Esta es Mi Palabra
Alfa y Omega
El Evangelio de Jesús
La manifestación de Cristo
que el mundo no conoce
Acerca del matar animales. Resurrección del
joven de Naín
Quien no cumple las leyes de Dios, está cargandosu
alma; tampoco puede enseñar la ley de los Cielos, ni explicarla. La paja será separada
del grano (1-2). La escalera de Jacob. Con el refinamiento de los pensamientos y sentidos
se desprende lo ilegítimo (3). Acerca del uso de la fuerza y del derramamiento de sangre
(4). "Padecer-con los animales. Matar a los animales, para liberarlos de
sufrimientos (5). Quien se autorreconoce, y purifica, aprende a amar la vida (6).
Resucitar a muertos (8-10)
1. Y algunos de Sus discípulos vinieron a El y Le hablaron acerca de un egipcio, hijo de Belial, que enseñaba que no es contrario a la ley atormentar a los animales, cuando sus sufrimientos son de provecho para los hombres.
2. Y Jesús les dijo: "en verdad os digo que quien
saca ventajas del perjuicio ocasionado a una criatura de Dios, no puede ser honesto.
Tampoco pueden cuidar de las cosas santas o enseñar los misterios del Cielo, aquellos
cuyas manos están manchadas con sangre o cuya boca está ensuciada con carne. (Cap.
38, 1-2)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
Comprended: todo lo que vive, siente. De modo similar al hombre, todas las formas de vida sienten alegría y pena -ya sean animales, plantas o piedras-. La vida es consciencia. La consciencia irradia innumerables facetas evolutivas del Yo Soy. Consciencia también es volverse consciente. Hombres, animales, plantas y piedras sienten conforme a su consciencia.
Comprended: quien cace animales, algún día será cazado él mismo. Quien atormente animales, algún día será atormentado él mismo. Quien explote la vida de la Tierra, se convertirá en víctima de los que le enseñan a hacerlo.
Cada siembra tiene su cosecha. Lo que el hombre siembra, se introduce en el campo de su alma; desde allí germina y crece. En cada semilla ya está el fruto.
Por tanto, quien está contra su prójimo y contra los reinos de la naturaleza, también está contra Dios -pues Dios, la Vida, está en todo lo que es.
Comprended: quien no cumple las leyes de Dios, está cargando su alma. Quien atormenta o mata a animales, tiene las manos manchadas con sangre. Quien come carne de animales, o contamina y ultraja a la naturaleza, es impuro. Tales personas no pueden ni cuidar de las cosas sagradas ni saber de los llamados "misterios de los Cielos, y así tampoco enseñar ni explicar la ley de los Cielos.
Quien enseñe los más sagrado, las leyes de los Cielos, e indique a sus semejantes que las guarden, sin guardarlas él mismo, sólo cosechará aprobación de los que vivan y piensen de forma parecida a él.
Todo lo falto de Dios, a la larga no perdura. Retrocederá, tal como retrocede la noche ante el día. Está próximo el tiempo en el que la Luz lo traerá todo a la luz del día y los hombres reconocerán la vida lejana a Dios de los que, si bien les instruyeron y mandaron guardar las leyes de la vida, sin embargo no las guardaron ellos mismos, cuyas manos están manchadas de sangre y cuyos cuerpos están ensuciados por el consumo de la carne.
Los molinos de Dios muelen lentamente. Un día será separado el grano de la paja, y los que estén colmados de Dios estarán a Mi derecha, y los faltos de Dios -la paja- tendrán que purificar, conforme a la ley de siembra y cosecha.
3. "Dios da los granos y los frutos de la tierra
para alimento; y para el hombre honesto no hay ningún otro alimento legítimo para el
cuerpo. (Cap. 38, 3)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
"Dios da los granos y los frutos de la tierra para alimento; y para el hombre honesto no hay ningún otro alimento legítimo para el cuerpo, significa: Dios da al hombre, del seno de la madre Tierra, todo lo que el cuerpo terrenal necesita para vivir. Quien cumple las leyes del amor y de la vida en su sentir, hablar y actuar, también vive de lo que la madre Tierra le regala.
Sobre la escalera de Jacob, que va hacia el templo puro de la vida, hay muchos. Muchos hombres son aún grandes pecadores tanto en su interior como en lo externo, y lo siguen siendo a través de decenios o incluso de varias encarnaciones o estancias en los planos de las almas, hasta alcanzarles como efectos las causas que construyeron.
Desde el templo del amor, sin embargo, Dios tiende la mano a todos, también al más grande pecador. Una y otra vez el eterno SER, el Padre universal, enseña a través de Mí, el Cristo, el evangelio del amor. Una y otra vez las almas y los hombres son instruidos a vivir juntos, a desarrollar el espíritu comunitario de la vida interna, y también a dejar de matar animales y de comer su carne. Una y otra vez, tanto las almas como los hombres son exhortados a ennoblecer sus sensaciones y pensamientos, para que también se refinen sus sentidos; pues mientras aún haya una pizca de impureza en el alma, ésta no podrá entrar en el Cielo.
Es una legitimidad que el hombre que mantiene puros sus pensamientos y palabras y eleva sus actos a Dios, se abstiene cada vez más de alimentos muertos, de comer carne y pescado, hasta llegar al punto de purificación que le hace aceptar agradecido los dones del seno de la madre Tierra.
Al que es puro lo impuro no le manchará si, por ejemplo, está invitado a comer y toma del alimento cárnico que le ofrecen los anfitriones, que han preparado con gran alegría y esmero. Esto es entonces un gesto de respeto para con el anfitrión. Aquí es válida, según su sentido, la frase: no contamina el cuerpo lo que entra en la boca -por ejemplo unos pocos bocados de carne- sino lo que sale de la boca: sentimientos, pensamientos y palabras faltos de amor, o llenos de odio o envidia; éstos manchan al alma y al cuerpo.
Sin embargo, la satisfacción del ansia de pescado, carne y alcohol carga el alma y ensucia el cuerpo.
Conversando con los anfitriones podría mencionarse que tú, el invitado, estás absteniéndote cada vez más de la alimentación con carne y pescado, puesto que has reconocido que los alimentos muertos no ayudan al alma y al cuerpo, porque la ley de Dios es vida. Mediante tales o parecidas indicaciones generales, el anfitrión llega también a reflexionar, de modo que él, que también está en la escalera de Jacob, puede purificarse y subir, peldaño a peldaño.
Cada palabra desinteresada y cada acto desinteresado sirven al bien del prójimo. En conversaciones buenas y desinteresadas más de uno puede reconocer lo que Yo, Cristo, en Jesús mandé a los hombres: para el hombre desinteresado y honesto no hay otro alimento para el cuerpo que el alimento legítimo que la naturaleza hace surgir: granos y frutos.
Además, he mandado a los Míos no mortificarse, sino refinar sus pensamientos y sentidos. Entonces se reduce el consumo de alimentos muertos, de pescado y carne. Con el refinamiento del alma y del hombre, se desprende lo que es ilegítimo. Así esto no es reprimido, sino eliminado mediante la vida en Mí, el Cristo.
4. "El ladrón que penetra en una casa hecha por el
hombre es culpable, pero hasta los más pequeños de los que penetran en una casa
construida por Dios, son los más grandes pecadores. Por eso digo a todos los que quieren
ser Mis discípulos: mantened vuestras manos libres del derramamiento de sangre y no
permitáis que carne alguna entre a través de vuestros labios, pues Dios es justo y
bondadoso y ha mandado que los hombres deben vivir sólo de los frutos y semillas de la
tierra. (Cap. 38, 4)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
La ley de la vida dice como sigue: quien penetra en una casa que ha sido construida por hombres, se hace culpable ante la ley de Dios y ante el derecho, la ley de los hombres. El hombre no debe robar ni cometer pillaje. Debe respetar los bienes de su prójimo. Quien pasa necesidades, debe pedir ayuda -pero no robar ni cometer pillaje-. Quien roba a su prójimo -por muy rico que éste sea-, se hace culpable ante la ley espiritual y ante la terrenal.
Quien penetra en la casa de Dios, en el templo del Espíritu Santo, es un pecador mucho mayor. La casa de Dios, el templo del Espíritu Santo, son el cuerpo humano y el alma que procede de Dios y habita en el cuerpo humano. En lo profundo del alma están el amor, la sabiduría y la justicia de Dios. Dios, pues, vive en el alma. Como consecuencia de ello, el cuerpo y el alma del hombre son el templo de Dios. Quien penetra por tanto en la casa de carne y hueso, haciendo violencia a hombres, subyugándolos, tratándolos como esclavos o incluso matándolos, está pecando contra el Espíritu Santo. Este es el pecado más grave.
Mantened, pues, limpias vuestras manos y almas: no sólo de hurtos y robos, sino, ante todo, no uséis violencia alguna -ya sea con hombres o animales-, y guardaos de derramar su sangre.
Quien ame a su prójimo desinteresadamente, no le hará violencia ni lo matará. Y quien ame desinteresadamente a su prójimo, tampoco matará intencionadamente a animales. Quien respeta a hombres y a animales, tampoco tiene intenciones belicosas, porque respeta las leyes de Dios, a las cuales también pertenecen las leyes de la naturaleza. Quien se esfuerce en cumplir las leyes de Dios, se abstendrá cada vez más de la alimentación cárnica y aceptará agradecido los dones de la tierra -es decir, aquel alimento que viene de Dios para Sus hijos humanos.
5. "Pero si un animal está sufriendo mucho, de
manera que su vida le resulte una tortura, o cuando se vuelva peligroso para vosotros,
liberadle de su vida del modo más rápido y con el mínimo dolor posibles. Enviadlo al
más allá con amor y misericordia, y no le atormentéis, y Dios, vuestro Padre, mostrará
misericordia con vosotros, igual que vosotros habéis mostrado misericordia con los que
están en vuestras manos. (Cap. 38, 5)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
Yo, Cristo, doy esta Mi Palabra manifestada, en el poderoso cambio de era [1989], para, entre otras cosas, llamar una vez más la atención sobre el hecho de que, al igual que la vida de los hombres, también la vida de animales, plantas, piedras y minerales está en las manos de Dios:
Muchos hombres le han vuelto la espalda al Dios Padre-Madre y se han vendido al materialismo. Como consecuencia de esta externalización, también los sentidos de los hombres se vuelven cada vez más toscos. El hombre pierde de este modo la fina sensibilidad para con sus semejantes y también para con la naturaleza. Ya sólo tiene oídos y sentidos para sí mismo, para su yo. La consecuencia es que sólo presta atención a sí mismo y hace todo lo posible por satisfacer sus propios deseos -sin pensar en cómo le va a su prójimo o a su prójimo de la naturaleza, el animal.
Los animales sufren bajo el hombre dominador. Por eso, no se puede decir en este tiempo [1989] sin más: "pero si un animal está sufriendo mucho, de manera que su vida le resulte una tortura, o cuando se vuelva peligroso para vosotros, liberadle de su vida del modo más rápido y con el mínimo dolor posibles; pues actualmente muchos animales sufren continuamente penas y dolores, por la brutalidad del yo humano. Aquí no es válido: salvad a estos animales, liberándolos de forma rápida de sus penas y sufrimientos. Yo, Cristo, os digo: ¡intentad sentir en vuestro mundo de sensaciones sus penas y sufrimientos! ¡Adentraos en sus penas y dolores, y comprended cómo sufren por vuestros actos humanos! Se os ha mandado que os transforméis, entregándoos a Dios, de modo que podáis sentir y entender en vuestro interior a vuestro prójimo y a vuestro prójimo de la naturaleza, el animal.
Comprended: también lo que hacéis a los animales, Me lo estáis haciendo a Mí, el Cristo -e igualmente a vosotros mismos-. Las penas y los sufrimientos de los animales serán algún día vuestras penas y vuestros sufrimientos. Dios, el Eterno, ha puesto también a los animales en las manos del hombre, pero no para que los atormente, sino para que viva con ellos. El hombre debe estar a favor del animal; entonces el animal también estará a favor del hombre, y le servirá con alegría.
Si un animal sufre mucho a causa de un accidente o de su edad, el hombre debe liberar, de modo rápido y ocasionando poco dolor, a la vida espiritual del animal -al alma parcial o al rayo de luz parcial- del cuerpo terrenal, y ponerla con amor y misericordia en las manos del Creador eterno. El, el Uno universal, conoce a cada animal. El lo ha creado y vive como fuerza en el alma parcial o en el rayo de luz parcial. El alma parcial o el rayo de luz parcial del animal son fuerzas de consciencia desarrolladas del Espíritu universal, que han llegado a tomar forma espiritual.
6. "Y todo cuanto hagáis al más humilde de Mis
hijos, Me lo estáis haciendo a Mí, pues Yo estoy en ellos, y ellos están en Mí. Sí,
Yo estoy en todas las criaturas, y todas las criaturas están en Mí. En todas sus
alegrías, también Yo Me regocijo; en todos sus dolores, también Yo sufro. Por eso os
digo: sed amables los unos con los otros, y con todas las criaturas de Dios. (Cap.
38, 6)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
Lo que el hombre siembre, es lo que cosechará, significa también: lo que el hombre hace al más humilde de sus semejantes -también a los animales, las plantas y las piedras- Me lo está haciendo a Mí, y a sí mismo.
Cada día le es dado al hombre para su autorreconocimiento, pues todo hombre puede llegar a saber cada día lo que en ese día tiene que reconocer sobre sí mismo y purificar. Quien eso hace, se hace sensitivo para la vida. Experimenta en sí mismo lo que significa amar la vida.
Quien ame a Dios, estará conscientemente en Dios, y Dios en él. Sus días se vuelven más luminosos para él como hombre, porque su alma se vuelve más libre. Entonces también comprenderá la afirmación: "Yo estoy en todas las criaturas, y todas las criaturas están en Mí.
El hombre bondadoso es el hombre misericordioso, que vive en armonía con sus semejantes, con los animales y con todas las fuerzas y formas de vida.
7. Aconteció, al día siguiente, que fue a una ciudad llamada Naín. Y muchos de Sus discípulos iban con El, y mucha gente.
8. Mientras se acercaban al portal de la ciudad, he aquí que estaban llevando afuera a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda. Y muchas personas de la ciudad la acompañaban.
9. Viéndola el Señor, se compadeció de ella y le dijo: "no llores; tu hijo duerme. Y acercándose tocó el féretro, y los que lo llevaban se detuvieron. El dijo: "joven, a ti te hablo, levántate.
10. Y el que era dado por muerto, se incorporó y
comenzó a hablar; y Jesús se lo entregó a su madre. Se apoderó de todos el temor, y
loaban a Dios, diciendo: "un gran profeta se ha levantado entre nosotros, y Dios ha
visitado a Su pueblo. (Cap. 38, 7-10)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
De este y de modo parecido obré Yo, el Hijo de Dios, el Corregente de los Cielos, estando en vestido terrenal, con Mi herencia, la Fuerza parcial de la Fuerza primaria.
Muchos llamados muertos, que desperté del sueño profundo, todavía no estaban en el reino de las almas, sino que el alma todavía estaba unida al cuerpo por el cordón de plata, también llamado cordón informativo espiritual.
El sueño profundo se asemeja a un desmayo. Sobreviene antes de que el cordón se desprenda del cuerpo. Los hombres ya llaman a esto la llegada de la muerte.
Sólo cuando el cordón informativo se ha separado del cuerpo, también el alma se
ha desprendido completamente del cuerpo. Entonces la casa del alma, el cuerpo, se
desintegra paulatinamente en sus componentes: agua y tierra.
Libro, 1088 páginas.
ISBN 3-89371-260-7 P.V.P.: DM/SFr 25,- ÖS 183,- US$ 15,-
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