Esta es Mi Palabra
Alfa y Omega
El Evangelio de Jesús
La manifestación de Cristo
que el mundo no conoce
Llamamiento de Mateo. Vino nuevo en odres viejos
La posibilidad de reencarnar y expiar es limitada
1. Y después siguió Su camino y vio a un publicano, de
nombre Leví, sentado al telonio. Y le dijo: "sígueme. Y él, dejándolo todo,
se levantó y Lo siguió. (Cap. 16, 1)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
También el llamado Leví Me siguió a Mí, a Jesús, una vez que en su familia y en su lugar de trabajo hubo purificado todo y se hubo ocupado de su prójimo, al que sólo abandonaba externamente, para servir a la verdad.
2. Y Leví Le dio un gran banquete festivo en su casa. Había gran número de publicanos y de otros invitados, sentados a la mesa con El. Pero los escribas y fariseos murmuraban, y dijeron a Sus discípulos: "¿por qué coméis y bebéis con publicanos y pecadores?
3. Y Jesús respondió diciéndoles: "los sanos no necesitan al médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a penitencia a los justos, sino a los pecadores.
4. Y ellos Le dijeron: "¿por qué los discípulos de Juan ayunan con tanta frecuencia y oran tanto, y asimismo los discípulos de los fariseos, pero Tus discípulos comen y beben?
5. El les dijo: "¿con qué compararé a los hombres de esta generación, y a quién se parecen? ¿No son como niños sentados en la plaza del mercado, llamándose unos a otros y diciendo: hemos tocado la flauta para vosotros y no habéis danzado, nos hemos afligido ante vosotros y no os habéis lamentado?
6. "Porque Juan el Bautista vino, y no comía ni bebía, y dijisteis: ¡está poseído por el diablo! El Hijo del hombre come y bebe los frutos de la tierra y la leche de los rebaños y el fruto de la vid y decís: ¡he aquí un glotón y bebedor, un amigo de los publicanos y los pecadores!
7. "¿Podéis hacer ayunar a los convidados a la
boda mientras el novio está con ellos? Vendrá no obstante el tiempo en que el novio les
será arrebatado. Entonces ayunarán, en esos días. (Cap. 16, 2-7)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
El novio es el Cristo de Dios en Jesús. Y el novio partirá de ellos. Quien no lo conserve en el corazón, tampoco cumplirá las obras del amor. Tendrá que ayunar en el día de horror que sobrevendrá a la humanidad; pues la Tierra, que se está limpiando de las manipulaciones humanas, dejará de dar pan a aquellos que hayan contribuido a que se disuelvan capas atmosféricas y a que la Tierra y sus aguas estén contaminadas.
8. Y les dijo esta parábola: "nadie pone un remiendo de paño nuevo en un vestido viejo; pues el nuevo no viene bien con el viejo, y el vestido ha quedado con ello peor que antes.
9. "Y nadie echa vino nuevo en odres viejos, pues el vino nuevo romperá los odres, se derramará y los odres se habrán echado a perder; sino que el vino nuevo se echa en odres nuevos y así ambos se conservan.
10. "Y no hay nadie que haya bebido del vino añejo
y desee luego el nuevo, porque dirá que el añejo es mejor. Pero llegará el día en que
el nuevo se habrá vuelto añejo, y entonces se pedirá el vino nuevo; pues del mismo modo
que se cambian los vestidos viejos por los nuevos, así también se cambiará el cuerpo
muerto por el cuerpo vivo, y lo pasado por lo venidero. (Cap. 16, 8-10)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
Mientras exista el mundo pecaminoso y vivan almas en la rueda del renacimiento, será aún posible la encarnación de almas atadas al mundo. Ellas se desprenden de sus viejos vestidos, los cuerpos viejos, y entran en nuevos vestidos, en cuerpos recién nacidos. Sin embargo, una y otra vez llevan consigo al nuevo vestido lo pecaminoso que no han saldado en las encarnaciones anteriores ni en los lugares de purificación. Un alma no podrá entrar en reinos más elevados y luminosos hasta que -mediante penitencia, perdonar y pedir perdón, y purificándolo- haya saldado lo que había cargado sobre sí.
Si en el transcurso del cambio de era -que se extenderá por grandes espacios de tiempo- un alma no purifica en vestido terrenal lo que ha cargado sobre sí, luego no podrá volver a encarnar. Entonces tendrá que sufrir, como alma en los reinos de las almas, lo que en vestido terrenal habría podido purificar eventualmente en años; pues ningún nuevo cuerpo le será dado, porque en la Tierra habitará la luz y, por el momento, las sombras no tendrán acceso a ella.
Libro, 1088 páginas.
ISBN 3-89371-260-7 P.V.P.: DM/SFr 25,- ÖS 183,- US$ 15,-
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