Editorial DAS WORT

DAS WORT - la editorial en Vida Universal


Esta es Mi Palabra
Alfa y Omega
El Evangelio de Jesús.
La manifestación de Cristo
que el mundo no conoce
.

        Infancia y juventud
                                           de Jesús


Capitulo 6

Infancia y juventud de Jesús

El templo del interior (4). El novio Cristo y la novia (5). Enlace matrimonial como alianza de fidelidad ante Dios. Experiencia de lo femenino para Jesús de Nazaret. El sufrimiento, y la muerte en la cruz, no habrían sido necesarios (10). Correcta comprensión del texto. Sabiduría de los egipcios (11). Relato breve de la vida de Jesús antes de que comenzara Su actividad de enseñanza (12). Jesús vivió -y dio- desde el poder universal y el amor de Dios, y cumplió el mandamiento "ora y trabaja” (14). La última Alianza, hecha con la Comunidad Originaria Nueva Jerusalén. Las tinieblas han perdido. El proceso de purificaciónde la Tierra (17)


1. Sus padres, José y María, subían todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua. Celebraban la fiesta según la costumbre de sus hermanos, que se abstenían de derramar sangre, de comer carne y de licores. Y al cumplir Jesús los doce años, subió a Jerusalén con ellos, según la costumbre de la fiesta. (Cap. 6, 1)

Yo, Cristo, explico, rectifico

y profundizo la palabra:

Con esto se pone de manifiesto que Dios, el Señor, no interviene en las leyes de los hombres, mientras sean costumbres que no se opongan a la ley celestial. También el hombre Jesús se atuvo a la costumbre, y el Señor Lo acompañó con Su espíritu.


2. Y cuando se terminaron los días y ellos regresaron, el Niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo Sus padres. Pensaron que estaría en la caravana y recorrieron el trecho de un día de camino. Entonces Lo buscaron entre amigos y conocidos, y al no hallarlo se volvieron a Jerusalén y Lo buscaron allí.

3. Sucedió que al cabo de tres días Lo hallaron en el templo, en medio de los letrados; sentado les escuchaba y les hacía preguntas. Y cuantos Le escuchaban se asombraban de Su entendimiento y Sus respuestas.

4. Cuando Sus padres Lo vieron, quedaron consternados y Su madre Le dijo: "Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, Tu padre y yo, llenos de preocupación, andábamos buscándote”. Y El les dijo: "¿por qué Me buscabais? ¿No sabíais que tengo que estar en la casa de Mi Padre?” ... (Cap. 6, 2-4)

Yo, Cristo, explico, rectifico

y profundizo la palabra:

Con las palabras "...que tengo que estar en la casa de Mi Padre”, el Niño no se refería a la casa, al templo de piedra, sino a la casa de carne y hueso -al ser humano, en el que habita el espíritu de Dios que hablaba a través del muchacho Jesús-. Jesús quiso decir: debo reposar en Mí, en el templo del interior, para dar a los hombres -y para contestar a aquellos que Me lo han pedido-. Cada hombre es un templo de Dios. Quien mantenga puro este templo, sentirá, pensará, hablará y actuará también de modo puro, y con ello vivirá en la consciencia de Dios. Jesús enseñaba desde este "templo del interior”, en el templo de Jerusalén, a aquellos que en el templo de piedra querían escucharle.

... Y ellos no entendieron las palabras que El les dijo; pero Su madre conservaba todas estas palabras en su corazón.

5. Y un profeta, que Lo vio, Le dijo: "he aquí que el amor y la sabiduría de Dios se han unido en Ti, y por eso en la época venidera serás llamado Jesús, pues por medio del Cristo redimirá Dios a la humanidad, que hoy día es verdaderamente como la mar amarga; sin embargo, este amargor será transformado en dulzor, pero a esta generación aún no le aparecerá la novia, como aún tampoco en la época venidera”. (Cap. 6, 4-5)

Yo, Cristo, explico, rectifico

y profundizo la palabra:

El profeta vaticinó desde el espíritu. Entre tanto han pasado épocas; pero Yo, el Novio, el Espíritu de Cristo, que Yo Soy, Me he puesto ahora en camino para llamar a los hombres que creen en Mí y cumplen la voluntad del Padre, y así conducirlos a la tierra de la paz. Igual que a una novia ataviada, adornada con el ornamento y la virtud de la vida interna, vienen a Mi encuentro muchas almas y hombres -y serán cada vez más los que se transformen desde el amargor al dulzor y se sitúen a Mi derecha.

6. Y bajó con ellos, fue a Nazaret y les era obediente. Y construía ruedas y yugos y también mesas con gran habilidad. Y Jesús crecía en estatura, y también en gracia ante Dios y los hombres.

7. Y un día el Niño Jesús fue a un lugar donde estaba colocada una trampa para pájaros, y algunos muchachos se encontraban allí. Y Jesús les dijo: "¿quiénes han puesto aquí esta red a las inocentes criaturas de Dios? He aquí que ellos serán de igual modo atrapados en una red”. Y vio doce gorriones, que estaban como muertos.

8. Y movió Sus manos sobre ellos y les dijo: "id y volad y, mientras viváis, acordaos de Mí”. Se levantaron y alzaron el vuelo ruidosamente. Los judíos que vieron esto, quedaron maravillados y lo contaron a los sacerdotes.

9. Y el Niño hizo otros milagros, y se veía cómo brotaban flores bajo Sus pies, allí donde el suelo antes había sido estéril. Y Sus compañeros Le cogieron un gran respeto.

10. A los dieciocho años Jesús fue casado con Miriam, una virgen de la estirpe de Judá, y vivió con ella siete años. Y ella murió; pues Dios se la llevó para que El pudiera dar los pasos hacia las tareas más elevadas que había de llevar a cabo y sufriera por todos los hijos e hijas de los hombres. (Cap. 6, 6-10)

Yo, Cristo, explico, rectifico

y profundizo la palabra:

Nunca estuve casado. En esta generación [1989], la palabra "casado” tiene otro significado. Para el hombre de este tiempo significa matrimonio ante la autoridad civil y, eventualmente, una ceremonia en una iglesia terrenal ante y con un sacerdote.

También las palabras "enlace matrimonial” tienen en el espíritu un significado diferente al de "matrimonio”. El enlace matrimonial en el espíritu de Dios, significa que dos seres humanos hacen una alianza con Dios y se esfuerzan en llegar a ser uno en Dios. Un matrimonio es un acuerdo según las leyes de este mundo. El enlace matrimonial, por el contrario, es una alianza de fidelidad con el prójimo ante Dios, en la que dos seres humanos deciden realizar las leyes divinas y llevar el uno con el otro una vida pura, plena en Dios.

En el presente libro, la palabra "casado” significa: unido por el amor de Dios.

Jesús estaba unido en espíritu con todos los hombres y seres, con todo ser; tal como Yo -siendo Cristo- lo estoy.

Siendo Jesús, es decir como Hijo del hombre, también tuve que experimentar este vínculo con el sexo femenino, para comprenderlo y poder darle ayuda. Siendo Jesús de Nazaret, tenía unos profundos y puros vínculos con esta mujer, que era muy cercana a Mi ser. La ley dice: los iguales se atraen. Esta mujer tenía algunos aspectos de su ser de vibración semejante a algunos aspectos del ser de Mi alma. A través de ellos estábamos en profunda comunicación. Yo Me sentía a Mí en ella, y ella se sentía a sí en Mí. Así viví el mundo de sensaciones del principio femenino en vestido terrenal, con lo que también comprendí a las muchas mujeres que estuvieron conmigo en los años de Mi actividad de enseñanza.

Poco antes de Mis años de enseñanza, terminó el tiempo terrenal para esta mujer. Dios, nuestro Padre eterno, se la llevó a sí, como posteriormente a muchos hombres y mujeres de entre Mis seguidores; pues en este mundo el ir y venir de las almas es una legitimidad que no está sometida a la arbitrariedad, sino al transcurso de la ley de siembra y cosecha o a la ley de luz de Dios.

Mi misión como Jesús de Nazaret, el Cristo de Dios, era introducir el destello redentor en las almas de los hombres. Mis sufrimientos y la muerte física fueron la señal de la intransigencia de los hombres. Si los hijos e hijas de Dios de la estirpe de David se hubiesen dejado llamar por Juan y también por Mí, siguiendo fielmente al Cristo en Jesús, otros hijos e hijas de Dios de otras estirpes se habrían incorporado, para seguirme fielmente. De ello habría resultado un pueblo, que habría podido ser conscientemente el pueblo de David para el Reino de Paz de Jesucristo. Dado que la estirpe de David, que tiene la misión de la Redención, permaneció en el pecado, Me envolví con una parte de su culpa, así como con partes de la culpa de algunos de otras estirpes. Por esto pude ser prendido; y así comenzó el sufrimiento.

Si la estirpe de David no hubiese permanecido en el pecado, Yo habría traído igualmente el destello redentor a todos los hombres y almas; pero no habría tenido que padecer el sufrimiento y la muerte física en la cruz. Así que padecí por los hijos e hijas de los hombres, porque no llegaron a ser conscientemente hijos e hijas de Dios, al no cumplir la voluntad de Dios.

Si la estirpe de David Me hubiese respaldado, todo lo sucedido habría tomado otro curso. Y si el pueblo judío entero -incluidos sus escribas y fariseos- hubiese aceptado y acogido al Hijo de Dios, cumpliendo la ley de Dios, la Fuerza parcial habría permanecido en la Fuerza primaria; pues quien cumple la ley eterna no necesita apoyo alguno.

11. Y cuando Jesús hubo terminado su estudio de la Ley, bajó de nuevo a Egipto para aprender la sabiduría de los egipcios, tal como había hecho Moisés. ...

(Cap. 6, 11)

Yo, Cristo, explico, rectifico

y profundizo la palabra:

Dado que muchos textos de este libro no serán comprendidos según su sentido, sino según las palabras, una y otra vez hay que explicar y rectificar.

Ya he manifestado que cuando fue escrito este libro algunas palabras tenían un significado distinto del que tienen actualmente [1989]. Además, el hombre que en su día recibió y puso por escrito la palabra poseía un vocabulario determinado, y sólo éste pudo ser utilizado. Igualmente, los traductores tenían su propio vocabulario al traducir. Por eso todo lo que desde lo divino es dado en palabra, debería ser entendido según su sentido. En lo que necesariamente tenga que ser explicado, rectificado o profundizado, obraré una y otra vez a través de Mi instrumento del tiempo actual [1989], explicándolo, rectificándolo o profundizándolo.

También en este texto rectifico las palabras: "...bajó de nuevo a Egipto para aprender la sabiduría de los egipcios, tal como había hecho Moisés”. Según su sentido, significan que se encontró repetidas veces con egipcios para hablar con ellos de la sabiduría de Dios. Sin embargo, Yo no fui a Egipto para aprender de los egipcios la sabiduría de Dios. De niño, estuve con Mis padres adoptivos en Egipto, pero tampoco entonces para aprender la sabiduría divina.

Además, en el desierto Me encontré una y otra vez con hombres y mujeres para orar y para hablar con ellos de la verdad eterna. Entre ellos hubo una y otra vez muchos egipcios. Ya siendo el muchacho Jesús, la sabiduría de Dios estaba manifiesta en Mí, y hablaba también a través de Mí. Por eso, ya siendo el muchacho Jesús hablé desde la sabiduría de Dios a los llamados letrados, en el templo. La sabiduría de Dios era por tanto activa en Mí. ¿Para qué aprenderla, entonces?

... Y fue al desierto, meditó, ayunó y oró, y obtuvo el poder del santo nombre, mediante el cual obró muchos milagros.

12. Y a lo largo de siete años habló con Dios cara a cara, aprendiendo el lenguaje de los pájaros y de los animales, las fuerzas curativas de árboles, hierbas y flores, y las fuerzas ocultas de las piedras preciosas; y aprendió también los movimientos del sol, de la luna y de las estrellas, y el poder de los signos de escritura, los misterios de la escuadra y del círculo y la transmutación de las cosas y formas, de los números y signos. De ahí retornó a Nazaret a visitar a Sus padres, enseñando allí y en Jerusalén como un rabí reconocido, en el templo mismo, y nadie se lo impidió. (Cap. 6, 11-12)

Yo, Cristo, explico, rectifico

y profundizo la palabra:

Todo lo que Dios ha creado y mantiene, está en el alma del hombre. Quien viva en Dios, recibirá de Dios y será -también como hombre- instruido por Dios. Siendo Jesús de Nazaret, viví en Dios y recibí de Dios, Mi Padre, con quien estaba en comunicación constante.

Del interior de Jesús fluía la sabiduría divina, y El hablaba con los animales del agua, del aire y de la tierra. Y Jesús, en el que Yo vivía, experimentaba en sí la vida de las plantas y de las piedras.

Del interior experimenté, siendo Jesús, los movimientos de los astros, acerca de lo cual hablé mucho con los egipcios, entre los que había verdaderos sabios.

Como siendo Jesús enseñaba a menudo en el templo, muchos hombres Me llamaban rabí; pero Yo era profeta e Hijo de Dios -en vestido terrenal, el Hijo del hombre, que enseñó y vivió las leyes de Dios, y que se entregó para que la Redención pudiera entrar en las almas de los hombres y en las almas que vivían en los reinos de la Caída.

13. Pasado un tiempo se fue a Asiria, a la India y a Persia y a la tierra de los caldeos. Y visitó sus templos y habló con sus sacerdotes y sus sabios durante muchos años, realizando muchas obras maravillosas y curando a los enfermos a su paso por los países.

14. Y los animales del campo sentían profundo respeto hacia El, y los pájaros no Le tenían miedo, pues no les asustaba, e incluso las bestias salvajes del desierto sentían el poder de Dios en El y Le servían voluntariamente, llevándolo de unos sitios a otros.

(Cap. 6, 13-14)

Yo, Cristo, explico, rectifico

y profundizo la palabra:

Siendo Jesús, Me encontré con muchos hombres de diferente condición y distintas lenguas, y hablé con asirios, hindúes, persas, caldeos, israelitas y con otros hombres y mujeres de las diversas tribus; pero no fui a sus países, o a otros, para aprender la sabiduría de Dios. Fui a diversos países y a diversas fronteras. A menudo, la lengua era un obstáculo; pero cuando hablamos sobre las leyes del amor, todos sabían lo que su prójimo quería decir. El lenguaje del corazón no conoce fronteras -tampoco hoy en día, en el tiempo cercano al año dos mil.

Por el amor a los hombres, la fuerza de sanación se abrió paso -para ayudar a hombres y para dar testimonio de lo que habitaba en Mí, Jesús: la omnipotencia de Dios.

La técnica hoy en día aún existente [1989], hace posible traducir y transmitir más rápidamente Mi palabra, de modo que despierten los corazones de los hombres y éstos aprendan el lenguaje del amor. Este será comprendido por todos los que piensen con el corazón.

Muchos hombres son de la opinión de que viajé durante muchos años para acumular sabiduría y hacer obras de amor. Siendo Jesús de Nazaret, ciertamente viajé mucho, para enseñar y hacer las obras del amor y de la misericordia. Sin embargo, no dejé de cumplir el mandamiento "ora y trabaja”.

Igual que José y Mis hermanos carnales, realicé como carpintero lo que Dios ha mandado a los hombres: "ora y trabaja”.

El sentido de la afirmación, "llevándolo de unos sitios a otros”, quiere decir: muchos animales Me acompañaron durante un largo trecho de camino, algunos de unos sitios a otros. Quien ame a Dios, amará también a los reinos de la naturaleza; y los reinos de la naturaleza servirán al que ame a Dios; pues todo lo que es, es vida que viene de Dios -y a quien ame a Dios, le servirá todo lo que es.

15. Pues el espíritu de hombre divino Le llenaba, llenando así todas las cosas a Su alrededor y haciendo que todo Le estuviera sometido. Y así se cumplieron las palabras de los profetas: "el león yacerá con el becerro y el leopardo con el cabrito, el lobo con el cordero, el oso con el asno y el búho con la paloma; y un niño los conducirá.

16. "Y nadie herirá o matará en Mi nombre sagrado, pues la Tierra será llenada por el conocimiento del Santo, del mismo modo que las aguas cubren el lecho del mar. Y en esos días quiero hacer nuevamente una alianza con los animales de la tierra y las aves del aire, con los peces del mar y con todas las criaturas de la Tierra. Y romperé el arco y también la espada y expulsaré de la Tierra todos los útiles de guerra, apartándolos a lugar seguro, para que todos vivan sin temor.

17. "Y Me prometeré a ti para siempre en la honradez y en la paz y en la bondad del corazón, y tú conocerás a tu Dios y la tierra producirá el trigo, el vino y el aceite, y diré a los que no sean de Mi pueblo: tú eres Mi pueblo. Y ellos Me dirán: Tú eres nuestro Dios”. (Cap. 6, 15-17)

Yo, Cristo, explico, rectifico

y profundizo la palabra:

¡Esto ha sucedido!

Como los israelitas no Me acogieron ni Me aceptaron a Mí, el Cristo, como su Redentor, el Eterno y Yo, Cristo, estamos reuniendo a los hijos e hijas de Dios en otro continente. Allí está ahora "Israel” y allí está también la "Nueva Jerusalén”* ; pues Dios no se ata a un lugar, ni a promesas de hombres que no mantienen sus promesas, que no cumplen lo que El les ha mandado.

Otro pueblo ha hecho la Alianza. Es Mi pueblo, y Yo seré su Pastor. De allí surgirán ahora las primeras fuerzas del Reino de Paz.

Dios anuló la alianza con el pueblo de Israel e hizo una nueva Alianza -la última Alianza- con este otro pueblo, con hombres que se esfuerzan en cumplir la voluntad de Dios. Son de la gran estirpe de David y de otras estirpes que guardan las leyes de la vida.

El Eterno y Yo, Cristo, hemos llamado y llamamos a este mundo por boca profética y estamos reuniendo a todos los hijos e hijas de Dios de buena voluntad: el pequeño pueblo ya existente crecerá hasta convertirse en un gran pueblo de Dios.

La última Alianza está hecha y tiene validez, y trae a los que la respetan muchas ayudas que vienen de la ley de Dios. Yo, Cristo, estoy al frente del pueblo de Dios y no tengo como representante a ningún hombre. La Comunidad Originaria Nueva Jerusalén, que se convirtió en la Comunidad de la Alianza, es este pueblo de Dios; es la luz central en Vida Universal.

El pueblo de Dios tendrá que superar todavía algunos obstáculos; pero el espíritu de la verdad y de la vida estará con él, y todos los que de corazón sincero formen parte de la Alianza, serán los fundadores y constructores del Reino de Dios en la Tierra. En este tiempo -cercano al año dos mil- se está haciendo evidente lo que, conforme al sentido de lo que sigue, está escrito: Yo, vuestro Señor y Dios, haré la Alianza con otro pueblo.

Las tinieblas han perdido; la Alianza está hecha, y la Tierra se está purificando -tal como fue profetizado.

La Tierra temblará y se abrirá, y se tragará a muchos hombres. Pero antes de que todo esto ocurra sobrevendrán a los hombres enfermedades, necesidades, golpes del destino y muchas cosas más. El ángel de la muerte va caminando y arrebatará cada vez a más hombres. Lo impuro desaparecerá. Los mares rebasarán sus lechos y cubrirán todo lo contrario al orden divino, y los astros purificarán la Tierra con sus rayos. Entonces se habrá roto la espada y todo útil de guerra. Entonces se formará en toda la Tierra el Reino de Paz, y en la Tierra vivirán hombres que cumplan la voluntad de Dios; y habrá paz. Entonces se habrá cumplido lo que está escrito:

"El león yacerá con el becerro y el leopardo con el cabrito, el lobo con el cordero, el oso con el asno y el búho con la paloma; y un niño los conducirá”. ¡Todo esto sucederá!

18. Y un día en que iba a lo largo de una senda de monte, al borde del desierto, se encontró con un león al que perseguía una multitud de hombres con piedras y lanzas, queriendo matarlo.

19. Pero Jesús les reprendió con las palabras: "¿por qué cazáis a las criaturas de Dios, que son más nobles que vosotros? Por la crueldad de muchas generaciones han sido hechas enemigas de los hombres, que en realidad deberían ser sus amigos.

20. "Tal como en ellas se hace visible el poder de Dios, también se muestra Su paciencia y Su compasión. ¡Cesad de perseguir a esta criatura! Ella no desea dañaros. ¿No veis cómo huye de vosotros aterrorizada por vuestra violencia?” (Cap. 6, 18 -20)

Yo, Cristo, explico, rectifico

y profundizo la palabra:

La palabra "compasión” se refiere a la ayuda de Dios. Yo he traído la Redención a todos los hombres y almas. En la Redención está también la liberación de los animales; pues por la Redención todo se elevará, en el proceso de evolución, a la unidad, a la luz de Dios que es unidad, vida, sustancia y fuerza.

21. Y el león se acercó y se tendió a los pies de Jesús y Le mostró su amor. Y el pueblo se maravilló grandemente y decía: "ved, este hombre ama a todas las criaturas, tiene poder incluso sobre los animales del desierto, y ellos Le obedecen”. (Cap. 6, 21)

El próximo capitulo


Libro, 1088 páginas.
ISBN 3-89371-260-7 P.V.P.: DM/SFr 25,- ÖS 183,- US$ 15,- 
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