Editorial DAS WORT

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 Parábola del hijo pródigo


Capitulo 58

Alegría por el pecador arrepentido. Parábola del hijo pródigo

Los verdaderos hijos e hijas de Dios. El pueblo de Dios en la Tierra (1-2). Dios creó y ve perfectos a Sus hijos. Cada hijo vuelve a El a través de Cristo (3-15)

 

1. Jesús dijo a Sus discípulos y a la gente reunida en torno a El: "¿quién es hijo de Dios? ¿Quién es hija de Dios? Son los hombres que se alejan de todo mal y hacen lo justo, que aman la misericordia y llenos de respeto caminan con su Dios. Esos son los hijos y las hijas de los hombres que vinieron de Egipto, a los que les es dado llamarse hijos e hijas de Dios.

2. "Y serán reunidos de todas las tribus, naciones, pueblos y lenguas, y vendrán del este y del oeste, del norte y del sur, y habitarán en el Monte de Sión y comerán pan y beberán la fruta de la vid en la mesa de Dios, y verán a Dios cara a cara”. (Cap. 58, 1-2)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

Todos los hombres y seres son hijos e hijas de Dios; pues con Mi acto redentor he elevado a todos los hombres y almas a la filiación de ser nuevamente hijos e hijas de Dios.

Sin embargo, muchos hombres no lo saben, porque todavía viven en la servidumbre del pecado y todavía se llaman a sí mismos hijos e hijas de los hombres.

Pero quien se esfuerza en cumplir la voluntad de Dios, es consciente de su filiación de hijo o hija de Dios. Se llamará a sí mismo hijo o hija de Dios, porque está viviendo en Dios mediante la realización y el cumplimiento de las leyes eternas.

Ha comenzado el tiempo [1989] en que Yo, Cristo, de todas las tribus, naciones, y pueblos reúno a todos aquellos hombres que se esfuerzan en cumplir las leyes de Dios y en vivir conscientemente en la filiación de hijos e hijas de Dios, en la ley de Dios, la ley de la vida y del amor.

Vienen del este, del oeste, del norte y del sur y forman un pueblo: el pueblo de Dios en la Tierra. Y viven en la ciudad de Sión, que está construida sobre colinas bendecidas, en la ciudad Nueva Jerusalén y en las Comunidades que se asemejan a la irradiación de la Nueva Jerusalén. Unicamente de Mí, el Cristo, vendrá entonces el Nuevo Israel, la verdadera tierra prometida, que después de la purificación de la Tierra abarcará todo el globo terráqueo.

Los hombres que están en Dios viven con la naturaleza; y la naturaleza, que procede de Dios, les prepara la mesa. Comen lo que les ofrece la naturaleza, los dones de Dios.

Después de este vivir en Dios en el Reino de Paz de Jesucristo, se producirá paulatinamente la transformación y la disolución de todas las formas aún densas. Entonces todos los seres que estén en Dios verán al Padre eterno cara a cara, dado que estarán viviendo en la Ley eterna, Dios.

 

3. Se Le acercaron entonces los publicanos y pecadores para oírle. Los fariseos y escribas murmuraban, diciendo: "este hombre acoge a los pecadores y come con ellos”.

4. Y les dijo esta parábola: "¿quién hay entre vosotros que, teniendo cien ovejas y habiendo perdido una de ellas, no deje las noventa y nueve en el desierto y vaya en busca de la perdida hasta que la halle? Y una vez hallada, la pone sobre sus hombros y se alegra.

5. "Y al volver a casa, convoca a sus vecinos y amigos y les dice: 'alegraos conmigo, pues he hallado a la oveja que había perdido'. Os digo que de igual modo en el Cielo reinará mayor alegría por un pecador arrepentido que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentirse.

6. "O ¿qué mujer que tenga diez monedas de plata, si pierde una, no encenderá la luz, y buscará cuidadosamente hasta hallarla? Y una vez hallada, ¿no convocará a sus amigos y vecinos, diciendo: 'alegraos conmigo, porque he hallado la moneda de plata que había perdido?' Os digo que igualmente reinará la alegría entre los ángeles de Dios por un pecador arrepentido”.

7. Y añadió esta parábola: "un hombre tenía dos hijos, y el más joven de ellos dijo a sus padres: 'dadme la parte de los bienes que me corresponde'. Y repartieron con él su patrimonio. Y pocos días más tarde el hijo más joven empaquetó todos sus haberes y partió a una tierra lejana y allí derrochó todo su patrimonio viviendo disolutamente.

8. "Y después de haberlo gastado todo, sobrevino una gran hambre en aquel país y él cayó en la miseria. Y fue y se puso a servir a un ciudadano de aquella tierra, que le mandó a sus pastos a apacentar cerdos. Y deseaba calmar su hambre con la granza que comían los cerdos, pero nadie se la daba.

9. "Y, reflexionando sobre sí mismo, dijo: ¿cuántos siervos de mi padre tienen suficiente pan, y de reserva, y yo aquí me muero de hambre? Me pondré en camino e iré a mi padre y mi madre y les diré: padre mío y madre mía, he pecado contra el Cielo y contra vosotros y no soy digno de ser llamado hijo vuestro. ¡Tomadme con vosotros, como a un siervo vuestro!

10. "Y partiendo fue a sus padres. Cuando aún estaba lejos le vieron sus padres y, compadeciéndose de él, salieron a su encuentro y se arrojaron a su cuello y le besaron. Y el hijo les dijo: padre mío y madre mía, he pecado contra el Cielo y a vuestros ojos, y ya no soy digno de ser llamado hijo vuestro.

11. "Pero el padre dijo a sus criados: traed la mejor túnica y vestídsela y poned un anillo en su mano y unas sandalias a sus pies, y traed los más bellos frutos, y pan y aceite y vino, y comamos y alegrémonos; pues este mi hijo, que había muerto, ha vuelto a la vida; se había perdido, y ha sido hallado. Y todos empezaron a sentir alegría.

12. "El hijo mayor se hallaba en el campo, y cuando de vuelta se acercaba a la casa, oyó música y bailes. Y llamando a uno de los criados, le preguntó qué significaba aquello. Y éste le dijo: tu hermano, que estaba perdido, ha vuelto a casa, y tu padre y tu madre le han traído pan y aceite y vino y los más bellos frutos, porque lo han recobrado sano y salvo.

13. "Y él se enojó y no quería entrar en la casa. Y su padre salió y se lo rogó encarecidamente. Y él dijo a su padre: mira, durante muchos años te he servido sin jamás haber traspasado tus mandamientos, y nunca me has preparado una fiesta espléndida tal, para que me regocijara con mis amigos.

14. "Pero tan pronto como este hijo tuyo, que ha consumido su parte de herencia con prostitutas, ha regresado, le preparas una fiesta con lo mejor que tienes.

15. "Y el padre le dijo: hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo que poseo es tuyo; mas era conveniente ahora estar alegres y contentos, porque tu hermano estaba muerto, y ha vuelto a la vida, estaba perdido, y ha sido hallado”. (Cap. 58, 3-15)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
profundizo la palabra:

Estas parábolas son a la vez mandamientos. Quien los guarda, perdonando y acogiendo a su prójimo en su corazón, está cumpliendo con ello los mandamientos que le señalan el camino a la vida eterna.

Quien guarda los mandamientos, no se fija sólo en lo pecaminoso, sino mira el corazón que muestra arrepentimiento auténtico -así como el Padre celestial no mira los defectos y pecados de Sus hijos, sino únicamente lo que El ha creado: lo puro, noble y bueno-. Si Su hijo, mediante Su amor eternamente irradiante, se ha desprendido de sus defectos y ha saldado todos los pecados, Dios lo acogerá en Su gloria. Y Dios, el Eterno, no preguntará por lo que pasó, que ya está consumado. En el Eterno es el ahora, la eternidad, y Su hijo es el hijo de la eternidad; así lo ha creado El, el gran Espíritu, y así lo ve eternamente. ¿Por qué habría de preguntar Dios por el pasado, si contempla a Su hijo siempre en el presente, puro, noble y bueno?

Dado que Dios, el Padre eterno, conserva a cada uno de Sus hijos en Su corazón, ellos regresarán como hijos de Dios, como hijos e hijas del Eterno, y Yo, el Pastor de todas las almas y hombres, los conduciré a El.

 

El próximo capitulo


Libro, 1088 páginas.
ISBN 3-89371-260-7 P.V.P.: DM/SFr 25,- ÖS 183,- US$ 15,- 
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