Editorial DAS WORT

DAS WORT - la editorial en Vida Universal


Esta es Mi Palabra
Alfa y Omega
El Evangelio de Jesús
La manifestación de Cristo
que el mundo no conoce

    El primer sermón
                                en la sinagoga


Capitulo 13

El primer sermón en la sinagoga

El evangelio del amor, el camino a lalibertad interna (2).
Fe, confianza y realización, como base para ayuda y sanación desde el espíritu (4)

 

1. Y Jesús fue a Nazaret, donde Se había criado y, según Su costumbre, entró el día de sábado en la sinagoga y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el pergamino del profeta Isaías.

2. Cuando abrió el pergamino dio con el lugar donde está escrito: "el Espíritu del Señor está conmigo, porque me ungió para anunciar el evangelio a los pobres; me envió a sanar los corazones desgarrados, a predicar a los cautivos que serán libres, a devolver la vista a los ciegos y a liberar a los que están atados, para anunciar el año de gracia del Señor”. (Cap. 13, 1-2)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

Siendo Jesús de Nazaret profundicé lo que Isaías habló y llevó a cabo.

En el tiempo actual, en este gran cambio de era [1989], cuando se vuelve la página del viejo mundo pecaminoso, pasándose a la de un mundo nuevo, un tiempo de luz, se forma más y más el Reino de Paz en los corazones de los que son fieles, que guardan las leyes de Dios, y también se hace visible en el mundo. A pesar del incremento de la luz de misericordia, cada vez hay más enfermos y necesitados; pues en este tiempo de cambio de la vieja vida pecaminosa a la nueva vida pura les viene a los hombres, en períodos de tiempo cada vez más cortos, todo lo que todavía no ha sido expiado.

Sin embargo, quien crea y confíe recorrerá el camino hacia el interior y reconocerá la vida libre en Cristo, que verdaderamente hace rico. Quien viva en Mí, ya no mirará el cuerpo corruptible, porque habrá encontrado el reino del interior, su verdadera herencia. Si el alma está iluminada por la luz de Cristo, el cuerpo también estará sano.

Por tanto, rige lo siguiente, hasta que Me haga cargo de la soberanía de este mundo: ¡arrepiéntete, perdona, pide perdón y no peques más! Entonces comprenderás y experimentarás en ti que te he servido a través de tu fe viva en Mí; pues Yo, el Redentor y Salvador de todos los hombres, anuncié en Jesús de Nazaret el Evangelio del amor, que hace libre. Y lo vuelvo a predicar como Cristo, a través de aquellos que cumplen la voluntad de Dios. En el camino al interior que he traído y traigo a los Míos, todos pueden encontrarme.

El sentido de la afirmación, "...anunciar el Evangelio a los pobres”, quiere decir: he traído y traigo el Evangelio a los pobres en espíritu y a los pobres del país, pues todos los hombres deben volverse ricos en el corazón, para que también en la Tierra posean lo que necesitan para vivir como hijos de Dios.

"...a sanar los corazones desgarrados”, significa: traer consuelo y ayuda y el espíritu de la verdad a todos los hombres, para que pueda crecer su fe y confianza en Dios y se vuelvan pacíficos.

"...predicar a los cautivos”, significa: acercar a todos los hombres la ley divina de la libertad, para que puedan desprenderse paulatinamente de sus opiniones y conceptos, que les encadenan a su Ego, a fin de que despierten a la verdad divina, que los hace libres.

"...devolver la vista a los ciegos,” significa: devolver al alma y al hombre la visión, el verdadero ver, el ver las cosas en toda su profundidad, lo cual alcanzarán cumpliendo las leyes de la vida, del amor desinteresado.

 

3. Y enrollando el pergamino se lo devolvió al servidor y se sentó. Y los ojos de cuantos había en la sinagoga estaban fijos en El, y comenzó a decirles: "hoy se cumple esta escritura que acabáis de oír”. Y asentían a ello, y se maravillaban de las palabras llenas de amor que salían de Su boca, y decían: "¿no es éste el hijo de José?”

4. Y algunos Le trajeron a un ciego para probar Su poder y Le dijeron: "Maestro, aquí hay un hijo de Abraham, ciego de nacimiento: sánalo, como sanaste a los paganos en Egipto”. Y El, mirándolo, notó su incredulidad y la de los que le habían traído, y su intención de tenderle una trampa. Y no pudo en este lugar realizar ninguna obra poderosa a causa de su incredulidad. (Cap. 13, 3-4)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

"Hoy se cumple esta escritura que acabáis de oír”, significa: Isaías, un profeta enviado por Dios, anunció Mi venida: al Redentor y Mesías, que liberaría a los hombres de su servidumbre. La palabra de Isaías se ha cumplido: a la palabra siguieron las obras del Cristo. Yo he cumplido y cumplo lo que el Eterno reveló por medio de Isaías.

Quien dude y sólo quiera poner a prueba a su prójimo, no podrá recibir del espíritu, pues no cree, sino sólo examina. Sus dudas, que le preceden, son obstáculo para la sanación y ayuda.

¡Quien quiera probarme, no recibirá! Tampoco pude, siendo Jesús de Nazaret, llevar a cabo obras allí donde reinaba la incredulidad. Donde falta la base de la fe y de la confianza, donde las dudas y el egocentrismo determinan al hombre, allí ni las palabras de la verdad llegan al corazón ni puede obtener el hombre ayuda y sanación del espíritu. Por eso se necesitan primero las enseñanzas de la verdad. Cuando el hombre ha acogido las enseñanzas de la verdad eterna y las ha realizado, ha construido la auténtica base de fe y confianza -y puede sanar en cuerpo y alma, por la fuerza del espíritu.

Ya llame el hombre a su prójimo pagano, ya creyente, el verdadero sabio no presta atención a ello. Quien no sea capaz de ver en el corazón de su prójimo, sólo verá lo externo y oirá sólo la palabra. No verá más profundamente. Pero quien mire más profundamente en el corazón de su prójimo, verá cómo es realmente. Ya no hablará de paganos, porque aquél quizás todavía tenga costumbres paganas; dará al que tenga el corazón abierto a Dios -tanto si los hombres aún lo llaman pagano, como si ya lo llaman creyente-. Así lo hice siendo Jesús, y lo sigo haciendo como Cristo.

 

5. Y Le dijeron: "lo que hemos oído de Tus obras en Egipto, hazlo también en Tu propia tierra”. Y El les dijo: "en verdad os digo que ningún profeta es reconocido en su casa o en su propia tierra; tan poco como puede curar un médico a los que le conocen. (Cap. 13, 5)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

El sentido no es, "de tus obras en Egipto”, sino "de tus obras entre los egipcios”. En verdad, el profeta no es valorado -ni en su familia terrenal ni en su propia tierra-; pues los hombres sólo ven al hombre que en otro tiempo vivió entre ellos, y aún vive -y que, sin embargo, en su corazón no pensaba como ellos, cuando se trataba de lo humano.

 

6. "Sin embargo, os voy a narrar una historia verdadera: había muchas viudas en Israel en los días de Elías, cuando se cerró el cielo por tres años y seis meses y reinaba una gran hambre en todo el país; mas Elías fue enviado sólo a Sarepta, una ciudad de Sidón, a una mujer que era viuda.

7. "Y había muchos leprosos en Israel en el tiempo en que vivía Eliseo, el profeta, y ningún otro fue limpiado, sino sólo Naimán, el sirio”.

8. Y cuando ellos escucharon esto, en la sinagoga todos se llenaron de cólera. Levantándose, Lo arrojaron fuera de la ciudad y Lo llevaron a un precipicio del monte sobre el que estaba edificada su ciudad, para precipitarle; pero El, atravesando por medio de ellos, siguió su camino, escapándoseles. (Cap. 13, 6-8)

El próximo capitulo


Libro, 1088 páginas.
ISBN 3-89371-260-7 P.V.P.: DM/SFr 25,- ÖS 183,- US$ 15,- 
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