Esta es Mi Palabra
Alfa y Omega
El Evangelio de Jesús
La manifestación de Cristo
que el mundo no conoce
Jesús enseña a orar
Oración correcta y oración incorrecta (2-4). La
esencia de todo lo que es está en el interior de cada alma. A quien vive conscientemente
unido a Dios, le sirve Su omnipotencia a través de todas las formas de vida (6). La
amonestación proveniente del amor y de la seriedad (8). Respeto a la vida de las plantas
y de los animales (9).
La res- ponsabilidad de uno que ha sido sanado
(10)
1. Hallándose Jesús en una montaña, para orar, se Le acercaron algunos de Sus discípulos, y uno de ellos dijo: "Señor, enséñanos a orar. Y Jesús le dijo: "cuando ores, entra en tu cámara tranquila y, habiendo cerrado la puerta, ora al Padre, que está por encima de ti y en ti. Y tu Padre, que también ve lo recóndito, te responderá abiertamente.
2. "Pero cuando os reunáis y oréis juntos, no uséis vacuas repeticiones; pues vuestro Padre celestial sabe lo que necesitáis antes de que se lo hayáis pedido. Por eso, deberéis orar así:
3. "Padre nuestro, que estás por encima de nosotros y en nosotros, santificado sea Tu nombre. Venga a todos Tu Reino, en sabiduría, amor y justicia. Hágase Tu voluntad; como en el Cielo, así en la Tierra. Déjanos participar día a día de Tu pan sagrado y danos el fruto de la vid viva. Y como Tú nos perdonas nuestras culpas, perdonemos también nosotros a todos los que lleguen a hacerce culpables para con nosotros. Vierte Tu bondad sobre nosotros, para que también lo hagamos así con los demás. En la hora de la tentación, líbranos del mal.
4. "Pues Tuyos son el Reino, la fuerza y la gloria,
de eternidad a eternidad; ahora y por toda la eternidad. Amén. (Cap. 19, 1-4)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
Las oraciones palabra por palabra preestablecidas, que sólo son repetidas, tienen poca fuerza, pues provienen del intelecto y no del corazón. Las palabras pronunciadas sin pensar no tienen vida. No llegan a Dios en lo más interno del hombre, ya que el hombre no las ha animado con la vida de Dios. Orar con el intelecto puede desviar aún más al que ya ha errado el camino por su manera errónea de pensar y vivir. Quien reza pero no actúa de acuerdo con lo que pronuncia en sus oraciones, sigue cargando su alma.
Por eso debéis orar con el corazón. Y si oráis en voz alta, las oraciones deben estar animadas por la vida interna, que Yo Soy. Por esto lo único importante es orar de corazón, y no sólo pronunciar palabras. De modo que no deberíais repetir al pie de la letra oraciones preestablecidas. La oración que está aquí escrita tampoco debería comprenderse ni rezarse al pie de la letra. Cada oración debe ser captada según su sentido, ya que el lenguaje del corazón es el lenguaje de las sensaciones del alma. Si las sensaciones del corazón son revestidas con palabras, pero tomadas por el prójimo al pie de la letra, pierden contenido.
Los Míos que Me sigan fielmente, encontrarán cada vez más el perfeccionamiento de la vida. Sus oraciones serán entonces la vida en Mí, es decir, el cumplimiento de la ley eterna. A quien haya abierto en sí mismo el Reino de Dios, la vida, le habrá alcanzado también el Reino de Dios y vivirá en adelante la vida que viene de Dios.
"Déjanos participar día a día de Tu pan sagrado y danos el fruto de la vid viva. Con estas palabras se hace referencia a la vida interna, al Espíritu, que también mantiene -en la sustancia material- el cuerpo material.
El sentido de la frase, "en la hora de la tentación, líbranos del mal, es el siguiente: Señor, Tú nos guías en la tentación, a fin de que encontremos la salida del laberinto del yo humano, para no seguir estando sujetos al tentador, al mal.
5. "Y dondequiera que se encuentren siete reunidos en Mi nombre, Yo estoy en medio de ellos; sí, aunque sean solamente tres o dos; y si sólo uno ora en silencio, Yo estoy con ese uno.
6. "Levantad la piedra, y Me encontraréis. Partid
la leña, y allí estaré; pues en el fuego y en el agua, así como en toda forma de vida,
está Dios manifiesto como vida y sustancia. (Cap. 19, 5-6)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
¡Respetad, valorad y honrad la fuerza creadora en todo lo que es! Ved: todo lo que es fuerza y luz, lo lleva cada hombre en lo más interno de su alma. El cuerpo espiritual del hombre es la sustancia de todo lo que es, porque Dios, el Padre eterno, ha dado todo como esencia, como herencia, a cada uno de Sus hijos. En todas las formas de vida está el Espíritu eterno, y fluye también desde todas las formas de vida.
Cuando el hombre ha llegado a ser conscientemente hijo de Dios, la omnipotencia de Dios le sirve a través de todas las formas de vida; a través de la piedra, la madera, el fuego y el agua, a través de las flores, las hierbas, las plantas y los animales. Todos los astros sirven al que vive en Mí, en el Espíritu de la verdad. Cuando la fuerza creadora puede traspasar a la criatura, porque su alma está llena de luz y de fuerza, ella vuelve a ser conscientemente el hijo o la hija del infinito y ha vuelto a retomar la herencia, la fuerza universal.
Cada día terrenal es un regalo al hombre, para que en él se reconozca y se encuentre. Los reinos de la naturaleza se ofrecen al hombre. Fuego y agua le sirven, y también los astros día y noche. ¡Ved cuán rico es el día para cada cual! Es rico todo hombre que ha desarrollado la riqueza interna. Rico es en verdad aquel que está en contacto con el Todopoderoso, y que así llega a ser de nuevo la omnipotencia. Dios es todopoderoso por ser omnipresente, y cada ser puro es la omnipotencia surgida de El: es divino.
7. Y el Señor dijo: "si tu hermano ha pecado de palabra siete veces al día, y siete veces al día se ha arrepentido, acógelo. Simón Le preguntó: "¿siete veces al día?
8. El Señor respondió diciéndole: "y te digo que
también siete veces siete; pues incluso a los profetas, después de haber sido ungidos
por el Espíritu Santo, se les encontraron aún palabras de pecado. (Cap. 19, 7-8)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
Toda irritación o comentario que quieran poner en su sitio al ser humano pero que no fluyan del fuego del Espíritu Santo, que por tanto no provengan del amor, de la seriedad o de la fuerza de Dios, no están en el espíritu ni proceden del espíritu, sino del ser humano, y son pecado.
Por tanto cuidad que todo lo que digáis fluya del fuego del Espíritu Santo. Y por más serio que sea lo que digáis y sacuda al hombre, debe ser no obstante pronunciado desde el amor desinteresado y la seriedad divina. Cualquier otra cosa está contra el Espíritu Santo. Esto es válido para todos los hombres, aspiren a Dios o no, o habiendo sido incluso llamados, como por ejemplo los profetas.
Quede dicho además a vosotros lo siguiente: si un verdadero profeta, que ha sido llamado por Dios y se ha subordinado a Su voluntad, se ve atormentado e involucrado por sus semejantes en acontecimientos, hasta el punto de afectar la sustancia de su ser interno, recibirá de Dios energía adicional. Si en esta situación se irrita por la no realización, la falta de cumplimiento o los actos contrarios a la ley divina de parte de su prójimo, que suceden pese a lo que éste sabe, recibirá esa energía adicional, que en él neutralizará lo que ocurrió por irritarse, pues eso no provino de una analogía suya, sino que se habían alimentado de él.
9. "Sed por eso considerados, bondadosos, compasivos
y amables, no solamente con vuestros semejantes sino también con todas las criaturas a
vuestro cuidado; pues para ellas sois como dioses a los que alzan la vista en sus
necesidades. Guardaos de la ira, porque muchos pecan cuando están airados,
arrepintiéndose de ello cuando su ira ha pasado. (Cap. 19, 9)
Yo, Cristo, explico, rectifico
profundizo la palabra:
Un hijo de Dios es la imagen y semejanza de Dios Padre y es por tanto -en sí- fuerza eternamente creadora, pues lleva en sí todas las sustancias de la fuerza eterna, que están en él perfectamente desarrolladas. Por eso animales, plantas y piedras alzan la mirada hacia la imagen y semejanza de Dios -y desean la unidad con los seres surgidos de Dios que han madurado- hacia la cual asciende en su desarrollo espiritual la vida que cada vez ha tomado más forma.
Por tanto, sentid los lazos de unión con cualquier criatura y con todas las piedras y plantas, y ¡proteged la vida que os ha sido confiada! Flores y hierbas son ofrendas de la mano de Dios. Por eso, tomadlas para vuestro uso sólo cuando su vida externa empiece a marchitarse. Y esforzaos en dejar las raíces en la tierra. Coged lo que brota de la raíz, pero sólo cuando haya llegado la hora para esta forma de vida. Y si la extraéis con la raíz, dejadla en un lugar sombreado, de modo que la vida pueda retirarse poco a poco, para regresar a la sustancia primaria, en la que todas las fuerzas están unidas. Hacedlo todo en el justo amor y con comprensión, pues todo vive.
Nunca matéis a un animal para vuestro uso particular. Ved que la naturaleza, la vida de la Creación, os provee. Los frutos del campo, de los huertos y de los bosques os deben bastar. Y nunca piséis vida intencionalmente, ni la de los animales ni la de las plantas. Quien pisa intencionalmente la vida, está creando causas. Estará pisando en cierto modo su propia vida, y sufrirá bajo ello.
10. Había un hombre, con una mano seca, que se acercó a
Jesús y dijo: "Señor, yo era albañil y ganaba mi sustento con mis manos. Te
suplico que me devuelvas la salud a fin de que no haya de pedir limosna vergonzosamente
para obtener mi pan. Y Jesús le sanó y le dijo: "hay una casa que no ha sido
construida con las manos; procura habitar también tú en ella. (Cap. 19, 10)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
El hombre cuya mano estaba enferma con acuerdo a la ley de causa y efecto, recibió de nuevo la vida en su mano para poder volver a ganar su sustento. Pero Yo le di la siguiente enseñanza para el camino de su vida: hospédate en la casa que no ha sido construida por mano humana -en tu interior, pues es el templo de Dios-. Si el hombre realiza esto, sigue obrando en él la fuerza recibida de Mí. Si no lo hace, sólo le es dado pasajeramente lo que le regalé, la vida en su mano. Quien a pesar de este don de la vida siga pecando, volverá a recuperar lo que Yo suspendí, pues en ese caso esto sólo se habría aplazado.
¡Dios da! Lo que el hombre haga con ello, dependerá únicamente del parecer del alma y del hombre. El hombre recibió la indicación procedente de la ley eterna de no pecar más y de entrar en el templo de su interior. Con ello dejó de ser ignorante. El que sabe contrae la responsabilidad de lo que sabe.
Libro, 1088 páginas.
ISBN 3-89371-260-7 P.V.P.: DM/SFr 25,- ÖS 183,- US$ 15,-
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