Editorial DAS WORT

DAS WORT - la editorial en Vida Universal


Esta es Mi Palabra
Alfa y Omega
El Evangelio de Jesús
La manifestación de Cristo
que el mundo no conoce

   José y María preparan
                               una fiesta por Jésus


Capitulo 10

José y María preparan una fiesta para Jesús.
Andrés y Pedro encuentran a Jesús

A los hombres del Nuevo Tiempo: que no se olvide el acto redentor de Jesús (2). Caracterización de los seguidores de Jesús de Nazaret. Elección del nombre terrenal y nombre irradiado por el alma (10)

 

1. El mismo día que Jesús regresó del desierto, Sus padres Le prepararon una fiesta y Le entregaron los dones que los sabios Le habían traído en Su infancia. Y María dijo: "hemos guardado para Ti estos dones hasta el día de hoy”. Y Le dieron el oro, el incienso y la mirra. Y tomó parte del incienso, pero regaló el oro a Sus padres y a los pobres, y de la mirra dio a María, llamada Magdalena.

2. Esta María era de la ciudad de Magdala en Galilea. Y era una gran pecadora, y había seducido a muchos con su hermosura y encanto. Y fue de noche a Jesús y Le confesó sus pecados, y Jesús, extendiendo Su mano, la sanó y expulsó de ella siete demonios y le dijo: "ve en paz, pues tus pecados te son perdonados”. Y ella se levantó, lo dejó todo y Le siguió y Le sirvió con sus bienes mientras El obró en Israel. (Cap. 10, 1-2)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

Para mejor comprensión, para que sea reconocida la ley eterna: fue María, llamada Magdalena, la que habló de los siete demonios que la habrían abandonado. Ella era del parecer de que esto había sucedido. El iluminado no habla de ello. El ayuda y sana en la medida en que sea bueno para el alma.

Esta explicación es dada ante todo para los hombres del presente [1989] y del Nuevo Tiempo que comienza, que conozcan las leyes de Dios.

El libro "Esta es Mi Palabra” tendrá importancia ante todo para los hombres del Nuevo Tiempo; pues ellos experimentarán a Cristo como Soberano del mundo, y ya no como Redentor. Por eso para ellos este libro será una obra histórica.

Los hombres del Nuevo Tiempo no deberían olvidar los cimientos -la Redención- sobre los que ha sido edificado el Reino de Paz de Jesucristo. La manera de pensar, la vida, las obras y el sufrimiento del Hijo de Dios en Jesús de Nazaret, que entonces será el Soberano de la Tierra y el Guía del Reino de Paz en la Tierra, deberían permanecer en el recuerdo de los hombres del Nuevo Tiempo.

 

3. Al día siguiente Juan vio venir a Jesús hacia él y dijo: "he aquí el Cordero de Dios, que con la justicia quita los pecados del mundo. Este es Aquel del que dije: El era antes que yo. Y yo no Lo conocía; mas para que El fuese manifiesto ante Israel, para eso he venido a bautizar con agua”.

4. Y Juan dio testimonio diciendo: "yo he visto al Espíritu descender del cielo, semejante a una paloma y quedarse sobre El. Y yo no Lo conocía, pero Aquel que me envió a bautizar con agua, me dijo: sobre quien veas descender y quedarse el Espíritu, Este es el que bautizará con agua y con fuego y con el espíritu. Y yo vi esto y doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios”.

5. Al día siguiente, estaba Juan junto al Jordán con dos de sus discípulos, y al ver pasar a Jesús dijo: "he aquí el Cristo, el Cordero de Dios”. Y los dos discípulos le oyeron decirlo y siguieron a Jesús.

6. Jesús se volvió, vio que Lo seguían y les dijo: "¿qué buscáis?” Y ellos Le dijeron: "Rabbí (que quiere decir Maestro), ¿dónde Te albergas”? El les dijo: "venid y ved”. Fueron y vieron donde vivía, y permanecieron con El aquel día; y era sobre la hora décima.

7. Uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús era Andrés, el hermano de Simón Pedro. Hallando a su hermano Simón, le dijo: "hemos encontrado al Mesías (lo que quiere decir, el Cristo)”. Y lo condujo a Jesús, que al verlo dijo: "tú eres Simón Bar Jona; tú serás llamado Cefas (es decir, una roca)”.

8. Al día siguiente, Jesús fue a Galilea, encontró a Felipe y le dijo: "sígueme”. Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro. Hallando Felipe a Natanael, llamado Bartolomé, le dijo: "hemos encontrado a Aquel de quien escribió Moisés en la Ley y de quien escribieron los profetas, a Jesús de Nazaret, hijo de José y María”. Y Natanael le dijo: "¿de Nazaret puede salir algo bueno?” Felipe le dijo: "ven y verás”.

9. Viendo Jesús a Natanael, que venía hacia El, dijo de él: "he aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño”. Natanael Le dijo: "¿de dónde me conoces?” Jesús respondió diciéndole: "antes de que Felipe te llamase, cuando estabas bajo la higuera, te vi”. Natanael respondió diciéndole: "Rabbí, Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel. Sí, bajo la higuera Te encontré”.

10. Jesús respondió diciéndole: "Natanael Bartolomé: crees porque te he dicho que te vi bajo la higuera. Verás aún cosas más grandes que ésta”. Y le dijo: "en verdad, en verdad os digo, que desde ahora veréis el Cielo abierto y a los ángeles de Dios, subiendo y bajando, sobre el Hijo del hombre”.  (Cap. 10, 3-10)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

Lo que -hace ya bastante tiempo- fue escrito en este libro, en muchas afirmaciones corresponde, en cuanto al sentido, a los hechos reales. Por eso cada afirmación debería ser entendida según su sentido, y no literalmente.

Hubo grandes desavenencias entre los que creyeron en Mí y Me siguieron, tanto si son mencionados por su nombre como si no. A menudo se trataba de cuestiones de fe o de situaciones de la vida que encendían los ánimos: uno creía inmediatamente en Mi misión, otro dudaba de ella, porque no podía comprender mucho de lo que le decía y de lo que decía a su prójimo. Uno quería seguirme, otro todavía tenía intereses mundanos que le eran más importantes. Otros, a su vez, querían llevar todos sus bienes a cuestas, para incrementarlos en los lugares oportunos. Las ideas e intereses eran múltiples y la manera de pensar tan diversa como los propios hombres. En muchos hubo un largo tira y afloja, un "sí, pero...”. Para muchos la indecisión fue una fatalidad; se quedaron un tiempo, luego se separaron de Mí. Era un pueblo pequeño y variopinto, de creyentes, escépticos, interesados, y de aquellos que querían hacer negocio a través de Mí, de Mi pensamiento y Mi vida como Jesús de Nazaret.

Los que se decidieron de corazón y realizaron Mis enseñanzas, estuvieron a Mi derecha y permanecieron a Mi derecha. También actualmente, en espíritu, están a Mi derecha. Los justos vieron a los ángeles que sirvieron al Hijo del hombre. Muchos de ellos están obrando en espíritu por la gran totalidad. Algunos han venido y vienen -según su misión espiritual- una y otra vez a estar en vestido terrenal, para preparar Mi venida dentro de la totalidad del acontecer evolutivo.

Cada hombre tiene un nombre y un apellido que le son dados con el nacimiento terrenal. Estos -nombre y apellido- corresponden a la vibración del alma en el momento de encarnar. Cuando los hombres han superado una fase evolutiva del alma en el transcurso de sus años terrenales, cambia también la irradiación de su alma. En el acontecer evolutivo cósmico cambia entonces también el nombre de irradiación del alma.

Si por ejemplo unas personas han purificado algo que había entre ellas -así también entre padres e hijos-, cambiarán también los nombres de irradiación de las almas. Esto ocurrirá tanto en el proceso evolutivo del hombre como en el del alma en los lugares de purificación y en los planos de preparación, hasta que el ser espiritual vuelva a tener su nombre originario procedente de Dios, por haber llegado a ser de nuevo puro.

De manera que los nombres de irradiación del hombre cambian de acuerdo con la evolución del alma. En los lugares de purificación el alma se hace consciente de ello de peldaño evolutivo a peldaño evolutivo.

En la Tierra rigen en muchos casos formas fijas. El hombre conserva así su nombre y apellido -como un documento de identidad- durante toda su existencia terrenal. Según la ley terrenal, la forma fija de dar el nombre permanece también en el matrimonio. En algunos países la esposa llevará entonces el apellido del marido, que puede tener un significado positivo o negativo para su vida. A su vez, en otros pueblos los hombres cambian sus nombres según puntos de vista y rituales que ellos mismos se han creado.

Al nombre de nacimiento pueden estar ligadas muchas cuestiones humanas -como antiguas tradiciones o sucesos que pasaron hace mucho, pero que todavía acompañan al nombre como recuerdo-. Por eso a algunos de los hombres que querían seguirme les di los nombres que correspondían a su irradiación de alma de entonces y también a su nuevo círculo de acción.

Si la ley terrenal tuviera en cuenta el camino evolutivo del alma y del hombre, podrían cambiarse bastantes nombres terrenales, de acuerdo con el grado de madurez del alma. Entonces ya no sería tan grande el peligro de que -de los recuerdos, de lo que ya se ha superado- surgieran nuevas analogías.

El próximo capitulo


Libro, 1088 páginas.
ISBN 3-89371-260-7 P.V.P.: DM/SFr 25,- ÖS 183,- US$ 15,- 
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