Editorial DAS WORT

DAS WORT - la editorial en Vida Universal


Esta es Mi Palabra
Alfa y Omega
El Evangelio de Jesús
La manifestación de Cristo
que el mundo no conoce

             Llamamiento
                                de Andrés y Pedro


Capitulo 14

Llamamiento de Andrés y Pedro.
El hombre adiestrador de perros. Los ricos

El camino en el seguimiento de Cristo, sólo tras poner en orden todas las relaciones humanas y los asuntos humanos (1-3). Requisitos para la sanación (4). Pecado contra la Creación, por despreciar y matar criaturas, y sus consecuencias. En el tiempo de cambio, las causas repercuten más pronto. La posibilidad de encarnar se irá reduciendo a medida que la Tierra se refine. Tiempo de cambio es tiempo de catástrofes. Cristo protege a los Suyos. La vida en la Tierra purificada (6-7). Riqueza externa y riqueza interna (11-12)

 

1. Herodes, el tetrarca, a todas las demás maldades que ya había cometido añadió ésta: hizo encarcelar a Juan el Bautista, tras haberle éste reprendido a causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo.

2. Jesús comenzó a predicar; y decía: "haced penitencia, porque el Reino de los Cielos está cerca”. Y mientras caminaba junto al mar de Galilea, vio a Simón, llamado Pedro, y a Andrés, su hermano, mientras echaban la red en el mar, pues eran pescadores. Y les dijo: "seguidme y os haré pescadores de hombres”. Ellos dejaron sus redes y Lo siguieron.

3. Continuando Su camino, encontró a otros dos hermanos -Jacobo, el hijo de Zebedeo, y Juan, su hermano-, y en un barco a Zebedeo, su padre, reparando redes. Y los llamó. Y dejaron inmediatamente sus redes y el barco y a su padre, y Lo siguieron.
(Cap. 14, 1-3)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

En todo debería comprenderse el sentido de lo que se afirma. También así en lo escrito: "y dejaron inmediatamente sus redes y el barco y a su padre, y Lo siguieron”. Esto, conforme a su sentido, significa que abandonaron la pesca, ordenaron sus asuntos familiares y Lo siguieron.

Hasta que pasaron a ser seguidores Míos, fueron necesarias más de una indicación y aclaración, también para sus familias y parientes, que no dejaban que se fueran sin más. Mucho hubo que arreglar, ordenar y aclarar primero en la casa, en la granja, en el campo y en el lugar de trabajo, para que los que quedaban atrás no tuvieran que cargar con necesidades ni privaciones a causa del cambio de rumbo de los que siguieron Mi llamada.

La ley dice: el camino a la verdad eterna sólo puede recorrerse voluntariamente. Por tanto, quien voluntariamente, por amor a la verdad, recorra el camino de la verdad, dejará tras él todo en orden y bien provisto; pues en el seguimiento del Cristo de Dios el hombre no debe llevar consigo peleas, ni enemistad ni desorden. Si el hombre se separa de su prójimo estando peleado y enemistado, pelea y enemistad también le acompañarán. Lo que no esté purificado ante las leyes de Dios, lo llevará el hombre consigo -no importa a qué lugar, a qué país vaya, y con qué hombres camine-. Sigue quedando lo no resuelto, y lo no resuelto queda adherido a él.

 

4. Y Jesús andaba por toda Galilea, enseñando en las sinagogas, predicando el evangelio del Reino de Dios y sanando en el pueblo toda clase de mal epidémico y muchas enfermedades. Y la fama de Sus milagros se expandió por toda Siria, y Le traían muchos enfermos, atacados por enfermedades, dolencias y dolores de todo tipo; y había lunáticos y paralíticos, y a todos los curaba. (Cap. 14, 4)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

No pude ayudar a todos ni pude sanar a todos. La ley del Eterno dice así: ¡cree, pues según tu fe te será dado! ¡Pide perdón y perdona y repara lo que hayas causado -después ve y no peques más-! De modo que sanaron sólo aquellos que estaban llenos de fe en la vida y en cuya irradiación de vida podía leerse que en adelante se esforzarían en no pecar más.

 

5. Y Le seguían grandes multitudes de Galilea, de la Decápolis y de Jerusalén, de Judea y de la tierra del Jordán.

6. Mientras Jesús caminaba con algunos discípulos, se encontró con un hombre que adiestraba perros para la caza de otros animales. Y dijo al hombre: "¿por qué haces esto?” Y el hombre contestó: "porque vivo de ello; pues, ¿qué utilidad tienen estos animales? Estos animales son débiles, en cambio los perros son fuertes”. Y Jesús le dijo: "te falta sabiduría y amor. He aquí que cada criatura que Dios ha creado tiene su sentido y finalidad. Y ¿quién puede decir qué hay de bueno en ellas y qué utilidad tienen para ti o para la humanidad?

7. "Y para tu sustento: ¡contempla los campos, cómo crecen y son fértiles, y los árboles que dan fruto y las hierbas! ¿Qué más quieres que lo que te da el honesto trabajo de tus manos? ¡Ay de los fuertes que hagan mal uso de su fuerza! ¡Ay del astuto que dañe a las criaturas de Dios! ¡Ay de los cazadores!, pues ellos mismos serán cazados”. (Cap. 14, 5-7)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

¡Yo Soy la verdad! Quien actúa contra la vida, está también contra sí mismo, ya que también él es la vida; pues en él actúan todas las fuerzas de la vida -también la vida de los animales y de las plantas-; pues todo es la vida que fluye del único manantial originario, de Dios.

El hombre sufrirá mientras haga sufrir a su prójimo, ya se trate de hombres, animales o plantas. En los pasados dos mil años, Mis palabras a los hombres sobre la ley de siembra y cosecha se han cumplido; y seguirán cumpliéndose -hasta que la ley de siembra y cosecha haya sido transformada, por amarse todos los hombres unos a otros desinteresadamente.

¡El Reino de Dios viene a la Tierra! En el transcurso de épocas posteriores, se refinarán grandes regiones en toda la Tierra, en las que vivirán hombres de la luz. Ellos estarán con los animales, y los animales con ellos. El cordero yacerá junto al león, y ambos se entenderán, porque los hombres estarán en gran medida libres de pecados.

Muchos animales acogen las vibraciones de los hombres y se comportan de una forma similar a los hombres. Si el hombre cambia y vive según la ley divina, también los animales volverán a ser confiados y serán amigos del hombre.

Hasta que el mundo pecaminoso se haya transformado en el mundo de Dios, muchos hombres, animales y plantas tendrán aún que sufrir bajo la inflexibilidad del hombre dominador, que está contra la Creación de Dios.

Todo poder y gloria, sin embargo, han sido dados por el Padre al Cristo de Dios, y en ningún caso al hombre que desprecia las leyes de Dios. ¡Ay de los cazadores, y ay de aquellos que reclaman la alimentación con carne! Tanto los cazadores como aquellos que de modo semejante a caníbales devoran ávidamente la carne de los animales, serán atormentados y cazados por la pena, el sufrimiento y el dolor de los animales. Lo mismo es válido para aquellos que ultrajan a los reinos vegetal y mineral. También ellos sufrirán por causa de sus transgresiones. Lo que el hombre siembre, cosechará -ya sea en la vida terrenal, o como alma en los lugares de purificación-. Por eso prestad atención a vuestros pensamientos, palabras y actos, pues pueden convertirse en vuestra perdición.

Mi Reino en la Tierra será un Reino de unidad y de paz, tal como ha sido manifestado: hombres y animales vivirán en paz unos con otros, porque las almas de los hombres serán en gran medida puras.

Ahora, en este tiempo del poderoso cambio, en que también sobrevienen más rápidamente las consecuencias de las causas existentes, también Yo, el Cristo de Dios, obro abarcando más y más en este mundo, y a través de aquellos que se esfuerzan en cumplir la voluntad de Dios, para que todavía muchos hombres se autorreconozcan, a consecuencia de ello se arrepientan de sus pecados, y no los cometan más.

Comprended: las almas de algunos hombres que a pesar de lo que saben siguen produciendo lo que es contrario a la ley divina, se sienten una y otra vez impulsadas a la Tierra. Tras su muerte física, sus causas no expiadas permanecen todavía en la crónica atmosférica. Estas almas atraen lo que hay ahí grabado, en una posterior encarnación, y vuelven a vivir en vestido terrenal con sus mismas inclinaciones y sus mismos deseos.

Pero ahora, durante el cambio de era, la crónica atmosférica se está limpiando de todos los conceptos, ideas, inclinaciones, opiniones y deseos humanos y de todo lo que no ha sido satisfecho. Por eso lo causado, es decir lo no expiado, que vibra en la crónica atmosférica, volverá, de acuerdo con la ley de causa y efecto, más pronto al hombre y al alma. Con ello, tanto hombres como almas tendrán que cargar con mucho. Para algunas almas, esto puede ser el llamado infierno.

En grandes espacios de tiempo se hunde paulatinamente el mundo materialista. En ciclos evolutivos se forma al mismo tiempo el Reino de Dios en esta Tierra. Para almas muy cargadas, esto significa que cuando la Tierra sea más luminosa no podrán regresar a la Tierra. Para almas muy cargadas, las vías planetarias a la Tierra se restringirán más y más, y finalmente serán cerradas por la capa espiritual, la atmósfera universal, la capa de Cristo, que protegerá el Reino de Dios en la Tierra. En el Reino de Paz de Jesucristo llegará el día en que sólo nacerán almas en gran medida puras, pues la nueva Tierra purificada tendrá también una atmósfera purificada.

En este poderoso tiempo de cambio vendrán sobre toda la Tierra plagas, enfermedades y catástrofes terráqueas. Pero esto no será aún el fin de esta época humana. Mientras el hombre quiera dominar a la Tierra, ella se sacudirá y se abrirá.

En este cambio de era, el Espíritu eterno irradia incrementadamente a todos los soles y astros materiales, y del Universo irradia incrementadamente la luz, que se parece a un fuego. Ella agitará más los mares, de manera que saldrán de sus lechos, inundando y cubriendo regiones de poca altitud. Y habrá astros que transformarán lo impuro en puro.

A consecuencia de esta influencia de la luz de Dios, y de los astros, sobre mares y tierras, el planeta Tierra llegará a ser de nuevo fértil.

Todo esto sucederá antes de que se haya pasado del todo la página. Quien a pesar de estos efectos que vendrán sobre la humanidad permanezca fiel a Dios, Le alabe y adore, estará a salvo y edificará y vivificará a la nueva Tierra con la siembra y la semilla del amor.

En este tiempo de cambio del viejo mundo pecaminoso al mundo del espíritu, sabré proteger a los que Me sean fieles. También conservaré sus centros y establecimientos para el Reino de Paz de Jesucristo. El Espíritu de Dios envolverá a los hombres que estén en la luz de la verdad, es decir a los que cumplan la ley de Dios, y mantendrá lejos de ellos todo lo que es contrario a la ley divina. A ellos se les dará la fuerza para cultivar a la Tierra purificada, fundar Comunidades en Mi espíritu y, así, someter a la Tierra con amor. Entonces les servirán la Tierra y todo lo que la Tierra sostiene: las piedras, las plantas y los animales. Y no sólo eso, sino que además los ángeles de los Cielos vivirán y obrarán con los luminosos hermanos humanos, en favor del Reino de Dios en la Tierra.

El hombre que esté en Mi espíritu portará buena semilla, y el vientre de la mujer espiritual concebirá amorosamente, y los que se unan en Dios, hombre y mujer, guardarán la alianza con Dios, y sus hijos, que serán los hijos del Dios Padre-Madre, llevarán la luz de la divinidad. En sus almas ya estará concluida la Redención, ya que las almas vendrán de planos de luz más elevados. En correspondencia con el alma luminosa del hombre -que engendra el cuerpo terrenal- y el alma luminosa de la mujer -que lleva bajo su corazón y da a luz al hijo-, serán atraídas estas almas; pues la ley cósmica dice: los iguales se atraen.

 

8. Y el hombre quedó muy admirado y abandonó el adiestramiento de los perros para la caza y les enseñó a salvar la vida, mas no a destruirla. Y aceptó las enseñanzas de Jesús y se convirtió en discípulo Suyo.

9. Y he aquí que fueron a El dos ricos, y uno Le dijo: "¡buen Maestro!” Pero El le dijo: "no Me llames bueno, pues sólo Uno es todo bondad, y ése es Dios”.

10. Y el otro Le dijo: "Maestro, ¿qué obra buena he de hacer para que yo viva?” Jesús dijo: "cumple la Ley y los Profetas”. El respondió: "los he cumplido”. Jesús respondió diciendo: "ve y vende cuanto tienes, compártelo con los pobres y sígueme”. Mas estas palabras no le gustaron.

11. Y el Señor le dijo: "¿por qué has dicho que has cumplido la Ley y los Profetas? Mira cuántos de tus hermanos van vestidos con sucios harapos; se mueren de hambre, mientras tu casa está llena de abundancia, sin que ellos reciban nada de ésta”.

12. Y dijo a Simón: "es difícil para los ricos entrar en el Reino de los Cielos; pues los ricos sólo se preocupan de ellos mismos y desprecian a aquellos otros que nada tienen”. (Cap. 14, 8-12)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

Yo Soy la Verdad y la Vida. La riqueza externa endurece al alma y la empobrece. La vida en medio de riquezas materiales no es la vida en Mí -sólo es apariencia externa-; concierne a la envoltura del alma y no al verdadero SER. Los hombres cuyas riquezas sólo son los bienes de este mundo, lo externo, se separan de la unidad con su prójimo. Con ello se separan a la vez de Dios y empobrecen en su alma. Sólo es verdaderamente rico el que es capaz de hacer rico a su prójimo mediante obras de amor desinteresado. El permanecerá en unidad con su prójimo y con ello también estará en unidad con Dios; pues Dios está en cada uno, y cada uno es una parte de Dios. Quien se separa de su prójimo, se separa de Dios, pues el amor de Dios obra en el prójimo.

 

El próximo capitulo


Libro, 1088 páginas.
ISBN 3-89371-260-7 P.V.P.: DM/SFr 25,- ÖS 183,- US$ 15,- 
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