Esta es Mi Palabra
Alfa y Omega
El Evangelio de Jesús
La manifestación de Cristo
que el mundo no conoce
La vid verdadera
Cada cepa que está en Mí trae fruto (1-2).
Quien no permanezca en Mí, pecará (3). Vivir en Cristo (4). El
ojo límpido del alma alcanza el don de discernir entre verdad y error (5). Los que son
fieles traen en Mi nombre buenos frutos (6-8). El que ve en profundidad, no es ciego (9).
Por qué Cristo vuelve a manifestarse actualmente (10-11). El conocimiento de las leyes
obliga a su realización (12). Ningún hombre podrá decir: "nunca oí hablar
de Cristo (13)
1. Y entonces Jesús les dijo: "Yo Soy la vid verdadera y Mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en Mí no lleve fruto, será quitado, y todo el que dé fruto, será podado, para que aún dé más fruto.
2. "Permaneced en Mí, y Yo en vosotros. Como el
sarmiento no puede dar fruto de sí mismo si no permanece en la vid, tampoco, pues,
vosotros, si no permanecéis en Mí. Yo Soy la vid y vosotros sois los sarmientos: el que
permanece en Mí, y Yo en él, da mucho fruto; pues sin Mí no podéis hacer nada. (Cap.
73, 1-2)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
El fruto sólo puede madurar cuando permanece en Mí, el Cristo, es decir cuando el hombre Me consagra toda su aspiración y todo su esfuerzo, procurando realizar la voluntad de Dios para llegar a ser la ley de Dios. Cada sarmiento -es decir cada alma y cada hombre que a través de Mí realizan su vida interna, que por tanto se purifican mediante Mi fuerza- llegará a ser aquel fruto que a su vez trae frutos; pues los buenos frutos se regalan desinteresadamente.
Comprended: cada hombre irradia lo que está en él, lo divino o lo no divino.
3. "Los que no permanecen en Mí, son echados fuera,
como sarmientos infructuosos, y se secan; son amontonados y arrojados al fuego, y son
quemados. Pero si permanecéis en Mí y Mis palabras permanecen en vosotros, pediréis lo
que queráis y se os dará. (Cap. 73, 3)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
Todos aquellos que vivan con el mundo y que con su vida pecaminosa nieguen al Cristo de Dios, padecerán el fuego de sus propios pensamientos, palabras y actos; pues lo que el hombre siembre, es lo que cosechará. Cada pensamiento no divino, cada palabra ilegítima y cada acto egocéntrico son infructuosos, porque no tienen fuerza. Son sarmientos humanos y se secarán.
Quien no permanezca en Mí, pecará. Con el pecado tendrán que cargar alma y hombre, el que lo haya cometido. El fuego del pecado produce la purificación del alma. Pero quien permanezca en Mí, el Cristo de Dios, permanecerá también en el Padre, pues el Padre y Yo somos uno. Lo que pida le será otorgado, pues él sólo pide lo que está en la voluntad de Dios.
4. "En verdad, Yo Soy el pan verdadero que viene del
Cielo, la substancia de Dios, la cual es una con la vida de Dios. Y así como en vuestros
panes hay muchos granos de cereal, así también vosotros, los que creéis y que hacéis
la voluntad de Mi Padre, sois uno en Mí. No como vuestros antepasados, que comieron el
maná y murieron; pues quien coma de este pan, vivirá eternamente. (Cap. 73, 4)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
La vida en Dios es el pan espiritual. Es el alimento del alma. Quien coma de él, como ser humano no tendrá sed ni sufrirá necesidades.
Quien cumpla la voluntad de Dios y viva desde la verdad, recibirá la verdad en todas sus facetas. Entonces su modo de pensar y actuar estará lleno de la fuerza de Dios, y además su vida terrenal será una vida plena.
Los hombres que están en Mí, el Cristo, viven; no vegetan. Sólo vegeta el hombre que desperdicia su vida porque orienta sus pensamientos y su aspiración y esfuerzo al mundo terrenal, perteneciendo por tanto a éste. Después de la muerte terrenal además estará espiritualmente muerto, porque sólo estuvo adherido al mundo, y no orientado a Dios; su alma no sabe de dónde ha venido ni a dónde va.
Quien vive en Dios, es la esencia surgida de Dios y sabe cuál es el camino para su alma, porque vive en Mí, el Cristo; pues Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida.
5. "Tal como el trigo es separado de la paja, así
tenéis también vosotros que separaros de los errores de este mundo; no obstante, no
necesitáis iros de este mundo, sino que tenéis que vivir en el mundo -distanciándoos del mundo-
por la vida del mundo. (Cap. 73, 5)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
Quien desee vivir en Dios, se separará de los errores de este mundo, que reconocerá cada vez más cuanto más límpido se vuelva el ojo de su alma.
Sólo el ojo límpido del alma alcanza el don de discernir entre verdad y error. El ojo límpido del alma lo llega a tener el hombre que trae limpidez a su vida mediante una forma de pensar y vivir acorde a la voluntad divina.
Quien aspire a Dios, vivirá con los que igualmente se esfuercen en hacer la voluntad de Dios, pues los iguales se atraen. De ahí resulta el significado de la siguiente afirmación: ¿quién es Mi madre, quiénes son Mis hermanos? Los que hacen la voluntad de Mi Padre.
Quien vive en Dios, no se retira de este mundo. Vive en este mundo, pero no está con este mundo. Quien vive en Dios, vive en este mundo por todos aquellos hombres que buscan la vida en Dios para ponerla por obra.
6. "En verdad, en verdad, el trigo se seca al fuego, y así también vosotros, Mis discípulos, tenéis que atravesar tribulaciones. Pero alegraos: pues igual que como un solo cuerpo habéis sufrido conmigo, reinaréis conmigo en un solo cuerpo y brindaréis vida al mundo.
7. "En eso Mi Padre es glorificado, en que deis mucho fruto; así seréis Mis discípulos. Como el Padre Me amó, también Yo os he amado: permaneced en Mi amor. Si guardáis Mis mandamientos, permaneceréis en Mi amor, igual que Yo guardé los mandamientos de Mi Padre y permanezco en el espíritu del amor.
8. "Todo esto os lo he dicho para que Mi gozo
permanezca en vosotros y vuestro gozo sea perfecto. Este es Mi mandamiento: que os améis
unos a otros, como Yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este amor del que da la vida
por un amigo. Vosotros sois Mis amigos, si hacéis todo lo que os mando. (Cap. 73,
6-8)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
Las palabras de consuelo y de amor con el sentido de las precedentes, no sólo eran válidas para los apóstoles y discípulos, sino que son válidas para todos los hombres que se esfuerzan en seguirme, en todas las generaciones.
Muchos que Me seguirán, estarán en tribulación, pues el adversario los acosa para que se separen de Dios, se orienten al mundo y hablen al gusto de éste.
Quien sufre por amor del evangelio, lleva conmigo la cruz. Estará a Mi derecha cuando Yo aparezca como Soberano del Reino de Paz. Y todos los que mueran en sus pecados, verán a aquellos a los que hayan impuesto sufrimiento y penas.
El Eterno, en el que Yo, Cristo, estoy, es glorificado por los que Me son fieles, los cuales en Mi nombre y con Mi fuerza Le llevan muchos frutos maduros. Quien permanezca en Mí, cumplirá el mandamiento del amor desinteresado y dará su vida por el mandamiento del amor. Los que permanezcan en Mí se amarán unos a otros desinteresadamente e irradiarán el amor desinteresado al corazón de todo hombre que busque. A quien permenezca en Mí, le colmará la verdadera dicha y llevará la dicha a aquellos cuyos corazones se dejen llenar de amor desinteresado.
9. "En adelante ya no os llamaré servidores, pues
el servidor no sabe lo que hace su señor; os he llamado amigos, pues todo lo que oí de
Mi Padre os lo he enseñado. No Me habéis elegido vosotros a Mí, sino que Yo os elegí a
vosotros y os he puesto para que vayáis y déis fruto y vuestro fruto perdure. Cualquier
petición que en Mi nombre hagáis al Padre, os será cumplida. (Cap. 73, 9)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
El verdadero servidor es amigo del Cristo de Dios. Quien sirve desinteresadamente y da buenos frutos, deja de ser ignorante; conoce las leyes de Dios, porque vive en ellas. Ya no va ciegamente al encuentro del ciego, sino reconoce al ciego, porque sus ojos espirituales se han abierto mediante la realización de las leyes eternas.
El que ve en profundidad ya no es ciego. Ve al ciego tal como es -y como se muestra-; pues quien cumple la voluntad de Dios sale de la rueda de la reencarnación y alcanza el renacimiento espiritual. Entonces dejo de ser para él Consolador y Redentor, siendo hermano y amigo.
10. "Esto os mando: que os améis unos a otros, e igualmente a todas las criaturas de Dios. Si el mundo os odia, sabed que Me odió a Mí antes de odiaros a vosotros. Si fueseis del mundo, el mundo os amaría como suyos; pero como no sois de este mundo, ya que Yo os escogí y saqué del mundo, el mundo os odia.
11. "Acordaos de la palabra que ya os dije: no es el
siervo mayor que su señor. Tal como Me persiguieron a Mí, os perseguirán también a
vosotros; tal como hayan seguido Mis palabras, seguirán también vuestras palabras. Pero
todo os lo harán a causa de Mi nombre, pues no conocen al que Me ha enviado. (Cap.
73, 10-11)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
Quien Me ha escogido a Mí, Cristo, ha escogido salir de este mundo. Será odiado por el mundo a causa de Mí.
Lo que Me sucedió a Mí en Jesús, les sucede también a todos los que Me aman, pues no aman las maquinaciones de este mundo. Quien es de este mundo, es amado por este mundo y aceptado como uno de los suyos. Pero quien se oriente a Mí, el Cristo, será odiado por el mundo, tal como Yo he sido y soy odiado por el mundo.
Comprended: la generación actual [1989] no es mucho mejor que las generaciones pasadas. Lo que los hombres no reconocieron en encarnaciones previas, tampoco lo reconocen en esta generación, es decir, las obras del amor. Lo que han interpretado erróneamente en encarnaciones precedentes, también lo interpretarán erróneamente en esta generación.
Muchos hablan de Mi vida terrenal, de Mis obras en Jesús de Nazaret -y, sin embargo, no entienden lo que he enseñado-. Muchos interpretan aún hoy las palabras del Eterno -tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo testamento- como mejor les parece, incluidas las palabras de Dios dadas a través de Moisés. Si el mundo hubiese cambiado, Yo no habría vuelto a manifestarme. Pero dado que el mundo no ha cambiado, el Eterno y Yo, Cristo, hemos hablado y hablamos ahora nuevamente a los hombres a través de la palabra profética, para rectificar lo erróneo a fin de conducir a los hombres fuera de embrollo de dogmas, palabras mal comprendidas, ideas y conceptos.
Muchas palabras de la verdad eterna han sido y son citadas, abusándose de ellas para servir a maquinaciones humanas. En muchos que se llaman cristianos sólo el hablar es cristiano, pero piensan como el anticristo. Es decir que sólo aparentan ser cristianos -en su interior son lobos feroces.
12. "Si no hubiera venido ni les hubiera hablado, no
tendrían pecado; pero ahora no tienen pretexto para sus pecados. El que Me odia a Mí,
odia también a Mi Padre. Si no hubiera hecho entre ellos aquellas obras que nadie más
hizo, no tendrían pecado; pero ahora tienen, y Nos han visto y odiado a Mí y a Mi Padre.
Mas todo esto tiene que acontecer para que se cumpla la palabra que en la Ley de ellos
está escrita: Me odiaron sin motivo. (Cap. 73, 12)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
"Si no hubiera venido ni les hubiera hablado, no tendrían pecado, significa: si no hubiese venido y no les hubiese hablado, no habrían reconocido sus pecados y se creerían sin pecado. Pero he venido y he hablado de la ley del Padre, y la he vivido dándoles ejemplo.
Quien cita al Padre eterno y a Mí, Cristo, y a los verdaderos profetas, también ha aceptado las palabras del Eterno, Mis palabras y las de los profetas. Sin embargo, quien no vive conforme a ellas -tal como le fue mandado- está pecando contra la ley de Dios; es un pecador. No tiene ya para sus actos el pretexto llamado ignorancia.
El Eterno ha dado en todos los tiempos Su palabra: Todos los pueblos Le han escuchado a través de profetas e iluminados. Moisés trajo los Diez Mandamientos, extractos de la ley eterna. Siendo Jesús de Nazaret, enseñé la ley a los hombres y la viví dándoles Mi ejemplo.
La ley que Yo les traje dice: amad a Dios, vuestro Padre, de todo corazón y con todas vuestras fuerzas, y a vuestro prójimo como a vosotros mismos. -Ningún hombre puede decir que lo ignoraba.
Comprended: quien no ama desinteresadamente a su prójimo, tampoco está amando a Dios. Quien odia a su prójimo, también está odiando a Dios, su Padre eterno. Quien desdeña a su prójimo, también está desdeñando a Dios, su Padre eterno.
"Si no hubiera hecho entre ellos aquellas obras que nadie más hizo, no
tendrían pecado; pero ahora tienen, y Nos han visto y odiado a Mí y a Mi Padre,
significa: si Yo no hubiese hecho obras de Dios, muchos hombres no conocerían las obras
en Dios y se creerían sin pecado. Pero como han visto Mis obras o les han sido
transmitidas, con ello se les ha mostrado cómo deben pensar, hablar y actuar. Y si no lo
hacen así, reconocen en esto sus pecados. En Mi forma de pensar, hablar y actuar en
Jesús, han visto y oído a Mi Padre, y Le oyen a El, al Eterno, en Mí, el Cristo, en lo
que se ha transmitido de las obras que Yo hice.
Quien no piensa ni habla ni actúa desde el amor desinteresado, y conserva y no
destruye sus obras de codicia, de avaricia y de afán de poder, es un pecador. En muchas
situaciones peca también contra el Espíritu Santo.
Quien, pues, Me ha visto, o aquel a quien han sido transmitidas Mis obras, ha visto al Padre y Le ha conocido en Mí, el Cristo.
Quien reconoce las obras de Dios hechas a través de Sus profetas y las obras del Cristo, se obliga con ello a pensar y vivir como Yo, Cristo, he mandado a los hombres.
13. "Pero vendrá el Consolador, que os enviaré
desde el Padre, es decir el Espíritu de la verdad, que saldrá del Padre y dará
testimonio de Mí: y todos daréis testimonio de Mí, pues desde el principio estáis
conmigo. (Cap. 73, 13)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
En todas las generaciones muchos hombres han dado y dan testimonio de Mí, y así también en la presente [1989]. Algún día, ningún hombre podrá decir: yo no sabía nada de Cristo; pues los pioneros para el Nuevo Tiempo, que forman parte de Mi misión, llevarán la Verdad, que Yo Soy, a todos los países. Y el evangelio del amor les será ofrecido a muchos hombres. El Cristo de Dios es Consolador y Redentor, la Verdad y la Vida en la corriente de la ley eterna.
El tiempo hace lo suyo: tal como el tiempo actual acucia y apremia a los hombres, cada vez llegan las causas más pronto a sus efectos. Muchos de los que todavía ahora corren tras el materialismo, sucumbirán a estos efectos. Pero aquellos hombres que queden cuando se acabe en el mundo el cambio de era, reconocerán el evangelio del amor, y muchos vivirán además conforme a él.
Libro, 1088 páginas.
ISBN 3-89371-260-7 P.V.P.: DM/SFr 25,- ÖS 183,- US$ 15,-
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