Editorial DAS WORT

DAS WORT - la editorial en Vida Universal


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La manifestación de Cristo
que el mundo no conoce

           La parábola
                           del buen samaritano


Capitulo 35

La parábola del buen samaritano. María y Marta

Lo que haces a tu prójimo, lo estás haciendo a Cristo y a ti mismo. Acerca del comportamiento para con el prójimo (1-8). Ora y trabaja; la justa medida (9-11). La imagen para la construcción de la casa de Dios, de la Nueva Jerusalén en la Tierra. La Sabiduría divina llama a los hijos e hijas de Dios; ella prepara el Camino Interno y trae las leyes divinas omniabarcantes. Los que viven en Mí, llegan a ser manantial vivo (12-15)

 

1. Un escriba Le salió al paso, queriendo ponerle en evidencia: "Maestro, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?” El le dijo: "¿qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees tú?”

2. Le contestó diciendo: "no hagas a nadie lo que no quieras que te hagan a ti. Amarás a Dios, tu Señor, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Harás a otros lo que quieras que otros te hagan a ti”.

3. Y Jesús le dijo: "bien has respondido. Haz esto y vivirás. De estos tres mandamientos penden toda la Ley y los Profetas, pues quien ame a Dios, también amará a su prójimo”.

4. El, queriéndose justificar, dijo a Jesús: "¿y quién es mi prójimo?” Jesús respondió diciendo: "había un hombre que bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en poder de ladrones, que le quitaron su túnica, le hirieron y se fueron dejándole medio muerto.

5. "Sin embargo, sucedió que bajó un sacerdote por el mismo camino y, viéndole, pasó de largo. Asimismo bajó un levita y, viéndole, también pasó de largo, por el otro lado del camino.

6. "Pero también un samaritano, que iba de camino, llegó a donde él yacía y, viéndole, se compadeció de él, se acercó y, derramando en las heridas aceite y vino, se las vendó. Luego le hizo montar sobre su propia cabalgadura, le llevó a un mesón y cuidó de él.

7. "A la mañana, al proseguir su camino, sacando dos monedas, se las dio al mesonero y dijo: 'cuida de él; y, lo que necesites de más, a la vuelta te lo pagaré'.

8. "¿Quién de estos tres te parece haber sido el prójimo de aquel que cayó en poder de ladrones?” El dijo: "el que hizo con él misericordia”. Entonces Jesús le dijo: "ve y haz tú lo mismo”. (Cap. 35, 1-8)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

También esta afirmación -como otras muchas- debería servirte de acompañante durante tu peregrinaje por la Tierra: "un escriba Le salió al paso, queriendo ponerle en evidencia”.

Comprende: no debes tender trampa alguna a tu prójimo, pues con ello le das la posibilidad al tentador de hacerte caer.

Si no estás alerta, es decir, si no controlas tus sensaciones y pensamientos, el tentador se colará a través de estos tus propios pensamientos y sensaciones, a través de tus tendencias humanas, de tu yo humano, y te seducirá a aquello que corresponda a tus características humanas del momento.

Comprende la ley: lo que tú haces a tu prójimo, te lo estás haciendo a ti mismo. El efecto puede venir a través de segundos o terceros, o a través de la fuerza oscura invisible, el tentador.

"No hagas a nadie lo que no quieras que te hagan a ti”, significa: presta atención a cada instante de tu vida terrenal. Entonces captarás el contenido de tu mundo de sensaciones y pensamientos y podrás entregarme a tiempo a Mí, el Cristo, lo humano que hay en ti, antes de que hagas a tu prójimo aquello que, a su vez, recaería sobre ti. Lo que haces a tu prójimo, Me lo estás haciendo también a Mí, el Cristo -y a ti mismo, pues tu prójimo es una parte de Mí y también una parte de ti.

Quien ame a Dios de todo corazón y con toda su alma, también amará desinteresadamente a su prójimo, desde lo profundo de su alma y de su corazón. Esto significa: tú debes hacer a tu prójimo lo que quieres que él te haga a ti. Debes, pues, respetar a tu prójimo y hacerle lo que es conforme a la ley eterna -pero no lo que de ilegítimo él te exija.

Comprended también: no sólo debéis amar y hacer el bien a los que os aman y os corresponden con algo igual o parecido. Amad a todos vuestros semejantes, y hacedles el bien a todos de forma acorde a la ley del amor desinteresado y del correcto dar y recibir. Amad, pues, también a aquellos que no os amen, y haced también el bien a los que os desprecien y rechacen.

En el mandamiento de dar, sin embargo, tened en cuenta el libre albedrío de vuestro prójimo: si los demás no quieren vuestra ayuda desinteresada, dejad de darla. Pero si quieren vuestra ayuda desinteresada para enriquecerse a costa vuestra -por ejemplo para no tener que trabajar para ganarse el pan-, ofrecedles ayuda para encontrar trabajo, de modo que puedan ganarse lo que de vosotros esperaban.

Cuando se trate de vuestros semejantes, pensad, en cada situación, en el mandamiento de la unidad con todos los hombres. ¿Os habéis ejercitado en ser desinteresados, si sólo habéis amado a los que os aman y dado sólo a los que os han ayudado? Lo mismo hacen los fariseos.

Si cumplís más y más el mandamiento de ser desinteresados, comenzaréis a vivir de verdad.

Los mandamientos de dar, del libre albedrío, de la unidad y de ser desinteresados son elementos básicos de la eterna ley de Dios. Son válidos para todos los seres y hombres. También los profetas justos los han cumplido y los cumplen.

Comprended: todos los hombres, sin excepción, son vuestro prójimo.

Ya he manifestado que la humanidad ha asignado, de generación en generación, una y otra vez contenidos significativos distintos a muchas palabras, es decir otro significado.

La palabra "compasión”, tiene en la ley de la vida un significado diferente del que el hombre le otorga hoy:

Compasión, en la ley de la vida, significa "padecer-con”, adentrarse en los sentimientos del que sufre para sentir lo que necesita.

La palabra "padecer-con” también significa practicar la misericordia -pero no unirse a los lamentos del prójimo, compadeciéndole y teniéndole lástima porque es "pobre”-; pues, quien así actúa, puede despertar la autocompasión en el que sufre -contribuyendo de esta manera a que, mediante la autocompasión, se enrede en su sufrimiento.

Quien verdaderamente com-padece desinteresadamente, siente en el corazón la situación de su prójimo. Dará ayuda y, de modo acorde a la ley de la vida, hará lo mejor que se pueda hacer por su prójimo.

 

9. Aconteció que, yendo de camino, entró en una aldea. Una mujer, Marta de nombre, Le recibió en su casa. Y tenía una hermana llamada María, que, sentada a los pies de Jesús, escuchaba Su palabra.

10. Marta andaba afanada en muchas cosas para servirle y, acercándose, dijo: "Señor, ¿te da igual que mi hermana me deje a mí sola en el servicio? Dile, pues, que me ayude”.

11. Y Jesús respondió diciéndole : "Marta, Marta, tú te inquietas y te afanas por muchas cosas; pero sólo una es necesaria. Y María ha escogido esta parte buena, que no le será quitada”. (Cap. 35, 9-11)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

"Y María ha escogido esta parte buena, que no le será quitada”, significa: no sólo la actividad y el servir externo benefician espiritualmente al hombre, sino la justa medida en todas las cosas. Es decisivo que el hombre lo haga todo de corazón y con la fuerza de Dios.

A través de quien reposa en Dios, obra Dios. Su obrar desinteresado es entonces bendición para muchos.

 

12. De nuevo, estando Jesús en una ciudad, sentado a la mesa para cenar con Sus discípulos, les dijo: "como una mesa colocada sobre doce pilares, así estoy Yo en medio de vosotros.

13. "En verdad os digo: la Sabiduría edifica su casa y talla sus doce pilares. Prepara su pan y su aceite y mezcla su vino. Prepara su mesa.

14. "Está en los lugares altos de la ciudad, y llama a los hijos e hijas de los hombres: a quienquiera que lo desee, haced que le conduzcan aquí, y que coma de Mi pan y tome de Mi aceite y beba de Mi vino.

15. "Apártate de los necios, y vive y camina por el camino del reconocimiento y del cambio. La veneración de Dios es el principio de la sabiduría, y el conocimiento de lo sagrado es comprensión. Por Mí se multiplicarán vuestros días y aumentarán los años de vuestra vida”. (Cap. 35, 12-15)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

"Como una mesa colocada sobre doce pilares, así estoy Yo en medio de vosotros”, significa: la mesa sobre doce pilares simboliza el Santuario de Dios sobre la fuerza de sustentación de los doce Ancianos en cuyo medio estoy Yo, el Cristo de Dios. De la misma forma estuve Yo, siendo Jesús de Nazaret, en medio de los doce apóstoles, que simbolizaban los doce Ancianos del Santuario.

Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida; el pan, el aceite y el vino.

"En verdad os digo: la Sabiduría edifica su casa y talla sus doce pilares”, significa: la Sabiduría proveniente de Dios -Su atributo, en el príncipe angélico de la Sabiduría divina, y el dual espiritual de éste, en vestido terrenal- edifica la casa espiritual, la tienda de acampada de Dios entre los hombres: la Nueva Jerusalén.

La Sabiduría divina prepara a los hombres de buena voluntad el camino a la vida interna, que lleva a Mí, el Cristo de Dios, el Redentor de todas las almas y hombres: es el Camino Interno.

Junto conmigo, el Cristo, llama a los hijos e hijas de Dios de la estirpe de David y de otras estirpes, para fundar y edificar el Reino de Paz de Jesucristo. La estirpe de David equivale a la tribu de David para Mi Reino de Paz en esta Tierra.

La Sabiduría divina, y los hombres y mujeres de la estirpe de David y de otras estirpes, tallan los doce pilares. Es decir, crean los cimientos para el Reino de Paz de Jesucristo, en el que la casa, la tienda de acampada de Dios; la Nueva Jerusalén, es el centro, el pilar sustentador para el Reino de Paz de Jesucristo. Los doce pilares simbolizan también los doce portales de la ciudad eterna de Dios, y de la Nueva Jerusalén, sobre la Tierra luminosa, en el Reino de Paz de Jesucristo.

"Prepara su pan y su aceite y mezcla su vino”, significa: la Sabiduría divina trae a los hombres las leyes omniabarcantes de Dios. Quien vive de acuerdo con las leyes de Dios, está a Mi derecha y está sentado a la mesa del Cristo de Dios y de la Sabiduría divina, con todos los hombres y mujeres justos.

Quien está sentado a la mesa de la vida, también recibe de la mesa de Dios. El pan, el aceite y el vino simbolizan los dones de la vida que les son ofrecidos a todos los que viven en Mí, el Cristo de Dios.

Las palabras "prepara su mesa”, quieren decir: la Sabiduría divina invita al ágape del Señor en la casa de Dios, la Nueva Jerusalén en la Tierra. Y los que son de corazón sincero comen conmigo, el Cristo, en la mesa de Dios. Son conscientemente los sustentadores de las generaciones venideras.

Esta mesa de Dios en la casa de Dios, ya está preparada. Los que están sentados a la mesa del Señor son los hermanos y hermanas de la Comunidad Originaria Nueva Jerusalén, que han hecho con el Eterno y conmigo la Alianza para el Reino de Paz de Jesucristo.

Tal como se ha manifestado, Yo, Cristo, y la Sabiduría divina, llamamos a todos los hijos e hijas de Dios de la estirpe de David y de otras estirpes.

La mesa de Dios está preparada para todos los hombres de buena voluntad, y todos ellos vendrán, pues sienten que son bienvenidos.

Yo rectifico la expresión: "está en los lugares altos de la ciudad, y llama a los hijos e hijas de los hombres”.

En los lugares preparados de muchas ciudades y pueblos, la Sabiduría divina llama a los hijos e hijas de los hombres a dar la vuelta e ir a su interior, y llama a los hijos e hijas de la estirpe de David y de otras estirpes, para que cumplan su misión divina.

Todo el que es de buena voluntad, es llamado. Esto quieren decir las palabras: "a quienquiera que lo desee, haced que le conduzcan aquí, y que coma de Mi pan y tome de Mi aceite y beba de Mi vino”.

Los dones provenientes del origen del manantial, Dios, ofrecidos a través de la Sabiduría divina, son la plenitud que proviene de la ley de Dios. Quien cumpla las leyes de Dios, vivirá en Dios y en Su plenitud. No le faltará de nada.

"Apártate de los necios, y vive y camina por el camino del reconocimiento y del cambio”, significa: apártate del yo humano y de todos los que quieren atarte a ellos mediante sus ideas y opiniones, y de todos los necios que, a pesar de lo que saben, quieren seguir siendo tal como son: necios y mezquinos. Apartarse, significa: en lo externo, dejar; en el interior, conservar.

Camina por el camino del reconocimiento y del cambio, y te dirigirás al interior -a la vida que está dentro de cada hombre.

La Sabiduría divina ha traído el Camino Interno omniabarcante, para que el que verdaderamente busca se encuentre en Mí, el Cristo de Dios, y pueda extraer del manantial inagotable, Dios. Quien verdaderamente vaya por el Camino Interno que Yo, el Cristo de Dios, he manifestado a los hombres a través de la Sabiduría divina, alcanzará verdadera grandeza.

Reconocerá a Dios en todas las cosas, Lo adorará, y vivirá en Su sagrada voluntad. Con ello estará viviendo en la ley del amor desinteresado y verá y comprenderá todas las cosas, y todo lo que es, a la luz de la verdad.

A través de Mí, en esos días, los hombres que vivan en Mí, el Cristo de Dios, llegarán a ser manantial vivo. Alargaré sus días, porque vivirán en Mí y traerán a través de Mí la salvación a este mundo, a sus hermanos y hermanas.

En el sucederse de las generaciones, obrarán juntos en los años de su existencia terrenal, siendo testimonio para todos aquellos que todavía vivan en el mundo materialista.

 

El próximo capitulo


Libro, 1088 páginas.
ISBN 3-89371-260-7 P.V.P.: DM/SFr 25,- ÖS 183,- US$ 15,- 
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