Esta es Mi Palabra
Alfa y Omega
El Evangelio de Jesús
La manifestación de Cristo
que el mundo no conoce
Cristo, el Buen Pastor. Uno con el Padre
Cristo, el verdadero Pastor y único camino
a la casa del Padre. Mis ovejas conocen Mi voz. Yo conduzco a las
ovejas a la ley eterna. Indicación sobre el arrogarse el cargo de pastor y el abuso del mismo (1-16)
1. Un día pasó por allí un pastor que conducía su rebaño al redil. Jesús tomó a uno de los corderitos en Sus brazos y le habló lleno de amor, abrazándole contra Su pecho. Y dijo a Sus discípulos:
2. "Yo Soy el buen Pastor y conozco a Mis ovejas y ellas Me conocen. Tal como el Padre de todos Me conoce, de igual modo conozco Yo a Mis ovejas y doy Mi vida por las ovejas. Y tengo otras ovejas que no son de este aprisco; y a ésas tengo también que traerlas, y oirán Mi voz, y habrá un rebaño y un Pastor.
3. "Yo doy Mi vida para tomarla de nuevo. Nadie Me la quita, sino que Yo mismo la doy. Tengo el poder para desprenderme de Mi cuerpo y tengo el poder para volver a tomarlo.
4. "Yo Soy el buen Pastor; el buen Pastor apacienta a Su rebaño, toma a los corderos en Sus brazos y los lleva en Su pecho y tiernamente conduce a las que están preñadas. Sí, el buen Pastor da Su vida por las ovejas.
5. "Pero el asalariado -que no es el pastor-, al que no pertenecen las ovejas, ve venir al lobo y deja a las ovejas y huye. Y el lobo arrebata y dispersa a las ovejas. El asalariado huye, pues es asalariado y no se preocupa por las ovejas.
6. "Yo Soy la puerta: todos los que entren a través de Mí estarán seguros y entrarán y saldrán y hallarán pasto. El malo no viene sino para robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y tengan abundancia.
7. "El que entra por la puerta, es Pastor de las ovejas, a quien el portero abre, y las ovejas oyen Su voz, y El llama a Sus ovejas por su nombre y las conduce fuera, y conoce su número.
8. "Y cuando las ha hecho salir a todas, va delante de ellas y las ovejas Le siguen, pues conocen Su voz. Pero no seguirán a un extraño, antes huirán de él, pues no conocen la voz de los extraños.
9. Les dijo Jesús esta parábola, pero no entendieron qué era lo que les hablaba. De nuevo les dijo Jesús: "Mis ovejas oyen Mi voz, y Yo las conozco y ellas Me siguen. Y les doy la vida eterna, y nunca más perecerán, y nadie las arrebatará de Mi mano.
10. "Mi Padre, que Me las ha dado, es más grande que todo; y nadie podrá arrebatarlas de la mano de Mi Padre. Yo y Mi Padre somos uno.
11. Una vez más los judíos cogieron piedras para apedrearle. Jesús les preguntó: "muchas buenas obras os he hecho de parte de Mi Padre; ¿por cuál de estas obras Me apedreáis?
12. Los judíos Le respondieron: "por ninguna obra buena Te apedreamos, sino por la blasfemia. Y porque Tú, siendo hombre, Te haces igual a Dios. Jesús les contestó: "¿he dicho que Soy igual a Dios? No, pero Soy uno con Dios. ¿No está escrito en la escritura: Yo he dicho, dioses sois?
13. "Si El llama dioses a aquellos a quienes fue dirigida la palabra de Dios, y la escritura no puede ser quebrantada, ¿cómo decís pues vosotros a Aquel a quien el Padre santificó y envió al mundo: 'blasfemas', porque digo: Soy Hijo de Dios y por lo tanto uno con el Padre universal?
14. "Si no hago las obras de Mi Padre, no Me creáis; pero si las hago, creed por lo menos a las obras, ya que a Mí no queréis creerme, para que comprendáis y creáis que el Espíritu del gran Padre está en Mí, y Yo en Mi Padre.
15. Por eso trataban otra vez de cogerle, pero El se escapó de entre sus manos y partió de nuevo al otro lado del Jordán, al sitio en que Juan había bautizado la primera vez, y permaneció allí.
16. Y muchos venían a El, y decían: "Juan no hizo
milagros, pero todo cuanto dijo Juan de este hombre es verdad. El es el profeta que ha de
venir. Y muchos creyeron en El. (Cap. 55, 1-16)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
El Buen Pastor conoce a todas Sus ovejas, pues son una parte de El. Y las ovejas que conocen la voz del Pastor, Le siguen.
La voz del Buen Pastor, Cristo, es la ley eterna del amor. Quien ésta guarda, conoce la ley del amor, y así la voz de la Ley, la voz del Pastor, Cristo.
Como Jesús de Nazaret di Mi vida terrenal por todos los hombres. Como Cristo de Dios entregué Mi herencia divina, a fin de ser soporte y camino a la casa del Padre para todas las almas y hombres.
Dado que en todas la almas y hombres brilla el destello redentor, un rayo de luz de Mi herencia espiritual, todos volverán a encontrar el camino al Padre eterno. Cuando en un alma la Redención ha concluido y su ser espiritual ha regresado al templo del interior, devuelve el rayo de luz, el destello redentor, a la sustancia primaria, en la que se reconstituye Mi herencia espiritual.
Las ovejas que aún no conocen Mi voz y que todavía buscan su salvación en los pastizales del mundo, y así están sujetas a las insinuaciones de lo satánico, llevan igualmente en sí mismas el destello de la Redención. También ellas regresarán a la casa del Padre y devolverán el destello redentor a la sustancia primaria -cuando por la fuerza y el poder del Cristo despierten y den la vuelta, a base de tomar el camino de la vida interna y de encontrar sus pastizales en la ley de la vida-. Entonces escucharán Mi voz, la Ley, y Me seguirán a Mí, la Ley.
Yo, el Cristo de Dios, voy tras cada oveja; pues cada oveja es parte de Mí. Ningún hombre y ningún alma se pierden eternamente.
"Tengo el poder para desprenderme de Mi cuerpo y tengo el poder para volver a tomarlo, significa: cuando haya llegado el tiempo para el hombre -Jesús-, el Cristo se desprenderá de su cuerpo terrenal y estará de nuevo en Su cuerpo divino. El cuerpo divino es el cuerpo inmaculado, que no tiene pecado. Después del fallecimiento de Mi cuerpo terrenal, caminé de nuevo como Cristo de Dios, como cuerpo divino inmaculado; pues siendo Jesús cumplí la voluntad de Mi Padre y no tuve pecado.
Las palabras, "las que están preñadas, significan: los que están
plenos, por haber cumplido la ley eterna.
El asalariado es el hombre que desea apropiarse de las ovejas o tomarlas en alquiler o apacentarlas. Sea como fuere -las ovejas no le pertenecen-; no puede ser el Pastor. Unicamente el Cristo es el verdadero Pastor; sólo El es el camino a la casa del Padre -pues El es la luz y lo que alumbra al alma en el camino a la vida eterna.
Quien no conoce el camino a la vida eterna, tampoco puede conducir a las ovejas a Mí, el Cristo. Cuando luego el lobo, lo satánico, hace irrupción en el rebaño, para seducir y dispersar a las ovejas, el asalariado se da por vencido y huye, porque no conoce el camino a la vida, la ley de la vida. Pero quien conoce la ley de la vida y del amor, porque Yo, Cristo, lo he conducido hacia el interior hasta el Padre, y vive en la ley de Dios porque la cumple a diario de forma desinteresada, conoce el camino, porque ya lo ha recorrido.
Un alma luminosa así, un hombre luminoso así, se convierte en un indicador de camino que señala a Mis ovejas el camino a Mí, el Cristo, y con lo que explica les hace cercano el Buen Pastor, la luz de Dios, la voz del amor. No será pastor él mismo, y tampoco conductor de las ovejas a la casa del Padre, sino únicamente un indicador de camino que señala hacia Mí, el Cristo. El puede acompañar a las ovejas hasta llegar a Mí, pero sólo es el acompañante, no el Pastor.
Sólo se arrogan el derecho de ser pastores de Mis ovejas aquellos que se ponen por encima de Mí, el Cristo, en la creencia de que les he transferido el poder para aquello. Así como sólo hay un Padre santo, el Padre en el Cielo, el Creador de la vida, hay sólo un Pastor: Cristo, el Redentor de todas las almas y hombres: El es el único camino que conduce al corazón de Dios.
Yo, Cristo, la ley de la vida, también Soy el portón, la puerta, y el guardián de la puerta, de la vida eterna. Quien entra por la puerta al Reino de Dios, entra así por Mí a la vida eterna; pues nadie llega al Padre sino por Mí, el Cristo de Dios, el Corregente de los Cielos, que vive en el Padre. Yo, el Cristo de Dios, llevo a Mis ovejas de regreso al eterno SER, pues las conozco a todas porque las he acogido en Mí mediante la Redención.
Yo Soy la puerta y el guardián de la puerta y el Pastor. Quien verdaderamente Me sigue, conoce Mi voz.
Cuando las ovejas Me siguen, cumpliendo la ley de la vida y del amor, desarrollan el don de distinguir entre la voz de la ley eterna y la voz extraña que las atrae y que tentándolas las quiere seducir. El malo ya no puede seducir a Mis ovejas, porque lo reconocen. Las ronda sigilosamente y quiere atraerlas con voz melosa -pero ellas realizan y cumplen la ley del amor-. Así están seguras en Mí.
De modo que quien realice y cumpla las leyes de Dios oirá Mi voz y, a través de
Mí, el Cristo, llegará él mismo a ser la voz de la ley; pues Yo conduzco a las ovejas a
la ley eterna. Y si han llegado a ser la ley, son la voz de la ley, de la vida y del amor.
Entonces ya no será necesario escuchar Mi voz; ellas habrán llegado a ser Mi voz.
Quien no se conoce a sí mismo, tira piedras a su prójimo. Muchos judíos no Me reconocieron a Mí, el Cristo de Dios en Jesús, porque no se conocían a sí mismos. Como ellos mismos no sabían quiénes eran, tenían innumerables excusas para aquellos errores que les mostré en el espejo de su propia forma de pensar y obrar. Sólo aspiraban a su bienestar físico y a su prestigio terrenal. Dado que sólo pensaban en sí mismos, interpretaban la ley de Dios tal como a ellos les parecía correcto.
En el tiempo actual [1989] los fariseos y muchos escribas, que ahora se llaman teólogos, lo hacen de igual modo. Interpretan el libro que llaman Biblia y que contiene partes de la verdad eterna de acuerdo con sus ideas y su parecer. Quien se opone a sus fábulas teológicas está para ellos -incluso hoy en día- aliado con Satanás. También en el tiempo actual [1989] cogen piedras y las tiran a aquellos que se esfuerzan en cumplir la voluntad de Dios: los calumnian, tergiversan la verdad y ridiculizan la palabra de Dios. Desprecian y discriminan a aquellos hombres que no siguen sus doctrinas, igual que lo hicieron los fariseos en el tiempo en que fui Jesús de Nazaret.
Comprended: nunca puede fluir la palaba de Dios a través de boca de pecadores. Quien no es un canal del amor es un canal de lo malo. Quien es un canal del amor, porque está a favor de su prójimo y no en contra de él, oye la voz del amor. En cambio, quien está contra su prójimo, está a favor del mal; y también escucha la voz del mal, las múltiples insinuaciones de las tinieblas; incluso abusa de Mi nombre: Cristo.
Muchos hablan de los evangelios y no guardan lo que hay de verdad en ellos. Incluso toman sus textos evangélicos como base para deducir sus propias prescripciones. Son las Iglesias institucionales las que hacen prescripciones -pero no es Dios.
Los pioneros para el Nuevo Tiempo tienen que luchar por tanto contra métodos satánicos parecidos a los que Me enfrenté siendo Jesús de Nazaret. Así se cumple nuevamente Mi palabra: si Me han perseguido a Mí, también os perseguirán a vosotros. Quien de Dios no sólo habla, sino que se esfuerza en hacer la voluntad de Dios, sufrirá persecución, pues es una espina en el ojo del adversario.
Mientras el hombre vive en el pantano de su yo humano, sólo se fija en el pantano y no ve la luz que hay tras la materia. Por eso muchos hombres no conocen las obras del Señor. Sólo ven su propio pantano y son por tanto de la opinión de que todos tienen que moverse en el mismo pantano del yo humano. Con ello desconocen la verdad y desprecian las obras de Dios, la verdad.
Quien no se respeta como ser surgido de Dios, se desprecia a sí mismo y desprecia también a su prójimo. En cambio, quien cumple la voluntad de Dios respeta su vida, porque ésta viene de Dios. Vive conscientemente en el Padre, y el Padre vive y obra a través de él.
Libro, 1088 páginas.
ISBN 3-89371-260-7 P.V.P.: DM/SFr 25,- ÖS 183,- US$ 15,-
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