Esta es Mi Palabra
Alfa y Omega
El Evangelio de Jesús
La manifestación de Cristo
que el mundo no conoce
La resurrección de la hija de Jairo
Requisitos para la
sanación del cuerpo. El Cristo está en ti (2-5).
El resucitar a los "muertos (6-12)
1. Y he aquí que llegó uno de los superiores de la sinagoga, llamado Jairo, y al verlo cayó a Sus pies y Le suplicaba diciendo: "mi pequeña hija está a punto de morir. Te ruego, ven, pon Tus manos sobre ella para que sane y viva. Y Jesús fue con él, y una muchedumbre Le seguía y se agolpaba en torno a El.
2. Y había una mujer que tenía hemorragias desde hacía doce años, había sufrido grandemente de muchos médicos y había gastado en ello todo lo que poseía; y no mejoraba, sino incluso empeoraba.
3. Como había oído hablar de Jesús, empujando se puso detrás de El y tocó Su túnica, diciéndose: "con sólo que toque Su túnica, seré sana. Y en seguida cesó el flujo de sangre, y sintió en su cuerpo que había sido sanada de su mal.
4. Y Jesús mismo notó inmediatamente que una fuerza había salido de El, y se dirigió a la muchedumbre diciendo: "¿quién ha tocado Mi túnica? Y los discípulos Le dijeron: "ves que la muchedumbre se agolpa, y dices: ¿quién Me ha tocado?
5. Y miró hacia atrás, para ver a la que lo había
hecho. La mujer, llena de temor y temblorosa, pues sabía lo que había sucedido, se
acercó y, postrándose ante El, Le dijo toda la verdad. Pero El le dijo: "hija Mía,
tu fe te ha sanado. Ve en paz y sé sanada de tu enfermedad. (Cap, 22, 1-5)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
Lo que sucedió entonces, también puede ocurrir actualmente. Pues ved, vosotros que leéis Mis palabras, que el Cristo ya no camina en Jesús por esta Tierra -¡el Cristo, oh hijo humano, está en ti!- Y dondequiera que estés, adondequiera que vayas, Yo Soy en ti la fuerza de la Redención, que también produce la sanación de tu cuerpo, si esto es bueno para tu alma. Tú, oh hombre, no necesitas buscarme -¡Me encuentras en ti!-; no necesitas andar de aquí para allá -¡Yo estoy en ti!-. Y dondequiera que estés, allí estoy Yo. Retírate a una cámara tranquila, y entra en la cámara interna de tu corazón, para orar de corazón. Tráeme en la oración, a Mí, que habito en ti, los anhelos de tu corazón, y cree que todo lo puedo.
Y si no dejas que en tu fe en Mí haya duda alguna, sucederá lo que para ti sea bueno y sirva a la salvación de tu alma. Igual que entonces, tiene actualmente validez la ley: tu fe te ha ayudado. Y si no pecas más -esforzándote en guardar los mandamientos de la vida- tu ruego ya habrá sido escuchado en tu alma. La salvación repercutirá en tu alma y en tu cuerpo en caso que eso sirva al desarrollo posterior de tu alma.
6. Aún estaba El hablando, cuando llegaron algunos de los siervos de la casa del superior de la sinagoga, diciendo: "tu hija ha muerto, ¿por qué seguir molestando al Maestro?
7. Pero en cuanto Jesús oyó las palabras que fueron dichas, habló al superior de la sinagoga: "¡no temas, ten sólo fe! Y no permitió que nadie Lo siguiera, a excepción de Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago.
8. Y entrando en la casa del superior de la sinagoga, vio el gran alboroto y los cantores del templo, y todos lloraban y se lamentaban a gritos.
9. Y cuando hubo entrado les dijo: "¿por qué alborotáis y lloráis así? La muchacha no ha muerto, tan sólo duerme. Y se burlaban de El, pues pensaban que estaba muerta y no Le creyeron; pero después que hubo echado fuera a todos, tomó consigo a dos de Sus discípulos, y entró donde yacía la muchacha.
10. Y tomando a la muchacha de la mano, le dijo: "¡talitha, qumi!, que quiere decir: "¡muchacha, a ti te lo digo, levántate!
11. Y se levantó la muchacha, y empezó a andar. Tenía doce años. Y se maravillaron sobremanera.
12. Y les ordenó severamente que nadie diera esto a
conocer, y mandó que a ella le diesen algo de comer. (Cap. 22, 6-12)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
Comprended en lo profundo de vuestros corazones Mi obrar -no sólo como Jesús de Nazaret, sino también como Cristo de Dios-; pues he vuelto a vosotros en el espíritu del amor, para ayudaros y serviros.
Mientras el cordón de plata -también llamado cordón informativo- que une alma y cuerpo, aún no esté separado del cuerpo, existe aún el circuito espiritual, fluyendo así las energías vitales del incargable núcleo de ser, Dios, al alma -del alma al cuerpo, y, del cuerpo, regresando, al alma y al núcleo de ser, Dios-. Esto lo vi en la muchacha y hablé primero calladamente con la fuerza de Mi Padre en Mí, el inmanente Yo Soy. Con el alma de la niña establecí seguidamente una conexión espiritual, a través de la cual hice afluir fuerzas cósmicas incrementadas al cordón de plata. A través del núcleo de ser del alma, esta energía vital reforzada fluyó al alma, y a través del alma a las células cerebrales y al organismo de la niña. Así resucité al ser humano, de la llamada muerte.
De esta forma reincorporé a la carne a todos aquellos cuyo tiempo en vestido terrenal aún no había concluido. Se habrían marchado de la Tierra sólo por circunstancias externas que le quitaron el apoyo al alma y que, por eso, la expulsaron del cuerpo antes de lo que conforme a las leyes cósmicas le estaba dispuesto.
En la ley de la vida está escrito que a cada alma en vestido terrenal le ha sido dispuesto un determinado ciclo terrenal. Este contiene la posibilidad de una muerte más temprana o más tardía del vestido terrenal. La muerte terrenal puede producirse también dentro de este intervalo. En este intervalo, siendo Jesús de Nazaret, pude llamar a las almas de regreso a su existencia terrenal, con la fuerza del Espíritu.
Estas obras del amor las llevé a cabo cuando era bueno para alma y hombre. En la irradiación de la consciencia del alma veía si alma y hombre se cargarían nuevamente al prolongarse la existencia terrenal, o si fortalecerían la fe en el Eterno mediante el perdonar y el pedir perdón, y mediante la reparación.
El mandamiento para todos los hombres, dice: si vuestra fe es tan grande como un grano de mostaza, en vosotros y en vuestra vida puede ocurrir mucho, de las obras del amor divino.
Libro, 1088 páginas.
ISBN 3-89371-260-7 P.V.P.: DM/SFr 25,- ÖS 183,- US$ 15,-
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