Esta es Mi Palabra
Alfa y Omega
El Evangelio de Jesús
La manifestación de Cristo
que el mundo no conoce
La resurrección de Lázaro
Acerca del resucitar a muertos (1-18)
1. En Betania, la aldea de María y de su hermana Marta, yacía un enfermo, de nombre Lázaro. María era aquella que ungió al Señor con ungüento y Le enjugó los pies con sus cabellos.
2. Por eso enviaron las hermanas a decir a Jesús: "Señor, el que amas yace enfermo. Oyendo esto Jesús, dijo: "esta enfermedad no es de muerte, sino para que la gloria de Dios se haga visible en él. Jesús amaba a María, a su hermana y a Lázaro.
3. Aunque oyó que estaba enfermo, permaneció dos días más en el lugar en que se hallaba. Luego dijo a Sus discípulos: "vamos otra vez a Judea.
4. Sus discípulos Le dijeron: "Maestro, la última vez los judíos querían apedrearte, y ¿de nuevo quieres ir allá? Jesús respondió: "¿no son doce las horas del día? Quien camina durante el día no tropieza, porque ve la luz de este mundo.
5. "Pero si camina de noche, tropieza, pues no hay luz en él. Dijo esto y después añadió: "nuestro amigo Lázaro está dormido, pero Yo voy a despertarle de su sueño.
6. Entonces dijeron Sus discípulos: "Señor, si él duerme, estará bien. Pero llegó un mensajero diciendo: "Lázaro ha muerto.
7. Y cuando Jesús llegó, se enteró de que llevaba ya cuatro días en el sepulcro (Betania estaba cerca de Jerusalén, aproximadamente a una hora de camino). Y muchos judíos habían venido a Marta y a María para consolarlas por su hermano.
8. En cuanto oyó Marta que Jesús llegaba, Le salió al encuentro; pero María se quedó sentada en casa. Marta dijo a Jesús: "Señor, si hubieras estado aquí, no hubiera muerto mi hermano; pero sé que cuanto pidas a Dios, Dios Te lo dará.
9. Jesús le dice: "tu hermano duerme y resucitará. Marta Le dice: "sé bien que resucitará en la resurrección, en el último día.
10. Jesús le dice: "Yo Soy la Resurrección y la Vida; el que crea en Mí, aunque muera, vivirá; Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida, y quien viva y crea en Mí jamás morirá.
11. Ella Le dice: "sí, Señor, creo que Tú eres Cristo, el Hijo de Dios, que ha venido al mundo. Habiendo dicho esto, se fue y llamó a María, su hermana, diciéndole en secreto: "el Maestro está aquí y te llama. Cuando ella oyó esto, se levantó presurosa y fue a El.
12. Pues Jesús aún no había entrado en la aldea, sino que se hallaba en el sitio en que Marta Le había encontrado. Los judíos que estaban con ella en la casa consolándola, viendo que María se levantaba con prisa y salía, la siguieron y dijeron: "va al sepulcro a llorar.
13. Al ver María a Jesús y llegar a El, se echó a Sus pies, diciéndole: "Señor, si hubieras estado aquí, no hubiera muerto mi hermano. Viéndola Jesús llorar a ella y a los judíos que venían con ella, suspiró en espíritu y se entristeció. Y dijo: "¿dónde lo habéis puesto? Le dijeron: "Señor, ven y ve. Y Jesús lloró.
14. Los judíos decían: "¡mirad cómo lo amaba!. Pero algunos de ellos dijeron: "¿no pudo El, que abrió los ojos del ciego, hacer que este hombre no tuviera que morir? Jesús suspiró otra vez y fue al sepulcro. Era una cueva tapada con una piedra.
15. Jesús dijo: "quitad la piedra. Marta, la hermana, lo creía muerto y dijo: "Señor, ya hiede, pues lleva cuatro días muerto. Jesús le dice: "¿no te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios? Quitaron, pues, la piedra, de donde Lázaro yacía.
16. Y Jesús alzó los ojos al Cielo e invocó en alta voz al gran nombre diciendo: "Padre Mío, Te doy gracias porque Me has escuchado; Yo sé que siempre Me escuchas, pero por la gente que Me rodea Te llamo, para que crean que Tú Me has enviado. Habiendo dicho esto, gritó con fuerte voz: "¡Lázaro, sal fuera!
17. Y el muerto salió, ligados con fajas pies y manos y el rostro envuelto en un sudario.
18. Jesús les dijo: "soltadle y dejadle ir. Cuando
el hilo de la vida se ha cortado, la vida no vuelve; pero cuando está entero hay todavía
esperanza. Muchos de los judíos que habían venido a María y vieron lo que Jesús
había hecho, creyeron en El. (Cap. 56, 1-18)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
Yo, Cristo en Jesús, mostré a los hombres que Dios lo puede todo, cuando el hombre se esfuerza en hacer obras de Dios de amor y misericordia. Así Me fue dado a Mí, el Cristo en Jesús, el hacer manifiestas las obras de Dios -también mediante sanación, y resucitando a los que se creía muertos-; pues la gloria del Padre tenía que hacerse manifiesta en la Tierra a través del Hijo y Corregente de los Cielos.
Quien camina de día, es decir en la luz de Dios, no tropieza. Pero quien está en tinieblas tropieza, porque no cumple las obras de amor y por eso no ha desarrollado su luz interna. Quien está en tinieblas, sólo se fija en la sombra de la luz. Tampoco reconoce a aquellos en cuya alma brilla clara la luz de Dios. Pero quien camina en la luz de la verdad es uno con la luz, y Dios, la Luz, obra a través de él. Dios irradia luz al alma luminosa y despierta nuevamente a la vida al hombre que cumple las obras de Dios.
Mientras el alma todavía esté unida al cuerpo físico por el cordón de plata -el cordón informativo espiritual- aún está cerca del cuerpo aparentemente muerto y, si es la voluntad de Dios, puede ser llamada de vuelta al cuerpo.
En la vida humana hay fases de fe y fases de dudas. Si el hombre vive conscientemente el momento presente en la fe en Dios -que es la luz-, todo su esfuerzo y aspiración de su parte serán luminosos, porque estarán orientados a Dios.
Quien viva en Dios, recibirá de Dios. Conservará la vida y, si es la voluntad de Dios, resucitará a un hombre a la vida interna. Resucitar a la vida interna no sólo significa resucitar y conservar la vida terrenal, o sea hacer regresar el alma al cuerpo aparentemente muerto -sino significa ante todo llamar la atención del hombre sobre Cristo, es decir servir como indicador de camino que señala hacia Mí, el Redentor de todas las almas y hombres, hacia Mí que Soy la Vida. Quien encuentra la luz de Dios por mediación de un hombre luminoso, ha sido igualmente resucitado a la vida.
Yo Soy Cristo, la vida de todas las almas y hombres. Yo Soy la resurrección del alma a la vida eterna. Quien crea en Mí y cumpla las obras de Dios de amor, vivirá. Cuando su cuerpo terrenal muera, el alma no estará espiritualmente muerta, sino caminará en la luz de la verdad y estará en el resplandor de la gloria.
Comprended: Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida. Quien crea en Mí y cumpla las leyes de la vida y del amor, no morirá jamás -es decir, no caerá en la muerte espiritual.
Cuando ya no se pueden oír los latidos del corazón, el médico terrenal declara la muerte del hombre. Sin embargo, mientras el alma aún está unida al hombre por el cordón informativo espiritual, fluye energía de vida al cuerpo. Esta fuerza de vida, ya apenas perceptible, mantiene activas determinadas células básicas del cerebro, a través de las cuales puede reconstituirse la vida en el cuerpo.
El Médico y Ayudante interno, el Cristo de Dios, es la vida del alma. El puede
volver a traer a la vida terrenal a todos aquellos que a partir de entonces orientarán su
existencia terrenal a Dios, esforzándose en eliminar conmigo, el Cristo, las cargas que
aún haya en su alma, y en no volver a pecar. Esta legitimidad también es válida para
los que sufren y los que están enfermos.
Libro, 1088 páginas.
ISBN 3-89371-260-7 P.V.P.: DM/SFr 25,- ÖS 183,- US$ 15,-
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