Esta es Mi Palabra
Alfa y Omega
El Evangelio de Jesús
La manifestación de Cristo
que el mundo no conoce
La declaración de los Doce. Los pilares básicos de la
Comunidad
Dios no tiene secretos; el pecado encubre
la verdad (2-3). Verdaderas Comunidades Originarias construyen
sobre la roca Cristo (4). Falsificación de la verdad por las Iglesias. La justicia de
Dios da durante mucho tiempo a cada pecador la posibilidad de dar la vuelta (7-8). La ley
de Dios viene a este mundo; la verdad se hace visible (10-12).
La humanidad encontrará la unidad conmigo, el
Cristo (13-15)
1. Jesús se sentó una vez más junto al mar, en medio de doce palmeras, donde a menudo descansaba, y se Le acercaron los Doce y sus acompañantes, que se sentaron a la sombra de los árboles, y el Santo les enseñaba en medio de ellos.
2. Y Jesús les dijo: "habéis oído lo que dicen de Mí los hombres; pero vosotros, ¿quién decís que Soy? Pedro se levantó con Andrés, su hermano, y dijo: "Tú eres Cristo, el Hijo del Dios vivo, que ha bajado del Cielo y habita en el corazón de los que creen y Le obedecen por amor a la justicia. Y los restantes se levantaron y dijeron, cada uno a su manera: "estas palabras son verdad, también así creemos.
3. Y Jesús les respondió diciendo: "benditos sois
vosotros Mis Doce, que creéis; pues la carne y la sangre no os han revelado eso, sino el
Espíritu de Dios, que habita en vosotros. En verdad, Yo Soy el Camino, la Verdad y la
Vida; Y la Verdad sabe todas las cosas. (Cap. 44, 1-3)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
Quien procede de la verdad, habla las palabras de la verdad, ya que puede ver en las profundidades de la verdad. Al que tiene su corazón con Dios, Dios le revela todos los aparentes secretos; pues nada es un secreto para el que vive en Dios. Conoce las leyes de Dios, porque él mismo ha llegado a ser la ley. Quien vive en Mí, el Cristo, también sabe que vine de los Cielos para, en Jesús, anunciar a los hombres el evangelio del amor, que es el camino, la verdad y la vida.
"Y la Verdad sabe todas las cosas, significa: el alma y el hombre que viven en la verdad, en la ley de Dios, también conocen la verdad y saben acerca de todas las cosas de la verdad. Tales hombres son los anunciadores de la verdad justos.
Comprended: muchos hombres hablan acerca de los "secretos de Dios, porque miran el pecado, que encubre la verdad. Dios no tiene secretos, ni en el Cielo ni en la Tierra. Dios ha regalado a todos Sus hijos la verdad eterna, la ley divina, como herencia. Con ello los hijos de Dios se convirtieron en la imagen y semejanza del Padre. Sólo el hombre que vive en las sombras del pecado habla de los secretos de Dios. Ve sólo las sombras, el pecado, y no conoce la verdad, que le está oculta tras los velos de su pecado. Quien día tras día Me entrega a Mí, el Cristo, sus pecados, quien se arrepiente, perdona, pide perdón y no vuelve a hacer los pecados reconocidos, encuentra la verdad interna, que le hace libre.
Cuando los pecados son saldados, la luz del alma, la verdad, puede irradiar cada vez más fuertemente a través del hombre. Entonces el hombre es más y más fiel a la verdad en su sentir, pensar, hablar y actuar. Quien vive en la verdad sabe todas las cosas, porque guarda fidelidad a la verdad, Dios, en su comportamiento diario. Sólo de este modo encuentra el alma el camino de regreso a su origen, a su ser, que es divino.
Dios no se oculta por tanto al hombre. Sin embargo, el hombre se oculta a Dios a causa de su pecado.
No hay secretos de Dios. Las obras de Dios sólo son secretos para aquellos hombres que no hacen las obras de Dios.
4. "Toda la verdad está en Dios y Yo doy testimonio de la verdad. Yo Soy la verdadera roca, y sobre esta roca edificaré Mi Comunidad, y las puertas del infierno no la subyugarán, y de esta roca fluirán ríos de agua viva, para dar vida a los pueblos de esta Tierra.
5. "Vosotros sois mis Doce elegidos. Sobre Mí, la Cabeza y piedra angular, están edificados sobre la roca los doce pilares de Mi casa; y sobre vosotros, en Mí, se edificará Mi Comunidad, y Mi Comunidad se establecerá en la verdad y la justicia.
6. "Y os sentaréis en doce tronos y enviaréis la
luz y la verdad a las doce tribus de Israel a través del Espíritu. Y Yo quiero estar con
vosotros hasta el fin del mundo. (Cap. 44, 4-6)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
Los apóstoles fieles son los fundadores de la Comunidad Originaria que está en Mí, el Cristo. Las Comunidades de Cristo que viven en Mí, el Cristo, están sobre la roca Cristo.
Una Comunidad en Cristo está formada por hombres que se esfuerzan en cumplir la voluntad de Dios. Desde Mi vida en Jesús de Nazaret surgieron en todos los tiempos, una y otra vez, Comunidades Originarias libres, que se formaban fuera de las instituciones eclesiásticas.
Muchas de estas Comunidades Originarias fundadas en Mí, la Verdad y la Vida, el evangelio del amor desinteresado, en las que hablaba y obraba directamente el Espíritu de Dios, la Verdad, fueron destruidas por el poder externo del reinado satánico en sus centros y establecimientos externos; pero no fue destruida la fuerza que las hizo surgir.
Comprended: sólo fue un hundimiento externo de las Comunidades Originarias. En realidad, invisiblemente, se fue edificando más y más el potencial espiritual. Una y otra vez apareció esta fuerza y flamearon nuevamente Comunidades Originarias en el mundo. Volvieron a desaparecer -pero en el espíritu el potencial de la vida cristiana creció-. Estos pasos evolutivos, más pequeños o más grandes, pertenecen a los primeros pasos para el Reino de Paz de Jesucristo.
En la partida actual hacia un nuevo tiempo [1989] fluye una corriente de vida cristiana originaria mucho más grande a este mundo, y se hace más y más visible. Esta corriente divina inagotable -la consciencia de Cristo en conexión con la Sabiduría divina- se extiende paulatinamente al mundo entero, a toda la Tierra, y prepara el Nuevo Tiempo.
Actualmente [1989] vuelve a formarse la vida en el sentido cristiano originario. Vuelven a formarse Comunidades Originarias. Su punto central es la Comunidad Originaria Nueva Jerusalén, que se ha convertido en la Comunidad de la Alianza. En las Comunidades Originarias obra el espíritu profético y conduce a los hombres al Nuevo Tiempo, de forma similar a como Moisés condujo a los israelitas a la primera etapa de la Tierra Prometida.
También en el cambio de era actual existe aún el pro y el contra del yo humano, pues también los hombres en las Comunidades Originarias en formación o en crecimiento, tienen aún cosas humanas en sí mismos y en su vida.
A pesar de todo esto, en la Tierra cada vez más hombres son tocados por el espíritu de Dios, y muchos recorren ya el camino al interior, que lleva al reino del interior, para vivir en Mí, el Cristo. Lo humano perece, y la voluntad de Dios se hace más y más manifiesta a través de la corriente que se regala: el Cristo en unión con la Sabiduría divina.
Yo, Cristo, Soy la verdadera roca y, sobre Mí, el Cristo, la roca verdadera, se han edificado todas las Comunidades que realizan las leyes de Dios y las guardan en la vida diaria. Aquellos hombres que mediante la realización de las leyes eternas y edificando sobre Mí se reúnen alrededor de Mí, la Vida, forman las Comunidades en Mí -pues Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida y, en el Padre, la Justicia.
Unidos a Mí, el Cristo, hay hombres que forman las Comunidades de Cristo. Así fue, así vuelve a ser y así será en el futuro, en la cada vez más luminosa Tierra. Los hombres que cumplen las leyes de Dios no necesitan guías externos. Me tienen a Mí, Cristo, la ley de la vida, y con ello están unos a favor de otros y no unos contra otros. Los que están unos contra otros, están contra Mí y, por tanto, no son Mi Comunidad.
7. "Después de vosotros vendrán hombres de mente perversa que, por ignorancia o violencia, reprimirán muchas de las cosas que os he dicho y Me atribuirán palabras que nunca he hablado, arrojando así malas hierbas entre el trigo bueno que os he dado para que lo sembréis en el mundo.
8. "Entonces la verdad de Dios tendrá que soportar
el ser contradicha por los pecadores; pues así ha sido y así será. Pero llegará el
tiempo en que todo lo que han ocultado será revelado y dado a conocer, y la verdad hará
libres a todos los que estaban atados. (Cap. 44, 7-8)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
La ley de siembra y cosecha será activa hasta que lo contrario a la ley divina haya desaparecido y lo divino habite en la Tierra, es decir hasta que en la nueva Tierra todos los hombres cumplan la voluntad de Dios. Muy paulatinamente llega a su fin el tiempo en que ha sido tergiversada Mi Palabra, dándole la forma que convenía para ponerla al servicio de los que con ello se imaginaban ocupar un trono sobre la verdad, y que se crearon súbditos.
Comprended: las malas hierbas han sido sembradas por los formadores de opinión que no entendieron Mis palabras, Mis afirmaciones, y que han tergiversado la verdad -en parte conscientemente, y también inconscientemente-. Muchos han interpretado la verdad a su favor. De ahí se formaron, entre otras cosas, también las instituciones eclesiásticas -marcadas por dogmas, doctrinas y tesis-, que han interpretado e interpretan el evangelio como en cada caso ha sido -o es- conveniente para la institución. A estas instituciones han tenido y tienen acceso sólo aquellos hombres que se someten a sus dogmas, doctrinas y tesis. Esto basta para comprender lo que acabo de manifestar: han tergiversado Mi Palabra, dándole la forma que les convenía para ponerla a su servicio.
La verdad es la fuerza del infinito, a la disposición de todos los hombres. La verdad irradia en innumerables facetas a este mundo. ¿Quién afirma que las facetas de la verdad eterna pueden amoldarse a dogmas y formas?
De modo que surgieron malas hierbas en la buena siembra. Aunque en el transcurso de los siglos las malas hierbas ahogaron la buena semilla, ésta se conservó ocultamente. Ha llegado el tiempo en que las malas hierbas son arrancadas, muy paulatinamente, del campo de la vida, para que la buena semilla pueda brotar y dar buena cosecha. Muy paulatinamente, y con mucho esfuerzo y paciencia, es quitada la mala semilla del campo de la vida, para que no se pierda ningún grano de buena semilla ni sea echado al horno en que arden las malas hierbas. Esta es la justicia de Dios.
Aunque muchos hombres no puedan comprender que la transición del mundo pecaminoso al tiempo de luz abarque un espacio de tiempo muy grande, esto corresponde, no obstante, a la justicia; pues Dios da a cada pecador una y otra vez la posibilidad de dar la vuelta. Por pequeña que sea, toda chispa de arrepentimiento sincero es tenida en cuenta y alimentada. Esto es el amor de Dios y Su Justicia. Con cada alma y cada hombre, Dios, el Eterno, es justo.
Cierto que la verdad de Dios tiene que soportar el ser contradicha por los pecadores -pero no por toda la eternidad-. Ha llegado el tiempo en el que todo lo que la fuerza antagonista ha ocultado es revelado y dado a conocer, pues todo está ya manifiesto en la irradiación atmosférica. De este modo es liberada la verdad -y hará libres a todos los que se dejen liberar por la Verdad, por Dios.
9. "Uno es vuestro Maestro, y todos vosotros sois hermanos, y ninguno es más grande que el otro, en el lugar que a cada uno he asignado; pues tenéis un Maestro, es decir, Cristo, que está por encima de vosotros, y con vosotros y en vosotros; y no hay desigualdad alguna entre Mis Doce o entre sus alumnos.
10. "Todos están cerca de Mí por igual. No os esforcéis, pues, por el primer lugar, porque todos sois primeros, por ser las piedras angulares y los pilares de la Comunidad que está edificada sobre la verdad, y que está en Mí y en vosotros. Y erigiréis la verdad y la ley tal como os ha sido dada, para todos.
11. "En verdad que, cuando vosotros y vuestros hermanos acordéis empezar algo en Mi nombre, Yo estaré en medio de vosotros y con vosotros.
12. "¡Ay del tiempo en que el espíritu del mundo
entre en la Comunidad y Mis enseñanzas y mandamientos se invaliden, por la perversidad de
los hombres y las mujeres! ¡Ay del mundo cuando la luz sea escondida! ¡Ay del mundo
cuando esto suceda! (Cap. 44, 9-12)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
Y ha sucedido una y otra vez que el uno se ha considerado más grande que el otro,
que uno se ha creído más cercano a Dios,
despreciando a su hermano desde su vanidad.
Yo os digo: la ley de Dios es para todos, y los que la guardan son humildes y no hacen diferencias. La ley de Dios viene a este mundo, y los que la guardan están en Mí y conmigo, el Cristo. Y los que no la guarden, se irán de esta Tierra y se volverán a encontrar en el reino de las almas; pues la Tierra se está limpiando de toda falsedad y toda baratija de este mundo.
¿Quién desea oponerse a la verdad, a la roca Cristo?
El agua rodea la roca, y las olas sólo la cubren por breve tiempo; pero la roca, la Verdad, que Yo Soy, se hará una y otra vez visible y sobresaldrá. Y todos aquellos que a pesar de toda oposición se agarren firmemente a la roca, a Mí, el Cristo, se fortalecerán en Mí y formarán Mi Comunidad, edificada sobre Mí, la roca, a través de la fe firme de innumerables hombres y mujeres que han creído y creen inquebrantablemente en la verdad y han servido y sirven a la verdad.
13. Entonces Jesús alzó la voz diciendo: "Yo te doy gracias, oh Padre justo, Creador del Cielo y de la Tierra. Tú ocultaste todo esto a los sabios y listos, pero lo revelas a los niños.
14. "Nadie Te conoce, sino Tu Hijo que es el Hijo del hombre. Nadie conoce al Hijo, sino aquellos a quienes el Cristo sea revelado.
15. "Venid a Mí todos los que estéis fatigados y
cargados, y Yo os daré paz. Tomad sobre vosotros Mi yugo y aprended de Mí, que Soy manso
y humilde de corazón, y hallaréis paz en vuestras almas; pues Mi yugo es equilibrado y
ligero, y Mi carga pequeña, sin que pese desequilibradamente. (Cap.44, 13-15)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
A los "sabios y listos, lo que significa los hombres intelectuales y egocéntricos, les está oculta la verdad, dado que la tapan con su forma egocéntrica de pensar y actuar. Sin embargo, a los hombres humildes y mansos, que aspiran a alcanzar la verdad, les es revelada en todas las facetas por el Eterno, a través de Mí -y les es manifiesta para su vida en Dios.
Nadie conoce al Padre, excepto el Hijo, que vive en el Padre. Yo, el Hijo, personifiqué en Jesús a la humanidad, la cual encontrará su filiación de hijos e hijas -que es una hermandad-, la unidad conmigo, el Cristo; pues quien haya aceptado y acogido al Hijo, a Mí, el Cristo de Dios, también conocerá al Padre, que vive en el Hijo y a través del Hijo -y en aquellos y a través de todos aquellos que viven el evangelio del amor y lo personifican en su vida diaria.
Quien venga a Mí, el Cristo, que vive en lo más interno de cada hombre, y Me
entregue sus fatigas y su carga y en adelante viva más y más en Mí, alcanzará a
través de Mí la paz interna -y traerá la paz al mundo-. Sólo se volverá manso y humilde el que venga a Mí y permanezca
en Mí. Su yugo también será una parte de Mi yugo; entonces será más fácil de llevar
para él, pues Yo Soy la fuerza sustentadora para todas las almas y hombres. Y también su
carga se hará ligera y no pesará desequilibradamente sobre él, pues Yo sustento por
todas las almas y hombres.
Libro, 1088 páginas.
ISBN 3-89371-260-7 P.V.P.: DM/SFr 25,- ÖS 183,- US$ 15,-
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