Editorial DAS WORT

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   La predicación de Juan
                                  sobre penitencia


Capitulo 7

La predicación de Juan sobre penitencia

El significado de los símbolos y de las ceremonias (4).
El juicio: la ley de siembra y cosecha. Purificación del alma (10)

 

1. En el decimoquinto año del imperio de Tiberio César, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, Herodes tetrarca de Galilea -Caifás, pontífice, y Anás, jefe del Sanedrín-, le fue dada en el desierto la palabra de Dios a Juan, el hijo de Zacarías.

2. Y Juan fue por toda la región del Jordán predicando el bautismo de penitencia en remisión de los pecados, según está escrito en los libros proféticos: "he aquí que envío a Mi mensajero delante de Ti para preparar Tu camino. Es una voz de uno que grita en el desierto: ¡preparad el camino del Santo y allanad los senderos para el Ungido!

3. "Todo barranco debe ser rellenado, y todo monte y colina deben ser allanados; lo que está torcido debe enderezarse, y los caminos abruptos deben igualarse. Y toda carne verá la Redención hecha por Dios”.

4. Juan iba vestido con una túnica hecha de pelo de camello y llevaba un cinturón del mismo material en torno a la cintura, y se alimentaba de los frutos del guisantal y miel silvestre. E iban a él de Jerusalén y de toda Judea y todos los de la región a lo largo del Jordán, y eran por él bautizados en el río Jordán, y confesaban sus pecados. (Cap. 7, 1-4)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

También en esta narración el hombre comprueba que Dios admite usos y costumbres que no se opongan a la sagrada ley eterna: aquí se trata del bautismo con agua.

Que el hombre quiera o no conservar todavía el agua como símbolo de la purificación, hasta que esté bautizado con el espíritu de la vida: esto lo deja Dios al arbitrio de Sus hijos.

Sin embargo, el que ha desarrollado el amor a Dios y a su prójimo, será elevado por el espíritu de Dios, es decir, será traspasado por el espíritu de la verdad.

Quien ha madurado espiritualmente, necesita cada vez menos símbolos y ceremonias, y vive en el interior, tal como en el Cielo: en la pureza. El que es puro está lleno del espíritu de la verdad y traspasado por el espíritu de la vida: está, por tanto, bautizado por el espíritu de Dios.

 

5. Entonces habló, diciendo a las muchedumbres que acudían para ser bautizadas por él: "¡oh tú, generación desobediente! ¿Quién os ha advertido, para que huyáis de la ira que vendrá? Haced pues dignos frutos de penitencia y no empecéis a deciros: tenemos por padre a Abraham.

6. "Porque yo os digo que Dios puede despertar hijos para Abraham de estas piedras. Y ya está puesta el hacha a la raíz del árbol, y todo árbol que no dé buenos frutos será cortado y arrojado al fuego”.

7. Y los ricos le preguntaron y dijeron: "¿qué hemos de hacer entonces”? El respondó y les dijo:"el que tenga dos túnicas, que dé al que no tiene, y el que tenga alimentos, que haga lo mismo”.

8. Fueron también publicanos a bautizarse y le dijeron: "maestro, ¿qué hemos de hacer?” Y él les contestó: "no exijáis más allá de lo que se os ha prescrito, y sed indulgentes de acuerdo con vuestro criterio”.

9. Le preguntaron también los hombres de armas: "¿qué hemos de hacer?” Y él les respondió: "no hagáis violencia o injusticia a nadie y contentaos con vuestra soldada”.

10. Y él se dirigió a todos diciéndoles: "absteneos de la sangre de los estrangulados, de los cuerpos muertos de las aves y otros animales, y guardaos de toda acción cruel y de toda injusticia. Pues ¿creéis que la sangre de pájaros y otros animales puede lavar pecados? ¡Os digo que no! Decid la verdad. Sed justos, sed misericordiosos con vuestro prójimo y con todas las criaturas que aquí viven, y andad humildemente con vuestro Dios”. (Cap. 7, 5-10)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

Con la palabra "ira”, se hace referencia al juicio que sobreviene al hombre que no da la vuelta* a tiempo: quien menosprecie la ley divina, sufrirá bajo lo que ha sembrado. Ningún hombre puede huir de su propio juicio, de los efectos de sus propias causas. Unicamente el arrepentimiento, el pedir perdón y el perdonar, así como la reparación del mal causado -si aún es posible-, lavan los pecados del alma. Lo que el hombre haya introducido en su alma -luz y sombras-, llevará consigo, hasta que esté expiado. No importa la época ni importa el lugar en el que se halle: él llevará consigo las sombras que él mismo haya introducido en su alma, hasta que eso esté saldado.

Las palabras, "y ya está puesta el hacha a la raíz del árbol, y todo árbol que no dé buenos frutos será cortado y arrojado al fuego”, significan: toda causa no expiada llegará a ser activa. El hacha es la ley de siembra y cosecha. El árbol es el hombre que no se arrepiente de sus pecados y no repara lo que ha causado. El fuego significa la purificación del alma; es el efecto activo a consecuencia del acto cometido y no expiado, la causa.

Quien pueda captar el sentido de lo que está escrito, comprenderá que el alma y el hombre sólo podrán volverse puros cuando reconozcan sus errores y pecados, se arrepientan, perdonen y pidan perdón y hagan penitencia - es decir reparen el mal causado y no vuelvan a hacer algo igual o parecido.

Comprended: toda la naturaleza -animales, plantas y piedras- es el jardín de Dios, Su obra de la Creación. Quien la menosprecia, peca -y se encontrará una y otra vez ante sus pecados, hasta que reconozca, se arrepienta y haga penitencia-. Y si no vuelve a pecar y guarda los mandamientos, vivirá en Mí y Yo conscientemente a través de él.

Quien ame desinteresadamente a su prójimo, además dejará de matar y comer animales. Un hombre así se hará puro en su alma, y los frutos que dé serán la vida en Mí.

 

11. Hallábase el pueblo expectante y todos pensaban en sus corazones si Juan sería o no el Cristo. Juan respondió diciéndoles a todos: "yo os bautizo con agua, pero tras de mí viene otro más fuerte que yo, a quien no soy digno de desatar las correas de las sandalias.

12. "El os bautizará con agua y con fuego. En Su mano tiene el bieldo para aventar la era y almacenar el trigo en Su granero, mientras la paja la quemará con fuego inextinguible”. Y muchas otras cosas dijo al pueblo en su predicación sobre penitencia. (Cap. 7, 11-12)

 

El próximo capitulo


Libro, 1088 páginas.
ISBN 3-89371-260-7 P.V.P.: DM/SFr 25,- ÖS 183,- US$ 15,- 
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