Esta es Mi Palabra
Alfa y Omega
El Evangelio de Jesús
La manifestación de Cristo
que el mundo no conoce
Parábola de los talentos
Aquel a quien le es dado, debe dar a otros. Dios sólo
recompensa al que da de corazón (1-12)
1. Y dijo también: "el Reino de los Cielos se asemeja a un hombre que, partiendo a un país lejano, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. Y a uno le dio cinco talentos, a otro dos y al tercero uno, a cada cual según su capacidad, y seguidamente se fue.
2. "Luego, el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos y ganó otros cinco. Asimismo, el que había recibido dos talentos ganó otros dos. Pero el que había recibido uno fue, hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.
3. "Pasado mucho tiempo, volvió el señor de aquellos siervos y les pasó cuentas. Llegando el que había recibido cinco talentos, trajo además los otros, diciendo: 'señor, tú me has dado cinco talentos; mira, pues, con ellos otros cinco que he ganado'. Y el señor le dijo: 'muy bien, siervo bueno y fiel: has sido fiel en lo poco, te pondré a cargo de mucho; entra en el gozo de tu señor'.
4. "Llegó el que había recibido dos talentos y dijo: 'señor, me has dado dos talentos; mira, con ellos otros dos he ganado'. Su señor le dijo: 'muy bien, siervo bueno y fiel: has sido fiel en lo poco, te pondré a cargo de mucho; entra en el gozo de tu señor'.
5. "Se acercó también el que había recibido un solo talento y dijo: 'señor, sabía que eres hombre duro; tú cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste. Y temiendo, fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo'.
6. "Pero su señor le contestó diciendo: 'siervo malo y perezoso, ¿conque sabías que yo cosecho donde no he sembrado y recojo donde no he esparcido? Deberías haber entregado mi dinero a los cambistas, para que produjera interés y a mi vuelta recibiese lo mío con intereses'.
7. "Por eso, quitadle el talento y dádselo al que tiene dos; pues al que haya multiplicado se le dará y tendrá abundancia; pero a quien no haya multiplicado, también lo que tiene se le quitará. Y a ese siervo inútil, echadle a las tinieblas exteriores; pues es la parte que ha elegido.
8. Jesús dijo también a Sus discípulos: "sed verdaderos cambistas del Reino de Dios, rechazando lo malo y lo falso y guardando lo bueno y lo auténtico.
9. Estando sentado Jesús en frente de la caja de ofrendas, observaba cómo la gente iba echando dinero en la caja de ofrendas, y algunos ricos echaban mucho.
10. Y llegando una viuda pobre, echó dos óbolos que apenas tenían valor.
11. Y llamando a Sí a Sus discípulos, dijo: "en verdad os digo que esa pobre viuda ha echado más en la caja de ofrendas que todos los otros.
12. "Pues todos los otros han dado de lo que les
sobra, pero ésta de su miseria ha dado cuanto tenía, es decir todo su sustento.
(Cap. 63, 1-12)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
Tened en cuenta: aquel a quien le es dado, no debería guardar para sí mismo lo que ha recibido, sino darlo a otros; pues la ley es amor desinteresado donante. Cada hombre ha recibido de Dios los mandamientos. Lo que de los mandamientos ha realizado, debería darlo a otros, pues entonces se multiplica en el mundo para el bien de muchos.
Quien cumple los mandamientos, siente que debería emplear desinteresadamente sus talentos y capacidades para lo divino. Quien hace esto para el bien del prójimo, está trayendo la vida de Dios a este mundo y dará a muchos el pan de la vida interna, al preparar desinteresadamente -con sus capacidades y talentos- el corazón del prójimo para la vida interna, de manera que éste ya no tenga hambre y sed.
Pero quien no ha realizado los mandamientos de Dios, es siervo del pecado, y permanecerá y sufrirá en su subyugación hasta que despierte a la filiación de Dios mediante la realización de los mandamientos.
Quien tiene un corazón pleno, da de su corazón -es decir desinteresadamente-. Dios no se fija en lo dado externamente, sino en lo que se da desinteresadamente desde el corazón, en lo que el hombre ha realizado y da a otros desinteresadamente; pues sólo lo que se da desde el amor desinteresado contiene fuerza y luz. Quien puede dar así, es rico en su corazón.
Comprended: quien no da desde el corazón, tampoco recibe del corazón de Dios. Sólo quien dé desde el corazón será recompensado por el corazón, por Dios. Dios ama a todos Sus hijos. El ha dado a todos en igual medida. Dios no recompensa lo que da el yo humano, que se da importancia y es autocomplaciente, sino sólo la honradez y lo que es desinteresado, lo que emana de lo profundo del alma -lo que procede de Dios.
Libro, 1088 páginas.
ISBN 3-89371-260-7 P.V.P.: DM/SFr 25,- ÖS 183,- US$ 15,-
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