Editorial DAS WORT

DAS WORT - la editorial en Vida Universal


Esta es Mi Palabra
Alfa y Omega
El Evangelio de Jesús
La manifestación de Cristo
que el mundo no conoce

             El bautismo
                                de Jesús, el Cristo


Capitulo 8

El bautismo de Jesús, el Cristo

Dios y Cristo manifiestan actualmente toda la verdad a través del serafín de la Sabiduría divina. La tribu de David prepara con Cristo el Reino de Paz (3)

 

1. Y era pleno verano, el décimo mes. Vino entonces Jesús desde Galilea al Jordán y se presentó a Juan para ser bautizado por él, pero Juan se oponía, diciendo: "soy yo quien necesita ser bautizado por Ti, y ¿vienes Tú a mí?” Jesús respondió diciéndole: "acéptalo ahora así, pues nos corresponde cumplir toda justicia”. Entonces Juan accedió.

2. Bautizado Jesús, salió en seguida del agua. Y he aquí que los cielos se abrieron sobre El, y sobre El había una nube luminosa, y tras la nube doce rayos de luz, y de ahí descendió sobre El el Espíritu de Dios como una paloma y Le envolvió en luz. Y he aquí que una voz del Cielo dijo: "Este es Mi Hijo amado, en quien Me complazco; y en este día Lo he engendrado”. (Cap. 8, 1-2)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

El agua simboliza la purificación del alma y del cuerpo. El agua fluye -el espíritu fluye.

Lo que aconteció tras el bautismo de Jesús, lo aquí narrado, se efectuó en el espíritu. Juan lo vio en su interior en estos símbolos. La palabra "engendrado”, quiere decir "llamado a”. Por haber sido llamado por el Eterno, Yo, el Cristo, llevé a cabo lo que en Jesús se hacía cada vez más manifiesto.

 

3. Y Juan dio testimonio de El diciendo: "Este es de quien os he dicho que ha de venir después de mí y que está delante de mí, porque era primero que yo. Y de Su plenitud hemos recibido todos, gracia sobre gracia. Porque sólo una parte de la ley fue dada por Moisés, mientras que la gracia y la verdad vino por Jesucristo, en plenitud”. (Cap. 8, 3)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

La verdad eterna irradia ahora en innumerables facetas a este mundo. Durante muchas generaciones el Eterno siempre dio, de la verdad eterna que El es, aquellas facetas de la verdad que los hombres que aspiraban a Dios podían entender y practicar en sus vidas. Así, El dio a través de Moisés las facetas de la verdad correspondientes a aquellas generaciones. Yo, Cristo en Jesús, di de la verdad la plenitud, pero pocos pudieron entenderme.

Actualmente [1989] ha comenzado el tiempo en el que manifiesto todas las facetas de la verdad. ¡Quien pueda captarlo, que lo capte!

Comprended: la verdad eterna se extenderá ahora por todo el mundo y todo lo falso será pasto de las llamas, para que se haga manifiesta la plenitud, toda la verdad. Yo he elegido a la Sabiduría divina para que sea la madre fundadora, en el espíritu, del Reino de Paz de Jesucristo. El rayo de luz femenino, el serafín que proviene de la Sabiduría de Dios, está actualmente en la carne y actúa para el Eterno y para Mí como profetisa y mensajera de Dios. Por medio de ella el Eterno y Yo, Cristo, hemos llamado y llamamos al mundo y traemos toda la verdad -en la medida en que las palabras lo permiten- a todos los hombres de buena voluntad.

Conforme a la voluntad de Dios, David, de quien surgió la estirpe de David, es el padre fundador del Reino de Paz de Jesucristo en la carne; pues él trajo a este mundo la semilla, y de ahí los genes que forman la estirpe de David.

Los seres que vienen de Dios encarnan en aquellos hombres en que los genes de David son activos. Ellos, junto con otros hijos e hijas de otras estirpes, forman parte de la misión de la Redención en Mi Obra, la Vida Universal.

Por esto David es el padre fundador del Reino de Paz de Jesucristo, en la carne, y, el rayo de luz de la Sabiduría divina, la madre fundadora, en el espíritu.

David trajo por tanto la semilla y los genes para el pueblo de Dios, en la carne; la Sabiduría divina trae toda la verdad en palabras terrenales, a través de su rayo de luz parcial encarnado, el serafín de la Sabiduría divina.

Las almas que están en la carne son llamadas.

Almas y hombres reciben de Mí, el Cristo, a través de la profetisa y mensajera de Dios, toda la verdad, en la palabra manifestada. El rayo de luz parcial de la Sabiduría divina encarnado enseña -también en los detalles- las leyes eternas, y muestra a todos los hombres de buena voluntad cómo pueden ser cumplidas en el mundo.

El tiempo ha llegado. El mundo camina hacia el año dos mil. Yo preparo Mi venida como Cristo a través del pueblo elegido de Dios, con el que el Eterno y Yo, Cristo, en la fuerza universal, en Dios, hemos hecho la última Alianza. Sólo estarán a Mi derecha aquellas almas y aquellos hombres que conozcan toda la verdad y también la cumplan.

 

4. "A Dios nadie Lo ha visto nunca; sólo en el Unigénito, que viene del seno del Eterno, está Dios manifestado”. Y este es el testimonio de Juan cuando los judíos, desde Jerusalén, le enviaron sacerdotes y levitas para preguntarle: "¿quién eres tú”? Y él no negó, sino reconoció: "no soy Cristo”.

5. Y le preguntaron: "entonces, ¿quién? ¿Eres Elías?” El dijo: "no lo soy”. "¿Eres el profeta del que habló Moisés?” Y contestó: "no”. Entonces le dijeron: "¿quién eres, pues, para que podamos dar respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?” Y él dijo: "soy la voz de uno que clama en el desierto; preparad el camino del Santo, según dijo el profeta Isaías”.

6. Y, los que habían sido enviados, eran de los fariseos y le preguntaron: "entonces, ¿por qué bautizas, si no eres Cristo, ni Elías, ni el profeta del que habló Moisés?”

7. Juan les contestó diciendo: "yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros se halla Uno a quien vosotros no conocéis. El bautizará con agua y con fuego. El es quien vendrá después de mí y, sin embargo, caminará delante de mí. Y no soy digno de desatar la correa de Sus sandalias”.

8. Esto sucedió en Betabara, al otro lado del Jordán, donde Juan bautizaba. Y Jesús tenía en esta época treinta años, siendo según la carne realmente el hijo de José y María, pero, según el espíritu, Cristo, el Hijo de Dios, del Padre eterno, tal como con poder estaba anunciado por el Espíritu de santidad.

9. Y José era el hijo de Jacob y de Eliseba, y María era la hija de Elí (llamado Joaquín) y de Ana, que eran los hijos de David y Batseba, de Judá y Shela, de Jacob y Lea, de Isaac y Rebeca, de Abraham y Sara, de Set y Mat, de Adán y Eva, que eran los hijos de Dios.  (Cap. 8, 4-9)

El próximo capitulo


Libro, 1088 páginas.
ISBN 3-89371-260-7 P.V.P.: DM/SFr 25,- ÖS 183,- US$ 15,- 
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