Editorial DAS WORT

DAS WORT - la editorial en Vida Universal


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La manifestación de Cristo
que el mundo no conoce

            Enseñanzas
                           acerca de la perfección 


Capitulo 66

Enseñanzas acerca de la perfección

La verdadera vida es la vida en Dios (1-3).
Los seres puros viven en la unidad universal; son uno. La polaridad, como unión en Dios. María Magdalena, imagen ejemplar del principio receptor. Todo lo que es se basa en la polaridad (4-11). La tri-unidad; espíritu, alma y hombre. ¿Cuándovendrá el Reino de Dios a la Tierra? (12-13)

 

1. De nuevo les enseñó Jesús, diciendo: "Dios ha despertado en todo pueblo y en toda época testigos de la verdad, para que todos oigan la voluntad del Eterno y la hagan, a fin de entrar después en el Reino de Dios como regentes y colaboradores.

2. "Dios es poder, amor y sabiduría, y estos tres son uno. Dios es verdad, bondad y belleza, y estas tres son una.

3. "Dios es justicia, saber y pureza, y estas tres son una. Dios es esplendor, compasión y santidad, y estas tres son una. (Cap. 66, 1-3)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

En Dios todo es sustancia, y todas las fuerzas del Universo están en el Uno, Dios.

En todos los tiempos envió Dios mensajeros al mundo, que dieron fe de la verdad y trajeron testimonio a los hombres de que la verdad, si se vive, otorga vida; pues la verdadera vida es la vida en Dios.

La palabra " compasión”, en la ley de Dios del amor y de la vida, significa: padecer-con, sentir-con y tener comprensión para con todos los hombres y almas y para con toda criatura.

 

4. "Y estas cuatro Trinidades son una en la Divinidad oculta, lo Perfecto, lo Infinito, el Unico.

5. "Así como en todo hombre completo hay tres personas; el hijo, el esposo y el padre, y estas tres son una.

6. "Así en toda mujer completa hay estas tres personas; la hija, la esposa y la madre, y estas tres son una. Y el hombre y la mujer son uno, tal como Dios es uno.

7. "Así también es con Dios, el Padre, en quien no hay masculino ni femenino y en quien ambos son, y cada uno triple, y todos son uno en la unidad oculta.

8. "No os maravilléis de ello, pues tal como es arriba, así es abajo, y como es abajo, así es arriba, y lo que es en la Tierra, es así porque en el Cielo es así.

9. "Y una vez más os digo: Yo y Mi esposa somos uno, así como María Magdalena, a quien he escogido y santificado en Mí como imagen ejemplar, es una conmigo. Yo y Mi Comunidad somos uno. Y la Comunidad son los seleccionados de la humanidad para la Redención de todos.

10. "La Comunidad del Primogénito es la María de Dios; así habla el Eterno. Ella es Mi madre y desde el principio Me ha concebido y engendrado como hijo suyo en todo tiempo y región del Cielo. Ella es Mi esposa, eternamente unida en santa comunión conmigo, su esposo. Es Mi hija, pues eternamente ha nacido y surgido de Mí, su padre, y en Mí se regocija.

11. "Y estas dos trinidades son una en el Eterno y se hacen patentes en todo hombre y toda mujer que se han vuelto perfectos y nacen de Dios eternamente y se regocijan en la luz, por siempre ensalzados y hechos uno con Dios, y que por siempre conciben y hacen nacer a Dios para la Redención de muchos. (Cap. 66, 4-11)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

Las palabras de los hombres son símbolos. Las palabras "hombre” y "mujer”, son aplicados por los hombres en primer lugar a los sexos. Pero aquí también deberían ser entendidos como principio de dualidad de los Cielos, en los que todo es asexual.

Así como Dios es la fuerza de todas las fuerzas del Universo, todos los seres que provienen de Dios poseen las fuerzas del Universo. No es el cuerpo físico el que posee estas fuerzas, sino el cuerpo espiritual puro en lo más interno del alma encarnada.

En el espíritu, "hombre” y "mujer” significan los principios donante y receptor. A la vez son hijo o hija de Dios, y padre o madre. Ambos son uno en sus irradiaciones donante y receptora, y también uno en Dios, en la ley de la vida.

La perfección no conoce ni el "tuyo” ni el "mío”. Todo lo que es, es para cada ser puro algo suyo, pues él no conoce la propiedad personal. Lo que posee un ser puro, lo posee también el otro. No sólo están aunados en todo -son uno-. De la unidad universal fluyen la riqueza interna y la plenitud.

Cada alma -o cada hombre- que es uno conmigo, el Cristo, también es uno conmigo en el Padre eterno. Es un elegido y forma junto con muchos elegidos la Comunidad que son los seleccionados de la humanidad de esta Tierra para la Redención de todos. De los cuatro vientos he reunido y reúno a los que son uno conmigo o que recorren el camino del llegar a ser uno.

Mi comunión con María Magdalena es símbolo de que todo lo que es se basa en la polaridad, también la comunión de hombre y mujer. Yo elegí a la esposa de Mi alma como signo de que lo donante y lo receptor son una unidad en Dios, fundidos en el Eterno. Con ello di testimonio de que ante la faz de Dios hombre y mujer son iguales, como unidad y polaridad en El.

El alma de María Magdalena llegó a ser muy cercana a la irradiación de Mi alma. Vivía como ejemplo vivo de mujer espiritual, de principio receptor, en Mí, viviendo Yo como principio donante vivo, en ella. Así ella es en Mí el aspecto de Dios santificado, el principio receptor. En Jesús de Nazaret ella era en Mí; y ella es en Mí, el Cristo -y nosotros somos en Dios-. Ella es el ejemplo vivo para las mujeres de esta Tierra, como principio receptor que también lleva en sí los aspectos del principio donante.

María Magdalena no esperaba nada. Era en Mí, Jesús, y es conmigo y en Mí eternamente; pues todas las fuerzas celestiales, dar y recibir, se unen en todo lo que es, en cada ser espiritual, en los astros y en los reinos de la naturaleza, pues todo lo que es se basa en la polaridad. Todo lo que es, es vida sustancial, es Dios en todo.

Comprended: todo lo que lleva la Tierra de luz y fuerza que provienen de Dios, ha sido dado por Dios para la Redención de las almas, de los hombres y de la Tierra.

Dios, la Unidad universal, el Amor y la Sabiduría, respira su Yo Soy en cada eón, en cada nuevo acto creador. Y lo que el Eterno ha infundido con Su hálito a este mundo, es igualmente El mismo, todo en todo. Las fuerzas puras de la Tierra son también las fuerzas puras de los Cielos. De la forma que obran las fuerzas puras, el SER puro, como sustancia, en la Tierra, obran también, omniabarcantemente, en el eterno SER.

 

12. "Este es el misterio de la trinidad en la humanidad, a través del que se ha de cumplir en cada hijo humano el misterio de Dios de contemplar la luz, soportar sufrimientos por la verdad, ascender al Cielo y enviar el Espíritu de la verdad. Este es el sendero de la Redención, pues el Reino de Dios está en el interior”.

13. Entonces uno Le dijo: "¿cuándo llegará el Reino de Dios?” Y El contestó diciendo: "cuando lo que está en el exterior llegue a ser como lo que está en el interior, y lo que está en el interior como lo que está en el exterior, y lo masculino y lo femenino ni masculino ni femenino, sino ambos uno. Los que tengan oídos para oír, que oigan”. (Cap. 66, 12-13)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

La tri-unidad en la humanidad es: el espíritu, el alma y el hombre. Sin el espíritu y sin el alma el hombre no puede respirar. La respiración es vida. Dios es el aliento, la vida, el espíritu, que respira a través del alma y del hombre y así mantiene a toda la humanidad.

Para que el hombre pueda cambiar y encontrar su verdadero SER, enseño el camino del amor. Quien recorre este sendero de la iluminación interna, se desprende, muy paulatinamente, de sus pasiones y avideces y también de sus pensamientos terrenales reprobables. Entonces hablará palabras de la vida y actuará tal como ha llegado nuevamente a ser: de forma divina. Sólo entonces el hombre se habrá transformado. Su aspecto externo habrá llegado a ser su verdadero SER, lo interno.

Sólo cuando a la luz de la verdad el hombre se haya transformado, vendrá el Reino de Dios a esta Tierra; pues cuando lo externo haya llegado a ser como lo interno, y lo interno como lo externo, el hombre cumplirá las obras de Dios y la vida en la Tierra será la vida en Dios. Entonces hombre y mujer, lo masculino y lo femenino, serán uno y la polaridad en Dios. Entonces los principios positivo y negativo -es decir, los seres donantes y receptores- vivirán siendo conscientemente hijos de Dios.

 

El próximo capitulo


Libro, 1088 páginas.
ISBN 3-89371-260-7 P.V.P.: DM/SFr 25,- ÖS 183,- US$ 15,- 
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