Esta es Mi Palabra
Alfa y Omega
El Evangelio de Jesús
La manifestación de Cristo
que el mundo no conoce
Jesús y la samaritana
El agua de la vida, la verdad, una fuerza eternamente
fluente (3-7).
Quien busque seriamente, hallará la verdad. Examinad a aquellos que hablen sobre la
verdad. Acerca del valor de formas externas de adoración. ¿Quién es hoy día el pueblo
de Israel? La Nueva Jerusalén. La última Alianza
(16)
1. Jesús llegó a una ciudad de Samaria, llamada Sicar, cerca del campo que Jacob dio a su hijo José.
2. Allí mismo estaba el pozo de Jacob. Como Jesús estaba fatigado del viaje, se sentó al borde del pozo. Era sobre la hora sexta.
3. Y al llegar una mujer de Samaria a sacar agua, Jesús le dice: "dame de beber. (Pues Sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar provisiones).
4. Le dice la mujer samaritana: "¿cómo es que Tú, un judío, me pides un trago de agua a mí, a una mujer de Samaria? (Pues los judíos no se relacionan con los samaritanos).
5. Jesús respondió diciéndole: "si reconocieras el regalo de Dios y quién es el que te dice, 'dame de beber', pedirías a Dios que te diera agua viva.
6. Entonces la mujer Le dijo: "Señor, no tienes con qué sacar el agua, y el pozo es hondo; ¿de dónde tienes, pues, el agua viva? ¿Acaso eres Tú más grande que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebió él mismo, sus hijos y sus camellos, bueyes y ovejas?
7. Jesús respondió diciéndole: "quien beba de
esta agua volverá a tener sed; pero quien beba del agua que Yo le daré, nunca más
tendrá sed, sino que el agua que Yo le dé, brotará como un manantial de agua que
correrá hacia la vida eterna. (Cap. 23, 1-7)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
El agua de la vida fluye con más fuerza a este mundo desde Mis obras como Jesús de Nazaret -y con más fuerza aún desde Mi "está consumado.
Quien beba del agua de la vida, estará extrayendo del manantial de la verdad eterna, porque habrá regresado al origen del manantial de todo lo que es. Nunca más tendrá sed, ni habrá ocasión en que algo le falte. Poseerá lo que necesite, y aún más.
Los hombres que están en el espíritu de la verdad son ellos mismos el pozo espiritual de la verdad. Ellos dan y dan -y nunca se secarán, porque el Espíritu de Dios que obra a través de ellos es fuerza eternamente fluente, el origen del manantial y el manantial mismo, la Verdad.
Comprended: Yo Soy el agua de la vida. Quien haga que Mi vida de Jesús de Nazaret sea su vida, guardando lo que le mandé, vivirá en Mí -el agua viva- y será un pozo de la salvación viva, del que fluirá sin cesar el agua de la vida. Sólo entonces podrá ofrecer a muchos hombres la verdadera y refrescante bebida del agua viva. Estos no buscarán en adelante la verdad, porque ya habrán encontrado la Verdad, el Yo Soy. Ya no tendrán sed, pues beberán del manantial eterno de la Verdad.
Quien reciba del agua de la vida, no seguirá siendo un solitario; tampoco nadará en la corriente del viejo tiempo pecaminoso. Remará contra ella, a base de no fomentar más lo humano, sino eliminándolo mediante la fuerza del amor. Así encontrará en sí mismo la Eternidad, la Vida, la Verdad, el manantial primario, Dios.
De esta manera se formará paulatinamente el tiempo de luz y un nuevo género humano en Mí, el Cristo: los hombres que edificarán y mantendrán el Reino de Paz, porque ellos mismos serán pacíficos.
8. Le dijo la mujer: "Señor, dame de esa agua, para que no tenga más sed ni tenga que venir aquí a sacar agua. Jesús le dijo: "ve, llama a tu marido y ven acá. La mujer respondió: "no tengo marido.
9. Jesús, mirándola, le dijo: "bien has dicho, no tengo marido; porque cinco tuviste, y el que ahora tienes no es tu marido. Has dicho la verdad.
10. Le dijo la mujer: "Señor, veo que eres profeta. Nuestros padres oraron en este monte, y vosotros decís que es Jerusalén el sitio donde hay que adorar.
11. Jesús le dijo: "créeme, mujer, que llegará el tiempo en que ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis a Dios. No sabéis lo que adoráis; mas nosotros sabemos lo que adoramos, porque la salvación viene de Israel.
12. "Pero llega el tiempo, y ya está aquí, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre universal, en el espíritu y en la verdad; pues tales adoradores quiere tener el Santísimo. Dios es espíritu, y los que Le adoran han de adorarle en el espíritu y en la verdad.
13. Le dice la mujer: "sé que vendrá el Mesías, el que se llama Cristo. Cuando venga nos lo hará saber todo. Jesús le dijo: "Yo Soy, el que a ti te habla.
14. Y en esto llegaron los discípulos y se extrañaron de que hablase con la mujer. Pero ninguno preguntó: "¿qué buscas tú? O, "¿por qué conversas Tú con ella?
15. Entonces dejó la mujer su cántaro, se encaminó a la ciudad y dijo a la gente: "venid a ver a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo?
16. Entonces fueron y llegaron a El, y muchos samaritanos
creyeron en El y Le rogaron que se quedase con ellos. Y permaneció allí dos días. (Cap.
23, 8-16)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
Las palabras de quien habla desde la verdad, son vida eterna. Están traspasadas por la vida y la fuerza que Yo Soy en el Dios Padre-Madre. Quien busca seriamente el agua de la vida, de la verdad, encuentra al hombre que puede indicarle el camino hacia el origen del manantial, y encuentra la vida, la verdad, en lo más interno de sí mismo.
Las palabras de la vida son palabras de la verdad. Quien viva de acuerdo con el sentido de la palabra viva, cumplirá la ley de la vida y vivirá en el espíritu de la verdad. Por eso, examinad a los hombres que hablen del manantial de la salvación viva; examinad si traen el agua de la vida, la verdad, o si solamente están en la orilla de la fuente de la verdad.
Comprended: donde está la luz, allí se reúnen aquellos que aspiran a la luz. Pero también hay muchos entre ellos que solamente hablan de la verdad y tienen oscuras intenciones. Por eso examinad con la medida de vuestra sinceridad, para reconocer sus obras. No miréis ni escuchéis a aquellos que pronuncian discursos impuros -tampoco si se llaman "rabbí-. Examinad el sentido de sus palabras y su comportamiento para con su prójimo -y serán para vosotros un libro abierto-. Los hombres del espíritu son modestos, humildes y mansos, pero su ser está irradiado y envuelto en irradiación por Aquel que Yo Soy: Cristo, el agua viva.
Quien viva en la verdad, vivirá de la verdad -y verá la verdad, y también verá la mentira-. Con los ojos de la verdad vi, siendo Jesús de Nazaret, a la mujer que estaba al lado del pozo. Vi su vida pasada y su vida de aquel entonces. De ahí hice alusión a lo que debía servirle de reconocimiento aquel día.
En todos los tiempos, y también en el tiempo actual [1989], los hombres han creado y crean signos y señales externos para adorar a Dios. Estas imágenes, señales y signos externos para la adoración, como por ejemplo estatuas, sinagogas, iglesias, plazas, colinas y montañas, así como los ritos y las ceremonias, se los creará el hombre hasta que reconozca en sí mismo a Dios, el Espíritu de la verdad, y mantenga el "orden del templo, los mandamientos de la vida.
Cada hombre es un templo de Dios. Por eso no se necesita ningún lugar para adorar a Dios. Adora a Dios en lo más sagrado de tu interior, y mantén puro tu templo mediante pensamientos nobles y palabras y obras plenas de Dios. Entonces estarás manteniendo el "orden del templo -y Dios dará respuesta a tus oraciones, porque tú estarás en comunicación con El.
También en el tiempo actual [1989], muchos hombres todavía no saben a quién o
qué adoran. Son imitadores de los que -porque continúan
empobrecidos en sus corazones- han creado el culto y lo
mantienen. Como les es extraño el verdadero Dios todopoderoso, el Dios del interior,
necesitan de un dios externo. Pero éste nunca será el Dios de la verdad, sino un ídolo.
Voy a explicar las palabras, "porque la salvación viene de Israel. Israel está allí donde los hombres cumplen la voluntad de Dios.
El Israel actual ya no es aquel Israel donde Yo viví en Jesús de Nazaret. Sólo es el nombre, lo que este país aún lleva: una gran parte de los israelitas no ha mantenido la Alianza con Dios y no Me ha aceptado como Redentor suyo. Por eso Dios, el Eterno, ha renovado la Alianza con una parte de los hombres que antaño estuvieron encarnados en el antiguo Israel, y que en el tiempo actual han encarnado en otro país y siguen tomando parte en la misión.
Dios, el Eterno, ha hecho ahora [1989] la Alianza también con los que durante el tiempo de Mi existencia terrenal no habían encarnado en Israel, pero que en los siglos pasados han tomado una y otra vez vestido terrenal y han preparado la obra del retorno al Hogar. También ellos toman parte en la misión de la Redención. Ha hecho igualmente la Alianza con los hombres que en la Obra de la Redención actúan para la salvación de su prójimo, y que con esto también toman parte en la misión del retorno al Hogar.
De modo que Israel está allí donde han encarnado hombres que toman parte en la misión de la Redención y están dispuestos a cumplir la voluntad de Dios.
Del gran potencial de la misión destinado a la Redención, en el tiempo de Moisés encarnaron muchos seres espirituales, y también en el tiempo de Mi paso por la Tierra en el antiguo Israel. El pecado ha esparcido a los cuatro vientos a muchos hombres que toman parte en la misión para la obra redentora. Pero ahora vuelvo a reunirlos en otro país. Allí estará el Nuevo Israel.
Ya en la actualidad [1989], muchos hermanos y hermanas se reúnen en el país donde el rayo de luz parcial encarnado de la Sabiduría divina enseña y obra: en la Nueva Jerusalén. Con los hermanos y hermanas en la Nueva Jerusalén, en el Israel en formación, el Eterno ha hecho ahora la última Alianza.
El pueblo de Dios en la Tierra llegará a ser un gran pueblo. Por eso vienen cada vez más hombres, para hacer la Alianza eterna con Dios; pues Yo, Cristo, los llamo -y ellos vienen-. Se reúnen para obrar para el Nuevo Tiempo, el tiempo de luz. Ya no adoran al Eterno ante monumentos y estatuas. No tienen iglesias externas. No van a las montañas para buscar allí al Eterno, en la creencia de que allí Lo hallarán. No tienen ceremonias ni ritos. Adoran al Eterno en su templo, en su interior; pues ahí vive el Uno y Eterno, el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, el Espíritu del Padre eterno, cuyos hijos son todos los seres espirituales, hombres y almas. Ellos sí se reúnen en lugares, pero no para buscar allí a Dios, sino para vivir juntos la unidad y orar juntos a Aquel que es la vida: Dios, el Espíritu de la verdad, que habita en cada ser espiritual, en cada alma y en cada hombre.
Dios también es el Espíritu creador que ha creado todo lo que es, que vive en cada planta, en cada piedra, en cada animal y en cada átomo -en todo lo que es-. Dios es espíritu, y los que verdaderamente Le adoren, Le adorarán en el espíritu y en la verdad, y guardarán las leyes.
En verdad os digo: como Jesús Me fui de vosotros; como Cristo, el Resucitado, he venido a vosotros para que, resucitando en Mí, el Redentor, volváis a entrar en Dios, la corriente primaria.
Sabed: como Jesús permanecí algún tiempo entre los hombres -como Cristo de Dios habito en vosotros-. Y permaneceré en vosotros eternamente; pues estoy en el Padre eterno, y el Padre está en Mí, y Nosotros somos el único Espíritu de la verdad, que vive en todos los hombres.
Libro, 1088 páginas.
ISBN 3-89371-260-7 P.V.P.: DM/SFr 25,- ÖS 183,- US$ 15,-
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