Editorial DAS WORT

DAS WORT - la editorial en Vida Universal


Esta es Mi Palabra
Alfa y Omega
El Evangelio de Jesús.
La manifestación de Cristo
que el mundo no conoce
.

       El engendramiento
                                 puro de Jesucristo


Capitulo 2

El engendramiento puro de Jesucristo

Primera referencia a la tribu de David
y su misión (5). El destello redentor. Liberarse del pecado (6). El ángel del Señor habló a María en el lenguaje de luz de los Cielos (8). La antigua idea de un Dios castigador; el Dios del amor, por Cristo manifestado (17). Anulación de la Antigua Alianza. La Nueva Alianza. Himno al Reino de Pazvenidero (25)

1. Y en el sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, de nombre Nazaret, a una virgen que estaba prometida a un varón llamado José, de la casa de David; y la virgen se llamaba María.

2. José era un hombre justo y sensato, y era habilidoso en todo tipo de trabajos en madera y piedra. Y María era de alma sensible y perspicaz, y tejía velos para el templo. Y ambos eran puros ante Dios. Y de ellos dos fue Jesús María, que es llamado el Cristo.

3. Y el ángel fue a ella y le dijo: "saludada seas, María, tú has hallado gracia, pues la maternidad de Dios está contigo, eres bendita entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre”.

4. Y al verlo quedó desconcertada por sus palabras, y discurría qué podría significar esa salutación. Y el ángel le dijo: "no temas, María, tú has hallado gracia ante Dios. Concebirás en tu seno y darás a luz a un hijo, que será grande y será llamado Hijo del Altísimo.

5. "Y Dios, el Señor, Le dará el trono de Su padre David, y reinará sobre la casa de Jacob por siempre, y Su Reino no tendrá fin”.

6. Entonces dijo María al ángel: "¿cómo podrá ser esto, pues yo no conozco varón?”... (Cap. 2, 1-6)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico '
y profundizo la palabra:

David es el padre fundador, según la carne, para todos los seres de luz que tienen la misión de la Redención. Ellos fundarán conmigo el Reino de Paz de Jesucristo, edificándolo en el curso de largos períodos de tiempo. Con ello se refinará paulatinamente la materia densa, hasta que -en la última fase del Reino de Paz de Jesucristo- llegue a ser materia de sustancia más fina, luminosa. Por esto se dice: y Dios, el Señor, Le dará el trono de Su padre fundador en la Tierra, David.

Las palabras, "¿cómo podrá ser esto, pues yo no conozco varón?”, significan: ¿cómo podrá ser esto, pues, a un hombre, tan sólo estoy prometida?

 

... Y el ángel contestó diciéndole: "el Espíritu Santo vendrá sobre José, tu prometido, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con Su sombra, ¡oh María!; por esto lo sagrado que nacerá de ti será llamado Cristo, Hijo de Dios, y Su nombre en la Tierra será Jesús María, pues redimirá a los hombres de sus pecados, siempre que muestren arrepentimiento y obedezcan Sus leyes. (Cap. 2, 6)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

Y esto sucedió. ¡Yo lo he consumado!

Mi luz de la Redención arde en todas las almas, hasta el cuarto plano de purificación -tanto si están encarnadas como si son almas en el reino de las almas.

Cada uno -sea alma u hombre- alcanzará la liberación del pecado y de la culpa tan sólo cuando se arrepienta y cumpla las leyes eternas.

El pecado del hombre y del alma repercute en el alma y en el hombre. La culpa es igual al pecado, y muchas veces ata entre sí a varios hombres, que juntos han causado cosas iguales o parecidas, para que se perdonen mutuamente y purifiquen entre ellos lo que les ha reunido.

 

7. "Por eso no comerás carne ni beberás licores, pues el Hijo será consagrado a Dios desde el seno de Su madre y no tomará carne ni licores, ni la navaja tocará jamás Su cabeza.

8. "Y he aquí que Isabel, tu prima, a su edad está embarazada de un hijo; y es ya el sexto mes de la que era llamada estéril, pues con Dios no hay nada imposible”. Y María dijo: "he aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra”. Y el ángel se fue de ella. (Cap. 2, 7-8)

 

Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:

El ángel del Señor habló a María en el lenguaje de los Cielos, en el lenguaje de luz que fluye al alma pura. Sólo aludió a lo que le estaba sucediendo a Isabel; sin embargo, no habló sobre el mes ni sobre la esterilidad.

 

9. Y en ese mismo día, el ángel Gabriel se apareció en sueños a José y le dijo: "sé saludado, José, tú has sido escogido, pues la paternidad de Dios está contigo. Bendito eres entre los varones y bendito es el fruto de tu semilla”.

10. Y al reflexionar José sobre estas palabras, quedó desconcertado. Y el ángel del Señor le dijo: "no temas, José, hijo de David; pues has hallado gracia ante Dios, y he aquí que engendrarás a un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús María, pues redimirá a Su pueblo de sus pecados”.

11. Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que el Señor había anunciado por el profeta que dice: "he aquí que una virgen concebirá, quedará embarazada y dará a luz a un hijo, y Le pondrán por nombre Enmanuel* , que quiere decir Dios en nosotros”.

12. Entonces José, al despertarse del sueño, hizo tal como le había ordenado el ángel y fue a María, su prometida, y ella concibió en su seno al Señor.

(Cap. 2, 9-12)

Yo, Cristo, explico, rectifico

y profundizo la palabra:

Y así estaban unidos como hombre y mujer ante Dios. Su alianza fue bendecida por Dios.


13. En aquellos días María se levantó, y con presteza fue a las montañas, a una ciudad de Judea, y entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.

14. Y ocurrió que al oír Isabel el saludo de María, dio un brinco el niño en su seno, e Isabel se llenó de la fuerza del Espíritu Santo y dijo con voz clara: "bendita eres tú entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre.

15. "Y ¿cómo es que la madre de mi Señor viene a verme? He aquí que al oír la voz de tu saludo, brincó de alegría el niño en mi vientre. Y bendita es la que ha creído, pues se consumará lo que le ha sido dicho por el Uno Santo”.

16. Y María dijo: "mi alma Te glorifica a Ti, el Eterno, y mi espíritu se alegra en Dios, mi Salvador, porque El ha mirado la humildad de Su sierva; he aquí, pues, que desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada.

17. "Porque Tú, que eres poderoso, has hecho en mí cosas grandes, y santo es Tu nombre. Y Tu misericordia está por siempre con aquellos que Te temen.

(Cap. 2, 13-17)

Yo, Cristo, explico, rectifico

y profundizo la palabra:

María atribuyó la bienaventuranza ante todo a lo más interno en ella, a su alma despierta -no a su ser humano-. Ella es por siempre el ser puro desinteresado en Dios, Su servidora y la de los hombres. Bienaventurada es -quiso decir ella- el alma del hombre que cumple la voluntad de Dios.

La Antigua Alianza se encuentra en la transición del politeísmo, la creencia en un mundo de dioses, a la creencia en el verdadero Uno, que es de eternidad a eternidad. Por eso se hace referencia una y otra vez al Dios justiciero y castigador, al que el hombre debe temer. Pero Yo os digo: el hombre debe ser respetuoso ante Dios, a base de cumplir concienzudamente los mandamientos de Dios. El único y verdadero Dios es Amor, no condena ni castiga. La pena y el castigo se los impone a sí mismo el hombre que infringe los mandamientos de Dios y que recibe lo que ha sembrado, a no ser que se arrepienta a tiempo y purifique lo que ha causado. Yo, Cristo en Jesús, manifesté e inculqué a los hombres el Dios único y Padre del amor, que es la Verdad y la Vida de eternidad a eternidad.

18. "Has utilizado el poder de Tu brazo y has dispersado a los que se ensoberbecen en la arrogancia de sus corazones.

19. "Has derribado a los poderosos de sus tronos y has ensalzado a los que son humildes y mansos. A los hambrientos los llenas de bienes y a los ricos los despides vacíos.

20. "Ayudas a Tu siervo Israel, acordándote de Tu misericordia, como siempre hablaste a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia”. Y María permaneció tres meses con ella, tras los que se volvió a su casa.

21. Estas son las palabras que José dijo: "bendito seas, Dios de nuestros padres y de nuestras madres en Israel, pues me has escuchado en el tiempo oportuno y has venido en mi auxilio en el día de la salvación.

22. "Porque dijiste: quiero preservarte y contigo hacer una alianza con el pueblo, para renovar la faz de la Tierra y liberar los lugares desolados de las manos de los destructores.

23. "Para que puedas decir a los cautivos: salid y sed libres; y a aquellos que caminan en tinieblas, venid a la luz. Y pastarán en los senderos de la alegría y no cazarán ni matarán nunca más a las criaturas que he creado para que se alegren en Mi presencia.

24. "No padecerán más hambre y sed, ni perecerán por el calor, ni el frío los aniquilará. Y abriré un camino para el caminante en todos Mis montes; y Mis alturas serán alabadas.

25. "¡Cantad, Cielos! ¡Tierra, exulta de gozo! ¡Desiertos, que resuenen vuestros cánticos! Porque Tú, oh Dios, ayudas a Tu pueblo y consuelas a aquellos que han sufrido agravios”. (Cap. 2, 18-25)


Yo, Cristo, explico, rectifico

y profundizo la palabra:

El pueblo de Israel permaneció sordo. No aceptó los dones de gracia del Cristo de Dios.

Ahora ha llegado un nuevo tiempo: Amor y Sabiduría actúan en el plan de Redención. Dios, el Uno universal justo, anuló [1988] la Alianza con el antiguo Israel e hizo una Nueva Alianza con aquellos que en la Tierra sirven en Mi obra de la Redención. Y habrá el Nuevo Israel y la Nueva Jerusalén en la Tierra. De este pueblo surgirá, en el transcurso de su evolución, el Reino de Paz de Jesucristo, y será como está escrito conforme al sentido de: "¡id y sed libres!”

Y aquellos que hasta ahora han caminado en tinieblas, recorrerán el camino a la luz y darán testimonio de la luz. Y pastarán en los senderos de la alegría, y nunca más cazarán ni matarán a las criaturas que el Eterno ha creado. No volverán a pasar hambre ni sed ni padecerán, ni perecerán por el calor ni los aniquilará el frío; en el Reino de Paz brillará otro sol y los elementos ya no estarán en oposición al amor fluente. ¡Cantad, Cielos; y tú, Tierra, exulta de gozo! -pues todo será fértil, incluidos los desiertos; pues Tú, ¡oh Dios!, ayudas a Tu pueblo y consuelas con el don de la vida interna a aquellos que han sufrido injustamente.

El próximo capitulo


Libro, 1088 páginas.
ISBN 3-89371-260-7 P.V.P.: DM/SFr 25,- ÖS 183,- US$ 15,- 
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