Editorial DAS WORT

DAS WORT - la editorial en Vida Universal


Esta es Mi Palabra
Alfa y Omega
El Evangelio de Jesús
La manifestación de Cristo
que el mundo no conoce

            Los Setentas
                               y dos son enviados


Capitulo 18

Los Setenta y dos son enviados

Sobre la transmisión

de la verdad (3). El comportamiento siendo huésped (6). Normas para la vida en común de los hombres; la meta: el

amor desinteresado (10-12)

1. Después de esto, el Señor llamó aún a sí a setenta y dos discípulos y los envió de dos en dos, precediéndole, a todas aquellas ciudades y lugares de las tribus a los que El mismo quería ir.

2. Por eso les dijo: "la mies es en verdad abundante, y, los obreros, pocos; rogad, por eso, al dueño de la mies que mande obreros a Su mies.

3. "Poneos en camino; he aquí que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa ni alforja ni sandalias, y a nadie saludéis por el camino.

(Cap. 18, 1-3)


Yo, Cristo, explico, rectifico

y profundizo la palabra:

En el tiempo en que Yo, Cristo, en Jesús caminé por la Tierra, los hombres sencillos viajaban a pie; no cabalgaban ni iban en carruajes. Los pies llevaban el cuerpo de un lugar a otro. Quien cargaba con mucho peso, avanzaba lentamente. Las palabras, "no llevéis bolsa ni alforja ni sandalias, y a nadie saludéis por el camino”, significan:

Llevad en vuestro caminar no más que lo que os permita avanzar en el camino y llegar hasta aquellos que ya estén dando frutos espirituales, y también hasta aquellos cuyo campo del alma aún debe ser labrado. Así también verán los ladrones que no tenéis nada que pueda ser robado, y no os perseguirán.

"...y a nadie saludéis por el camino”, significa: no sostengáis conversaciones inútiles, sino traed a los hombres la salvación de la vida, la verdad; seguid vuestro camino orientados hacia la meta, pues el tiempo de Mi estancia entre los hombres es limitado.

4. "Y en cualquier casa que entréis, decid primero: ¡la paz sea con esta casa! Y si allí hay paz de espíritu, descansará sobre ella vuestra paz; si no, se volverá a vosotros. (Cap. 18, 4)

Yo, Cristo, explico, rectifico

y profundizo la palabra:

Entrad sólo en una casa cuando vosotros mismos tengáis la paz. Llevad pues vuestra paz de casa en casa. Donde no sea recibida, volverá a vosotros. Allí donde la paz, la verdad de la vida, no sea aceptada, no deberá seguir hablándose de la paz y de la verdad. Cada cual tiene el libre albedrío, pudiendo aceptar o rechazar la paz de Dios, la verdad. Por eso, no discutáis sobre la verdad. ¡Llevadla! Si la paz, la verdad, no es aceptada, llevad los dones de la salvación a otra casa. Entonces conservaréis la paz en vosotros mismos.

5. "Y en cualquier ciudad que entréis y os acojan, comed lo que os pongan delante, que no haya sido muerto, y cuidad a los enfermos que en ella haya, y decidles: el Reino de Dios se ha acercado.

6. "Y permaneced en esa casa y comed y bebed lo que os sirvan, que no implique derramamiento de sangre, pues el obrero es merecedor de su sustento. No vayáis de casa en casa. (Cap. 18, 5-6)

Yo, Cristo, explico, rectifico

y profundizo la palabra:

"...comed lo que os pongan delante, que no haya sido muerto”; "...comed y bebed lo que os sirvan, que no implique derramamiento de sangre”. Ambas frases encierran el sentido siguiente: si por vosotros vierten la sangre de un animal, rechazad esto a tiempo, antes de que sea llevado al matadero para darlo a vosotros, pues no debe sacrificarse a ningún animal -ni para Dios ni para los hombres-. Los sacrificios humanos y de animales son una atrocidad para Dios. Dios, el Uno, habló en contra de los sacrificios de animales y de hombres, tanto en la Antigua Alianza como en la Nueva Alianza.

Sin embargo, si os es servida una comida que contiene carne o pescado, y si los dones ya habían sido preparados antes de vuestra llegada, comed de ellos y entregad los pocos bocados, en oración, al Dios Padre-Madre. Su fuerza transformará entonces lo inferior en superior. Pensad en ello: lo que sale de la boca puede llegar a ser pecado, y no lo que entra en la boca y le es entregado al cuerpo en la consciencia de la vida que viene de Dios.

7. "Y en cualquier ciudad en que no seáis acogidos, salid a las calles y decid: "hasta el polvo que de vuestra ciudad se nos ha pegado a los pies, nos sacudimos sobre vosotros; no obstante, tened la certeza de que el Reino de Dios ha llegado hasta cerca de vosotros. (Cap. 18, 7)

Yo, Cristo, explico, rectifico

y profundizo la palabra:

Palabras son símbolos. Por eso quiero rectificar, en cada caso, las palabras escritas en el libro llamado "El Evangelio de Jesús”, tanto cuanto sea necesario para que en el tiempo actual [1989] sean comprendidas, pues las palabras, de generación en generación, toman distintos significados.

Quien no esté bien visto en la ciudad, sacudirá el polvo de sus pies. Esto significa que debe seguir su camino y, no obstante, dejar tras él la bendición de Dios; pues las fuerzas positivas de hombres positivos siguen actuando en los hombres, lugares y ciudades a los que han sido llevadas. Y así alguno que otro, espiritualmente maduro, acogerá el fruto, la verdad. Esta fluye, por así decirlo, a aquellos que son de la verdad; pues la verdad eterna es el Reino de Dios, que llega a los que anhelan el Reino de Dios y cumplen las leyes de la vida.

8. "¡Ay de ti, Corazeín! ¡Ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón hubieran acontecido las obras poderosas que en vosotras han acontecido, hace tiempo que en saco y en ceniza habrían hecho penitencia. Pero les irá mejor que a vosotras en el día del juicio.

9. "Y tú, Cafarnaúm, que has sido levantada hasta el Cielo, hasta el infierno serás abatida. Los que os oigan, también Me estarán oyendo a Mí; y los que os desprecien, también Me estarán despreciando a Mí y al que Me envió. Sin embargo, dejad que todos lleguen a comprender en su fuero interno”.

10. Y de nuevo les habló Jesús: "sed misericordiosos, y obtendréis misericordia. Perdonad a los otros, y a vosotros también os será perdonado. Con la medida con que midáis, seréis también medidos.

11. "Y tal como hagáis con los otros, así será hecho con vosotros. Y tal como deis, así os será dado. Y del modo que juzguéis, seréis también juzgados. Y como a otros sirváis, seréis también servidos.

12. "Pues Dios es justo y recompensa a cada uno según sus obras. Lo que sembréis, es lo que cosecharéis”. (Cap. 18, 8-12)

Yo, Cristo, explico, rectifico

y profundizo la palabra:

¡Cuidad de no caer en la tentación! Conservadme en vuestros corazones, y entonces daréis de la verdad eterna; pues he venido a enseñar la verdad a los hombres y a prepararles para que realicen la ley de Dios, que es la única vida, la verdad. La verdad es la vida. Dios es la verdad, la vida. Su ley, la verdad, la vida, es el amor desinteresado. Tened esto en cuenta, y no caeréis en la tentación.

Y respecto a las palabras que, en el libro llamado "El Evangelio de Jesús”, dicen así:

"Los que os oigan, también Me estarán oyendo a Mí; y los que os desprecien, también Me estarán despreciando a Mí y al que Me envió. Sin embargo, dejad que todos llegen a comprender en su fuero interno”; "sed misericordiosos, y obtendréis misericordia. Perdonad a los otros, y a vosotros también os será perdonado. Con la medida con que midáis, seréis también medidos. Y tal como hagáis con los otros, así será hecho con vosotros. Y tal como deis, así os será dado. Y del modo que juzguéis, seréis también juzgados. Y como a otros sirváis, seréis también servidos. Pues Dios es justo y recompensa a cada uno según sus obras. Lo que sembréis, es lo que cosecharéis”:

Estas indicaciones y exhortaciones tienen validez para todos los hombres, de generación en generación, hasta que haya surgido aquel género humano que viva la ley del amor desinteresado. Entonces estas indicaciones y exhortaciones ya no serán necesarias.

Pero hasta que este género humano de la vida interna haya salido de la oscuridad, creciendo hasta estar en la luz de la verdad, serán válidas estas indicaciones y exhortaciones. Ellas conducen a la ley del amor desinteresado, a la verdad, a la luz que irradiará en y a través de los hombres en el Reino de Paz de Jesucristo. Y que es la luz de la verdad, la que Yo Soy: Cristo.

 

El próximo capitulo


Libro, 1088 páginas.
ISBN 3-89371-260-7 P.V.P.: DM/SFr 25,- ÖS 183,- US$ 15,- 
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