Editorial DAS WORT

DAS WORT - la editorial en Vida Universal


Esta es Mi Palabra
Alfa y Omega
El Evangelio de Jesús
La manifestación de Cristo
que el mundo no conoce

               Palabras
                          de despedida de Jesús


Capitulo 72

Palabras de despedida de Jesús

La imagen y semejanza del Padre (1-3). Harán obras más grandes que las que Yo hice siendo Jesús (4). A quien sirva desinteresadamente, le otorgaré lo que Me pida (5). Quien santifica el templo, vive en Mí (6-7). El amor desinteresado es comunicación con Dios (8). El significado de las palabras: "el Padre es más grande que Yo” (9-11)

 

1. Estando Jesús sentado con Sus discípulos en el Jardín de Getsemaní, les dijo: "no dejéis que se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed entonces también en Mí. En la casa de Mi Padre hay muchas moradas; si no fuera así, os lo habría dicho. Voy a prepararos un lugar. Y cuando Me vaya y os prepare un lugar, volveré y os recibiré donde Yo estoy, para que, donde estoy, estéis también vosotros. Y sabéis adonde voy, y también conocéis el camino”.

2. Tomás Le dijo: "Señor, no sabemos adónde vas; ¿cómo pues, podemos saber el camino?” Y Jesús les dijo: "Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida; nadie viene al Padre sino por Mí. Si Me hubieseis reconocido, habríais reconocido también a Mi Padre. Pero ahora sabéis, y habéis visto a Mi Padre”.

3. Felipe Le dijo: "Señor, muéstranos al Padre y nos basta”. Jesús le dijo: "tanto tiempo hace que estoy contigo, y ¿aún no Me conoces, Felipe? El que Me ha visto a Mí, ha visto al Padre; ¿por qué, pues, dices: muéstranos al Padre? ¿No crees que estoy en el Padre y el Padre en Mí? Las palabras que os digo, no las hablo por Mí mismo; pues el Padre, que habita en Mí, hace todas las obras. (Cap. 72, 1-3)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

Quien ha llegado a ser templo de Dios, es imagen y semejanza del Padre. Y quien contempla la imagen y semejanza del Padre, siente la gloria del Padre. El Padre es la manifestación proveniente de la energía primaria, la vida fluente que también es llamada Dios.

Dios es vida omnipresente. Todos los seres puros son manifestaciones que provienen de Dios, de la energía primaria, la vida fluente. Quien contempla la imagen y semejanza del Padre, a un ser en Dios, también ve la luz del Padre, que traspasa al ser en Dios.

Los seres de la luz no preguntan acerca de la forma del Padre. Son manifestación, forma del Padre, e irradian lo que El es: amor, sabiduría, fuerza y vida. Todo lo que es y es puro se mueve en la corriente de la vida, en Dios.

Quien ha aceptado a su prójimo y lo ha acogido en sí mismo, quien lo ama de corazón y desde su ser puro, ve la imagen y semejanza del Padre, el cual es el amor, la sabiduría y la fuerza.

 

4. "Creedme, creed que Yo estoy en el Padre y el Padre en Mí; por lo menos, creedme por las obras verdaderas. En verdad, en verdad os digo que, los que creen en Mí, harán las mismas obras que Yo hago; y harán obras más grandes que éstas, porque Yo voy a Mi Padre. (Cap. 72, 4)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

La sola fe en Mí no basta. Muchos creen en Mí -y, no obstante, piensan, hablan y actúan como infieles-. De la fe en Dios sólo surgen obras de Dios cuando alma y hombre se elevan a la vida en Dios mediante el cumplimiento de la vida eterna, la cual es la ley eterna.

Quien sólo cree, y no cumple, no tiene la fuerza para hacer obras de Dios. Pero quien realiza y guarda más y más las leyes de Dios, obtiene con ello la fuerza para hacer las obras de Dios que Yo hice en Jesús de Nazaret. Hará -con Mi Fuerza parcial, la fuerza redentora, unida a la Fuerza primaria- obras aún más grandes; pues Yo, Cristo, que vine del Padre a este mundo y regresé de nuevo al Padre, para obrar como Cristo de Dios, como Consolador y Redentor en todas las almas, obro ahora a través de aquellos que cumplen la ley de la vida, de manera que harán obras más grandes que las que hice Yo en Jesús.

 

5. "Y todo cuanto pidáis en Mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo del hombre. Lo que pidáis en Mi nombre, lo haré. (Cap. 72, 5)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

Las palabras, "y todo cuanto pidáis en Mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo del hombre”, significan: a quien viva en Mí, el Cristo, a quien sirva desinteresadamente, le otorgaré todo lo que pida; pues quien vive en Mí, pide únicamente los dones del espíritu, porque vive en el espíritu de Dios y no aspira al mundo para vivir con éste.

 

6. "Si Me amáis, guardad Mis mandamientos; y Yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, que se quedará con vosotros para siempre, el Espíritu de la verdad, que el mundo no puede recibir, porque no Lo ve ni Lo conoce; pero vosotros Lo conocéis, pues el Espíritu habita en vosotros y estará en vosotros.

7. "No os dejaré sin consuelo; vendré a vosotros. Dentro de poco el mundo ya no Me verá, pero vosotros Me veréis. Dado que Yo vivo, también vosotros viviréis. En ese día sabréis que Yo estoy en Mi Padre y vosotros en Mí y Yo en vosotros. (Cap. 72, 6-7)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

El hombre es el templo del Espíritu Santo, pues en él, en lo más interno del alma, habita el cuerpo espiritual que proviene de Dios. Desde Mi acto redentor estoy en este templo, en el hombre y el alma, como Consolador y Redentor, como Espíritu de la vida. Quien santifica el templo, cumpliendo por tanto los mandamientos, está viviendo en Mí, y Yo vivo y obro a través de él.

 

8. "Los que tienen Mis mandamientos y los guardan, Me aman; y los que Me amen, serán amados por Mi Padre, y Yo les amaré y Me manifestaré a ellos”. (Cap. 72, 8)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

El amor de Dios es comunicación celestial. Quien ame a Dios más que a este mundo, también amará a su prójimo. Pero quien dice: "yo amo a Dios”, y está en contra de su prójimo, no está amando a Dios. Sus palabras no están llenas del amor a Dios. Son palabras vacías, egoístas, que no dan fuerza alguna a lo que expresan. En cambio, quien ama desinteresadamente a su prójimo también está amando a Dios, y con ello está en comunicación con la fuerza más elevada, el amor -con Dios-. La comunicación con Dios es manifestación.

 

9. Y Judas (no el Iscariote), Le preguntó: "Señor, ¿cómo es eso de que quieres mostrarte a nosotros y no al mundo?” Jesús respondió diciéndoles: "los que Me amen, guardarán Mis palabras: y el Uno santo les amará, y vendremos a ellos y permaneceremos en ellos.

10. ”Los que no Me amen, no oirán Mis palabras; y las palabras que oís no son Mis palabras, sino las palabras de Mi Padre, que Me ha enviado. Os he dicho estas cosas mientras aún estoy entre vosotros; pero el Consolador, que es el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en Mi nombre, os lo enseñará todo y os traerá a la memoria todo lo que os he dicho.

11. "Paz os dejo, Mi paz os doy: no como el mundo da, os doy Yo. No dejéis que se turbe o asuste vuestro corazón. Habéis oído, como os he dicho, que Me voy, y volveré a vosotros. Y si Me amáis, os alegraréis; pues os he dicho que voy al Padre; pues el Padre es más grande que Yo. (Cap. 72, 9-11)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

El Consolador y Redentor es el Cristo de Dios, que vive en el Espíritu del Padre eterno. Yo Soy uno con el Padre. El Padre y Yo somo una única ley -la verdad que hace libres a todas las almas y hombres que creen, y que cumplen la voluntad de Dios.

"...pues el Padre es más grande que Yo”, significa: el Espíritu del Padre es el Espíritu universal, la Ley, que está formada por las siete fuerzas básicas de la vida. Dios es ley.

El Cristo de Dios vive y actúa en Dios, el Espíritu universal, en cuatro fuerzas básicas divinas: Orden, Voluntad, Sabiduría y Seriedad. En cambio, el Padre es la Fuerza universal. El es la ley eterna, que se compone de las fuerzas básicas, que son siete: Orden, Voluntad, Sabiduría, Seriedad, Bondad, Amor y Mansedumbre. En la Tierra estas siete fuerzas básicas son llamadas Orden, Voluntad, Sabiduría, Seriedad, Paciencia, Amor y Misericordia.

El Padre es por tanto más grande que el Hijo. El es la Fuerza universal -Yo Soy la Fuerza parcial en la Fuerza universal.

 

12. "Y os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis. Ya no os hablaré mucho más a vosotros; pues vendrá el príncipe de este mundo, que en Mí no halla nada.

13. "Para que el mundo sepa que amo al Padre, y que hago tal como el Padre Me ha mandado. Incluso hasta el fin”. (Cap. 72, 12-13)

 

El próximo capitulo


Libro, 1088 páginas.
ISBN 3-89371-260-7 P.V.P.: DM/SFr 25,- ÖS 183,- US$ 15,- 
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