues el que es puro ve lo puro. Sin embargo, ve también lo impuro, aquello sobre lo que hay que llamar la atención para que sea reconocido y superado.
Comprended: el blanco puro del lino era en aquella época símbolo de la pureza interna. Yo os digo: no sólo os debéis adornar en el exterior y aparentar ser puros en Dios, sino debéis volveros puros en vuestro corazón. Entonces también llevaréis ropa más limpia y luminosa. Si el corazón es puro, esto repercute en el exterior, en el comportamiento y en la ropa del hombre que aspira a Dios.
3. Y empezaron a disputar sobre quién había de ser considerado como el más grande. El les dijo al respecto: "los reyes de los paganos ejercen dominio sobre ellos, y los que dominan son llamados benefactores. Pero vosotros no debéis ser así. Quien de vosotros sea el más grande, debe ser como el menor, y, quien sea el primero, debe servir.
4. Y Jesús dijo: "con anhelo he deseado celebrar esta cena pascual con vosotros antes de sufrir, a fin de instituir el memorial de Mi sacrificio para servicio y para la Redención de todos los hombres; pues he aquí que llega la hora en que el Hijo del hombre será entregado en manos de los pecadores.
5. Y uno de los Doce Le preguntó: "¿soy yo, Señor? Y El contestó: "aquel a quien dé el bocado, ése es.
6. Y Judas Iscariote Le dijo: "mira, hay pan sin
levadura, vino mezclado, aceite y hierbas, pero ¿dónde está el cordero que ordenó
Moisés? (Pues Judas había comprado el cordero, pero Jesús había prohibido que
fuera degollado). (Cap. 75, 3-6)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
Hombres traicionan a hombres, a su prójimo. Sin embargo, Dios no traiciona a Su hijo. Tampoco el hombre que vive en Dios traiciona a su prójimo. Así, tampoco Yo, siendo Jesús de Nazaret, traicioné a Judas. Hablé de modo general acerca del traidor, que tomó el primer bocado sin orar internamente.
Ni por los apóstoles ni por los discípulos fue ordenada la matanza de un cordero; pero tanto a Mí como a los apóstoles y discípulos nos fueron servidos, como ofrenda de amor, trozos de un cordero aderezado. Nuestro prójimo nos quiso obsequiar con ello; no sabían hacerlo mejor. Yo bendije la ofrenda y comencé a comer la carne. Mis apóstoles y discípulos lo hicieron igual que Yo. A continuación Me hicieron una pregunta, con el siguiente sentido: debemos abstenernos del consumo de carne. Así nos lo ordenaste. Ahora Tú mismo has comido carne.
Yo instruí así a los Míos: el hombre no debe matar intencionadamente a ningún animal, ni consumir la carne de animales que han sido matados para el consumo de su carne. Pero cuando hombres que todavía son ignorantes han preparado carne como alimento y se lo ofrecen al huésped como regalo y se lo sirven en la comida, el huésped no debería rechazar la ofrenda; pues hay que diferenciar el hecho de comer el hombre la carne por avidez de la misma, del de comerla en agradecimiento al anfitrión, por su esfuerzo.
Sin embargo, el que esto sabe debe, si le es posible y las circunstancias externas y el tiempo lo permiten, dar indicaciones generales al anfitrión, pero sin querer escarmentarle. Cuando el tiempo haya madurado, el anfitrión también entenderá estas indicaciones generales.
Al amor desinteresado también pertenecen, en este mundo, la comprensión y la tolerancia. Dejad al albedrío de cada hombre el querer entender y aceptar, o no, vuestras indicaciones generales. Si siempre pensáis, habláis y actuáis desinteresadamente, permaneceréis en el amor y el amor os bendecirá. Lo que entonces os sea servido como regalo de amor, estará bendecido.
7. Y Juan predijo desde el Espíritu: "ved al cordero de Dios, el buen Pastor, que da la vida por Sus ovejas. Judas se turbó al oír estas palabras, pues sabía que Lo traicionaría. Pero una vez más preguntó Judas: "Maestro, ¿no está escrito en la Ley que debe degollarse un cordero para la fiesta de la Pascua, dentro de los portales?
8. Y Jesús respondió: "cuando Yo sea levantado en la cruz, será en verdad degollado el cordero; pero ¡ay de aquel por quien sea entregado en manos de los matarifes! Mejor le fuera no haber nacido.
9. "En verdad os digo que he venido para eso al
mundo, para abolir todo sacrificio de sangre y el comer carne de animales y pájaros,
sacrificados por hombres. (Cap. 75, 7-9)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
Quien ama la vida en Dios, ama a Dios y es uno con la vida que proviene de Dios.
Yo vine a este mundo para enseñar -y vivirlo
dando ejemplo- el evangelio del amor, la ley de los
Cielos. Quien realice la ley de amor de los Cielos llegará a tener una vida plena.
La vida en Dios no sólo incluye al prójimo, sino también a todas las demás formas de vida, como animales, plantas, minerales y piedras, pues todo lo que es porta la vida, Dios. Quien está unido a la vida, no mata intencionadamente a animales ni destruye intencionadamente plantas; respeta también la vida -las fuerzas de consciencia- de los minerales y de las piedras.
Quien respete la vida, también respetará a su prójimo, porque se respeta a sí mismo, pues en el alma está la Vida, Dios, como sustancia y fuerza. Quien respeta a su prójimo, vive en paz con todo lo que es y con su prójimo, pues todos los seres y hombres son hijos del Dios Padre-Madre.
Comprended: quien realiza la ley del amor, transforma su manera de pensar y vivir. Refina con ello sus sentidos y poco a poco renuncia al matar conscientemente a animales, y también a la matanza de animales para el consumo de su carne.
Quien se basa en la carne, también come carne. Quien se basa en el espíritu, se alimenta de lo que le regala la Tierra, tal como fue en tiempos pasados.
Comprended: ningún cambio, ya sea en el hombre o en el mundo, sucede de hoy a mañana. Es un proceso paulatino de transformación. Quien se oriente a Dios cambiará, muy paulatinamente, su forma de pensar y vivir, y así ennoblecerá sus sentidos, en definitiva todo su ser humano. Se abstendrá cada vez más de la alimentación con carne, y estará en paz con los hombres y con los reinos de la naturaleza.
Con el transcurso de las generaciones ya no habrá sacrificios de sangre; pues los
hombres reconocerán que con ello no honran a Dios y que los dioses por ellos imaginados
no reaccionan a su forma de pensar y actuar.
Comprended: quien ya no envidia, quien ya no se pelea, quien ya no ata y quien ya no desea dominar ni ser el más grande, es un hombre de verdadera paz.
Mientras no haya paz en el hombre mismo, habrá sacrificios de sangre -ya sea en guerras o a través de catástrofes-. Cuando los hombres hayan encontrado la paz interna, no habrá ni guerras ni catástrofes, y tampoco derramamiento de sangre.
Todo esto vendrá; pero todavía tardará, pues aún no han sido expiadas ni saldadas todas las causas. Estas regresarán, cayendo como efectos sobre aquellos que las hayan sembrado. Sin embargo, está madurando el tiempo en que la paz entrará en los corazones de los hombres; esto será cuando surja más y más el Nuevo Tiempo, el tiempo del Cristo.
La humanidad actual [1989] vive en el gran cambio de era del viejo mundo pecaminoso al Nuevo Tiempo. Cuando este cambio se haya consumado en gran medida, los hombres cumplirán más y más las leyes de Dios y será como Yo en Jesús predije: habrá un Pastor y un rebaño, y los pueblos serán un pueblo. Entonces habrá sido abolido todo sacrificio de sangre, y también el comer la carne de los animales.
10. "En el principio Dios dio a todos, como
alimento, los frutos de los árboles, los granos y las hierbas; pero los que se amaban
más a sí mismos que a Dios o a su prójimo, corrompieron sus costumbres y trajeron
enfermedades a sus cuerpos y llenaron la Tierra de avideces y crueldad. (Cap. 75, 10)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
Lo inferior, lo satánico, llega a su fin. Cada vez para más hombres la vida en y con Dios se vuelve una necesidad. Por eso también se purificará la Tierra, y alimentará a los hijos de Dios tal cual era al comienzo del género humano: la madre Tierra volverá a regalar en abundancia, a los moradores de la Tierra, lo que necesitan para su cuerpo terrenal. Esto volverá a ser lo puro, para cuerpos en gran medida puros.
11. "No derramando sangre inocente, sino mediante una vida honesta encontraréis la paz de Dios. Me llamáis el Cristo de Dios, y decís bien; pues Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida.
12. "Recorred este Camino, y encontraréis a Dios.
Buscad la Verdad, y la Verdad os hará libres. Vivid en la Vida, y no veréis la muerte.
Todas las cosas viven en Dios, y el Espíritu de Dios llena todas las cosas. (Cap.
75, 11-12)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
Una vida honesta es una vida en Dios. Quien sea honesto, no explotará ni condenará ni juzgará a su prójimo. Quien en todas las cosas aspire a la honestidad, encontrará el camino de la veracidad. Será fiel a sí mismo, mediante pensamientos, palabras y obras nobles. Conforme a su forma de pensar y vivir se comportará con sus semejantes: no los explotará ni los condenará ni los juzgará, porque se habrá ennoblecido a sí mismo.
Comprended: la paz, y el cristianismo verdadero, sólo pueden venir a este mundo a través de hombres que hayan ennoblecido sus almas con los adornos de la virtud y de la modestia, con pensamientos pacíficos y palabras y actos desinteresados.
Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida. Quien eleve su alma a Mí, Me encontrará. Y quien vive en Mí, la Verdad, está libre de ataduras externas y futilidades de este mundo. Quien vive en la Verdad, llena todas las palabras y cosas con vida, porque él mismo está lleno del espíritu de Dios.
13. "Guardad los mandamientos. Ama a tu Dios con todo tu corazón y a tu prójimo como a ti mismo. De esto penden toda la Ley y los Profetas. Y el compendio de la Ley es esto: no hagáis a nadie lo que no queréis que otros os hagan a vosotros. Haced a otros lo que queréis que otros os hagan.
14. "Benditos sois los que cumplís este mandamiento; pues Dios es manifiesto en todas las criaturas. Todas las criaturas viven en Dios, y Dios está oculto en ellas.
15. Y luego Jesús mojó un bocado y lo dio a Judas Iscariote, diciendo: "lo que vas a hacer, hazlo pronto. Pero éste, tras haber recibido el bocado, salió inmediatamente. Y era de noche.
16. Tras haber salido Judas Iscariote, dijo Jesús:
"ahora es glorificado el Hijo del hombre entre Sus Doce, y Dios es glorificado en El.
Y en verdad os digo que los que os acojan, Me estarán acogiendo a Mí, y los que a Mí Me
acojan, estarán acogiendo al Padre, que Me ha enviado. Y a vosotros, que Me seguís en la
renovación espiritual como elegidos Míos, os erigiré un reino, como a Mí Me ha sido
erigido uno; y vosotros, que habéis permanecido fieles a la verdad, os sentaréis sobre
doce tronos y juzgaréis a las doce tribus de Israel. (Cap. 75, 13-16)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
El corazón de quien cumple los mandamientos del amor desinteresado está lleno de amor y de sabiduría de Dios, y de la verdad que perdura eternamente porque es la ley de la vida.
Quien cumple el mandamiento, "ama a tu Dios con todo tu corazón y a tu
prójimo como a ti mismo, está viviendo en la ley de Dios, pues el amor
desinteresado abarca todas las fuerzas del Universo, desde el Orden hasta la Misericordia.
En todos los tiempos y en todas las generaciones los verdaderos profetas y todos los hombres y mujeres justos han cumplido la ley de Dios. Quien cumple la ley de Dios, se está entregando a Dios y da lo que es voluntad de Dios: amor y sabiduría.
Quien desee llegar a ser la ley del amor, que tenga en cuenta el primer paso hacia la vida interna, hacia el amor desinteresado: "no hagáis a nadie lo que no queráis que otros os hagan a vosotros. Haced a otros lo que queráis que otros os hagan.
A quien cumple la ley de la vida, el amor, Dios le es manifiesto en todos los hombres, animales, plantas, minerales, piedras, y en todas las fuerzas del Universo. Nada permanece oculto al que se abre a Dios. Pero al que desea ocultarse de Dios a causa de sus pecados, le son ocultas las cosas y fuerzas del Universo.
Judas tomó el bocado. Dado que no había orado con sinceridad, devolvió una parte y abandonó al pequeño grupo. Con ello mostró sus sentimientos; luego llevó a cabo lo que tenía en mente.
Lo que hablé al pequeño grupo, debe serviros a todos vosotros y a todas las generaciones venideras para reconocer vuestra forma de pensar y vivir. Con ello tenéis una medida para daros cuenta del grado de vuestra madurez espiritual.
Quien desprecia y condena a sus semejantes, no les ha aceptado y acogido a ellos, ni a Mí. Con ello también Me rechaza y Me condena a Mí, el Cristo de Dios, pues Yo vivo en vuestro prójimo. Con este comportamiento tampoco podrá encontrar la verdad, pues Yo, el Cristo, Soy el Camino, la Verdad y la Vida. Quien rechaza a su prójimo, también Me está rechazando a Mí. Por tanto, tampoco podrá encontrar al Padre eterno, que obra a través de Mí, el Cristo.
Y quien no viva en Mí, tampoco habrá sido elegido -ni para el Reino de Dios en la Tierra ni para el Reino eterno, los Cielos eternos-; pues el eterno SER es el Padre en Mí. Quien desprecie a su prójimo, tampoco Le conocerá a El, al Padre.
Quien haya encontrado la verdad, no juzgará ni condenará.
La palabra "juzgar, significa:
Las tribus de Israel se juzgarán a sí mismas de modo correspondiente a su forma de pensar y actuar.
Comprended: cada hombre se juzga a sí mismo, pues cada sensación impura, cada pensamiento ilegítimo, cada palabra egocéntrica y cada acto egoísta, llevan en sí su juicio. La medida con la que el hombre mide, es su propio juicio: es su egoísmo, en sus sensaciones, pensamientos, palabras y actos.
Yo, el Cristo de Dios en Jesús, permanecí en el Padre. Así fue glorificado el Padre a través de Mí, Cristo.
17. Y uno Le preguntó: "Señor, ¿volverás a
erigir el reino de Israel? Pero Jesús respondió: "Mi Reino no es de este
mundo, ni son Israel todos los que se llaman Israel. (Cap. 75, 17)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
Mi Reino no es de este mundo.
La palabra "erigir, significa: Yo erigiré Israel -y en su centro la Jerusalén- allí donde haya hombres que cumplan la voluntad de Dios. Mi Reino se compone de hombres que en Mí, el Cristo, hacen la voluntad de Dios.
Comprended: Israel y Jerusalén no se refieren a un lugar determinado. Están
allí donde hay hombres que obran en el nombre del Todopoderoso y cumplen la ley del amor
desinteresado. Ellos, con el amor y la sabiduría de Dios, fundarán y edificarán lo que
ha sido manifestado: el Reino de Dios en la Tierra, cuyo Soberano seré Yo, Cristo.
El Reino de Dios en la Tierra no estará allí donde rige el egoísmo de los obstinados judíos y de aquellos hombres que sólo Me aceptan de palabra. El Nuevo Israel y la Nueva Jerusalén los fundarán y edificarán aquellos hombres que hayan aceptado y acogido al Padre y a Mí, el Hijo, es decir, que cumplan las leyes del amor y de la sabiduría de Dios. Ellos son los que traerán la renovación espiritual. Forman parte de Mi misión para fundar, edificar y consumar lo que ha sido manifestado: el Reino de Dios, el Reino de Paz de Jesucristo en esta Tierra.
Comprended: Israel y Jerusalén estarán allí donde brote el manantial de Dios desde el que la verdad, como una corriente, traspasa el mundo entero.
Se juzgarán a sí mismas las almas y hombres que se hayan condenado a sí mismas por no cumplir las leyes eternas.
Muchos seres espirituales vinieron desde el santuario de Dios y tomaron vestido terrenal. El trono de Dios en la Tierra lo erigirán y guardarán ellos. Por tanto, Israel y Jerusalén estarán allí donde el manantial de Dios nazca y fluya con más fuerza -lejos del viejo Israel-. Cuando el viejo Israel haya sido abolido, el Nuevo Israel estará en el lugar del viejo Israel, porque a través de procesos transformadores del mundo y de cambios en el llamado eje terrestre, las masas terráqueas se trasladarán.
18. "Aquellos de cada pueblo que no se manchan con
crueldad, que practican la justicia, que aman la misericordia y honran las obras de Dios,
que prestan ayuda a los débiles y oprimidos -ésos
son el Israel de Dios. (Cap. 75, 18)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
De los cuatro vientos, de todos los pueblos y tribus de toda la Tierra, reúno a los hombres que no se han manchado ni se manchan con crueldades, sino que practican la justicia y la misericordia, ayudan desinteresadamente a los débiles y oprimidos y hacen obras de Dios.
Se hermanarán y aliarán con aquellos que edificarán el Nuevo Israel y la Nueva Jerusalén, el Reino de Dios en esta Tierra, el Reino de Paz de Jesucristo, que abarcará toda la Tierra.
Libro, 1088 páginas.
ISBN 3-89371-260-7 P.V.P.: DM/SFr 25,- ÖS 183,- US$ 15,-
Este libro también está disposición en otros idiomas
Transferir todo el libro
a su ordenador
©Verlag Das Wort, 97828 Marktheidenfeld/Altfeld, Alemania Reservados todos los derechos. En todas las cuestiones relativas al sentido, la edición alemana tiene validez última.