Editorial DAS WORT

DAS WORT - la editorial en Vida Universal


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La manifestación de Cristo
que el mundo no conoce

            Parábolas
                               del juicio divino 


Capitulo 68

Parábolas del juicio divino

"El Reino de Dios os será quitado y será dado a un pueblo que traiga sus frutos” (1-7). La lucha contra los mensajeros de Dios, que viven lo que enseñan (8-10). Yo vine en Jesús y vengo como Cristo (11). Dignidad interna y dignidad externa. Los poderosos terrenales se estrellarán contra la piedra angular Cristo, que llegará a ser piedra de coronamiento de la obra (12-14). Dad la vuelta a tiempo, antes de que el destino siga su curso. Palabras humanas, conceptos y medidas, y sus significados, sólo son indicadores de camino a la verdad (15-20)

 

1. Y Jesús dijo otra parábola: "había un padre de familia que plantó una viña, y la cercó con una valla y cavó un lagar y edificó una torre, entregándola a unos viñadores, y viajó a un país lejano.

2. "Y cuando se acercó la vendimia, envió a sus siervos a los viñadores, para percibir de los viñadores los frutos; pero los viñadores, cogiendo a los siervos, a uno lo golpearon, al segundo lo apedrearon y al tercero lo mataron.

3. "De nuevo les envió a otros siervos más honorables que los primeros, e hicieron con ellos lo mismo. Finalmente les envió a su hijo, diciendo: a mi hijo lo respetarán.

4. "Pero cuando los viñadores vieron al hijo, se dijeron unos a otros: es el heredero; vamos, matémosle y tomemos su herencia. Y cogiéndole, le sacaron fuera de la viña y le mataron a golpes.

5. "Cuando venga el señor de la viña, ¿qué hará con estos viñadores?” Le dijeron: "hará perecer de mala muerte a los malvados y dará la viña a otros viñadores que le lleven los frutos cuando estén maduros”.

6. Jesús les dijo: "¿no habéis leído en las Escrituras: la piedra que los edificadores habían rechazado, se ha vuelto piedra de coronamiento de la pirámide? Esto es obra del Señor y es admirable a nuestros ojos.

7. "Por eso os digo: el Reino de Dios os será quitado y será dado a un pueblo que traiga sus frutos. Y el que caiga sobre esta piedra se quebrantará, y aquel sobre quien ella caiga será pulverizado”. (Cap. 68, 1-7)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

Muchas parábolas que di a Mis apóstoles, discípulos y al pueblo, siendo Jesús de Nazaret, todavía son aplicables al tiempo actual [1989].

La afirmación, "el Reino de Dios os será quitado y será dado a un pueblo que traiga sus frutos”, ha sido y es válida para los judíos, y es igualmente válida para los llamados "representantes de Cristo”.

Aún actualmente Dios está llamando a través de los que Le son fieles y a través de Sus profetas, y aún actualmente Dios está exhortando, a través de ellos, a los "representantes de Cristo” a que traigan los frutos de la vida interna. Cierto que querían extender Mi enseñanza, pero esto ha quedado en el querer. Ya que no pueden presentar frutos de vida interna, sino que sus corazones están espiritualmente vacíos, les han dominado y dominan el hambre de poder y la codicia, mataron a los enviados de Dios y, aún en la actualidad, se burlan de ellos y los escarnecen.

Ahora reúno de los cuatro vientos a otro pueblo elegido, que obedece a Dios y que trae frutos espirituales, y crearé con él lo que he manifestado a través de muchos profetas justos: el Reino de Dios en esta Tierra.

 

8. Y cuando los sumos sacerdotes y los fariseos hubieron escuchado esta parábola, entendieron que hablaba de ellos. Pero temieron al pueblo cuando quisieron apoderarse de El; pues Lo tenía por profeta.

9. Los discípulos Le preguntaron luego por el significado de la parábola y El les dijo: "la viña es el mundo, los viñadores son vuestros sacerdotes, y los siervos son los seguidores de la buena ley, y los profetas.

10. "Cuando se les pide a los sacerdotes el fruto de su trabajo, no lo dan, sino maltratan a los enviados que enseñan la verdad de Dios, tal como lo han hecho desde el principio. (Cap. 68, 8-10)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

Lo que en su día fue, también es actual hoy en día [1989]. La viña es el mundo; en él los sacerdotes siguen creyendo que pueden mandar. Pero ha llegado el tiempo en el que obran los verdaderos servidores y servidoras, y verdaderos profetas, enseñando a los hombres la vida que proviene de Dios y dándoles ejemplo con su vida, para que las cepas Me traigan a Mí, el Cristo, los auténticos frutos: a sí mismos.

Comprended: una y otra vez son los mismos -los "sin Dios”, sacerdotes, escribas y fariseos- los que juzgan a aquellos hombres y mujeres que Dios ha enviado. Todos los esfuerzos de los "sin Dios” son acallar la verdad. Pero a quien crea poder borrar la verdad, séale dicho que también las piedras hablan.

En todos los tiempos los "sin Dios” han emprendido los primeros pasos contra los hombres y mujeres justos. Aquellos que siguen ciegamente a los hombres de Iglesia, tiran entonces de la misma cuerda, destruyendo y aniquilando lo que se opone a su afán de prestigio y riqueza.

Los hombres que sólo acumulan en su propio granero, no pueden presentar frutos de altruismo. Por eso Dios llama la atención sobre lo egocéntrico, el propio provecho, el ansia de poder y la codicia, a través de Sus siervos y siervas, a través de profetas y a través de hombres y mujeres iluminados. Cuando luego éstos denuncian al satanás de los sentidos en los hombres, éste se rebela y se opone a los mensajeros de Dios.

 

11. "Y cuando llega el Hijo del hombre, el propio Cristo de Dios, se juntan contra el Santo y Le golpean y Le echan de la viña; pues no han obrado las cosas del espíritu, sino buscado su propio placer y beneficio, rechazando la santa ley. (Cap. 68, 11)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

Yo, el Hijo de Dios, vine a ellos en Jesús y vuelvo a ellos como Cristo. En múltiples formas pudieron haberme visto y experimentado, pues en el Dios Padre-Madre Yo Soy la vida en todas las formas de vida.

He venido y vengo a ellos también con Mi palabra santa, que es la verdad eterna. Les he exhortado y les exhorto, a través de profetas de Dios, a guardar las leyes de Dios. Pero sólo han escuchado y escuchan las insinuaciones de aquel a quien se han vendido. Este les seduce y conduce, y así sólo han cuidado y cuidan de su propio placer y beneficio. De esta manera han desechado y desechan la Ley, Dios, hasta esta generación [1989].

 

12. "Si hubieran aceptado al Uno Ungido, que es la piedra angular y la cúspide, les habría ido bien y el edificio se habría sostenido, como templo de Dios habitado por el Espíritu.

13. "Y vendrá el día en que la ley que rechazan llegue a ser piedra de coronación, vista por todos, y los que tropiecen con ella se quebrantarán y los que persistan en la desobediencia serán hechos pedazos.

14. "Pues Dios ha dado a algunos ángeles la soberanía sobre el curso del mundo, encargándoles gobernar en sabiduría, justicia y amor. Pero ellos no han respetado los mandamientos del Todopoderoso y han actuado contra las buenas órdenes de Dios. Así llegaron la crueldad y el sufrimiento y las preocupaciones, hasta que retorne el Maestro y tome posesión de todas las cosas y llame a Sus servidores para pasarles cuentas”. (Cap. 68, 12-14)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

Lo que aquí es anunciado, sucede ahora [1989]. El Nuevo Tiempo desencajará de sus quicios al mundo pecaminoso y sacará a la luz todo lo que hasta ahora estaba oculto -ya sea en los gobiernos de este mundo, entre los gobernantes, los cuales quieren mantener sus estructuras de poder para subyugar con ellas al pueblo, ya sea en las estructuras de poder de las instituciones eclesiásticas, las cuales abusan de Mi nombre, Cristo, para atar a sus fieles a sus dogmas y doctrinas.

Si Me hubiesen aceptado y acogido a Mí, Cristo, los hombres estarían concientemente en Mí, el Cristo, y cada hombre sería conscientemente un templo de Dios. Sus iglesias serían entonces casas de oración, para todos los hombres, sin decoración pomposa. Pero los poderosos de las instituciones eclesiásticas han hecho suntuosos edificios de las casas de oración, en los que exponen sus riquezas. Hacia allí conducen a las ovejas que les siguen ciegamente, para la adoración en ostentación y pompa externas que son propias de Mammon [la riqueza], de lo satánico.

Quien se enfría en lo más interno, quien es pobre, es decir, quien no ha adornado su templo con el adorno del amor y de la virtud internos, necesita el despliegue externo de grandes iglesias ricamente adornadas. También tendrá el empeño de conseguir dignidad y prestigio externos y brillar como dignatario en un marco tal.

Aquel a quien falta la dignidad interna, se arroga dignidad externa.

La ley dice: quien es pobre en el interior, procura adornarse en el exterior. Quien es rico en su interior, lleva el adorno del amor desinteresado, de la virtud, de la bondad y de la humildad; sus ojos ven claramente y no están cegados por ilusiones vanas.

Si tanto los gobernantes de todos los pueblos como los poderosos de las instituciones eclesiásticas Me hubiesen aceptado y acogido a Mí, la piedra angular y cúspide, ellos serían servidores de la salvación viva; estarían al mismo nivel que su prójimo, no siendo de nivel superior. Quien se crea superior a su prójimo, caerá. Así, todos los de nivel superior se estrellarán contra la piedra angular que llegará a ser coronación de la obra. Todo se hará manifiesto. Esta es la ley de la justicia, que lo pone todo al descubierto.

Dios, el Eterno, ha llamado una y otra vez a hombres para que sean servidores desinteresados de todos Sus hijos, para que todos los hombres se vuelvan desinteresados y todos se unan en el amor desinteresado. Dios, el Eterno, les ha anunciado las leyes de la salvación interna, para que lleven una vida similar a la de los ángeles, para obrar en la Tierra como los ángeles en el Cielo. Han aceptado estas leyes, pero no las han realizado en su existencia. Abusan de la verdad para sus fines y han creado en nombre del Santísimo un infierno del vicio, en el que muchos hombres son retenidos en Mi nombre. Con una fe ciega en la bondad, éstos presentan como ofrenda sus monedas, las cuales luego, sin embargo, en gran parte son utilizadas por los responsables para fines egoístas.

Todo esto, y mucho más, lo sacará a la luz la ley de Dios, la justicia, el amor y la sabiduría. Contra ella se estrellarán aquellos que han mantenido ciego al pueblo. El pueblo debe reconocer a sus falsos guías, y dar la vuelta en base al reconocimiento, por libre decisión; pues a cada hombre le ha sido dado el libre albedrío.

Dado que la piedra angular llegará a ser el coronamiento de la obra, a muchos se les abrirán los ojos y comprenderán a quién han seguido. Entonces muchos abandonarán la ostentación y la riqueza externas y las derribarán. De este modo desaparecerán las estructuras de poder que treparon por las falsas apariencias y por la riqueza externa.

Ya que el presente libro es una obra histórica, quiero dirigirme una y otra vez a los hombres en el Reino de Dios, en el Reino de Paz de Jesucristo:

Comprended: en el poderoso cambio de era, los pioneros lucharon consigo mismos para liberarse de todo lo humano que aún estaba adherido a ellos. Al mismo tiempo lucharon contra las estructuras de poder surgidas del yo humano. Sabían que Yo estaba con ellos, tal como estoy con vosotros en el Reino de Paz. Lucharon contra todo lo institucional, porque sabían: Dios es la libertad y deja a todos los hombres la libertad.

También dentro de la Comunidad de la Alianza, Nueva Jerusalén, hubo una y otra vez procesos de purificación: estar a favor de Cristo, o contra El. Cada uno tenía el libre albedrío, pudiendo permanecer en la Comunidad de la Alianza, Nueva Jerusalén, o abandonarla. Nadie fue atado a una declaración o a una promesa. Sin embargo, cada cual tiene que responder de sus actos únicamente ante Dios, y no ante los hombres.

Los pioneros para el Reino de Paz de Jesucristo, lucharon por el nuevo mundo, el mundo del Cristo, en el que únicamente tienen validez las leyes de los Cielos. Sabían -y en ello se basaron-:

Yo, Cristo, lo hago todo nuevo.

Sabían: erigiré aquellos templos que Me acepten y Me acojan. Estos templos serán antorchas luminosas de la verdadera vida cristiana. Serán templos de carne y hueso, en los que habitarán almas luminosas en las que estará erigido el altar de Dios sobre el que arderá el fuego del amor desinteresado, de la sabiduría y la bondad, que seré Yo, Cristo, en los Míos.

 

15. Y les dijo otra parábola: "un hombre tenía dos hijos y, llegándose al mayor, dijo: hijo mío, ve hoy a trabajar en la viña, y éste respondió diciendo: no quiero. Pero después se arrepintió y fue. Y llegándose al segundo, habló de igual modo. Y éste le respondió diciendo: voy, padre. Pero no fue. ¿Cuál de ambos hizo la voluntad del padre?”

16. Le dijeron: "el primero”. Y Jesús les dijo: "en verdad os digo que los publicanos y las rameras entrarán en el Reino de Dios antes que vosotros. Pues vino Juan a vosotros por el camino de la justicia, y no habéis creído en él; pero los publicanos y las rameras creyeron en él, y vosotros, aun viendo esto, no os habéis arrepentido, creyendo en él”.

17. Y el Señor reunió en un lugar a todos Sus discípulos en torno a El y les dijo: "¿podéis dar perfección a lo que es imperfecto? ¿Podéis poner orden desde el desorden?” Y contestaron: "no, Señor”.

18. Y los dispuso según la cifra que cada uno tenía asignada, en un cuadrilátero, habiendo uno menos de doce en cada lado; hizo esto porque sabía quién Le traicionaría (que habría de ser contado por los hombres como uno de los Suyos, pero que no lo era).

19. El primero de la séptima línea de arriba, en el medio, y el último en la séptima fila de abajo, y al que no era ni el primero ni el último lo puso en el punto central, y a los restantes los colocó según un orden divino, cada uno hallando su lugar, de modo que los que estaban arriba quedaban igual que los de abajo y los de abajo igual que los de arriba, y el lado izquierdo era igual al derecho, y el lado derecho era igual al izquierdo, conforme a la suma de sus números.

20. Y El dijo: "¿veis cómo estáis colocados? Os digo que de igual modo es el orden del Reino de Dios, y el Uno que todo lo gobierna está en medio vuestro, y El es el punto central y con El están los ciento veinte, los elegidos de Israel, y después de El siguen los ciento cuarenta y cuatro mil, los elegidos de los paganos, los cuales son sus hermanos”. (Cap. 68, 15-20)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

Comprended: quien reconoce a tiempo y se arrepiente, también puede recibir a tiempo, antes de que el destino siga su curso. Por eso, dad la vuelta antes de que entréis en la rueda del sufrimiento y venga a vosotros lo que habéis causado con vuestras sensaciones, pensamientos, palabras y obras.

Los días os son dados para que del transcurso del día leáis lo que el día os quiere mostrar. Si vivís los días conscientemente y habéis aprendido a interpretar el lenguaje de los días, os reconoceréis en ellos; y purificaréis lo que viene a vuestro encuentro como advertencia, antes de que el destino siga su curso.

Siendo Jesús de Nazaret hablé en muchas parábolas. Además usé números y medidas para explicar a los que Me eran fieles el Reino de la vida interna.

La palabra de los hombres tiene varios significados, y cada hombre capta sólo el significado que está en condiciones de entender, conforme a su nivel de consciencia de ese momento. Por eso, no debéis aferraros ni a palabras ni a significados, ni a números ni a medidas, sino reconocer a todos éstos como medios auxiliares, como indicadores de camino que os conducen a la vida interna, a la verdad, que no tiene palabras ni conceptos, ni números ni medidas, sino que es la fuerza misma, el amor y la sabiduría -la consciencia universal.

Cuando el alma haya vuelto a encontrar la consciencia del Padre universal, es decir, sea pura, mucho le será consciente también al hombre, y entonces sólo usará los medios auxiliares mientras viva en el mundo de las palabras, los conceptos, números y medidas.

Dado que todo es vibración, todo tiene un significado. Pero el significado de las cosas sólo puede entenderse según su sentido; no es la verdad misma -ésta es la consciencia que se manifiesta sin palabras, conceptos, números ni medidas.

 

El próximo capitulo


Libro, 1088 páginas.
ISBN 3-89371-260-7 P.V.P.: DM/SFr 25,- ÖS 183,- US$ 15,- 
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