Editorial DAS WORT

DAS WORT - la editorial en Vida Universal


Esta es Mi Palabra
Alfa y Omega
El Evangelio de Jesús
La manifestación de Cristo
que el mundo no conoce

                  Dios,
                            como alimento y bebida


Capitulo 32

Dios, como alimento y bebida. Significado de la carne y la sangre

Alimentación y salud de acuerdo con la voluntad de Dios (1-6).
El embrutecimiento de los hombres, la aspereza del yo humano. Vuelta de los hombres a la unidad con la
naturaleza (8-12)

 

1. Y sucedió que, hallándose sentado con Sus discípulos para la cena, uno de ellos Le dijo: "Maestro, ¿por qué has dicho que quieres darnos Tu carne a comer y Tu sangre a beber?; pues es muy difícil de comprender para muchos”.

2. Y Jesús respondió diciendo: "las palabras que os he hablado son espíritu y son vida. Al ignorante y al que está orientado a la carne le suenan a sangre derramada y muerte; pero benditos los que las comprendan.

3. "Mirad el cereal, cómo crece hasta la madurez y es segado y molido en el molino, y cocido al fuego se convierte en pan. De este pan está hecho Mi cuerpo, al cual veis. Y contemplad los racimos de uva que crecen en la vid hasta la madurez, que son recogidos y van al lagar y regalan el fruto de la cepa. De este fruto de la vid, y de agua, está hecha Mi sangre.

4. "Pues Yo solamente tomo los frutos de los árboles y las semillas de las plantas, y éstos son transformados por el Espíritu en Mi carne y en Mi sangre. Solamente de esto y de similares cosas comeréis vosotros, que creéis en Mí y sois Mis discípulos, pues de esto, en el Espíritu, vienen a los hombres vida, salud y sanación.

5. "En verdad, Mi presencia estará con vosotros en la sustancia y la vida de Dios, Mi presencia manifestada en este cuerpo y en esta sangre; y de ellos comeréis y beberéis todos los que creéis en Mí.

6. "Pues en todos los lugares resucitaré y seré la vida del mundo, tal como está escrito en los profetas. Desde la salida del sol hasta su ocaso, se ofrecerá en todo lugar en Mi nombre una ofrenda pura con incienso. (Cap. 32, 1-6)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

Comprended: la palabra de Dios en la palabra de los hombres, es espíritu y vida. Les es manifestada y dada a los hombres para que capten que la palabra en sí no salva, sino el sentido de la palabra que es dada por Dios a los hombres y que debe ser realizada diariamente.

Los hombres que están en el espíritu del Eterno lo saben: en los frutos del campo y de los bosques está la sustancia de la vida que mantiene sano el cuerpo del hombre, es decir su sustancia carnal y la sangre -pero no así en los animales matados que son consumidos, pues la carne es alimento muerto-. El hombre no debe matar ni a hombres ni conscientemente a animales, o sacrificarlos para su consumo, pues como criaturas de Dios son sus "prójimos animales”.

Si el hombre dedica su vida terrenal a Dios, el espíritu de Dios mantendrá sano el cuerpo del hombre -la sustancia material, la carne y la sangre-; entonces también será noble y bueno su sentir, pensar, hablar y actuar. Sólo de ello proceden la ética y la moral elevadas. Los valores ético-morales de un hombre tal también serán importantes al escoger sus alimentos. Se abstendrá de comer carne y pescado y también de tomar bebidas fuertes.

Entonces se hará visible la presencia de Dios, tanto en el cuerpo como en la sangre. El hombre estará sano, porque piensa sanamente y come sanamente. Es decir que sus sensaciones, pensamientos, palabras y actos están dentro de la ley, igual que lo que ingiere como alimento y bebida. Quien crea en Mí y haga la voluntad de Dios, vivirá en el obrar de Dios y comerá y beberá lo que la naturaleza le regale.

"...en todos los lugares resucitaré y seré la vida del mundo”, significa: en todos los lugares de este mundo será anunciado el evangelio del amor, y todos los hombres de buena voluntad realizarán Mis enseñanzas, que di como Jesús y vuelvo a dar como Cristo. Serán conscientemente hijos de Dios, pues habrán consagrado su vida a Dios y sacrificarán de buena gana y con alegría las inclinaciones humanas en ellos aún existentes, entregándomelas a Mí y ganando a cambio el Reino de Dios.

En la palabra "incienso”, está el sentido siguiente: vida consagrada.

 

7. "Así como es en lo corporal, así es también en lo espiritual. Mis enseñanzas y Mi vida serán comida y bebida para vosotros, el pan de vida y el vino de la salvación.

8. "Igual que el cereal y la uva se convierten en pan y sangre, así también vuestros pensamientos terrenales deben transformarse en pensamientos espirituales. Aspirad a la transformación de lo corporal en lo espiritual. (Cap. 32, 7-8)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

"Aspirad a la transformación de lo corporal en lo espiritual”, significa: entregadme lo humano, vuestras sensaciones, pensamientos, palabras y actos humanos; vuestras emociones, inclinaciones y pasiones. Todo lo humano está relacionado con la carne, es decir, con el cuerpo. Quien aspire a lo divino en su interior, estará orientado a Dios, a la ley de la vida. Cumplirá la ley del amor desinteresado en su sentir, pensar, hablar y actuar.

 

9. "En verdad os digo que en el principio todas las criaturas de Dios hallaban sustento sólo en las plantas y en los frutos de la tierra, hasta que la ignorancia y el egoísmo de los hombres apartó a muchos de esto y les hizo volverse hacia lo que contradecía el orden original, dado por Dios. Pero también éstos retornarán a la alimentación natural, tal como está escrito en los profetas, pues sus palabras no deben ser puestas en duda.

10. "En verdad, Dios da eternamente de la vida eterna y de la sustancia eterna, para que las formas del Universo siempre se renueven. Por eso, todos vosotros tenéis parte en la carne y la sangre y la sustancia y la vida del Eterno, y Mis palabras son el espíritu y la vida.

11. "Y si guardáis Mis mandamientos y vivís la vida de la justicia, seréis felices en esta vida y en la vida venidera. No os extrañéis por lo que os he dicho. Si no coméis la carne y bebéis la sangre de Dios, no tendréis la vida en vosotros”.

12. Y los discípulos respondieron: "Señor, danos siempre a comer de este pan y a beber de este cáliz, pues Tus palabras son verdaderamente alimento y bebida. Mediante Tu vida y mediante Tu sustancia viviremos por siempre”. (Cap. 32, 9-12)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

En verdad, vivir en Dios significa: cumplir las leyes eternas de Dios. Esto también significa vivir de lo que la naturaleza le regala al hombre.

Los hombres y los animales se desarrollaron muy paulatinamente en esta Tierra. Ambos, el hombre y el animal, se alimentaron de plantas en el jardín de Dios. Cuando el hombre cayó cada vez más en el pecado, con ello también cayó en la oscuridad de la ignorancia y en el egoísmo. Tal como la sustancia gruesa se condensó cada vez más, se hicieron también más burdos los sentidos de los hombres, y con ello también cambiaron, muy paulatinamente, sus órganos.

En su egoísmo, el hombre buscó placeres de todo tipo y comenzó a desear lo fuerte, lo ácido y lo animal. La dura corteza, el yo humano, los sentidos toscos, hicieron surgir la sensualidad, que exigió su satisfacción. Con ello, los hombres intentaron compensar lo que de energía vital entregaban ilegítimamente.

El hombre entregado a los sentidos, cuyos pensamientos se volvieron cada vez más egocéntricos, fue empujado a una alimentación acorde a su manera de pensar y actuar. Como se separó cada vez más de Dios, se volvió más rudo en su forma de hablar y actuar. Los sentidos embrutecidos reflejaron esta aspereza del yo humano y por eso buscaron condimentos y platos correspondientemente picantes. Cuando al hombre algo le salía mal, reaccionaba irritándose, y sus sentidos buscaban satisfacción en siempre nuevos placeres. Los nervios contraídos del hombre buscaron relajación en la sensualidad.

El cuerpo exigió cada vez más lo que el hombre irradiaba en sensaciones, pensamientos, palabras y actos: dulce y amargo, fuerte y pasional. Por eso, mediante la preparación, comenzó a transformar las sustancias de la naturaleza más y más en lo ácido, fuerte y dulce.

La consecuencia de todo esto fue que el hombre comenzó a cazar animales, a matarlos, a condimentar su carne y a comerla. Así el hombre se convirtió en cazador y en cazador furtivo. En su cada vez más fuerte sensualidad en formación, deseó lo "carnal”, el sexo masculino o femenino.

Todo esto ha sucedido; y continúa sucediendo en la presente generación [1989]. Sólo cuando el hombre regrese al espíritu de la vida, elevando sus pensamientos a Dios, refinará también sus sentidos.

Yo he venido a traer a los hombres la ley de la vida. Quien la acepta y la aplica a sí mismo, está regresando a la vida en Dios. La vida en Dios y con todo lo que pertenece al SER, es la más buena y elevada ética y moral.

Todas las almas volverán a encontrar la vida en este SER, porque han surgido de Dios, el eterno SER, la vida, y poseen eternamente en sí mismos la vida que proviene de Dios.

Quien guarda los mandamientos, los extractos de la ley eterna, está viviendo en y desde Dios y es justo para con todas las formas de vida.

En verdad, la palabra de Dios es alimento y bebida, es la vida. Quien vive en Dios, vive también desde Dios. Vive en el SER. La Tierra es una parte del eterno SER, y por eso el hombre que viva conscientemente la poseerá y la trabajará de forma legítima, dado que vivirá con la Tierra, y no contra la Tierra ni contra todo lo que vive en ella.

El alma vive de la sustancia puramente espiritual; el cuerpo terrenal vive de la vida que se ha transformado desde la sustancia espiritual a la material. Ambas, tanto la sustancia puramente espiritual como la espiritual-material, son dones de Dios para el alma y el hombre. Dios dio a los hombres los frutos y las plantas. Estos son la vida para el cuerpo. El hombre volverá a la naturaleza y vivirá con la naturaleza, porque reconocerá que la vida y la salud del cuerpo provienen sólo de Dios, de la vida que en la naturaleza se regala a los hijos de Dios.

La naturaleza regala al cuerpo sano fuerza, y, al enfermo, sanación. Requisito es, sin embargo, que los pensamientos del hombre, y sus palabras y actos, sean sanos.

En el Reino de Paz de Jesucristo los hijos de Dios vivirán en unidad absoluta con los reinos de la naturaleza, y Dios los alimentará con los frutos y las plantas, la vida de la naturaleza.

 

El próximo capitulo


Libro, 1088 páginas.
ISBN 3-89371-260-7 P.V.P.: DM/SFr 25,- ÖS 183,- US$ 15,- 
Este libro también está disposición en otros idiomas

Transferir todo el libro a su ordenador


©Verlag Das Wort, 97828 Marktheidenfeld/Altfeld, Alemania Reservados todos los derechos. En todas las cuestiones relativas al sentido, la edición alemana tiene validez última.

Homepage   Cupón de pedido


Verlag DAS WORT GmbH , 97828 Marktheidenfeld/Altfeld, Alemania
E-Mail: info@das-wort.com Tel: (+49) 9391-504-135 Fax: -133
[an error occurred while processing this directive]