Editorial DAS WORT

DAS WORT - la editorial en Vida Universal


Esta es Mi Palabra
Alfa y Omega
El Evangelio de Jesús
La manifestación de Cristo
que el mundo no conoce

      Jesús reprende a Pedro
                                 por su impetuosidad


Capitulo 70

Jesús reprende a Pedro por su impetuosidad

Respetad la vida en cada peldaño evolutivo; cada forma de desarrollo está en el camino evolutivo hacia la perfección (1-5). Quien vive en Mí, es testimonio en este mundo (6-7). Los que preparan a Cristo el camino que va del viejo mundo pecaminoso al Nuevo Tiempo (8). Cristo es crucificado una y otra vez en la lucha entre luz y tinieblas (9-10). En el cambio de era se hará visible la luz omniabarcante; las tinieblas quieren apagarla (11). La Sabiduría divina edifica en el cambio de era las Comunidades Originarias a través de las que Cristo, la Luz del mundo, irradia a todos los pueblos. La Comunidad de la Alianza, Nueva Jerusalén, es la sacerdotisa (12-14)

 

1. Y en la mañana del día en que llegaron de Betania, Pedro tenía hambre y descubrió a lo lejos una higuera con hojas. Se acercó contento, esperando encontrar fruto, pero no halló más que hojas, pues todavía no era el tiempo de los higos.

2. Y Pedro se irritó y dijo: "¡maldito árbol, que nunca más coma hombre alguno de tu fruto!” Y algunos discípulos oyeron esto.

3. Y al día siguiente, al pasar Jesús con Sus discípulos por allí cerca, dijo Pedro a Jesús: "Maestro, mira la higuera que maldije, cómo florece y verdea. ¿Por qué mi palabra no se cumplió?”

4. Jesús dijo a Pedro: "no sabes de qué espíritu vienes. ¿Por qué maldijiste lo que Dios no ha maldecido?” Y Pedro dijo: "mira, Señor, yo estaba hambriento y, al encontrar sólo hojas sin fruto, me irrité y maldije el árbol”.

5. Y Jesús dijo: "hijo de Jonás, ¿no sabías que todavía no ha llegado el tiempo de los higos? Mira el trigo de los campos que crece según su naturaleza -primero el retoño verde, luego el tallo y luego la espiga-; ¿también te enfadarías si llegaras en el tiempo de los tiernos retoños y no encontraras grano en la espiga? ¿Maldecirías el árbol que, lleno de brotes y en flor, todavía no da frutos maduros? (Cap. 70, 1-5)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

La higuera es una parábola de la evolución de la vida. Todas las formas de vida tienen dentro de sí la vida, que es evolución -también las almas y los hombres-. Cada alma alcanzará de nuevo la plena madurez a través de Mí, el Cristo. Pero todas las almas y todos los hombres madurarán de forma distinta -de acuerdo con su estado de consciencia y su forma de pensar, hablar y actuar-. Por tanto, respetad la vida, da igual en qué medida se haya desarrollado; pues en todos los peldaños evolutivos está Dios, la vida, y conduce a las almas hacia la perfección.

Cada maldición que sale de los labios del hombre o que está en los pensamientos del hombre, se convertirá en su perdición. Esto también lo tuvo que experimentar el vehemente Pedro. Tuvo que darse cuenta de que ciertamente tenía mucho saber, pero aún poca sabiduría.

El sabio conoce los caminos del alma. Si en aquel momento Pedro hubiese estado lleno de la sabiduría de Dios, habría sabido de la ley de la maduración interna de las formas de vida, el camino evolutivo que mostré a los apóstoles y discípulos en muchas parábolas.

Pocos de los que Me querían seguir entendían el sentido de Mis exposiciones, pues en su mayoría estaban demasiado ocupados consigo mismos y con sus viejas costumbres. Por eso permanecieron en el error, porque la palabra sólo la oyeron, no pudiendo captar el sentido de Mis exposiciones.

 

6. "En verdad te digo, Pedro, que uno de Mis Doce Me negará tres veces, en su miedo y temor, maldiciendo y jurando que no Me conoce, y el resto Me abandonará por un tiempo.

7. "Pero os arrepentiréis y os doleréis amargamente; pues en vuestros corazones Me amáis, y seréis como un altar de doce piedras labradas y testimonio de Mi nombre, y seréis los servidores de los servidores, y os daré las llaves de la Comunidad y apacentaréis a Mis ovejas y a Mis corderos, y seréis Mis representantes en la Tierra. (Cap. 70, 6-7)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

Mis palabras no sólo eran válidas para los apóstoles y los discípulos y el pueblo de Israel de entonces. Mi palabra ha sido y es la palabra del Padre; es válida para todos los pueblos de esta Tierra, de generación en generación, y para todas las almas en los lugares de purificación.

El altar de Dios debe ser formado por los hombres y las mujeres cuya vida reposa en Mí, el Cristo. Quien viva en Mí, será testimonio de Cristo en este mundo; será en Mi nombre indicador de camino para los miembros de las Comunidades que vivan en Mí; será en Mí una llave que abrirá cada vez más corazones a Mí, el Cristo.

Aquellos que viven en Mí, a través de los que Yo vivo, deben ser servidores de todos. A través de ellos señalo a los miembros de Mis Comunidades, a Mis ovejas y corderos, el camino a las praderas eternas de la vida interna.

El tiempo está madurando. En la medida en que avance la madurez de los hombres y de la Tierra, cada vez más ovejas encontrarán al único Pastor -a Mí, el Cristo, que habita en todas las almas y hombres.

 

8. "Y entre los que os sucedan se levantarán hombres, de los que algunos ciertamente Me amarán igual que tú, y los irascibles, los imprudentes y los impacientes maldecirán a los que Dios no ha maldecido y los perseguirán en su ignorancia, porque todavía no podrán hallar en ellos los frutos que exigen. (Cap. 70, 8)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

Todos los hombres y almas son frutos en el árbol de la vida. Cada fruto va madurando paulatinamente hacia Mí, el Cristo. Cuando el fruto ha alcanzado la plena madurez, lo llevo al Padre eterno, que lo acoge, dejándolo eternamente allí donde en el Reino de Dios tiene su lugar.

Pero hasta que un fruto ha alcanzado la madurez interna, a menudo transcurren varias vidas terrenales. Por eso muchas almas han venido y vienen una y otra vez a la existencia terrenal: se introducen en el cuerpo terrenal y al llegar la muerte física vuelven a salir, hasta haber alcanzado la madurez que los libera de la rueda de la reencarnación.

Sólo cuando el alma madura en el hombre, puede el hombre dar desinteresadamente los dones de la vida interna a los hombres que tienen sed de ellos, para que también alcancen la madurez interna.

Por eso, conforme a la ley de la vida eterna sólo un hombre que en gran medida ya ha llegado a ser la verdad puede transmitir el evangelio del amor y llevarlo a todos los países. El puede entonces llegar a muchos corazones, porque da desde la verdad.

Comprended: desde Mi existencia terrenal en Jesús de Nazaret madura el Nuevo Tiempo -a través de los apóstoles, los discípulos y todos los profetas justos e iluminados- de generación en generación. Una y otra vez, de generación en generación, volvieron almas que hicieron madurar sus frutos de vida interna en la existencia terrenal. Lo que en cada respectiva ocasión trajeron a la vida terrenal, en forma de realización, lo distribuyeron enseñando y sirviendo. Al llegar su muerte física se desprendieron de su vestido terrenal; regresaron en otra generación, en un nuevo vestido terrenal, y trajeron la madurez interna, la luz del Cristo, dando de ella a los que se esforzaban seriamente en dar los pasos de maduración interna.

Muchos, que regresaron y regresan, llevan en sí mismos un fruto en gran medida maduro, la vida en Mí, el Cristo; son los que Me preparan los caminos, desde el viejo mundo pecaminoso al Nuevo Tiempo, que florece en Mí, el Cristo.

Comprended: sólo maldice a sus semejantes el que tiene poca madurez de alma. Quien aún vive en el pecado no puede reconocer los frutos maduros en sus semejantes, porque sólo se fija en sus propias sombras y por eso es de la opinión de que su prójimo, al igual que él, debería ser rico en sombras.

 

9. "Y otros, que se aman a sí mismos, se aliarán con los reyes y los que rigen el mundo y buscarán poder terrenal, riqueza y dominio, y matarán por el fuego y la espada a los que buscan la verdad y que por ello son verdaderamente Mis discípulos.

10. "Y en aquellos días Yo, Jesús, seré crucificado de nuevo y escarnecido públicamente; pues ellos declararán hacer todo esto en Mi nombre”. Y Pedro dijo: "que esto esté lejos de Ti, Señor”. (Cap. 70, 9-10)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

La lucha entre luz y tinieblas durará hasta que los portales de la encarnación estén cerrados para las almas muy cargadas. Esta lucha entre luz y tinieblas también tiene lugar en este gran cambio de era [1989]. Las fuerzas demoníacas una vez más emplearán todo lo posible y usarán a todos los que les sigan ciegamente, ya sean almas u hombres, para apagar la luz, que se hará cada vez más grande en la Tierra.

De modo parecido a como sucedió en el tiempo en que caminé por la Tierra en Jesús, sucede actualmente [1989]. Los que se aman a sí mismos y se apegan a sus bienes y fortuna, se unen con los gobernantes de este mundo y con las autoridades eclesiásticas, para eliminar con el poder terrenal a aquellos que se han vuelto hacia Mí y llevan Mi evangelio del amor al mundo; pues para el egoísta son un peligro aquellos que no sólo difunden el evangelio del amor y de la vida con palabras, sino con el amor desinteresado, volviéndose activos gracias a Mi fuerza.

En siglos pasados, los hambrientos de poder, los que han dominado, las autoridades eclesiásticas y los que les estaban sujetos, marcharon en Mi nombre, con fuego y espada, para llevar a los hombres de otros países el evangelio del amor. Así ejecutaron en su prójimo lo que había dentro de ellos: crueldad y asesinato.

En el tiempo actual [1989] son los mismos -sólo que en otros cuerpos terrenales- los que van de un lugar a otro con palabras calumniadoras. Llevan sus falsedades al pueblo a través de los medios de comunicación de la presente generación, para marchar de esta forma contra aquellos que ahora inician el cambio de era y ayudan a que Mi luz se abra paso. Con ello Soy crucificado de nuevo, de generación en generación, por aquellos que pronuncian Mi nombre y abusan de él para sus propios fines.

Los pioneros para el Nuevo Tiempo, para el tiempo del Cristo, son los Amigos de Cristo en todo el mundo. Quien permanece en Mí, es Mi discípulo o Mi discípula en el presente y en el futuro.

 

11. Y Jesús respondió: "al igual que Yo seré clavado en la cruz, así también lo será Mi Comunidad en aquellos días; pues ella es Mi esposa y una conmigo. Pero vendrá el día en que las tinieblas retrocederán y alumbrará la verdadera luz. (Cap. 70, 11)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

Las primeras Comunidades Originarias fueron destruidas por las tinieblas. Sin embargo, lo que éstas pudieron destruir fueron sólo los centros y establecimientos externos. La vida en Mí se trasplantó de generación en generación; pues las muchas almas que se volvían cada vez más luminosas, vinieron una y otra vez a cuerpos terrenales y pusieron en práctica, visible e invisiblemente, lo que habían traído consigo. Comenzaron a fundar pequeñas Comunidades Originarias y enseñaron la ley de la verdad. De este modo cada vez más hombres encontraron el camino hacia Mí, el Cristo, que habita en todas las almas y hombres.

En el actual cambio de era [1989], la luz omniabarcante se está haciendo visible. Se ha formado la Comunidad de la Alianza, Nueva Jerusalén, y se hace cada vez más grande, así como las demás Comunidades Originarias en Vida Universal. Ella es la Comunidad de la Alianza, para el Reino de Paz de Jesucristo. Ella es Mi esposa y Yo Soy su esposo. Cada vez más miembros de la Comunidad de la Alianza, Nueva Jerusalén, cumplen Mi voluntad, la voluntad del Eterno.

También alrededor de la Comunidad de la Alianza, Nueva Jerusalén, rondan los lobos y esparcen en Mi nombre falsedades sobre los miembros de la Comunidad. De nuevo Soy crucificado, ya que se abusa de Mi nombre. Con Mi nombre, Cristo, quieren apagar la luz del mundo, es decir, apagarme a Mí.

Pero las tinieblas retrocederán, porque sus días están contados. La Tierra se abrirá y se tragará la noche, y vendrán las aguas y cubrirán lo que es sombrío. Entonces brillará en toda la Tierra la luz que Yo Soy: Cristo.

 

12. "Y se sentará en Mi trono uno que será hombre de verdad, bondad y poder, que estará más lleno de amor y sabiduría que cualquier otro, y guiará a Mi Comunidad por medio de cuatro veces doce y de setenta y dos, como antaño. Sólo enseñará lo que es verdad.

13. "Y Mi Comunidad se llenará de luz y alumbrará a todos los pueblos de la Tierra; y habrá un sumo sacerdote sentado en su trono, como rey y sacerdote.

14. "Y Mi espíritu estará en él y su trono perdurará y no será sacudido, pues estará fundado sobre el amor y la verdad y la justicia; y la luz vendrá a él y de él irradiará a todos los pueblos de la Tierra, y la verdad los hará libres”. (Cap. 70, 12-14)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

La frases, "y se sentará en Mi trono uno que será hombre de verdad, bondad y poder, que estará más lleno de amor y sabiduría que cualquier otro, y guiará a Mi Comunidad por medio de cuatro veces doce y de setenta y dos, como antaño. Sólo enseñará lo que es verdad. Y Mi Comunidad se llenará de luz y alumbrará a todos los pueblos de la Tierra; y habrá un sumo sacerdote sentado en su trono, como rey y sacerdote”, tienen el siguiente significado:

Estas palabras son palabras que están en clave. Está expresado en clave lo que el cambio de era traerá.

Estas palabras en clave significan: la Sabiduría divina estará sentada en Mi trono hasta que Yo regrese en espíritu; pues he colocado para Mi venida el trono en este mundo. Yo Soy la Luz del mundo. La Sabiduría divina, llamada por el Padre y por Mí, el Cristo, a presidir Mi Obra de la Redención y a preparar Mi venida, es la verdad, la bondad y la fuerza. La Sabiduría divina, creada por el amor del Padre, edificará las Comunidades Originarias durante el cambio de era, y las llenará de vida y fuerza. Enseñará la verdad perfecta y dará a todos los hombres lo que puedan captar.

Las cifras son símbolos y fueron dadas como signos a los que podían comprender el significado de las cifras. Los hombres del Nuevo Tiempo, en cambio, reciben Mi palabra, que también es la palabra del Padre eterno.

La luz de la verdad colma a la Comunidad de la Alianza, Nueva Jerusalén, y a sus Comunidades Originarias, con vigor y fuerza para obrar actos desinteresados en Mi espíritu. Las Comunidades Originarias que están en Mi espíritu en la obra redentora de Jesucristo en Vida Universal, brindarán luz y fuerza para el Nuevo Tiempo a todos los pueblos de la Tierra.

La Comunidad de la Alianza, Nueva Jerusalén, es en Mí el instrumento de la vida, para esta Tierra. Reina en Mí, y paulatinamente reunirá en Mí, el Cristo, a todos los pueblos en un pueblo. La Comunidad de la Alianza, Nueva Jerusalén, en unión con la Sabiduría divina, es la sacerdotisa que brinda luz, amor y vida a todos los hombres que vienen a ella. Ella, la sacerdotisa, estará en Mí, el Cristo, y Yo obraré a través de ella y a través de otras Comunidades Originarias que estarán en Mí. Todas ellas están fundadas en el amor, la verdad, la sabiduría y la justicia de Dios.

La Luz del mundo, que Yo Soy, brillará a través de las Comunidades que estén en Mí, y Yo irradiaré a través de ellas a todos los pueblos de la Tierra. Cada vez la verdad hará libres a más hombres; formarán luego un rebaño, que estará en Mí, el Cristo. Con este rebaño se hace referencia a las Comunidades Originarias en Mí, Cristo, que se están edificando a través de la Comunidad de la Alianza, Nueva Jerusalén, en la Obra redentora de Vida Universal. Yo seré su Pastor.

 

El próximo capitulo


Libro, 1088 páginas.
ISBN 3-89371-260-7 P.V.P.: DM/SFr 25,- ÖS 183,- US$ 15,- 
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