Editorial DAS WORT

DAS WORT - la editorial en Vida Universal


Esta es Mi Palabra
Alfa y Omega
El Evangelio de Jesús
La manifestación de Cristo
que el mundo no conoce

             Jesús profetiza
                                       el fin de la era


Capitulo 61

Jesús profetiza el fin de la era

Por sus frutos los reconoceréis ahora (1).Reencarnación de los hambrientos de poder y de los mensajeros de Dios, en el transcurso de los tiempos (2-3). Los que vienen de las tinieblas luchan con toda clase de métodos (4-5). Indicaciones para el tiempo del horror (6-7). El regreso de Cristo: aprended a discernir (8-9). Cambios en el sistema solar y en la Tierra (10). El tiempo final inminente. El camino evolutivo de la humanidad y de la Tierra hasta llegar a la sustancia material luminosa. El Reino de Paz. La última rebelión de Satanás. El Hágase de Dios: la disolución de todo lo de sustancia material gruesa. Preparación del retorno de Cristo a través de la Sabiduría divina. La venida de Cristo, el acontecimiento más grande (11). Reconoced los signos de los tiempos (12- 14). A quien vela, no se le pasa esa hora (15-19)

 

1. Y estando Jesús sentado en el monte de los Olivos, vinieron a El los discípulos solos y dijeron: "dinos cuándo sucederá esto y cuál será la señal de Tu venida y cuál la del fin del mundo”. Jesús respondió diciéndoles: "cuidad que nadie os seduzca, pues vendrán muchos en Mi nombre y dirán: yo soy Cristo; y seducirán a muchos. (Cap. 61, 1)

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

A todo el que haga honrar su propio nombre y se muestre y se haga venerar como el más grande, no le creáis. Y a todo el que diga que es el Cristo reencarnado, no le creáis; pues Yo ya no vendré a la carne, sino estoy, con los Míos, en espíritu.

Pero todo el que sirve, alaba solamente el nombre del Señor, hace buenas obras y las trae al mundo, de manera que los buenos frutos sean visibles para muchos, es un justo indicador de camino; Yo obro a través de él. No por sus palabras, sino por sus frutos debéis reconocerlos.

El cambio de era en el que Me estoy acercando cada vez más a los Míos es comparable a las postrimerías del verano y al otoño, pues el tiempo del cambio del viejo mundo pecaminoso al Nuevo Tiempo es un tiempo de cosecha.

Los que viven en Mí, dan buenos frutos, y los que han abusado y abusan de Mi nombre para fines propios, muestran ahora sus malos frutos. El cambio de era hace que los buenos y los malos frutos se reconozcan muy claramente.

Comprended: las postrimerías del verano y el otoño ya han comenzado para el tiempo pecaminoso. Los frutos se hacen visibles -la cosecha está en marcha.

 

2. "Y oiréis hablar de guerras y rumores de guerra, pero no os turbéis, pues todo esto tiene que suceder, mas no es aún el fin; pues se sublevará pueblo contra pueblo y reino contra reino, y habrá hambres y epidemias y terremotos en diversos lugares. Y esto será sólo el comienzo de las necesidades.

3. "Y en esos días los poderosos se apropiarán de todas las tierras y riquezas de la Tierra para su propio disfrute, y subyugarán a los muchos que sufran necesidades y los encadenarán, utilizándolos para aumentar sus riquezas e incluso subyugarán a los animales del campo, erigiendo lo horroroso. Pero Dios les enviará a Sus mensajeros, y éstos proclamarán Sus leyes, que los hombres han ocultado con sus tradiciones, y, los que las infrinjan, morirán. (Cap 61, 2-3)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

Lo que ha sido predicho, ya ha comenzado [1989]. De forma parecida a un mecanismo de reloj transcurre lo predicho. Una catástrofe se junta a la otra y una fatalidad da la mano a la otra. En ello se reconoce la transformación del tiempo.

El mundo pecaminoso perece. En él ya amanece el nacimiento de la nueva era y se anuncian las generaciones espiritualmente despiertas, de las que surgirá la humanidad espiritual del Nuevo Tiempo.

En el tiempo actual [1989] ocurre como en los tiempos de Noé o del hundimiento de Pompeya. La mayoría de las personas inducen o se dejan inducir a relaciones amorosas. Claro que oyen acerca de los signos del tiempo -y, sin embargo, siguen siendo hombres pecaminosos-. Se han hundido y se hunden con su riqueza y su poder externo.

En el transcurso de las épocas pasadas, estas almas vinieron una y otra vez a cuerpos terrenales, y muchas comenzaron nuevamente a obrar en aquello en lo que anteriormente se habían quedado en la hora de su muerte -sólo que cada vez en un tiempo diferente, con otros medios y otros métodos-. Muchos ocuparon y siguen ocupando los mismos cargos, ya sea como gobernantes de naciones y Estados o como mandatarios eclesiásticos. Una y otra vez su ambición de poder les ha empujado a la Tierra, a ocupar estos puestos.

Como hombres han intentado e intentan una y otra vez mantener la rueda del mundo, las estructuras externas, en la marcha acostumbrada. Así, han promulgado y promulgan, a través de los siglos, leyes parecidas para el pueblo. Y los pueblos se han dejado y se dejan subyugar en mayor o menor medida por sus autoridades, y obedecen una y otra vez a los dirigentes que ya habían hecho algo igual o parecido en anteriores encarnaciones. Dado que siempre son los mismos los que gobiernan países y destacan como mandatarios eclesiásticos, en algunos países se repiten una y otra vez los mismos sucesos, como en tiempos pasados. Las fatalidades, las catástrofes y situaciones caóticas tienen sólo nombres diferentes. En muchos casos, sin embargo, son peores actualmente que en el pasado.

En todo lo negativo está también lo positivo: en el tiempo del perecer y renacer vuelve a abrirse paso una y otra vez la luz de Cristo, el tiempo del espíritu de Dios, el Nuevo Tiempo, el tiempo del Cristo, del Yo Soy.

Comprended: durante la transformación del viejo mundo pecaminoso al Nuevo Tiempo también han venido y vienen una y otra vez mensajeros de Dios. Muchos hombres y mujeres justos están ahora a Mi servicio, para el Nuevo Tiempo.

Toda la verdad se hará manifiesta -aunque durante muchos siglos, consciente o inconscientemente, haya sido tapada por hombres lejanos a Dios-: los mensajeros de Dios vuelven a anunciar las leyes de Dios y se esfuerzan en llevar el evangelio del amor alrededor del mundo -de continente a continente, de ciudad en ciudad, de municipio en municipio, de pueblo en pueblo-. Ellos preparan el Reino de Dios en esta Tierra. Muchos hombres, por las actividades de los mensajeros de Dios, despertarán y recorrerán el camino a la vida interna.

 

4. "Entonces os entregarán a los tormentos y os matarán; y seréis odiados por todos los pueblos a causa de Mi nombre. Y entonces muchos serán atacados y se traicionarán unos a otros y se odiarán. Y se levantarán muchos falsos profetas y seducirán a muchos.

5. "Y como la injusticia predominará, se enfriará el amor en muchos; mas el que persevere hasta el fin, será salvo. Y será predicado este evangelio del Reino de Dios en todo el mundo, como testimonio para todos los pueblos, y entonces vendrá el fin. (Cap. 61, 4-5)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

Así sucedió en los siglos pasados: los Míos fueron atormentados y matados.

Lo que fue, continúa. Son siempre los mismos lobos en piel de oveja los que vienen a este mundo con su hambre de poder. Además, quieren apagar la luz de Cristo, que les es una espina en el ojo, y para ello abusan de Mi nombre. Podéis escuchar sus aullidos cuando los mensajeros de Dios ponen ante sus ojos las obras satánicas que -como ellos incluso afirman- han cometido en Mi nombre.

Comprended: antaño los mensajeros de Dios fueron atormentados, martirizados y matados. En el tiempo actual [1989] son calumniados, ridiculizados, escarnecidos y se hace burla de ellos. Los verdaderos cristianos son ahora perseguidos con otros medios y métodos, mediante calumnias en los medios de comunicación, que llaman prensa, radio, etc. Detrás de éstos están los que se sienten amenazados por la verdad, es decir los representantes de las Iglesias, los párrocos, sacerdotes y los llamados encargados de examinar las sectas, e igualmente los llamados políticos, periodistas y reporteros -y todos los demás que les dan crédito-. También en el tiempo actual [1989] muchos hombres y mujeres justos son odiados porque Me siguen a Mí, Cristo- por los que se llaman cristianos.

Comprended: tal como fue en todos los tiempos, sigue siendo en la transformación del viejo mundo pecaminoso al Nuevo Tiempo. Muchos hombres hablan de Mí, el Cristo. Sin embargo, si les alcanza un pequeño soplo, por ejemplo una calumnia, cambian de opinión y Me traicionan. Por miedo a perder su vida terrenal, su prestigio y sus puestos, se traicionan y se odian también mutuamente.

El que viene de las tinieblas interviene con los más variados métodos en los asuntos de los pueblos e instiga a unos pueblos contra otros. Esto es posible porque los hombres están desunidos. Los pueblos se ven como enemigos entre sí y desarrollan agresiones y miedos ante el futuro. Todo esto es atizado una y otra vez por los que vienen de las tinieblas, pues quieren mantener en movimiento a las masas. Luego vienen como falsos profetas y se presentan como portadores de la salvación, atan a los hombres a su "mensaje” y a su persona -pero no los orientan hacia Mí, el Cristo.

Durante la transformación del viejo mundo pecaminoso al Nuevo Tiempo, el tiempo de luz, el que viene de las tinieblas ataca a la luz en un amplio frente. No obstante, ¿quién puede a la larga hacer frente a la luz? Ningún hombre, y tampoco alma alguna, ningún poder oscuro -tampoco aunque abuse de Mi nombre y se oponga a los verdaderos cristianos-. La Luz, que Yo Soy, es más fuerte.

Comprended: Yo Soy la Luz del mundo que no está atada al tiempo. La Luz traspasa espacio y tiempo y lo hará todo nuevo. Llegará el tiempo en que para el que viene de las tinieblas no habrá ni avance ni retroceso, sino únicamente la capitulación -como para cada uno de los hombres y de las almas-, el dar media vuelta hacia la Luz, que Yo Soy.

Aunque en esta lucha final predominen las injusticias y el amor se enfríe cada vez más en los corazones de muchos hombres -no obstante, ya es visible la luz: es el Cristo, que Yo Soy, que a través de mensajeros, a través de los pioneros del Nuevo Tiempo, trae la luz a la Tierra-. Muchos hombres fallecerán. Pero también serán salvados muchos, que habrán aguantado la lucha contra los poderes de las tinieblas. Los que hayan permanecido fieles, guardarán el evangelio del amor y seguirán anunciando en toda la Tierra el Reino de Dios, y darán testimonio de la Verdad, que Yo Soy, que habita en ellos, que a través de ellos habla y actúa: Cristo.

 

6. "Cuando veáis la atrocidad de la devastación, predicha por el profeta Daniel, en los santos lugares (el que esto lea, que lo entienda), que quien esté en Judea huya a los montes, y el que esté en el terrado no baje a tomar nada de su casa, y el que esté en el campo no vuelva atrás en busca del manto.

7. "¡Ay de las embarazadas y de las madres que críen en esos días! Rogad para que vuestra huida no tenga lugar en invierno ni en sábado; pues habrá entonces una tan gran tribulación, cual no la hubo desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá; y, si no se acortasen esos días, ninguna carne se salvaría. Mas por amor de los elegidos se acortarán esos días. (Cap. 61, 6-7)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

Ahora es inminente lo que a través de los profetas fue anunciado por el Eterno a los hombres en todos los tiempos -aunque las advertencias e indicaciones del Eterno, dadas a través de los profetas, fueron desoídas por la mayoría de los hombres-. Este gran cambio de era ha comenzado.

Quien siga preocupándose por sus cosas externas, las quiera retener y aumentar, no sólo quedará atado a ello -se hundirá también con sus bienes y fortuna-. En la misma medida en que el mundo se hunde, surge muy paulatinamente -a pesar de las tribulaciones y necesidades- el Reino de Dios en la Tierra.

Cuando reconozcáis que el mundo se desquicia, no os volváis ni os detengáis para buscar u ordenar esto o aquello. Id al lugar de Dios que está dentro de vosotros, y dejaos conducir por Aquel que habita en vosotros.

Está escrito: "¡ay de las embarazadas y de las madres que críen en esos días!” Si el fruto en el vientre de la madre está lleno de luz y fuerza porque padre y madre viven en Dios, permanecerá a salvo. Pero si el fruto en el vientre de la madre procede de este viejo mundo pecaminoso, si es por tanto pobre en luz, como pobres en luz son el padre y la madre, les puede ser quitado -dependiendo de las causas existentes-. También más de un cuerpo que lleve un fruto pobre en luz será quitado, en este tiempo de horror, tiempo como el mundo no ha vivido aún.

Rogad para que el clarín del Orden no suene en sábado, cuando los hombres aún se entregan más a su buena vida, en vez de orar a Dios y agradecerle Su conducción y ayuda. A muchos que podrían dar ayuda externa, no se les podrá entonces hallar. Rogad para que la gran limpieza de la Tierra no ocurra en invierno, pues muchos apenas llevarán consigo algunos bienes y mucho estará destruido, y a menudo no encontrarán refugio en una casa, sino tendrán que estar al aire libre o en cobertizos. En ese caso, muchos padecerán frío y morirán congelados, como asimismo las embarazadas.

Muchos hombres se han fiado de este mundo y de sus gobiernos y perderán de la noche a la mañana todo lo que creían que era propiedad suya y seguridad suya. El Dios eterno bondadoso, vuestro y Mi Padre, ya ha acortado el tiempo en que viven los que Le son fieles, y volverá a acortarlo cuando el caos haya alcanzado su punto culminante. Muchos de los que tengan el sello de Dios del amor en la frente seguirán edificando el Reino de Paz de Jesucristo sobre las ruinas y el caos de este mundo, y lo erigirán en el mundo entero como signo de la victoria.

 

8. "Si entonces alguno os dijera: aquí o allá está Cristo, no os precipitéis en creerle; pues se levantarán falsos Cristos y falsos profetas y obrarán grandes señales y prodigios para que, si fuera posible, aun los mismos elegidos sean engañados. Mirad que os lo he dicho de antemano.

9. "Por eso, si os dicen: mirad, está en el desierto, no salgáis; mirad, está en una habitación secreta, no os precipitéis en creerlo; pues igual que la luz, que sale del este y brilla hasta el oeste, será el futuro del Hijo del hombre. Pues dondequiera que hay un cadáver, allí se reúnen los buitres. (Cap. 61, 8-9)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

Sabed que vendré en espíritu a los Míos -pero ya no en la envoltura de la carne.

Cuando alguien diga que allí o allá está Cristo, recordad: Yo os lo he dicho antes: ya no volveré a la carne. En Jesús acepté la carne por vosotros, y por vosotros la he vencido, para que también vosotros la podáis vencer a través de Mí, el Cristo, y también alcancéis la resurrección y el renacimiento espiritual, y con ello la unión con Dios, vuestro y Mi Padre.

Si realizáis las leyes eternas, aprenderéis a discernir; pues no sólo habrá falsos profetas. Precisamente en este gran cambio de era hay muchos hombres y mujeres justos -personas que he enviado a vosotros, que se esfuerzan honesta y sinceramente en traeros las leyes de Dios y que, en medio de las tribulaciones y hundimiento del mundo, fundan el Reino de Paz-. Son los que cumplen el evangelio del amor y traen así el Reino de Dios a esta Tierra.

Por sus frutos los reconoceréis.

 

10. "Inmediatamente después del sufrimiento de aquellos días, se eclipsará el sol, y la luna perderá su luz y las estrellas caerán del cielo y las fuerzas de los Cielos se sacudirán. (Cap. 61, 10)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

Durante gigantescas sacudidas en todo el sistema solar, los planetas saldrán de sus órbitas y se agruparán por lo pronto en otra órbita alrededor del sol actual. También la luna recibirá una posición diferente, y entrará en otra relación de gravitación con la Tierra. Con ello cambiarán en la Tierra el ritmo del día y de la noche, las estaciones del año y las mareas. Durante estos acontecimientos habrá un eclipse solar pasajero.

"Las estrellas caerán del cielo”, significa: enormes meteoros caerán sobre la Tierra. También por esto el planeta terrestre cambiará, de modo correspondiente. Los mares se buscarán otros lechos. Las altas montañas desaparecerán; se formarán nuevos montes y valles. La Tierra se volverá más suave en su aspecto general.

Comprended: Yo lo hago todo nuevo.

 

11. "Y entonces aparecerá el signo del Hijo del hombre en el cielo, y se entristecerán todos los pueblos de la Tierra y verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo, con poder y gloria grandes. Y enviará a Sus ángeles, que, con fuerte voz como de clarín, reunirán desde los cuatro vientos a los elegidos, desde un extremo del cielo hasta el otro. (Cap. 61, 11)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

La señal del Hijo del hombre es la luz del Cristo, que Yo Soy. En espíritu vengo a los Míos, que Me sirven en vestido terrenal y habitan en el Reino de Dios, cuyo Soberano Soy Yo.

Comprended: Yo no vengo de un día al otro, de hoy a mañana. Todos los grandes acontecimientos proyectan, antes de producirse, su luz o su sombra. Yo Soy la luz del mundo. Mi venida en espíritu es el acontecimiento más grande para la Tierra y los hombres. Yo, el Cristo, ya Me he puesto en camino, pues Mi luz ya está obrando en la Tierra y en la atmósfera, porque profetas de Dios y hombres y mujeres fieles Me preparan cada vez más los caminos.

Los profetas de Dios de la Antigua Alianza y todos los profetas de Dios y hombres y mujeres iluminados de los pasados 2000 años advirtieron una y otra vez a la humanidad acerca de su propia siembra y llamaron a dar la vuelta. A la humanidad, desde muchas facetas de la verdad eterna, le fue manifestada su siembra satánica y su futuro acorde a ésta, en el caso de que no diera la vuelta ni cumpliera las leyes de Dios. Mediando intervalos cada vez más breves se ha hablado y se habla de los tiempos finales inminentes. Pero la gran masa de los hombres ha vivido y sigue viviendo en el pecado y ha bailado y sigue bailando alrededor de su becerro de oro: alrededor de su yo, que aspira al mío, al mi y a la buena vida. Las advertencias se están cumpliendo. La humanidad está ante los llamados tiempos finales.

Comprended: la expresión "tiempos finales”, no se refiere al fin de la materia, al fin del planeta terrestre, sino al fin de todo lo que está contra Dios: el materialismo va a su fin.

Así como se está formando poco a poco el Reino de Paz en la Tierra, se refinarán, muy paulatinamente, partes grandes de la materia, pues está escrito: Yo lo hago todo nuevo. Se formarán un nuevo Cielo y una nueva Tierra, y los hombres evolucionarán, entrando en un nuevo tiempo, el tiempo de luz. En este camino evolutivo hacia formas más luminosas y refinadas, todo se espiritualizará más y más -hasta llegar a la sustancia material luminosa, a la materia más fina-; pues los hombres del Nuevo Tiempo aumentarán la luz en y sobre la Tierra, y por su vida espiritualizada elevarán a la Tierra y a todo el sistema solar aún más en su vibración. Cuando se haya formado el Reino de Paz sobre la materia más fina, sobre la Tierra de sustancia material luminosa, también brillará otro sol.

Comprended: después del Reino de Paz, le será permitido una vez más a lo satánico, al demonio, medirse conmigo, el Cristo, pues también entonces estará deseoso de reconquistar la Tierra. Sin embargo, entonces tendrá que reconocer que el "Hágase” de Dios estará en plena marcha y que él habrá agotado completamente el período de tiempo, el plazo de gracia que le habrá sido dado una vez más por Dios, nuestro Padre.

Después de estos acontecimientos, que abarcarán toda la Tierra, todos los planetas fuertemente condensados estallarán y en los planetas materiales las sustancias puramente espirituales saldrán de sus envolturas, de modo parecido al alma de los hombres cuyos cuerpos han fallecido. Las partes abandonadas de planetas materiales se disolverán más y más. Poco a poco todo lo de sustancia gruesa se volverá de sustancia sutil, pues Dios es energía pura de sustancia sutil. Dios es espíritu, fuerza, amor y sabiduría.

La Sabiduría divina ha asumido la gran tarea de ir por delante llevando Mi luz de paz y de unidad, y de llevarla a todos los pueblos de esta Tierra y con ello a todos los hombres de buena voluntad. A través de ellos Mi luz irradia en innumerables facetas de la vida: es Mi palabra, que es y se hace manifiesta por boca de Mi profetisa, que a la vez es mensajera de Dios, y a través de muchos hombres y mujeres justos. Mi luz también trae a los hombres el Camino Interno al corazón de Dios. También anuncia el Reino de Paz y hace que los hijos e hijas de Dios que forman parte de la misión de la Redención -por delante de todos la estirpe de David, así como hombres de otras estirpes- extiendan la obra de la Redención, y funden y edifiquen el Reino de Paz.

Yo Me acerco cada vez más a los Míos. En la medida en que avanzan por el camino al interior y de generación en generación continúan así edificando el Reino de Paz, estoy cada vez más cerca, y cada vez de modo más inmediato a ellos. Dado que a través de la Sabiduría divina, y conforme a Mi voluntad, se ha consumado ya mucho en la Tierra, Mi luz ya está irradiando a este mundo y anuncia Mi venida.

Comprended: ángeles del Cielo, y los que son fieles y están en vestido terrenal, ya ahora [1989] anuncian en alta voz al Soberano del Reino de Paz y el propio Reino de Paz. Ya ahora se están reuniendo desde los cuatro vientos muchos hombres y mujeres, para vivir unos con otros y prepararse para el acontecimiento más grande en la atmósfera y en la Tierra: Mi venida. Cuando luego resuenen los clarines desde los Cielos, cuando los querubines de los cuatro atributos Me anuncien desde el espíritu de Dios, apareceré con todo poder y gloria, y asumiré la soberanía. Entonces los hombres serán un rebaño y Yo seré su pastor -Cristo.

Pero antes de que todo esto suceda vendrá una gran lamentación sobre la Tierra, y serán arrebatados todos los que no lleven el sello de Dios en la frente. Ellos continuarán su camino, como almas.

Comprended: la luz de Cristo es la luz del Nuevo Tiempo. Yo anuncio Mi venida irradiando Mi luz con antelación.

 

12. "De la higuera, aprended una parábola: cuando sus ramas están tiernas y con savia y brotan las hojas, sabéis que el verano se acerca. Igualmente, cuando veáis todo esto, sabed que está próximo, a las puertas. En verdad os digo que no pasará esta generación antes de que todo esto se cumpla. Cielo y Tierra pasarán, pero Mis palabras no pasarán.

13. "De aquel día y de aquella hora, nadie sabe, ni los ángeles del Cielo, sino sólo el Padre universal. Tal como fue en los días de Noé, así será también la venida del Hijo del hombre.

14. "Pues igual como eran antes del diluvio: comían, bebían, e inducían o se dejaban inducir a relaciones amorosas, hasta el día en que entró Noé en el arca; y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los arrebató a todos. Así será también la venida del Hijo del hombre. (Cap. 61, 12-14)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

Quien observe lo que ocurre y acontece en esta Tierra y oiga acerca de la suerte de los hombres en el mundo entero, comprenderá que los sucesos del fin del mundo están proyectando sus sombras, como signos, y que la humanidad está en medio de la descomposición del viejo mundo pecaminoso. Quien está despierto comprende también que el hombre pecaminoso no podrá resistir las grandes transformaciones.

Comprended: estas transformaciones son los efectos de causas igualmente enormes, mediante las cuales la ley de causa y efecto quita los pecados de la Tierra. Los hombres en profundo pecado ya no podrán albergarse en la Tierra -pues el Nuevo Tiempo, el tiempo del Cristo, emergerá de las ruinas y traerá el nuevo cielo y la nueva Tierra.

Quien esté en sombras, fallecerá por la frialdad de su propio yo, de sus sentidos e instintos inferiores.

 

15. "Entonces estarán dos en el campo; uno será tomado y otro dejado. Dos mujeres molerán en la muela; una será tomada y otra será dejada. Velad, pues, porque no sabéis la hora en que vendrá vuestro Señor.

16. "Debéis saber que si el administrador de la casa supiera a qué hora vendrá el ladrón, velaría y no permitiría que se robara en su casa. Por eso estad también vosotros preparados; pues el Hijo del hombre vendrá a una hora no esperada.

17. "¿Quién es pues un siervo fiel y prudente al que el señor ha puesto sobre la servidumbre para que les dé alimentos a su debido tiempo? Bendito sea el siervo, si su señor viene y le halla haciendo así. En verdad os digo que le pondrá sobre todos sus bienes.

18. "Si el mal siervo dijera para sus adentros: mi señor tardará, y comenzara a golpear a sus compañeros y a comer con glotones y a beber con borrachos,

19. "vendrá el amo de este siervo un día en que no lo espera y a una hora inesperada, y le dará su recompensa junto a los hipócritas, en las tinieblas exteriores, y junto a los que son crueles y los que no tienen ni amor ni compasión: y allí habrá llanto y crujir de dientes. (Cap. 61, 15-19)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

Estad alerta y orad. Permaneced en Mí, y sabed que Yo estoy en vosotros y con vosotros; pues a quien vela y espera al Señor no se le pasará la hora en que Yo vendré, y sólo experimentará desde lejos la tribulación y la crueldad, porque no se habrá dejado adormecer y enredar por el mundo.

Permaneced activos en Mi espíritu y perseverad -pues Yo vengo.

 

El próximo capitulo


Libro, 1088 páginas.
ISBN 3-89371-260-7 P.V.P.: DM/SFr 25,- ÖS 183,- US$ 15,- 
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