Esta es Mi Palabra
Alfa y Omega
El Evangelio de Jesús.
La manifestación de Cristo
que el mundo no conoce.
La promesa del nacimiento de Juan el Bautista
Juan el Bautista;
su linaje y misión en la Obra de la Redención (4-6).
Explicación de la mudez de Zacarías (8)
1. En tiempos de Herodes, rey de Judea, vivía un
sacerdote de nombre Zacarías, de la tribu de Abías, cuya mujer, de las hijas de Aarón,
se llamaba Isabel.
2. Ambos eran piadosos ante Dios, y, sin
mácula, vivían en todos los preceptos y leyes del Señor. Y no tenían hijos, pues
Isabel era estéril, y los dos eran de avanzada edad.
3. Y sucedió que él, según el orden de su
servicio, había de ejercer sus funciones sacerdotales. Conforme a la costumbre de las
funciones sacerdotales, le tocó ofrecer el incienso al entrar en el templo de Jehová. Y
toda la muchedumbre del pueblo estaba orando fuera durante la hora de la ofrenda del
incienso.
4. Y un ángel del Señor se le apareció
sobre el altar del incienso. Y al verle se asustó Zacarías y el temor se apoderó de
él. Pero el ángel le dijo: "no temas, Zacarías, porque tu plegaria ha sido
escuchada, e Isabel, tu mujer, dará a luz a un hijo, al que pondrás por nombre Juan.
5. "Y estarás lleno de gozo y regocijo,
y muchos se alegrarán de su nacimiento, pues será grande a los ojos del Señor. No
comerá carne ni beberá licores, y ya en el seno materno estará lleno del Espíritu
Santo.
6. "Y a muchos de los hijos de Israel
convertirá a Dios, su Señor. Y caminará delante del Señor en el espíritu y con la
fuerza de Elías, para convertir los corazones de los padres en corazones de niños y
transformar los ánimos de los rebeldes en sabiduría de justos, a fin de preparar un
pueblo bien dispuesto para el Señor. (Cap. 1, 1-6)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
Palabras conforme el sentido de éstas escuchó Zacarías
en su corazón; pues Dios y Sus ángeles no tienen el lenguaje de los hombres.
En Juan no estaba encarnado el querubín de la Voluntad divina, llamado en la Tierra
Elías, sino que el espíritu de Elías envolvía a Juan.
El ser que estaba encarnado en Juan es, en el espíritu, un descendiente directo del
querubín de la Voluntad divina.
También Juan tenía ya la misión de Dios de llamar y enseñar a los hijos de Israel.
Estos habían de convertirse y llegar a ser un pueblo, para que Me aceptaran y acogieran
cuando Yo, como Cristo en Jesús, encarnara; pues con ellos quería llevar a cabo la
misión de la Redención. Yo llevé a cabo la Obra de la Redención -pero no con el pueblo
de Israel, sino Yo solo, en Dios.
Como los hijos de Israel no escucharon, el plan de Dios se retrasó. Sin embargo, se
llevará a cabo, pues Dios no conoce el tiempo. El seguirá llamando hasta que los hijos
de Dios lleguen a ser un pueblo y cumplan la voluntad de Dios. Entonces Israel y
Jerusalén estarán allí donde haya hombres que hagan la voluntad de Dios.
7. Y Zacarías dijo al ángel: "¿y en qué voy a reconocerlo? Pues yo soy viejo y mi
mujer es de avanzada edad. El ángel contestó diciéndole: "yo soy Gabriel, el
que está ante Dios, y he sido enviado para hablarte y traerte esta buena nueva.
8. "He aquí que estarás mudo y no podrás hablar hasta el día en que esto ocurra;
entonces será desatada tu lengua, para que puedas creer en mis palabras, que se
cumplirán a su tiempo. (Cap. 1, 7-8)
Yo, Cristo, explico, rectifico
y profundizo la palabra:
El ángel Gabriel es el querubín de la Misericordia divina. No fue el ángel del
Señor quien quitó el habla a Zacarías, sino que el temor por la poderosa luz del ángel
y el dudar de lo que vio y oyó paralizaron las cuerdas vocales de Zacarías. La ley de
Dios no ata. No impone a almas y hombres castigos ni necesidades. Estos son los efectos de
las causas que han sido creadas por el hombre mismo.
9. Y el pueblo esperaba a Zacarías y se extrañaba de que permaneciera tanto tiempo en el
templo. Y cuando salió no podía hablarles, por lo que comprendieron que había tenido
una visión en el templo, pues él les hacía señas y permaneció mudo.
10. Y sucedió que, cuando hubo terminado el tiempo de su servicio, regresó a su casa. Y
después de aquellos días su mujer, Isabel, quedó embarazada y se ocultó cinco meses, y
dijo: "he aquí lo que ha hecho el Señor en mí en los días en que me ha mirado,
quitando mi oprobio de entre los hombres. (Cap. 1, 9-10)
Libro, 1088 páginas.
ISBN 3-89371-260-7 P.V.P.: DM/SFr 25,- ÖS 183,- US$ 15,-
Este libro también está disposición en otros idiomas
Transferir todo el libro
a su ordenador
©Verlag Das Wort, 97828 Marktheidenfeld/Altfeld, Alemania Reservados todos los derechos. En todas las cuestiones relativas al sentido, la edición alemana tiene validez última.