Esta es Mi Palabra
Alfa y Omega
El Evangelio de Jesús
La manifestación de Cristo
que el mundo no conoce
Jesús explica Su pre-existencia. Creer significa entender
Muerte física y muerte espiritual (1). Sólo quien
cumple los mandamientos, reconoce y experimenta a Dios en sí
mismo (2-3). El Reino de Dios tiene siete dimensiones. El cristal infinito: todo está en
todo (9-11). Comprender la verdad, sólo mediante la realización (12)
1. En otra ocasión dijo Jesús: "en verdad, en
verdad os digo: si alguno guarda Mis palabras, jamás verá la muerte. Entonces Le
dijeron los judíos: "ahora nos damos cuenta de que tienes un diablo. (Cap. 52, 1)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
En Jesús de Nazaret hablé de la palabra viva, animada por el espíritu de Dios. Quien vive la palabra viva, la vida que proviene de Dios, no verá nunca la muerte, porque ve la vida eterna y sólo se desprenderá de su envoltura física, que es de la tierra y vuelve a la tierra.
Comprended: el cuerpo terrenal pertenece a la tierra, porque es de la tierra. Pero el cuerpo espiritual pertenece a Dios, porque procede de Dios. Quién sólo mira el cuerpo corruptible, no entiende Mis palabras, porque para él sólo la vida terrenal es la vida.
La vida verdadera, sin embargo, es Dios, y el cuerpo espiritual procede de Dios, de la corriente eterna; en El se mueve, y nunca muere.
No obstante, el alma puede permanecer durante mucho tiempo en las tinieblas, si el hombre sólo ha pensado, hablado y actuado de forma sombría. Esta es la muerte espiritual, porque el alma cargada sólo se fija en lo corruptible, considerándolo la vida verdadera.
Pero todos aquellos que consagran su vida a Dios, pensando noblemente, empleando palabras puras y actuando legítimamente, llevan en sí la luz y entrarán en la luz después de la muerte física, es decir, no permanecerán en las tinieblas, en la muerte espiritual.
De manera que quien guarde la ley de Dios, la palabra que proviene de Dios, no degustará la muerte espiritual, pues ya en vestido terrenal estará viviendo en Dios.
El cuerpo físico es sólo la envoltura del cuerpo espiritual; pero no puede vivir sin el cuerpo espiritual, el alma, en el que está el manantial de la vida, el efluir de la vida, Dios.
El hombre espiritual, que únicamente se orienta a Dios, guardando Su palabra y cumpliendo la ley de la vida, se desprenderá de su envoltura, el cuerpo físico, cuando a éste le haya llegado el tiempo en el que vuelva a ser tierra.
Sólo el diablo atribuye lo diabólico a su prójimo. Quien todavía está él mismo aprisionado por lo satánico, presupone esto mismo de su prójimo.
Quien está en la luz de la verdad, se fija en todo momento en la buena esencia de su prójimo, en la verdad, y le servirá y ayudará desinteresadamente. Cierto que no apartará la mirada de lo oscuro, sino que lo contemplará desde la luz de la verdad y, si es indicado, llamará la atención sobre ello.
2. "Abraham murió y también los profetas, y Tú dices: si alguno guarda Mi palabra, no conocerá nunca la muerte. ¿Acaso eres Tú más grande que nuestro padre Abraham, que murió? Y los profetas también murieron. ¿Quién pretendes ser?
3. Jesús respondió: "si Me honro a Mí mismo, Mi
honra no es nada; es Mi Padre quien Me honra, Aquel de quien decís que es vuestro Dios. Y
no Le conocéis, pero Yo Le conozco; y si dijera que no Le conozco, sería un mentiroso,
como vosotros. Mas Yo conozco al Santísimo y Soy conocido por el Eterno. (Cap. 52, 2-3)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
Quien de Dios sólo habla, y no guarda los mandamientos de Dios, no conoce a Dios, pues Dios es la ley universal eterna y omnipresente del amor. Tampoco experimentará a Dios, la Ley, en otra parte. La ley del amor y de la vida está en cada alma y en cada hombre. Por tanto, el hombre sólo puede experimentar las leyes de Dios en sí mismo y sólo puede acercarse a Dios en sí mismo por el cumplimiento de Sus mandamientos.
Cada hombre puede conocer a Dios en sí mismo y experimentarlo en sí mismo, si siente, piensa, habla y actúa conforme a la ley de la vida -es decir, desinteresadamente.
En todo lo que parte del hombre desinteresadamente, obra Dios. Quien es
desinteresado, experimenta a Dios y se hace consciente de su filiación de hijo o hija de
Dios.
La palabra "honrar, deberíais sustituirla por la palabra "respetar. La honra corresponde sólo a Dios.
También la palabra "honrar tuvo en tiempos antiguos un significado diferente del actual [1989]. Por eso deberíais esforzaros en captar el sentido en cada expresión, de manera que encontréis la base originaria de la vida, la ley eterna, que está enraizada muy dentro de cada expresión. Esto sólo le es posible al hombre que se esfuerza diariamente en cumplir los mandamientos de Dios. Quien sólo capte la palabra de Dios según la letra, pensará y hablará hoy de igual forma que antaño los escribas y sus seguidores.
4." Abraham, vuestro padre, se regocijó por ver Mi día. Y lo vio y se alegró. Entonces los judíos Le dijeron: "¿no tienes aún cuarenta y cinco años y has visto a Abraham?
5. Jesús les dijo: "en verdad, en verdad os digo: antes de que Abraham fuera, SOY YO.
6. Y les dijo: "el Santísimo os ha enviado muchos profetas, pero os levantasteis contra ellos, porque eran contrarios a vuestras avideces, e insultasteis a unos y matasteis a otros.
7. Entonces tomaron piedras para arrojárselas; pero Jesús fue ocultado, y salió del templo atraversando por en medio de ellos, y se alejó sin ser visto por ellos.
8. Encontrándose de nuevo Sus discípulos con El en un lugar solitario, uno de ellos Le preguntó sobre el Reino de Dios, y Jesús les dijo:
9. "Tal como es arriba, así es abajo. Tal como es dentro, así es fuera. Tal como a la derecha, así a la izquierda. Tal como es delante, así es detrás. Tal como en lo grande, así en lo pequeño. Tal como en el varón, así en la mujer. Cuando esto se comprenda, veréis el Reino de Dios.
10. "Pues en Mí no hay masculino ni femenino, sino que ambos son Uno perfecto en el Universo. La mujer no es sin el hombre, ni el hombre es sin la mujer.
11. "La sabiduría no es sin el amor, ni el amor es
sin la sabiduría. La cabeza no es sin el corazón, ni el corazón es sin la cabeza, en el
Cristo, que reconcilia todo; pues Dios ha creado todas las cosas conforme al número, peso
y medida, concordando unas con otras. (Cap. 52, 4-11)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
Dios es la unidad universal. La eternidad es un cristal infinito que brilla en innumerables facetas. Las palabras, "tal como es arriba, así es abajo. Tal como es dentro, así es fuera. Tal como a la derecha, así a la izquierda. Tal como es delante, así es detrás. Tal como en lo grande, así en lo pequeño, le han sido dadas al hombre para comprender mejor. Sin embargo, quien ha entrado en el Reino del interior, sabe y experimenta en sí mismo: para el alma traspasada por la luz de Dios, las tres dimensiones nada importan.
Comprended: el Reino de Dios tiene siete dimensiones. Las formas tridimensionales sólo existen en la materia; en ella hay el arriba y abajo, el dentro y fuera, la derecha e izquierda, el delante y detrás, así como lo grande y lo pequeño. En Dios, la vida es un cristal grandioso, que resplandece en innumerables facetas; irradia, y en su irradiación todo está manifiesto. No conoce limitación alguna. Ilimitadamente irradia, pues ilimitada es la eternidad.
En ti, oh hombre, está todo -lo más pequeño y lo más grande-. En ti se cumple cada impulso divino, cada sensación primaria divina y cada pensamiento divino. Lo que está delante, detrás, encima y debajo, a derecha e izquierda, está en ti. Con ello, en ti mismo está manifiesto todo lo que es.
Lo que es, es eterno -y eternamente permanece manifiesto en los seres espirituales y en toda la Creación-. Palabras son conceptos. Así que para el hombre también la vida interna tiene que ser expresada con palabras.
Todo lo que irradia del ser puro, de Dios, el infinito, toma forma y configuración en todo el Universo.
Y cuando se dice "lo grande y "lo pequeño, con ello se hace referencia a los pasos evolutivos de las formas espirituales en el puro SER: una chispa de luz toma forma y configuración y se convierte paulatinamente en fuerza universal, en irradiación activa. De ahí surge el cuerpo espiritual, que es uno con la irradiación primaria, la irradiación de la eternidad.
A quien consagra su vida a Dios y purifica su alma, vuelve a serle todo
consciente, porque vive de nuevo en la Consciencia, en Dios.
Dios es el principio Padre-Madre para todos y en todos los seres espirituales. El Padre eterno, que también es Madre, ha regalado y regala como herencia la irradiación universal, la esencia del infinito, a cada uno de Sus hijos.
En la palabra "regalar, se hace alusión a todas las demás fuerzas evolutivas, en las que, a su vez, seres espirituales son concebidos espiritualmente por el principio Padre-Madre que hay en los seres espirituales. Todos ellos reciben, del Eterno, todo el infinito como herencia.
Comprended: el cuerpo espiritual es ley eterna comprimida, Dios. Está hecho de la esencia del Universo, que contiene todas las facetas del infinito.
En la Ley, Dios, no hay sexo masculino y sexo femenino. Dios creó el principio positivo, el principio donante, de Su irradiación paterna -y el principio negativo, el principio receptor, de Su irradiación materna-. Los seres espirituales son o principios positivos o negativos. En la irradiación universal son dos, y así también en la dualidad -y, sin embargo, son uno en el Universo, puesto que ambos sienten conforme a la corriente de la ley eterna, y viven en ella.
Ambos, el principio donante y el receptor, son eternamente uno. El principio
receptor no existe sin el principio donante y el principio donante no existe sin el
receptor. Dicho con palabras del mundo: mujer y hombre son eternamente uno. En la unidad
obran, en la unidad se efectúan los engendramientos espirituales, provenientes del
principio de lo donante y de lo receptor, el principio Padre-Madre activo en cada ser
espiritual.
Las leyes de Dios están contenidas tanto en lo grande, es decir en la irradiación completamente activada, como en lo más pequeño, en el primer paso evolutivo. Todo está en todo:
En el rayo de luz del Orden están los rayos de luz de la Voluntad, de la Sabiduría, de la Seriedad, de la Paciencia, del Amor y de la Misericordia. En el rayo de luz de la Voluntad están el Orden, la Sabiduría, la Seriedad, la Paciencia, el Amor y la Misericordia. En el rayo de luz de la Sabiduría están el Orden, la Voluntad, la Seriedad, la Paciencia, el Amor y la Misericordia. Lo mismo pasa con los rayos de luz de la Seriedad, de la Paciencia, del Amor y de la Misericordia.
De modo que todas las fuerzas están contenidas en cada fuerza. Visto en su conjunto, estas fuerzas forman la irradiación universal, Dios, el grandioso cristal universal de la eternidad.
Con las palabras, "pues Dios ha creado todas las cosas conforme al número, peso y medida, concordando unas con otras, se ha expresado la irradiación cósmica: todo en uno. Por lo tanto, todo está en todo.
12. "Estas cosas pueden creerlas aquellos que las
captan. Si no las entienden, no son para ellos; pues creer significa entender y no-creer es no-entender.
(Cap. 52, 12)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
"Estas cosas pueden creerlas aquellos que las captan, quiere decir: la verdad sólo la puede captar, es decir entender, el que aspira a la verdad. La sola fe no capta la verdad, porque la fe solamente es el paso hacia la verdad, pero aún no la verdad misma.
Quien cree, en primer lugar acepta la palabra de la verdad. Sólo quien la realice, entenderá la verdad, porque a través de la realización de la verdad encuentra la Verdad, la Ley, Dios.
Por tanto, fe significa: primero aceptar la verdad. La realización de la fe conduce luego a entender la verdad.
Libro, 1088 páginas.
ISBN 3-89371-260-7 P.V.P.: DM/SFr 25,- ÖS 183,- US$ 15,-
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