Editorial DAS WORT

DAS WORT - la editorial en Vida Universal


Esta es Mi Palabra
Alfa y Omega
El Evangelio de Jesús
La manifestación de Cristo
que el mundo no conoce

       El interrogatorio
                         del ciego de nacimiento


Capitulo 54

El interrogatorio del ciego de nacimiento.
Los discípulos como cuerpo espiritual del Cristo

Los ciegos y los que ven (1-16). En el cósmico SER todo está contenido en todo y es igualmente importante (17-24)

 

1. Entonces condujeron ante los fariseos al que antes era ciego. Era sábado cuando Jesús hizo barro y le abrió los ojos.

2. También le preguntaron los fariseos cómo había obtenido la vista. Y les dijo: "El untó la pasta sobre mis ojos, me lavé y ahora veo”.

3. Algunos fariseos dijeron: "este hombre no es de Dios, porque no guarda el sábado”. Y otros decían: "¿cómo puede un hombre pecador hacer tales milagros?” Y había desacuerdo entre ellos.

4. Dijeron al ciego: "¿qué dices tú del que te abrió los ojos?” El dijo: "es un profeta”.

5. Los judíos no creían que hubiera sido ciego y obtenido la vista, y llamaron a los padres del que había llegado a ver.

6. Y les preguntaron, diciendo: "¿es éste vuestro hijo, de quien decís que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?” Sus padres les contestaron diciendo: "sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego; por qué ve ahora, no lo sabemos; y quién le abrió los ojos, tampoco lo sabemos. Preguntádselo a él, que edad tiene; que hable él por sí mismo”.

7. Esto dijeron sus padres, pues temían a los judíos; pues los judíos habían convenido en que si alguno confesaba que El era el Cristo, fuera expulsado de la sinagoga. Por esto sus padres dijeron: "es mayor de edad, preguntadle a él”.

8. Llamaron, pues, otra vez al hombre que había sido ciego y le dijeron: "honra a Dios: sabemos que ese hombre es pecador”. El contestó diciendo: "si es o no pecador, no lo sé; una cosa sé, que yo era ciego, y ahora veo”.

9. Entonces volvieron a preguntarle: "¿qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?” El les respondió: "os lo he dicho ya y no habéis escuchado. ¿Para qué queréis oírlo otra vez? ¿Es que también queréis haceros discípulos Suyos?”.

10. E insultándole, dijeron: "tú eres discípulo Suyo; pero nosotros somos discípulos de Moisés. Sabemos que Dios habló con Moisés; pero de dónde es Este, no lo sabemos”.

11. El hombre respondió diciéndoles: "eso es pues de maravillar, que vosotros no sepáis de dónde viene, habiéndome abierto a mí los ojos. Sabido es, sin embargo, que Dios no escucha a los pecadores.

12. "Pero si uno es temeroso de Dios y hace Su voluntad, a éste le escucha. Desde el principio del mundo no se ha oído que se haya abierto los ojos a un ciego de nacimiento. Si este hombre no fuera de Dios, no podría hacer nada”.

13. Respondieron diciéndole: "¿naciste del todo en pecado y quieres enseñarnos?” Y le echaron fuera.

14. Jesús oyó que le habían echado fuera y, encontrándole, le dijo: "¿crees en el Hijo de Dios?”. El respondió diciendo: "Señor, ¿quién es, para que crea en El?”

15. Jesús le dijo: "Le has visto dos veces, y es el que habla contigo”. Y Le dijo: "Señor, creo”. Y Le adoró.

16. Y Jesús dijo: "Yo he venido al mundo para el juicio, para que los que no ven vean, y los que ven se vuelvan ciegos”. Y algunos fariseos, que estaban con El, oyeron estas palabras y Le dijeron: "¿conque nosotros también somos ciegos?” (Cap. 54, 1-16)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

Captad el sentido de lo escrito -y comprenderéis que los espiritualmente ciegos y sus lazarillos han reaccionado ciegamente en todos los tiempos-. También en el tiempo actual [1989] reaccionan los espiritualmente ciegos y sus lazarillos como en el tiempo de Mi vida terrenal: ciegamente.

No conocen la verdad y por tanto no pueden aplicar las leyes de Dios.

Sin embargo, quien conoce las leyes de Dios, porque vive en la verdad, ve y puede hacer muchas cosas desde la verdad. Pero quien es espiritualmente ciego, porque se deja deslumbrar por este mundo y por tanto vive en pecado, condena, rechaza y acusa de maldades a aquellos que hablan y actúan desde la verdad.

"Yo he venido al mundo para el juicio, para que los que no ven vean, y los que ven se vuelvan ciegos”, significa: Yo he venido al mundo para hacer que llegue a ser manifiesta la justicia de Dios, mediante la realización de la ley eterna. Quien en su vida terrenal no cumple la justicia de Dios, va a su propio tribunal y se convierte en su propio juez -pues cosecha lo que ha sembrado.

El Cristo les señala a los hombres el camino a Dios, porque es su Redentor. Los de buena voluntad, que se esfuerzan en vivir las leyes de Dios, contemplarán la vida, pues todo se efectúa en el alma del hombre. Desde el alma fluyen la luz y la sombra -lo que los hombres mismos se han impuesto-. En quien disuelva las sombras a través de Mí, el Redentor, se hará manifiesta la salvación. Y a quien se acerca al origen de la divinidad, nada le es oculto.

Sin embargo, aquellos que creen que ven, porque enseñan el evangelio, son los ciegos, porque no viven conforme a éste. Hacen grandes discursos y hablan de la ley de Dios y del obrar de Moisés; pero en realidad no conocen la ley de Dios ni las instrucciones de Dios dadas a través de Moisés: quien de Dios sólo habla, no está en Dios y por tanto es espiritualmente ciego. El que ve es el que está pleno de Dios, porque vive en Dios.

 

17. Jesús llegó a un lugar donde crecían siete palmeras, y reunió a Sus discípulos a Su alrededor y asignó a cada uno de ellos un número y un nombre, que sólo conocía el que los recibía. Y les dijo: "sed como pilares en la casa de Dios y ejecutad el orden según las cifras que habéis recibido”.

18. Y estaban en pie en torno a El, y formaron un cuadrado, y contaban las cifras; pero no lo conseguían, y dijeron: "Señor, no lo conseguimos”. Y Jesús dijo: "haced que el más grande de entre vosotros sea igual al más pequeño y que el signo del primero iguale al signo del último”.

19. Y así lo hicieron, y de todas las maneras había igualdad, aunque cada uno tenía un número diferente, y un lado era como el otro, el superior era como el inferior y el interior era como el exterior. Y el Señor dijo: "es suficiente. Así es la casa del constructor sabio. Es cuadrada y perfecta. Hay muchas salas, pero sólo una casa.

20."Considerad también el cuerpo del hombre, que es templo del Espíritu; pues el cuerpo es uno con la cabeza, formando un solo cuerpo. Y tiene muchos miembros, pero todos juntos son un cuerpo, y el Espíritu domina y gobierna sobre todo. Así también es el Reino de Dios.

21. "Y la cabeza no dice al pecho: no te necesito; ni la mano derecha a la izquierda: no te necesito; ni el pie izquierdo al pie derecho: no te necesito; ni dicen los ojos a las orejas: no os necesitamos; ni la boca a la nariz: no te necesito; pues Dios ha puesto a cada miembro allí donde es más útil.

22. "Si todo fuera cabeza, ¿dónde estaría el pecho? Si los intestinos fueran lo más importante, ¿dónde estarían los pies? Sí, a aquellos miembros que algunos consideran menos dignos, Dios les ha otorgado más honor.

23. "Y a aquellas partes que algunos no consideran bellas, se les ha dado tanta más gracia, para que cuiden unas de otras, de manera que todos los miembros sufren aunque sólo sufra uno de ellos, y si un miembro es honrado, todos los otros miembros se regocijan por ello.

24. "Bien, vosotros sois Mi cuerpo, y cada uno de vosotros es un miembro específico de Mí, y a cada uno de vosotros le asigno el lugar a él adecuado, con una cabeza por encima de todos y un corazón como centro de todos, para que en ninguna parte haya un vacío, de modo que igual que vuestros cuerpos, vuestra alma y vuestro espíritu, también vosotros loéis al Padre universal a través del Espíritu Santo, que obra en todo y a través de todo”. (Cap. 54, 17-24)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico

y profundizo la palabra:

Siendo Jesús de Nazaret, siendo el Cristo de Dios encarnado, en Mis enseñanzas Me referí siempre a toda la ley eterna, pues: todo está contenido en todo -lo más pequeño en la gran totalidad, y la gran totalidad, como esencia, en lo más pequeño-. Cuando el sabio habla de un aspecto de la vida, también ve la totalidad en el aspecto, es decir todas las leyes de la vida.

Las siete palmeras simbolizan las siete fuerzas básicas de Dios, desde el Orden hasta la Misericordia. En una fuerza básica son activas todas las fuerzas básicas. Esto es la gran totalidad, la ley universal Dios, en la que todo está contenido en todo. Ya sea número o nombre -todo est contenido en todo.

Repito: en lo más grande está lo más pequeño, que vive y obra en el ciclo evolutivo, y en los primeros pasos evolutivos ya está contenido lo grande, lo ya maduro.

Así como cada órgano y cada ínfimo elemento de construcción del cuerpo tienen su importancia, así también en el Reino de Dios lo ínfimo tiene su importancia, contiene todos los aspectos del infinito. No existe nada en el cósmico SER que no tenga su importancia, porque lo grande está como ley omniabarcante en lo más pequeño, y lo más pequeño, que evoluciona hacia lo grande, hacia la ley divina completamente activa, está ya en esta gran ley activa omniabarcante.

Quien se refiere a lo más pequeño, que está en el proceso evolutivo de camino a lo grande, al mismo tiempo se está refiriendo a lo grande, la ley completamente desarrollada, Dios. De esta manera maravillosa, absolutamente perfecta, ha sido creada la casa del Constructor universal: el infinito. Por eso no hay ni arriba ni abajo, ni detrás ni delante, ni derecha ni izquierda, ni pobreza ni bienestar, ni algo pequeño e insignificante ni algo grande que se pone por encima de ello.

Dios es igualdad, libertad y unidad. En el eterno SER no hay señores ni siervos. Todos los seres de la luz son hermanos y hermanas, hijos del único Padre, que es el único Señor de la vida, el Creador del Cielo y de la Tierra.

 

El próximo capitulo


Libro, 1088 páginas.
ISBN 3-89371-260-7 P.V.P.: DM/SFr 25,- ÖS 183,- US$ 15,- 
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